Premium  
 

analitica.com


 Caracas, Viernes, 10 de febrero de 2012
 

Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Suscríbete al RSS

  Sección: Bitblioteca

ENVIAR A UN AMIGO  |  ENVIAR AL DIRECTOR  |  ENVIAR AL EDITOR

Antonio Machado. In memoriam


Sevilla, 16 de octubre de 2000
Antonio Machado en La BitBlioteca
La literatura en La BitBlioteca

    Todo pasa y todo queda;
    pero lo nuestro es pasar,
    pasar haciendo caminos,
    caminos sobre la mar.

Este año se cumple el 125 aniversario del nacimiento del poeta español Antonio Machado. Nacido en Sevilla en 1875, Machado se convirtió pronto en castellano de adopción. Su espíritu sobrio y austero, a veces sombrío, se identificó de inmediato con la naturaleza de esta región española, a la que dedicó algunos de su poemas más célebres. Defensor de la causa republicana, el poeta se vio obligado a exiliarse en Francia tras el triunfo del dictador. Viviría sólo algunos meses más: Machado falleció, enfermo y solo, en la localidad francesa de Collioure en 1939, lejos de su país, como tantos otros españoles cabales.

La mejor definición de Antonio Machado la dio el mismo escritor en su poema Retrato, perteneciente a su obra Campos de Castilla. En estos versos Machado nos ofrece una imagen de su personalidad y de sus ideas literarias, y nos brinda —casi con espíritu visionario— un presagio de la que sería su muerte. Sirva, pues, su autorretrato como inicio a este breve viaje por la vida del poeta. Y que sean sus versos los que hablen por él y le sirvan de homenaje...

Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierras de Castilla;
mi historia, algunos casos que recordar no quiero.

Ni un seductor Mañara ni un Bradomín he sido
—ya conocéis mi torpe aliño indumentario—,
mas recibí la flecha que me asignó Cupido,
y amé cuanto ellas pueden tener de hospitalario.

Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
pero mi verso brota de manantial sereno;
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.

Adoro la hermosura, y en la moderna estética
corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;
mas no amo los afeites de la actual cosmética,
ni soy un ave de esas del nuevo gray-trinar.

Desdeño las romanzas de los tenores huecos
y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucho solamente, entre las voces, una.

¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera
mi versos, como deja el capitán su espada:
famosa por la mano viril que la blandiera,
no por el docto oficio del forjador preciada.

Converso con el hombre que siempre va conmigo
—quien habla solo espera hablar a Dios un día—;
mi soliloquio es plática con este buen amigo
que me enseñó el secreto de la filantropía.

Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habito,
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.

Y cuando llegue el día del último viaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.

En el terreno literario, Antonio Machado comenzó su trayectoria en pleno auge del movimiento Modernista. Amigo y admirador de Rubén Darío, escribió los siguientes versos en honor del poeta americano:

...Y yo le grito: «¡Salve!» a la bandera
flamígera que tiene
esta hermosa galera,
que de una Nueva España a España viene.

No será la última vez en que el poeta se refiera a América como encarnación de una Nueva España. De A Méjico:

Varón de nuestra raza,
équite egregio de las altas tierras
entre dos Sierras Madres,
noble por español y por azteca
te has sentido solícito y piadoso
—su sonrisa paternal, mano fraterna—
el rudo parto de la vieja España
y a la que va a nacer España nueva
acudes con amor. Méjico, libre
libertador que el estandarte llevas
de las Españas todas,
¡te colme Dios de luz y de riquezas!

También en clave modernista, escribiría Machado a la muerte de Rubén:

...Que en esta lengua madre la clara historia quede;
corazones de todas las Españas, llorad.
Rubén Darío ha muerto en sus tierras de Oro,
esta nueva nos vino atravesando el mar.
Pongamos, españoles, en un severo mármol
su nombre, flauta y lira, y una inscripción no más:
«Nadie esta lira pulse, si no es el mismo Apolo;
nadie esta flauta suene, si no es el mismo Pan»?

Sin embargo, Machado abandonaría pronto el Modernismo para internarse en su propio pensamiento poético, que iba a estar marcado por una delicada sencillez formal y por un intimismo lírico en el que la melancolía y la muerte ocuparon siempre un primer plano. No es de extrañar, pues, la admiración del poeta por Jorge Manrique, al que dedicó la siguiente Glosa:

Nuestras vidas son los ríos
que van a dar a la mar,
que es el morir. ¡Gran cantar!

    Entre los poetas míos
    tiene Manrique un altar.

    Dulce goce de vivir:
    mala ciencia del pasar,
    ciego huir a la mar.

Tras el pavor del morir
está el placer de llegar.

¡Gran placer!
Mas ¿y el horror de volver?
¡Gran pesar!

O por Gonzalo de Berceo, al que cantó en Mis Poetas, de donde provienen estos versos:

[...]

Su verso es dulce y grave; monótonas hileras
de chopos invernales en donde nada brilla;
renglones como surcos en pardas sementeras,
y lejos, las montañas azules de Castilla.

Él nos cuenta el repaire del romeo cansado;
leyendo en santorales y libros de oración,
copiando historias viejas, nos dice su dictado,
mientras le sale afuera la luz del corazón.

La melancolía, la muerte, la fugacidad de la vida vivida como un sueño, estos temas acercan a Machado a la poesía renacentista. Y lo alejan de la tradición barroca, a la que el poeta criticó por su culto desmedido a lo artificioso. Machado, lejos de buscar el artificio formal reivindica en el poeta la búsqueda de la pura emoción, como la contenida en estos versos de Galerías:?

Desgarrada la nube; el arco iris
brillando ya en el cielo,
y en un fanal de lluvia
y sol el campo envuelto.

Desperté. ¿Quién enturbia
los mágicos cristales de mi sueño?
Mi corazón latía
atónito y disperso.

...¡El limonar florido,
el cipresal del huerto,
el prado verde, el sol, el agua, el iris...!
¡el agua en tus cabellos!...

    Y todo en la memoria se perdía
    como una pompa de jabón al viento.

O como en estas preguntas —nada retóricas, por cierto— de claro tinte manriqueño:

¿Mi amor?... ¿Recuerdas, dime,
aquellos juncos tiernos,
lánguidos y amarillos
que hay en el cauce seco?...

    ¿Recuerdas la amapola
    que calcinó el verano,
    la amapola marchita,
    negro crespón del campo?...

    ¿Te acuerdas del sol yerto
    y humilde, en la mañana,
    que brilla y tiembla roto
    sobre una fuente helada?...

Pero el Machado más auténtico se forja a partir de 1905 cuando, tras una breve estancia en Madrid, accede a una Cátedra de Francés en el Instituto de Soria. El descubrimiento de la naturaleza castellana ejerce una impresión muy profunda en el alma del poeta que conecta de inmediato con el genio del carácter castellano, tan alejado de las costumbres de la época. Los sobrios paisajes sorianos se convierten en su mejor medicina. Castilla encarnará desde su llegada a Soria -y para siempre- la Esperanza del poeta... y la del hombre:

En la desesperanza y en la melancolía
de tu recuerdo, Soria, mi corazón se abreva.
Tierra del alma, toda, hacia la tierra mía,
por los floridos valles, mi corazón te lleva.

A la naturaleza castellana escribe, en definitiva, algunos de sus mejores versos:

¡Colinas plateadas,
grises alcores, cárdenas roquedas
por donde traza el Duero
su curva de ballesta
en torno a Soria, oscuros encinares,
ariscos pedregales, calvas sierras,
caminos blancos y álamos del río,
tardes de Soria, mística y guerrera,
hoy siento por vosotros, en el fondo
del corazón, tristeza,
tristeza que es amor! ¡Campos de Soria,
donde parece que las rocas sueñan,
conmigo vais! ¡Colinas plateadas,
grises alcores, cárdenas roquedas!...

Pero, a la par, Machado sigue escribiendo poemas tristísimos. La imagen de la tarde, del morir del día, se repite continuamente en su obra. Como ejemplo, estos versos que rezuman pesimismo. De El Camino:

Las ascuas de un crepúsculo morado
detrás del negro cipresal humean...
En la glorieta en sombra está la fuente
con su alado y desnudo Amor de piedra,
que sueña mudo. En la marmórea taza
reposa el agua muerta.

También en Soria conoce el poeta, en 1907, a Leonor, a la que desposa cuando ella contaba sólo quince años de edad. Tras una breve estancia en París, Rubén Darío tiene que ayudar al matrimonio a regresar a España: Leonor ha enfermado de tuberculosis. En esta época el poeta escribe su poema Un Olmo Seco:

Al olmo viejo, hendido por el rayo,
y en su mitad podrido,
con las lluvias del abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.

[...]

Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas de alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.

Sin embargo, el mal es implacable y rápido, y el milagro no se produce: Leonor muere con tan sólo veinte años. La trágica pérdida de su esposa marcará definitivamente la carrera poética de Machado y acentuará aún más su escepticismo vital. De Caminos:

Señor, ya me arrancaste lo que yo más quería.
Oye otra vez, Dios mío, mi corazón clamar.
Tu voluntad se hizo, Señor, contra la mía.
Señor, ya estamos solos mi corazón y el mar.

Y los sueños se convierten en el único consuelo del artista. De Caminos:

Soñé que tú me llevabas
por una blanca vereda,
en medio del campo verde,
hacia el azul de las sierras,
hacia los montes azules,
una mañana serena.

    Sentí tu mano en la mía,
    tu mano de compañera,
    tu voz de niña en mi oído
    como una campana nueva,
    como una campana virgen
    de un alba de primavera.
    ¡Eran tu voz y tu mano,
    en sueños, tan verdaderas!...
    Vive, esperanza, ¡quién sabe
    lo que se traga la tierra!

Pero Machado fue también un hombre comprometido socialmente, y ello se reflejó en su poesía. A sus temas literarios preferidos, Antonio Machado añadió una profunda crítica social a la España del momento: una España caduca y vacía de ideas, incapaz de aceptar la pérdida de las últimas colonias y de definir su propia identidad como nación moderna; una España atrasada e inculta, con una profunda división entre la oligarquía dominante y el pueblo, en la que ya se adivinaba la tragedia de una guerra civil, como parecen adelantar estos versos extraídos de Proverbios y Cantares:

Españolito que vienes
al mundo te guarde Dios,
una de las dos Españas
ha de helarte el corazón.

Amigo de Unamuno y Azorín, denunció con la amargura propia del 98 muchos de los vicios más españoles de la época. A este respecto escribió: «Los que os hablan de España como de una razón social que es preciso a toda costa acreditar y defender en el mercado mundial, esos para quienes el reclamo, el jaleo y la ocultación de vicios son deberes patrióticos, podrán merecer, yo lo concedo, el título de buenos patriotas; de ningún modo el de buenos españoles". Su crítica noventayochista queda patente en estos versos. De A Orillas del Duero:

Castilla miserable, ayer dominadora,
envuelta en sus andrajos desprecia cuanto ignora.

Seguidor de la filosofía de la Institución Libre de Enseñanza, Machado propugnaba la modernización de España y censuró el vacío, moral e intelectual, que imperaba en la sociedad española. De El Pasado Efímero:

Este hombre del casino provinciano
que vio a Carancha recibir un día,
tiene mustia la piel, el pelo cano,
ojos velados por melancolía;
bajo el bigote gris, labios de hastío,
y una triste expresión, que no es tristeza,
sino algo más y menos: el vacío
del mundo en la oquedad de su cabeza.

[...]

Este hombre no es de ayer ni es de mañana,
sino de nunca; de la cepa hispana
no es el fruto maduro ni podrido,
es una fruta vana
de aquella España que pasó y no ha sido,
esa que hoy tiene la cabeza cana.

Y de Coplas a la Muerte de don Guido, estos versos en los que satiriza la figura de un señorito sevillano, representante de la más rancia de las Españas:

[...]

Murió don Guido, un señor,
de mozo, muy jaranero,
muy galán y algo torero;
de viejo, gran rezador.

Dicen que tuvo un serrallo
este señor de Sevilla;
que era diestro
en manejar el caballo,
y un maestro
en refrescar manzanilla.

    Cuando mermó su riqueza,
    era su monomanía
    pensar que pensar debía
    en asentar la cabeza.

    Y asentóla
    de una manera española,
    que fue casarse con una
    doncella de gran fortuna;
    y repintar sus blasones,
    hablar de las tradiciones
    de su casa,
    a escándalos y amoríos
    poner tasa,
    sordina a sus desvaríos.

Gran pagano,
se hizo hermano
de una santa cofradía;
el Jueves Santo salía,
llevando un cirio en la mano
—¡aquel trueno!—,
vestido de nazareno.

[...]

¡O fin de una aristocracia!
La barba canosa y lacia
sobre el pecho;
metido en tosco sayal,
las yertas manos en cruz,
¡tan formal!,
el caballero andaluz.

A estos males nacionales oponía Machado la esperanza de una España nueva, trabajadora, revolucionaria e instruida. Estas dos Españas, la habida y la deseada, se contraponen en El Mañana Efímero:

La España de charanga y pandereta,
cerrado y sacristía,
devota de Frascuelo y de María
de espíritu burlón y de alma inquieta,
ha de tener su mármol y su día,
su infalible mañana y su poeta.
El vano ayer engendrará un mañana
vacío y ¡por ventura! pasajero.
Será un joven lechuzo y tarambana?,
un sayón con hechuras de bolero,
a la moda de la Francia realista,
un poco al uso de París pagano,
y al estilo de España especialista
en el vicio al alcance de la mano.

[...]

Mas otra España nace,
la España del cincel y de la maza,
con esa eterna juventud que se hace
del pasado macizo de la raza.
Una España implacable y redentora,
España que alborea
con un hacha en la mano vengadora,?
España de la rabia y de la idea.

A estas ideas políticas sumó el poeta una ética y humildad admirables, que le llevaban a identificarse con el pueblo llano. De El Viajero:

He andado muchos caminos;
he abierto muchas veredas;
he navegado en cien mares
y atracado en cien riberas.

En todas partes he visto
caravanas de tristeza,
soberbios y melancólicos
borrachos de sombra negra,

y pedantones al paño
que miran, callan y piensan
que saben, porque no beben
el vino de las tabernas.

Mala gente que camina
y va apestando la tierra...

Y en todas partes he visto
gentes que danzan o juegan,
cuando pueden, y laboran
sus cuatro palmos de tierra.

Nunca, si llegan a un sitio,
preguntan adónde llegan.
Cuando caminan, cabalgan
a lomos de mula vieja,

y no conocen la prisa
ni aún en los días de fiesta.
Donde hay vino, beben vino;
donde no hay vino, agua fresca.

    Son buenas gentes que viven,
    laboran, pasan y sueñan,
    y en un día como tantos,
    descansan bajo la tierra.

Machado ligó su suerte a la España republicana y, como a tantos otros españoles, su idea de una España mejor lo condenó al exilio, en el que murió, tal y como predijo, «ligero de equipaje». Ya han pasado 125 años desde el nacimiento de este hombre taciturno, humilde y bueno, este andaluz que buscó, en lo más hondo y profundo de Castilla, el genio y el espíritu de una España más sabia y más libre. No ha habido homenajes en su memoria. No son necesarios. No en vano él mismo dejó escrito:

Nunca perseguí la gloria
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles
como pompas de jabón.
Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse.

No le importaban los honores a este Académico de la Lengua que jamás llegó a ocupar su sillón, y que vivió su vida como un simple profesor. Pero, ¡afortunadamente! su canción sí que ha quedado en la memoria de los hombres. Porque la gente recuerda su poesía; conoce sus versos, aunque puede que no reconozca en ellos al poeta. El verbo de Machado, por su sencillez y universalidad, es ya parte de la cultura popular y la memoria colectiva. ¡Cómo no identificarse con versos como estos! De Proverbios:

Caminante, son tus huellas
el camino, y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante, no hay camino,
sino estelas en la mar.

Y así pasó la vida de este filántropo hipocondríaco al que efectivamente le debemos cuanto escribió. Por ello no veo mejor manera de terminar que con la Oración que le dedicara en vida su amigo y maestro Rubén Darío:

Misterioso y silencioso
iba una y otra vez.
Su mirada era tan profunda
que apenas se podía ver.

Cuando hablaba tenía un dejo
de timidez y de altivez.
Y la luz de sus pensamientos
casi siempre se veía arder.

Era luminoso y profundo
como era hombre de buena fe.
Fuera pastor de mil leones
y de corderos a la vez.
Conduciría tempestades
o traería un panal de miel.

Las maravillas de la vida,
y del amor y del placer,
contaba en versos profundos
cuyo secreto era de él.

Montado en un raro Pegaso,
un día al imposible fue.
Ruego por Antonio a mis dioses:
ellos le salven siempre. Amén.


Luis Carlos Díaz Salgado en La BitBlioteca
Antonio Machado en La BitBlioteca
La literatura en La BitBlioteca


Foros

¿Qué piensa usted de las imágenes difundidas de niños armados en el 23 de enero?

¿Qué opina del último debate de los candidatos de la oposición a las primarias?

¿Cuáles son sus deseos para Venezuela este año 2012 que comienza?

¿Cuál es su percepción del primer debate entre los precandidatos a las Primarias 2012?

Trailers

Trailer: Alvin y las ardillas 3 (Alvin & the Chipmunks 3: Chipwrecked)

Trailer: Misión imposible 4: Protocolo fantasma (Mission Impossible 4: Ghost Protocol)

Trailer: La chica del dragón tatuado (The Girl With the Dragon Tattoo)

Trailer: La piel que habito


 
Publicidad

Buscador Bitblioteca



Publicidad



Juegos Gratis


DragonBall Kart
  Fórmula Racer
 
       
Ben 10 Corredor
  Copa Toon
 
       
Mario Bros
  Sudoku 3D
 






Publicidad

  Mapa del Sitio

Home
Política
Economía
Internacionales
Global y Social
Medicina y Salud
Medio Ambiente
Arte
Entretenimiento
Tecnología
Noti-Tips
Curiosidades
Horoscopia
Deportes
Viajes y Turismo

Opinión
Editorial
Nuestros Columnistas

Síntesis de Noticias
Nacionales
Mundo

Servicios
Clima
Tiempo Libre
Efemérides
Guía Gastronómica

Multimedia
Videos
Audios
Galerías

Bitblioteca
Bitblioteca

Suscríbete a:
Analítica Premium
Boletín de Novedades

Síguenos por:
Twitter
Facebook
RSS
Móvil
Canal YouTube

Participa
Juegos
Foros
Analitica.com
Quiénes Somos
Contáctanos
Análitica como página de inicio
Agregar a favoritos
Ayuda

Cómo anunciar
Paute con nosotros
 
 Copyright © 1996 - 2011 por
Analítica Consulting 1996.
 Reservados todos los derechos. Analítica Consulting 1996 no se hace responsable por el contenido publicado
de fuentes externas.