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Una posición institucional. Desde España

Defender la constitución es defender la democracia

Universitarios españoles

El País, lunes 23 de diciembre de 2002
Manifiesto a favor del respeto a la legalidad democrática en Venezuela que representa el Gobierno del presidente
Hugo Chávez

España en La BitBlioteca

La democracia debería ser un valor universal, y su respeto necesita de la movilización activa de la ciudadanía. En este sentido, los abajo firmantes, concienciados de que los últimos acontecimientos en Venezuela y el tratamiento que ha tenido en los medios de comunicación en muchas ocasiones no ha sido el más adecuado, desean hacer pública su postura al respecto.

El gobierno venezolano que encabeza el presidente Hugo Chávez ha conseguido el poder en el país por medio de procedimientos democráticos y, por lo tanto, es el gobierno legítimo en Venezuela. Ganó limpiamente —con aval internacional— las elecciones de 6 de diciembre de 1998. Su programa de cambio político y social estuvo fundamentado en un proceso constituyente, la vía más democrática para llevar a cabo cualquier reforma profunda en el sistema político-social de un país. Democráticamente fue elegida una Asamblea Nacional Constituyente, que sesionó durante 1999, y el pueblo venezolano votó mayoritariamente a favor de la Constitución en diciembre de ese año. Una Constitución que no sólo cumple con todos los requisitos democráticos de cualquier nación avanzada, sino que además incorpora novedades relevantes a favor del establecimiento de una sociedad más digna y justa en un país arrasado por la desigualdad económica y social, pese a su enorme riqueza.

Como resultado de la Constitución de 1999, en 2000 se relegitimaron todos los poderes públicos. El presidente Chávez volvió a presentarse a las elecciones y de nuevo salió victorioso, con un porcentaje mayor de votos que en 1999; sus apoyos políticos vencieron asimismo en la Asamblea Nacional y en la mayoría de las gobernaciones y alcaldías del país. La observación internacional realizada por instituciones como el Centro Carter o la OEA avaló la transparencia de las elecciones.

No obstante, fruto de desacuerdos con la política del gobierno de Chávez, varios grupos de intereses y organizaciones políticas y sectoriales, apoyados por la mayoría de los medios de comunicación, solicitan de manera insistente y fuera de los límites de la democracia el adelanto de las elecciones. Adelanto que, por su parte, no es ni legítimo ni conveniente. El gobierno actual es un gobierno elegido democráticamente por las urnas, que ejerce el poder sin excesos antidemocráticos, y la Constitución, norma que enmarca y condiciona las relaciones políticas de un país, debe ser respetada en todo caso. La Constitución de 1999 señala unos plazos que deben cumplirse; entre ellos, el mandato del Presidente y de los diputados del Parlamento.

La Constitución introdujo como novedad el mandato revocatorio; esto es, cualquier cargo electo puede ser revocado a la mitad del periodo del mandato si así lo aprueba una mayoría de la población. Si la oposición está convencida de que Chávez no cuenta con el apoyo de la mayoría de la ciudadanía, su obligación es actuar democráticamente. Para ello debe esperar hasta agosto del próximo año, cuando se cumpla la mitad del mandato presidencial, y solicitar al pueblo que se pronuncie sobre si quiere o no mantener en el poder al Presidente. Pero, constitucionalmente, el Presidente no puede disolver el parlamento (como en todos los sistemas presidencialistas) y hacerlo, como solicita un sector de la oposición, sería atentar directamente contra la Constitución. Por otra parte, la dimisión del Presidente, que es propiamente es un acto de voluntad personal, en estos momentos constituiría una falta de compromiso con el electorado que mayoritariamente le concedió su voto.

La oposición venezolana debe realizar oposición democrática, esto es, debe enfrentar las políticas del Gobierno que considere desacertadas respetando los medios democráticos. Pero no puede estar movilizando constantemente a la población solicitando un adelanto electoral que no es ni legítimo ni conveniente y, lo más grave, no es constitucional. Con estas actitudes, la oposición obstruye la capacidad de gobierno que pueden tener los decisores públicos que ejercen legítimamente el poder en Venezuela, y alteran el clima social de forma alarmante e inconveniente. Fruto de estas tensiones sociales son los intentos de golpe de Estado y de magnicidio del que el país ha sido protagonista en los últimos meses.

Los medios de comunicación, por otra parte, deberían ser más responsables en su función informadora, tan necesaria para el correcto funcionamiento de un sistema democrático. Hasta el momento, se han comportado de manera dudosamente acorde con los preceptos constitucionales y con las necesidades informativas de una sociedad democrática. Apoyaron el golpe de Estado y todas las movilizaciones opositoras solicitando el adelanto de elecciones, y menosprecian la labor que se intenta realizar desde las instituciones públicas. Los medios de comunicación —no sólo venezolanos; también muchos españoles- deberían reflexionar sobre esta actitud y acomodar su comportamiento al respeto de la democracia en Venezuela. Reflexión que debe ampliarse a varias instituciones necesarias para la convivencia democrática, como el Tribunal Supremo de Justicia, que decidió a no procesar a los golpistas del 11 de abril en contra de todo criterio de Derecho y de justicia.

Este manifiesto desea mostrar el apoyo de los firmantes a la democracia en Venezuela, el respeto de su legalidad, la vigencia de su Constitución. Luchar por la democracia en Venezuela es luchar por la democracia en el mundo, lo que conlleva un paso adelante hacia la justicia social, la igualdad y, en definitiva, el bienestar de todas las personas.

Firman

  • Miguel Ángel Arredondo, catedrático de Psicología Social (UCM), ex decano de la Facultad de Psicología, Universidad Complutense de Madrid.
  • Juan Carlos Monedero Fernández-Gala, profesor de Ciencia Política, Universidad Complutense de Madrid.
  • Miguel Angel Ruiz de Azúa, decano del Ilustrísimo Colegio Nacional de licenciados y doctores en Ciencias Políticas y Sociología, profesor titular de Ciencia Política y de la Administración, Universidad Complutense de Madrid.
  • Enrique Guerrero, profesor de Ciencia Política y de la Administración, Universidad Complutense de Madrid.
  • Marcos Roitman, profesor de Sociología (UCM), Universidad Complutense de Madrid.
  • Rafael Feito Alonso, profesor titular de Sociología, Universidad Complutense de Madrid.
  • Enrique Montoya Ramírez, profesor titular de Sociología, Universidad Complutense de Madrid.
  • Carlos L. Alfonso Mellado, profesor titular del Derecho del Trabajo y Seguridad Social, decano de la Facultad de Derecho, Universitat de València.
  • Joaquín Aparicio Tovar, catedrático Derecho del Trabajo y Seguridad Social, Universidad Castilla La Mancha.
  • José Asensi Sabater, catedrático de Derecho Constitucional, Universidad de Alicante.
  • Antonio Baylos, catedrático Derecho del Trabajo y Seguridad Social, Universidad Castilla La Mancha.
  • Juan Ramón Capella Hernández, catedrático de Filosofía del Derecho, Universidad de Barcelona.
  • Dulce Contreras Bayarri, catedrática de Análisis Económico, Universitat de València.
  • Isabel de la Cruz García, profesora de Sociología, Universitat de València.
  • Manuel Delgado Cabeza, catedrático de Economía Aplicada, Universidad de Sevilla.
  • José A. Estévez Araujo, catedrático de Filosofía del Derecho, Universidad de Barcelona.
  • David Florido del Corral, profesor de Antropología, Universidad de Sevilla.
  • Enrike Galarza Prieto, profesor titular de Economía Aplicada, Universidad de Navarra.
  • Aldo González Becerra, investigador del CIB-CSIC.
  • Pedro González de la Fe, profesor titular de Economía Aplicada, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.
  • Francesc Jesús Hernàndez i Dobon, profesor titular de Sociología, Universitat de València.
  • Ricardo Juan Sánchez, profesor titular de Derecho Procesal, Universitat de València.
  • Luis López Guerra, catedrático de Derecho Constitucional, Universidad Carlos III de Madrid.
  • Roberto Viciano Pastor, profesor titular de Derecho Constitucional, Universitat de València.
  • Rubén Martínez Dalmau, investigador de Derecho Constitucional, Universitat de València.
  • Fabiola Meco Tébar, investigadora en Derecho Civil, Centro de Estudios Políticos y Sociales.
  • Laura Mora Cabello de Alba, profesora Asociada Derecho del Trabajo y Seguridad Social, Universidad Castilla La Mancha.
  • Antonio Morillas, profesor titular de Economía Aplicada, Universidad de Málaga.
  • Jesús Olavarría Iglesia, profesor titular de Derecho Mercantil, Universitat de València.
  • Aurora Pedro Bueno, profesora titular de Economía Aplicada, Universitat de València.
  • José Manuel de Pablos, catedrático de Periodismo, Universidad de La Laguna.
  • Ramón Reig, profesor titular de Periodismo, Universidad de Sevilla.
  • Carlos Taibo Arias, profesor titular de Ciencia Política, Universidad Autónoma de Madrid.
  • Juan Torres López, catedrático de Economía Aplicada, Universidad de Málaga.
  • Ana Valero Heredia, investigadora de Derecho Constitucional, Universitat de València.
  • Xavier Vence, catedrático de Economía Aplicada, Universidad de Santiago de Compostela.
  • Carmelo Lozano Serrano, catedrático de Derecho Financiero, Universitat de València.
  • Julián Santamaría, catedrático de Ciencia Política y de la Administración, director del departamento de Ciencia Política, Universidad Complutense de Madrid.
  • José Ricardo Álvarez Domínguez, profesor titular de Física Aplicada, Universidad de Zaragoza.
  • Pilar Aranda Ramírez, profesora titular de Fisiología, Universidad de Granada.
  • Rosario Asián, profesora de Economía Aplicada, Universidad de Sevilla.
  • Sebastián Bruque, catedrático de Química Inorgánica, Universidad de Málaga.
  • Juan Carlos Carbonell Mateu, catedrático de Derecho Penal, Vicerrector de la Universitat de València.
  • Marcos Criado, Investigador en Derecho Constitucional, Centro de Estudios Políticos y Sociales.
  • Delia Dávila Quintana, profesora titular de Economía Aplicada, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.
  • Emma Martín Díaz, profesora de Antropología, Universidad de Sevilla.
  • Miren Etxezarreta Zubizarreta, catedrática de Economía Aplicada, Universidad Autónoma de Barcelona.
  • Mª Jesús Fuentes Rebollo, profesora titular de Psicología Evolutiva, Universidad de Málaga.
  • Mikel Gómez Uranga, catedrático de Economía Aplicada, Universidad del País Vasco.
  • Francisco González Fajardo, profesor titular de Economía Aplicada, Universidad de Málaga.
  • Vicente Granados Cabezas, profesor titular de Economía Aplicada, Universidad de Málaga.
  • Jesús Jiménez Segura, profesor titular de Comunicación Audiovisual, Universidad de Sevilla.
  • Francesc La Roca Cervigón, profesor titular de Economía Aplicada, Universitat de València.
  • Magdalena López Precioso, profesora titular de Trabajo Social, Universitat de València.
  • Isabel Luján Gimeno, historiadora, Centro de Estudios Políticos y Sociales.
  • María Martínez Lara, profesora titular de Química Inorgánica, Universidad de Málaga.
  • Alberto Montero Soler, profesor de Economía Aplicada, Universidad de Málaga.
  • Isidoro Moreno Navarro, catedrático de Antropología, Universidad de Sevilla.
  • Carmen Mozo González, profesora titular de Antropología, Universidad de Sevilla.
  • Pablo Oñate Rubalcaba, profesor titular de Ciencia Política, Universitat de València.
  • Joaquín Pérez Rey, profesor asociado Derecho del Trabajo y Seguridad
  • Social, Universidad Castilla La Mancha.
  • Rosa Quesada Segura, catedrática de Derecho del Trabajo, Universidad de Málaga.
  • Josep-Vicent Saragossa i Saragossa, profesor titular de Derecho del Trabajo, Universitat de València.
  • Félix Talego, profesor de Antropología, Universidad de Sevilla.
  • Lino Xavier Valencia i Montes, investigador de Derecho Constitucional, Universitat de València.



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