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Globalización: contradicciones y propuestas Agosto 2002 La globalización: tema de actualidad. En ella reconocemos oportunidades, información, conocimiento, encuentro, cultura, y hasta ecología. Pero también encontramos discriminación, injusticia, instrumento de los poderosos y condena a los más débiles, destrucción de culturas y hasta contaminación (preguntar a Greenpeace). Eso y más va impreso en el proceso de desarrollo mundial, en el cual los espacios del planeta se nos reducen y parecería que hasta nos pisamos los pies. En todo caso, la globalización no es inocente. La pregunta sobre la globalización tiene múltiples facetas y es que el esfuerzo por abrir espacios a los capitales y productos, y apoderarse de los mercados, representa oportunidades y amenazas simultáneamente. Como primera incertidumbre, preguntemos al líder de la globalización, la competencia y la apertura de lo mercados, los Estados Unidos, la razón por la cual cierra el ingreso de productos metalúrgicos, nos limita la exportación de la Orimulsión, la del atún, o por qué Europa protege su productividad agrícola, llegando a eliminar los excedentes alimentarios en un mundo de desnutridos y hambrientos, en el cual la mitad de la población (tres millardos de personas) vive con menos de dos dólares al día. O por qué ambos cierran la libre competencia de la mano de obra (la globalización de la mano de obra no existe). Por otro lado, reconozcamos los beneficios del Internet, del turismo, del aprendizaje de otras lenguas y de otras culturas, y en muchos casos, de la apertura e integración de mercados. Sin duda alguna, la integración de la Unión Europea, ha generado un importante crecimiento económico para sus miembros, mejorando la calidad de vida, o al menos la generación de riqueza en esos países. Pero, continuemos analizando algunos ejemplos no tan comunes. El prestigio actual de un país como Nepal para la atracción de un alto número de turistas que buscan conocer su cultura y sus paisajes, especialmente sus Himalayas, ha obligado a imponer altos costos y limitaciones a las visitas de ciertas regiones. Uno de los casos es el de la cordillera Mustang, el país de Lô, en una remota entrada del territorio nepalés en el Tíbet chino. Se limitan las visitas y se cobran de manera exigente, para preservar los paisajes y la cultura religiosa del Budismo tántrico, el cual fue destruido en el Tíbet, y es hoy resguardado en su forma más antigua por murallas nevadas de ocho mil metros, como una reliquia cultural e histórica. La globalización aporta riqueza, con la visita de los turistas, y da a conocer al mundo los paisajes y culturas, es oportunidad para Nepal, para los que lo quieren conocer y para las grandes empresas de transporte y turismo, pero al mismo tiempo es una amenaza para su ambiente y para sus tradiciones, razón por la cual se imponen límites al intercambio internacional, a la globalización. A mediados de los cuarenta, finalizando la ocupación inglesa de la India, Gandhi luchaba contra la compra de textiles ingleses, a fin de limitar la influencia imperialista y su penetración en la economía y la cultura, y constituir de esa manera un símbolo en la lucha de liberación. Casi cien años antes, en junio de 1853, Marx había escrito en Londres sobre la cruenta dominación inglesa en la India, la cual destruyó su industria textil, siendo que la India era la tierra del algodón y exportaba hermosas telas a Europa desde tiempos inmemoriales. El surgimiento de los telares ingleses y su progresiva dominación de los mercados, desplazó a las telas indias de Europa y luego la invadió, generando devastadores efectos sobre una economía tradicional basada en pequeñas unidades de producción de carácter rural, que había logrado la unión entre la agricultura, la industria artesanal y los exportadores: una verdadera cadena productiva. Pero por otro lado, resalta Marx, esa terrible destrucción de la estructura económica, representó un gran avance en las formas de vida, puesto que puso de lado la estructura despótica de castas y esclavitud que caracterizó al subcontinente indio a lo largo de su historia, y limitaba su crecimiento. De esta manera se abrieron las posibilidades de la toma de su destino. Hoy en día, la India gradúa más de cien mil ingenieros por año en Tecnologías de Información y Comunicación (TIC), y se encuentra en un avanzado proceso para graduar cuatrocientos mil por año, en menos de cinco años. Hoy, una cuarta parte de los empresarios del Silicon Valley son indios, a pesar de ser un país con casi 700 millones de habitantes que viven con menos de 1US$ al día. La India de hoy ha resuelto los inmensos problemas de hambruna de hasta hace tan sólo unos veinte años, mediante el desarrollo de lo que llaman la revolución blanca y la revolución verde. Estas dos no tienen nada que ver con el contexto venezolano, se trata de los profundos y exitosos esfuerzos por producir lácteos y vegetales. La India es el mayor productor de lácteos del mundo. Los países tienen que luchar por hacerse dueños de su destino, impulsando el desarrollo social y económico. Nadie lo hará en su lugar. Hoy muchos jóvenes franceses cenan con Ronald McDonald, toman cerveza Heineken y vodka Finlandia, en proporciones mucho mayores a las de finales de los años ochenta. La afamada cocina francesa se nutre y llega a hacer propuestas que integran influencias asiáticas, africanas, árabes y del caribe (hoy se come cuscús en los restaurantes de los liceos y de las universidades de Francia). Esto de la misma manera como holandeses, al preparar platos para sus invitados a cenar, incorporan salsas de tamarindo y chocolate, recetas venidas de Indonesia. ¿Quién conquista a quién? La Unesco plantea que la homogeneización de la cultura es uno de los grandes peligros de la globalización. Cada día desaparecen, no sólo especies animales en el planeta, sino lenguas que dejan de hablarse. Cada manifestación cultural es una riqueza de la humanidad que asoma como entre rendijas, la inmensidad indescifrada del ser. Cada vez que muere una manifestación cultural, una tradición, se nos cierra una ventana de diversidad, de riqueza. ¿Cómo debemos luchar de una manera más eficiente para preservar esa variedad cultural sin que quede sólo expuesta a la supervivencia comercial o a la jaula del museo? El rol de los organismos internacionales es vital, indispensable para buscar una democracia global, aun cuando lo Estados Unidos retiren su apoyo a la Unesco. Intelectuales franceses luchan insistentemente por preservar su cultura ante la globalización, pero no dejan de reconocer el aporte que en varios aspectos ésta ha dado al desarrollo de Europa en los últimos veinte años. La globalización no es democrática per se, se basa en la competitividad, en la victoria del más fuerte o del más inteligente, del que disponga de más y mejores recursos, factor representado hoy en día principalmente por el conocimiento. Aun reconociendo estas dificultades de la globalización, no podemos esconder nuestras debilidades en un discurso antiglobalización, más bien debemos construir y aprovechar oportunidades relativas a los recursos que cada país tiene, y que deben negociarse con un fuerte sentido de la oportunidad. En los elementos en los que somos competitivos, debemos intentar crecer y conquistar espacios y mercados, y hasta podemos utilizar esas herramientas para lograr ventajas en los campos en los que somos menos competitivos, mediante la cooperación y la integración regional. Los países del sur presentan posibilidades de desarrollo, en la medida en que potencien la integración y la competitividad, incorporando reglas de cooperación y de búsqueda de la excelencia. Las iniciativa regionales G77, G15, Mercosur, Comunidad Andina, son oportunidades para establecer espacios de comercio y desarrollo más solidario, sin pretender dejar de lado la competitividad. La noción de "democratización de la globalización" va surgiendo cada vez más como necesaria, con la finalidad de construir espacios más justos de participación, que aumenten las oportunidades para todos. Las asimetrías de la globalización deben ser compensadas por acciones de organismos multilaterales como la ONU, Unesco, BID, BM, FMI, OMC. Para Venezuela son muchas las oportunidades: petróleo, energía y minerales, como primera opción, estimulando su transformación y la diversificación de la industria aguas abajo, para abastecer el mercado nacional y exportar productos con mayor valor agregado, y aguas arriba, aprovechando las actividades de exploración y explotación para activar la industria nacional y elevar los niveles de calidad y competitividad. Asimismo debemos potenciar nuestras oportunidades mediante mecanismos adecuados de consolidación del capital social, integrando el desarrollo y aprovechamiento de los recursos. Turismo, productos agrícolas tanto tradicionales como especializados, desarrollo de la industria del software, biotecnología y biodiversidad, son algunos de los elementos que podemos aprovechar para el impulso de la productividad y la mejora de la calidad de vida. Para ello es indispensable desarrollar el talento humano adecuado, las instituciones necesarias y las redes de cooperación asociadas. Fortalecer y apoyar el sector de las PYMES es de vital importancia, ya que constituyen la mejor vía para generar empleos y distribuir la riqueza. Inclusive, debemos incorporar a nuestros esfuerzos por el desarrollo industrial, lo que algunos empresarios nacionales han logrado: entrar en exigentes mercados regionales, europeos y norteamericanos con productos venezolanos de excelencia que cumplan con estándares de calidad internacionales. Eso no es imposible y exige un esfuerzo delicado para identificar fortalezas, aprovechar y potenciar las capacidades existentes y reconocer oportunidades, por parte de los empresarios, quienes deben buscar la excelencia, la innovación tecnológica y la competitividad, y por parte del Estado, que cumple un papel importante en el establecimiento de políticas de incentivos para la exportación, en el fortalecimiento de las instituciones, en la agilización de los procedimientos administrativos y en coordinar e incentivar la formación de redes de apoyo a las grandes empresas y a las PYMES, para impulsar los estándares de alto nivel, la formación del recurso humano y un ambiente propicio para la creatividad económica y la innovación productiva. El sector industrial debe comprender que su crecimiento y supervivencia a largo plazo dependerá de la capacidad que desarrollen para innovar y abrirse a nuevos mercados. Las tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) son una de las principales referencias actuales de la globalización. En esa perspectiva, debemos estar conscientes que el camino no es sencillo, y en este caso nos referimos a un tema que por sus planteamientos y orígenes, pudiera parecer inocente, pero no todo es fácil en la cooperación internacional. Como ejemplo de ello citamos que en Octubre de 2001, los ministros de Ciencia y Tecnología de Latinoamérica, recibimos una invitación de la ministra de España, Ana Birulès, para participar en una reunión sobre conectividad y acceso universal en el continente. Al llegar, descubrimos que el motivo real de la reunión fue el de promover una iniciativa española de un excelente portal de bibliotecas y buscar compromisos para luchar contra la piratería informática. En cambio, los intereses de los países de la región, liderizados por Venezuela, Brasil, Panamá, Uruguay y Cuba, fueron los de crear un banco de contenidos informáticos para ser donados entre nuestros países a fin de fortalecer los sectores oficiales y privados, generando contenidos en educación y gestión pública de uso regional, así como dar espacios a las lenguas indígenas y minoritarias en el Internet. Esta segunda iniciativa apoyaba por cierto las lenguas españolas como el asturiano, el gallego, valenciano, mallorquín, vasco, etc. El enfrentamiento no fue sencillo. Las TIC han tenido un muy positivo desempeño hasta finales de 2001 para nosotros, ya que Venezuela logró finalmente ubicarse en una posición creciente en esa esfera. A partir de la implementación de las políticas que diseñamos en el Ministerio de Ciencia y Tecnología, Venezuela se posicionó de manera vertiginosa en el primer lugar en crecimiento de número de usuarios de Internet en América Latina, con un 1167% en cinco años y en crecimiento de la economía digital con un 8600% en ese mismo período (cifras de la empresa norteamericana Jupiter Communications). Podemos ser competitivos en algunas propuestas en el ciberespacio. Para ello, Venezuela cuenta con excelentes centros académicos, especialmente en universidades con grupos de alto nivel y asentada cooperación internacional. También contamos con emprendedores dinámicos y creativos que han logrado destacarse internacionalmente con productos hechos en Venezuela. En 2001 creamos un ambiente legal indispensable, así como las políticas de estado necesarias, sentando así las bases de una acción de gobierno que podría desarrollarse ampliamente en la actualidad, si se impulsaran los esfuerzos correctos. En el período 2000-2001 establecimos redes internacionales para el desarrollo de contenidos. Ejemplos de ello son la red Lactic: Latinoamérica y el Caribe, Tecnologías de Información y Comunicación, que incluye a todos los países de la región en el desarrollo de contenidos educativos de primaria, y la red Rived: red internacional virtual en educación, la cual agrupa a Venezuela, Colombia, Brasil y Argentina, y desarrolla contenidos científicos en la educación secundaria. La red de Infocentros, que concebimos y desarrollamos desde el MCT y que abarca todo el país, es la iniciativa más importante que se haya generado en Venezuela, y permite unas 8 a 10 millones de visitas al año a usuarios de Internet, e incluye no sólo más de 200 municipios, sino que llega hasta la selva amazónica y cárceles. Esta iniciativa es hoy copiada por México. En ciertos aspectos, la globalización es indetenible, vital y hasta necesaria. Debemos profundizar estrategias de desarrollo local e integración regional, para ser más competitivos. Debemos plantearnos el desarrollo en un diálogo económico constante y consciente, sin llevar cepos ideológicos o históricos, respondiendo a las realidades sociales y económicas de nuestros países. Ese es el primer paso para lograr cerrar la gran brecha de desigualdades que también caracteriza a la Globalización. |
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