//2 level Horizontal Tab Menu- by JavaScript Kit (www.javascriptkit.com), This notice must stay intact for usage, Visit JavaScript Kit at http://www.javascriptkit.com/ for full source code
|
|
|
|
|
Sección: Bitblioteca
ENVIAR A UN AMIGO | ENVIAR AL DIRECTOR | ENVIAR AL EDITOR
Mi doctora me recomendó leer críticas académicas Sevilla, 10 de marzo de 2002 Hace algunas semanas tuve que ir al médico porque no me encontraba nada bien: sentía una opresión en el pecho que me ahogaba, llevaba varios días durmiendo mal, tenía un humor de perros y, por si fuera poco, estaba perdiendo el apetito sexual. Cuando llegué a la consulta con la cara de preocupación que ya se pueden ustedes imaginar le expliqué mis síntomas a la doctora quien, para mi alivio y consuelo, no tardó en tranquilizarme: Usted está simplemente estresado, amigo mío. Sus síndromes son evidentes. Así que no se preocupe, que no creo que la cosa sea grave. Mire, tiene usted que aprender a relajarse, a evadirse, a desconectar en definitiva. Así que mi único consejo es que cuando llegue a casa después del trabajo intente hacer algo agradable y que le resulte entretenido. Es que cuando uno se gana la vida en un medio de comunicación, desconectar no es tarea fácil, doctora. Que ya sabe usted como está el mundo... Venga, hombre, no sea usted tan negativo. Se trata sencillamente de aprender a disfrutar. Por ejemplo, usted que es filólogo seguro que es aficionado a la lectura, ¿no tiene algunos libros que le gusten especialmente? Pues mire, sí que los tengo, sí: La peste de Albert Camus, La náusea de Sartre, El coronel no tiene quién le escriba de García Márquez, La familia de Pascual Duarte de Cela, Los santos inocentes de Delibes, 1984 de... Bueno, bueno me interrumpió, está claro que con la novela no vamos a ningún sitio. ¿Y la poesía?, ¿no le gusta la poesía? Claro que me gusta, y mucho. Lo último que he leído es Poemas del manicomio de Mondragón de Leopoldo María Panero. Esto..., me parece que con sus gustos poéticos tampoco vamos a hacer muchos progresos. Yo me refería a alguna obra que lo haga a usted reír; la risa es una terapia que no suele fallar en casos como el suyo. Recuerde lo que ocurre, por ejemplo, en la película Mary Poppins, cuando varios de los personajes se ponen a flotar en el aire después de reírse durante un buen rato. ¿No hay ningún libro que le produzca a usted ese tipo de efecto? Por supuesto que los hay, doctora dije con el alivio propio de un alumno que por fin va a dar una respuesta acertada. Mire usted, lo que a mí me hace reír a mandíbula batiente es leer alguna crítica académica en las que se machaca sin piedad a los periodistas por lo mal que usan el idioma. Las sesudas explicaciones que dan estos señores, tan ponzoñosas, inmisericordes y faltas de perspectiva, me resultan igual de cómicas que un chiste de Groucho Marx. La médica me miró con cara de incredulidad y comenzó a extenderme de inmediato un volante para el centro de salud mental. Bueno, después de todo, puede que necesite usted la ayuda de un psicólogo... Cuando salí de la consulta con el volante bajo el brazo reflexioné un buen rato y decidí que quizá la doctora llevaba razón; que acaso tan solo necesitaba echarme algunas risas de vez en cuando. Así que, en cuanto llegué a casa, me senté y abrí una de esas obras destinadas a demostrar lo brutos que somos los hablantes. Y, créanme, la cosa fue ciertamente milagrosa: fue abrir la primera página y ya empecé a desternillarme. Me puse de tan buen humor que me entraron ganas de redactar este artículo, el primero que escribo por prescripción facultativa, podría decirse. El caso es que, desde que empecé esta particular cura de risoterapia, mis problemas de estrés se han acabado: ya no siento ahogos en el pecho, duermo como un bendito, mi humor se ha tornado excelente y mi vida sexual es incluso más satisfactoria que antes. Y no se asombren de esto último, son tantos los «vicios», las «depravaciones» y las «corrupciones» que se critican en este tipo de obras normativas, que más parece que uno esté leyendo pornografía dura. En definitiva, que la recomendación de mi médica resultó ser un acierto... y el volante del psicólogo acabó en la papelera. Además, mi mujer está tan contenta con mis nuevos hábitos que ayer mismo y mientras me hacía un guiño cómplice, me regaló un librito titulado algo así como Teleperversión de la lengua. Como se pueden imaginar pienso leerlo en cuanto pueda. Aunque antes me ataré convenientemente a una de las patas del sillón, claro. No vaya a ser que al final, con tanta risa desenfrenada, me ponga a levitar de verdad y acabe dándome un trompazo contra el techo.
Luis Carlos Díaz Salgado en La BitBlioteca
|
Buscador Bitblioteca
|
|
| ||||||||||||||||||||
|
Copyright © 1996 - 2011 por
Analítica Consulting 1996. Reservados todos los derechos. Analítica Consulting 1996 no se hace responsable por el contenido publicado
de fuentes externas. |