//2 level Horizontal Tab Menu- by JavaScript Kit (www.javascriptkit.com), This notice must stay intact for usage, Visit JavaScript Kit at http://www.javascriptkit.com/ for full source code
|
|
|
|
|
Sección: Bitblioteca
ENVIAR A UN AMIGO | ENVIAR AL DIRECTOR | ENVIAR AL EDITOR
Diques El Nacional, domingo 8 de octubre de 1994 en la p. A/5 Uno puede entrar en casa ajena, romper un cristal, demoler una puerta, abrir un vehículo, sacarle los aparatos, tomar una pistola y esto es un atraco, etc. Son acciones físicas de fácil ejecución. Acaso cierta dificultad en el atraco porque implica una puesta en escena que nos pone frente a una contrariedad sicológica y por eso los atracadores de otrora llamaron «achaque» al asalto. Y esto justamente nos encamina hacia el problema central: la dificultad simbólica. Cuando uno sube material tan tierno como los cristales de un automóvil, no está impidiendo su robo, ni siquiera lo está dificultando mucho. A quebradizas penas crea una barrera simbólica, para que el ladrón tenga que trasgredir una contención cultural que lo sella socialmente como malandrín. Es una virginidad. Pero uno se reclasifica cuando osa proceder a ese apandamiento, con escalamiento y fractura, y viola una contención simbólica. Al romper un cristal para robar te declaras ladrón ante ti mismo y ante el mundo, si te descubren. El robo es un discurso feroz. Ciertamente hay puertas blindadas, cajas fuertes, etc. Pero solo sirven para evitar el robo cuando ya la vida simbólica no tiene fuerza para comedir la acción del que ya no se siente mal como ladrón. Los demás obstáculos, precarios, la puerta de madera, el cristal, el sobre cerrado, son obstáculos para los que no son ladrones, es decir, para los que conservan el don de gentes que les impide transitar esa frontera de valores y de autoestima. El problema es que ese don se ha ido derritiendo masivamente y ya no es el Dr. Valerio que se roba una máquina de diálisis, sino la enfermera que carga con la inyectadora. Porque esa enfermera no solo apanda una curita, sino que tampoco atiende su trabajo ni valora al moribundo ni a sus hijos ni a sí misma. Son formas desesperadas de sobrevivencia simbólica en un país en que hay diferencias sociales, es decir, simbólicas, que implican los desequilibrios violentos que han desatado esta guerrilla civil de rejas concéntricas y asesinatos sin estadísticas. Demasiado bien se portan los ciudadanos de sueldo mínimo de un país en que los que roban un billón pagan, sin pestañear, fianzas de cientos de millones. Pero se van fisurando los diques. Es así como la gente pequeña sufre para equilibrarse con los grandes, como el cielo sufre para equlibrarse cuando hay tempestad, al decir de Rodrigo Hernández. El país se divide entonces entre quienes se mueren de hambre y quienes se mueren de miedo. El 27 de Febrero demostró que el dique mayor aún funciona: se hace una buena matanza para los libros de historia, y todo a su lugar al amanecer de la fiesta satánica. Pero la represa mayor tiene mil fracturillas, mil microscópicos arrebatones, exacciones, estafillas, violaciones, traiciones, roñas históricas, miserabilizaciones del fuero interno. Creo que el alto gobierno está consciente de ello y lánguidamente intenta atajar algo. A los banqueros a quienes confió el billocejo aquel, por ejemplo. Eso está lánguidamente bien. Pero lo importante es esa microfísica del dique fisurado, que hay que ir macizando minuciosamente, quitándole la presión de los desequilibrios simbólicos que quedan dichos. Para ello se requiere un liderazgo que inspire un espíritu sanador que nos regrese al momento previo a la primera inyectadora robada. El liderazgo está ahí, pero tal vez no sabe que tiene que ejercerlo.
El 27 de Febrero en La BitBlioteca
|
Buscador Bitblioteca
|
|
| ||||||||||||||||||||
|
Copyright © 1996 - 2011 por
Analítica Consulting 1996. Reservados todos los derechos. Analítica Consulting 1996 no se hace responsable por el contenido publicado
de fuentes externas. |