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Sección: Bitblioteca
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Otra dirigencia es posible Revista Question, Caracas, martes 5 de noviembre de 2002
El debate político en Venezuela El cañón truena, los miembros vuelan; se oyen el gemir de las víctimas y el rugir de los sacrificadores. Es la humanidad que lucha por su felicidad. Charles Baudelaire sobre la Revolución de 1848
Será por eso que nunca me metí a político. El genial novelista mexicano Jorge Ibargüengoitia escribió una novela, Los relámpagos de agosto (Caracas: Archivos-Conac-CELARG, 2002), en la que un general corrupto, no demasiado ficticio, se defiende de las acusaciones de sus enemigos. Mejor ni lo hubiera intentado, pues, al carecer totalmente de sentido ético, la defensa es peor que la acusación. Por ejemplo: Decidimos, mis comandantes y yo, y no yo, «...con el despotismo que siempre me caracterizó», como insinuó Cenón Hurtado durante el Consejo de Guerra que se me formó más tarde, apresar a Don Virgilio Gómez Urquiza, el Gobernador del Estado, a Don Celestino Maguncia, que era gerente del Banco de Vieyra, y a cuatro de los miembros más fuertes de la Unión de Cosecheros y de exigirles seiscientos mil pesos de rescate, so pena de pasarlos por las armas, si esta cantidad no era entregada transcurridas veinticuatro horas (p. 104).
No hemos recibido respuesta, ni por la primera ni por la segunda lacrimógena que tiramos ni por las averiguaciones, ni por nada. José Gregorio Vásquez, viceministro de Secretaría del breve gobierno de Pedro Carmona Estanga, escribió un artículo titulado «Mi paso por un gobierno breve», un genial ejemplo de humorismo involuntario similar a Los relámpagos de agosto. Igual ocurre en Venezuela. Organizan una marcha. La gente, espantada por las menciones al Che (o a Mao) cada diez minutos, acude entusiasmada con la promesa descabellada de que hasta ese día dura Hugo Chávez en el poder, pero al final tiene que presenciar el bochorno de unos dirigentes desenfrenados disputándose un micrófono como si fuera un cetro. Y cuando al fin lo capturan lo usan solo para proferir interjecciones. Pero ni siquiera interjecciones coherentes entre ellos, sino que cada uno prorrumpe con su propia sarta de demasías y contrasentidos. Pluralismo, me dirás. Pero no, te respondo: Una cosa es pluralismo y otra sinrazón. Un amigo opositor me dice que si así va a mandar la oposición, mejor que se quede Chávez. Otra me comenta que las marchas de la oposición son un coitus interruptus mientras las de Chávez son multiorgásmicas.
Los militares se encargarán de eso.
Los quita y pon decretan que la Plaza Francia es «territorio liberado». En la academia no les enseñaron el significado de esa expresión. Cuando Fidel vibraba en la montaña, «territorio liberado» eran las zonas que los milicianos iban arrebatando militarmente a la dictadura de Fulgencio Batista. Como pasaba en el Vietnam cuando la guerrilla del Vietcong iba liberando territorios al gobierno de Diem y de otros corruptos. No soy militar, pero creo entender algunas cosas. En un territorio liberado hay una legalidad distinta, supongo. ¿Si no para qué? Entonces uno se pregunta si es que no es así, pues los pronunciados hablan en nombre de la Constitución qué entienden por territorio liberado: si hay que pedir visa, por ejemplo. Pues sí, tal cual: los vecinos de la plaza deben mostrar un salvoconducto para entrar y salir de sus residencias, asediadas por los aguerridos oficiales día y noche con altoparlantes a todo volumen, respaldados por el alcalde Leopoldo López, que debiera estar ocupado más bien en aplicar alguna ordenanza municipal contra ruidos molestos y otras perturbaciones. Esa es su versión de la libertad, la democracia y el respeto a la propiedad privada de este ex militante del grupo fascista Tradición, Familia y Propiedad: desprecio olímpico por los ciudadanos (no importa no dejarlos dormir durante semanas y s
Hablando del Che. Guevara es el autor de la tesis del «foquismo»: un foco de guerrilleros se instala en un territorio liberado (precisamente) y se multiplica en mil focos nacionales e internacionales, para que haya «un, dos, muchos Vietnams» en el mundo, como decía el Che. En Cuba funcionó. Ahora tenemos una variante del foquismo en la Plaza Francia, pero de derecha. Ha rendido poco, sin embargo: unos cuantos vehículos ornados con banderas, luces intermitentes y un corneteo ostinato «taatatatá». Uno no sabe si su métrica calca la consigna antichavista «¡ni un paso atrás!» o la chavista «¡no volverán!». Finalmente pusieron una pancarta para llamar a no tocar corneta, por «consideración a los vecinos». Pero ese humanitarismo tan conmovedor no les alcanza para apagar los altoparlantes las 24 horas. Retoman viejas consignas de izquierda, como «el pueblo, unido, jamás será vencido», entonan música llanera, ondean banderas de Venezuela, etc., todo tan del gusto de Chávez. Otro arenga enardecido a una masa de cinco personas, en plena madrugada, ante los vecinos estragados por la falta de sueño. Por el día, en su ápice, llegan, si acaso, a unos pocos miles. En su bajamar normal son unas cuantas docenas. De ahí no pasa el efecto épico del foco liberado de la Heroica Plaza. En una semana llevaban 52 oficiales pronunciados, de alrededor de 15.000 que hay en el país. A ese ritmo épico llegan a 2021. Tampoco toman otras plazas. Los cacerolazos disminuyeron en la misma proporción en que aumentó la histeria de los que han ido quedando. El martes 29 de octubre los medios, tan imparciales, convocaron a un cacerolazo para que lo oyera César Gaviria, el Secretario General de la Organización de Estados Americanos. Fracaso total. Lo que extraña, después de cacerolazos tan estruendosos al principio de la Singular y Verdadera Epopeya de la Plaza Francia. Varios esforzados paladines asedian heroicamente en el restaurante Lee Hamilton al Comandante de la Guardia Nacional y en el mismo hazañoso acto lo acusan de dictatorial. El «dictatorial» comandante soportó pacientemente tres horas de secuestro, insultos y amenazas. ¿Te imaginas que bajo la dictadura de Francisco Franco un grupo de republicanos hubiera hecho lo mismo con el Comandante de la Guardia Civil? ¿O que pase eso en un restaurante de Washington con el Comandante de la National Guard? Algo similar sufrió Gaviria durante una rueda de prensa, acusado de vendido al chavismo por una multitud exaltada, solo porque osó señalar como impropia la presencia de militares uniformados en una plaza. A una señora la confundieron con la esposa del Vicepresidente Ejecutivo de la República y por poco no la lincharon unos bravíos antichavistas. Eso sí es democracia. El 4 de noviembre, una multitud, muy reducida, comparada con la marcha antichavista del 11 de abril, acude al Consejo Nacional Electoral a consignar los dos millones de firmas que dicen haber recogido en 15 días, en respaldo a un referendo consultivo que pida la «renuncia voluntaria».
El paro del 21 de octubre fue un éxito, según dictamen inapelable de los medios, solo porque no abrieron los comercios de los barrios de gente pudiente. El sector privado contribuye apenas con el 21% del PIB y no todo él fue a la huelga. No detuvieron el sector petrolero casi el único de la economía venezolana. Tampoco pararon la industria metalmecánica, ni la Zona del Hierro, ni el aluminio, ni los bancos, ni los supermercados, ni los empleados públicos, ni el transporte, ni la electricidad. Muchas industrias no pararon porque tienen compromisos internacionales que cumplir. O sea, el resto de la economía. El consumo eléctrico bajó solo el 3%. Pero de que fue un éxito, fue un éxito... Las franquicias de churros pararon. Más victoria imposible. Ya se oyen los claros clarines, la espada se anuncia con vivo reflejo, etc. Y hablando de 2021, Chávez proclama a cada rato que llegará hasta ese año, pero no aclara en condición de qué. Alguna vez puntualizó que estaría en la política hasta ese año, no en la Presidencia, pero al no precisar ese detalle, cada vez que menciona el número 2021 lanza a miles de espantadizos miembros de la clase media en brazos de la Coordinadora Democrática, para lo que ella disponga con esa masa inculta e incauta. Sí, dije inculta porque no tiene la menor idea de dónde está parada y raramente coge un libro, los que lo hacen. ¿Qué persigue con semejante estrategia? Y hablando de clase media. Mi clase... Ya he hablado de ella acá y acullá. Añado una pincelada: debe ser horrible vivir en su estado natural de terror. A pesar de pertenecer a ella, no tengo esos terrores nocturnos. Será que nunca tuve miedo de la gente pobre. Cosas mías. Como todo paranoico, la clase media no atina a percibir dónde está el verdadero peligro, al cual se entrega imprudente. El Tribunal Supremo de Justicia es uno de sus focos de heroísmo, pero no por haberla exonerado del crédito mexicano, sino por haber absuelto a los generales golpistas. La clase media no sabe lo que le espera bajo un gobierno carmoníaco. Algo anda mal en una clase social que teme más a Chávez que al crédito mexicano, destinado a hacerla desaparecer en una sola generación. Que teme más a Chávez que a lo que causó el neoliberalismo en la Argentina. Que teme más a Chávez que al microcrédito. Dejó de pensar por sí misma al marchar ansiosa tras el discreto encanto de la oligarquía. Bueno, no toda la clase media, afortunadamente. Gaviria, dicen los vociferantes, está vendido a Chávez y por eso hasta le propinaron un cacerolazo. Según ese pensamiento (de algún modo hay que llamarlo) Chávez compró también a
Es más, ya al cubano Otto Reich, funcionario del gobierno estadounidense para la América Latina, lo deben estar calificando de infiltrado de Fidel Castro. Debe ser largo y escabroso el camino que conduce a ponerse a la derecha política de Otto Reich, nada menos. Y uno que creía que no quedaba espacio disponible a la derecha de Reich. La ex guerrillera Ángela Zago es verdaderamente una caminante de largo aliento y descubrió ese espacio. El jueves 31 de octubre el embajador estadounidense Charles Shapiro lo advirtió a los militares pronunciados, en una de sus acostumbradas y cómodas intromisiones en los asuntos internos de Venezuela: «Una cosa es la carrera política y otra la carrera militar». Los instó a dejar el cuartel y entrar en la liza civil. Lo mismo que dice Gaviria, coincidencia que, por cierto, da que pensar. Ya los golpistas no son como los de antes, que obedecían a Washington sin chistar. No sé qué habrán dicho los líderes de la oposición sobre Shapiro, pero si Ángela Zago, una de esos líderes (ex guerrillera foquista ella en la década de 1960), dijo que prefería una ocupación militar estadounidense antes que a Chávez (yo la oí con asombro en el programa Golpe a golpe, de Radio Caracas Radio), no extrañaría que diga ahora, con igual lucidez, que Shapiro está vendido. O comprado. En efecto: es razonable pensar que fue comprado. Con petróleo. Y estabilidad, porque esa dirigencia opositora doesnt deliver, como dicen allá; es decir, no rinde. Así debe haberlo dictaminado algún agente de la «estación» en Venezuela de la «compañía», como llaman a la CIA en la CIA: A los intereses de los Estados Unidos no conviene esa dirigencia porque no tendría gobernabilidad si toma el poder, como se vio el 13 de abril. Propongo a los que marchan y cacerolean contra Chávez que se busquen otra dirigencia, porque esta los lleva
Una nueva dirigencia pondría en aprietos al gobierno, criticando inteligentemente todo error o desmán. Pondría en la calle una alternativa política, económica, cultural y social viable que nos dijera, por ejemplo, qué hacer por los pobres en coordinación con los pobres. Como el infeliz que vendió el sofá donde su mujer lo engañaba, hasta ahora los actuales dirigentes de oposición, impuestos por los medios golpistas de comunicación, solo hablan de salir de Chávez, pero nada dicen de la pobreza, salvo declaraciones inanes. Un liderazgo de conceptos; no de interjecciones mediáticas. Que vaya pacientemente de barrio en barrio como hizo Chávez cuando buscaba ser elegido. ¿Ese líder es Ledezma? ¿Peña? ¿Peña Esclusa? ¿Un procaz como Mendoza? ¿Energúmenos surtidos? No es aceptable que los medios hayan sustituido al sector académico en la formulación de alternativas históricas. Eso ocurre porque la oposición lo único poderoso que tiene son los medios. Es más: no es que los medios están con el golpismo, sino que son ellos mismos los golpistas, como vimos durante el golpe mediático de abril. Imagínate que por dos días ningún medio mencione la Plaza Francia y verías el efecto: pasaría desapercibida y la olvidaríamos en minutos, porque son solo unos cientos de almas en pena. Sé lo que digo porque tengo que pasar a diario por ahí. Solo la trompeta mediática le entona una fanfarria perversa, incesante, insuficiente (para parodiar a Borges). Insuficiente porque solo cuentan con violencia simbólica y un pedazo del 21% del PIB, cuya magnitud está por verse. Amigo opositor: Te invito, más formalmente que lo que probablemente piensas, a poner un aviso en la prensa para buscar otra dirigencia. «Se solicita dirigencia opositora con ideas, con dominio de la lógica, culta, paciente y capaz de hilvanar dos frases con sindéresis». Hay gente así en la oposición, me consta, te consta, pero silenciada por los histéricos o insólitamente embrutecida, espero que solo temporalmente. Una oposición inteligente haría cambiar al gobierno, porque también allí hay gente inteligente dispuesta a rectificar te consta, me consta. Y se demostraría lo que pretendo concluir: que otra oposición es posible porque otro modo de gobernar también es posible. LQQD.
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