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Talión

Tomas y traiciones

Earle Herrera

El Nacional, martes 15 de mayo de 2001
Constityen... ¿cómo?
Los documentos de la crisis de la Universidad Central de Venezuela

No voté por Manuel Mariña, vicerrector administrativo de la UCV, a quien le están lloviendo «votos de censura». Algunos piden su renuncia, otros su cabeza. La intolerancia cambia de acera. No se puede aceptar su posición con respecto a la toma; posición que no compartí, más por sus medios (nada democráticos ni participativos) que por sus fines. Estoy seguro de que sus inquisidores son los mismos que votaron por él para el cargo que ejerce. Esto revela que además de académica y administrativa, la transformación universitaria debe tocar otros aspectos.

No voté por Mariña por la sencilla razón de que no lo conocía. Me dijeron que era chavista, lo que para mí no es suficiente para sufragar por alguien. Él formaba parte de la plancha del actual rector, Giuseppe Giannetto. Cuando esta fórmula era tildada de adeca, se esgrimía la presencia de un chavista en la misma como muestra de pluralismo. Allí todos sabían quién era quién. Si hoy Mariña se revela como chavista —algo que se explotó electoralmente— no veo la «traición» y mucho menos la sorpresa. Si asume una posición distinta a la de su plancha, ¿acaso ésta no se vendió como plural?

A la hora de confeccionar planchas, resulta ideal, recomendable, inteligente, incorporar a un contrario ideológico. Eso permite morder en el electorado del adversario. AD y Copei muerden en la izquierda y esta en la derecha, sin que les dé dentera. Aquello es muela y muela. Claro, cuando estalla una crisis, los mordiscos son de verdad, a dentelladas. Entonces brotan los epítetos de «traidores» y otras hipocresías. Yo diría que en estos casos los únicos engañados son los electores, pero, vamos, no se trata de los analfabetos de Cachama, sino de estudiantes y profesores universitarios, de este domicilio y mayorcitos.

Después viene la segunda vuelta, una carnicería electoral de exquisita perversión. Todos los que han participado en comicios universitarios la practican. Son noches de cuchillos largos y dagas ocultas. Los que clasifican se envían emisarios, se reúnen entre gallos y medianoche y se preguntan a quién están dispuestos a sacrificar de su equipo, «a cambio de»... ¿Pluralismo? Yo te aviso. Se exacerba el fratricidio. Los descuartizados en la mesa de diálogo (así se llama el cambalache) ni se enteran. Hasta felicitan a quien ganó merced a su destripamiento. Allí se dan las combinaciones más impensadas. En el pasado había gente que marchaba contra los encapuchados al mediodía y, a la media tarde, negociaba con sus jefes. Por eso, en la ruleta de la desmemoria y el cinismo, los otrora encapuchados de los jueves andan ahora pregonando que ellos sacaron a los encapuchados de los jueves.

¿Debe Mariña pedir perdón a sus electores por integrar la plancha de un «conservador institucional»? ¿Lo debe hacer Giannetto por incluir a conciencia en su fórmula a un chavista originario, participativo y protagónico? ¿O son los electores los que deben pedir perdón a la universidad por calculadores, oportunistas o ingenuos? ¿Ingenuos? ¿O nos dejamos de juicios sumarios y paredones morales y aceptamos que en la universidad, incluso mi compañero de fórmula, puede asumir la posición que considere correcta a la hora que le vaya en gana?

Eso sí, el sistema electoral de la UCV debe cambiarse para que el fratricidio, aunque no desaparezca, en algo se humanice y salpique menos sangre. Otros cambios han de operarse para que ningún puro inocente, luego de obtener votos en nombre del pluralismo, salga más tarde con la singular letanía de que fulano me engañó. Quien se una a un protagónico debe saber que en cualquier momento le monta una constituyente. Quien haga alianza con adecos o copeyanos, ha de prever que cualquier mañana lo cita la Contraloría o le aplican la Ley de salvaguarda.

PD: La estructura de la FCU es la misma de la Federación de Estudiantes que presidió don Jóvito Villalba, brillante líder de la Generación del 28 del siglo pasado. Los muchachos de hoy hablan de modernidad (y hasta de post) desde la atalaya vertebral de un dinosaurio. Ni que decir de los otros gremios, tan decimonónicamente originarios.


Earle Herrera en La BitBlioteca
Constityen... ¿cómo?
Los documentos de la crisis de la Universidad Central de Venezuela



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