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La metonimia

Alexis Márquez Rodríguez
alemar@telcel.net.ve

El Nacional, domingo 16 de julio de 2000

Una amable lectora me pregunta por qué no es correcto decir «Dame tu teléfono, que necesito hablar contigo». De su pregunta me sorprende la forma de introducir el tema, porque al decirme «por qué no es correcto» da la impresión de que alguien le ha dicho, o lo ha leído en alguna parte, que esa expresión «no puede o no debe utilizarse». La mayoría de las personas que consultan lo hacen casi siempre porque tienen dudas, pero en este caso parece no haberla, y lo que se busca es la explicación de algo que se da por sentado, y no es así.

Decir «dame tu teléfono» en lugar de «dame tu número de teléfono» es perfectamente válido y apropiado. No se trata de pedir que nos den el aparato telefónico, como pudiera argumentarse. Se trata de una metonimia. De ésta ya he hablado muchas veces en esta columna, pero vale la pena insistir.

La metonimia es una figura retórica que consiste en transferir el significado de una palabra o frase a otra palabra o frase que significa otra cosa, en virtud de que entre ellas hay una relación de contigüidad o cercanía lógica o semántica, es decir, de significado. O sea, que aunque se trate de dos palabras o frases con significados distintos, entre estos existe un tipo de relación que posibilita la transferencia. Cuando decimos «tu teléfono» por «tu número de teléfono» transferimos a la palabra «teléfono» el significado de «número de teléfono», y ello es posible porque, en este caso específico, hay una relación de cercanía lógica entre el sustantivo «teléfono» y su correspondiente «número», relación que permite transferir el significado de un vocablo al otro. Esto es tan evidente, que si alguien nos dice «Dame tu teléfono», jamás entenderemos que nos pide que le digamos, por ejemplo, cuál es la marca de nuestro aparato telefónico o el nombre de la compañía que nos presta el servicio.

Aunque es una figura retórica, muy útil en la poesía, la metonimia es de uso común y corriente en el lenguaje habitual, sea culto o popular. Lo que pasa es que casi siempre la gente emplea sin saberlo o sin darse cuenta.

El tipo de relación que debe existir entre los términos metonímicos es muy variado. Los siguientes son algunos de las más frecuentes: 1) Se toma la «causa» por el «efecto»: «Las plantas buscan el sol», en lugar de «Las plantas buscan la luz solar». El significado de «luz solar» se transfiere a «sol», que es su causa. 2) El efecto por la causa: «Murió de un paro cardíaco». Se sobrentiende que el «paro cardíaco» fue el «efecto» de una enfermedad o lesión grave, la verdadera «causa» de la muerte. 3) La materia por el objeto que está hecho de ella: «En el concierto de anoche sobresalieron los metales», en lugar de «los instrumentos de metal». 4) El objeto por la materia de que está hecho: «Los muebles están carcomidos», en lugar de «la madera de los muebles». 5) El continente por el contenido: «Regáleme un vaso de agua», en vez de «Regáleme un poco de agua» (cuando pedimos «un vaso de agua», no pedimos «el vaso», sino «el agua contenida en el vaso»). 6) El contenido por el continente: «el alacrán le clavó la ponzoña», en vez de «el alacrán le clavó el aguijón». Lo importante no es que le hayan «clavado el aguijón» (continente), sino que le hayan inoculado «la ponzoña» (contenido), lo cual hace el alacrán a través del «aguijón». 7) Lo abstracto por lo concreto: «La belleza venezolana es famosa en el mundo», en lugar de «La belleza de la mujer venezolana...». La «belleza» es algo abstracto, lo concreto es la «mujer bella». 8) Lo concreto por lo abstracto: «Ese muchacho tiene muy buena cabeza», en lugar de «...tiene inteligencia y sensatez». «Inteligencia» y «sensatez» son objetos abstractos: «cabeza» es un objeto concreto. 9) El instrumento por la persona que lo utiliza: «El es muy buen volante», en lugar de «Maneja muy bien el automóvil».

10) El autor por la obra: «En mi casa tengo un Reverón», en vez de «un cuadro de Reverón». 11) El lugar de procedencia de un objeto, por éste: «Prefiero un Rioja tinto», en lugar de «un vino tinto de Rioja».

Hay muchos otros tipos de metonimia no tan fáciles de encasillar en el cuadro de los ejemplos dados. Decimos, pongamos por caso, «Hoy es san Pedro y san Pablo», por «el día de san Pedro y san Pablo». «La Casa Blanca declaró...», por «El gobierno estadounidense declaró...». «Dentro de breves minutos...», en vez de «pocos minutos». (No hay «minutos breves» ni «minutos largos», pues todos los minutos tienen la misma duración. Pero cuando se trata de pocos minutos, es decir, de un período breve de tiempo, transferimos la idea de brevedad al vocablo «minutos». Es igual cuando decimos «Vivió largos años», por «muchos años», «tuvimos largas horas de espera», «cumplió dos añitos».

Mucha gente no entiende el mecanismo de la metonimia, a pesar de que con frecuencia la usan sin saberlo, porque creen que el idioma es un sistema cerrado, mecánico, rígido, cuando es lo contrario, un sistema sumamente vivaz, dinámico y eminentemente creador. Todas las personas, o casi todas, tratan siempre, a veces inconscientemente, pero con toda validez, de decir las cosas de manera distinta de lo acostumbrado y rutinario, y eso hace que el idioma se desarrolle y enriquezca su eficacia expresiva y comunicativa. La metonimia, lo mismo que la metáfora y todas las demás figuras retóricas, son recursos de gran importancia de ese impulso creador, y ayudan enormemente a darle expresividad y belleza al lenguaje.

¿De 2000, o del 2000?

Muchas personas me piden con frecuencia que escriba sobre cómo debe datarse una carta, o cualquiera otra cosa, en el año 2000 y siguientes, si con la preposición «de» o con la contracción «del»: «16 de julio de 2000», o «16 de julio del 2000». La primera forma es la propia, y la explicación de por qué es así la di detalladamente en mi artículo de esta columna del 9 de enero de este año. Allí pueden los interesados hallar la respuesta a su consulta. Quienes lo deseen también pueden consultar la página web de la Real Academia Española: http://www.rae.es.


Alexis Márquez en La BitBlioteca



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