Biblioteca electrónica. Caracas, Venezuela
Home
Contáctenos Comentarios a La BitBlioteca Buscador
Roberto Hernández Montoya, Director 
Autores
Con imágenes
Sin imágenes
Categorías
Servicios
Argentina
Buscadores
Caracas
Colombia
Políticos
¿Qué es
La BitBlioteca?
Radios en español
Venezuela





Hasta donde llega la cobija

Janet Kelly

El Nacional del jueves 5 de octubre de 2000

Para el ciudadano común, quizás no hay nada en el mundo político más aburrido que el debate presupuestario que ocupa el espacio noticioso en esta época del año. Fuera de un puñado de especialistas, nadie comprende el significado de los billones de bolívares, los porcentajes del PIB, los reintegros o los ingresos extraordinarios, más allá de su intuición certera de que lo que hace el Gobierno con los reales tendrá un mayor efecto sobre nuestro destino. Este año, más que nunca, los especialistas estudiarán la estrategia fiscal venezolana para identificar los rasgos fundamentales de la economía chavista. Es decir, lo que al pueblo no le interesa, fascina a los expertos financieros.

El Presidente, en su papel como docente, reconoce las dificultades de la gente para concentrar su atención en estos asuntos y ofreció una lección casera en técnicas presupuestarias en su programa de radio del domingo, en vísperas de la entrega del proyecto a la Asamblea Nacional. Esta faceta del presidente Chávez es su aspecto más cariñoso, como el padre de familia que comparte sus angustias alrededor de la mesa de la cocina con su esposa y sus hijos. «¡Cuánto no quisiera tener más para ustedes, hijos! Pero si cuidamos lo que ganamos y trabajamos duro, ahorrando un poquito, siempre tendremos lo esencial. No nos dejemos llevar por las tentaciones; a gastar en cosas innecesarias o botar los reales en tragos o juegos. Nos arroparemos hasta donde llega la cobija». Más o menos así fue descrita por el Presidente la estrategia presupuestaria del Gobierno: conservadora, ahorrativa y responsable, con una justa reorientación del gasto hacia el gasto social en educación y salud. Nadie podría criticar un enfoque tan sensato.

El problema con el presupuesto no reside en la exposición de motivos radial del domingo, sino en los números presentados el lunes, donde se observa una cierta distancia entre la intención anunciada y la realidad. Este presupuesto refleja un momento especialmente crítico para observar la manera de actuar del Gobierno. En su primer año, un gobierno trabaja con realidades dejadas por su predecesor. El equipo enfrentó en 1999 una crisis inicial de proporciones gigantescas y pasó la prueba empeñado a recortar gastos con tal firmeza que disipó los temores de medidas populistas. En 2000, debido a la honda recesión económica, lució acertada la idea de inyectar recursos adicionales y reducir impuestos para encender la chispa del crecimiento, una vez que los ingresos petroleros inesperados lo permitían. Para 2001, no es descabellado el incremento en el gasto sobre lo que probablemente será el gasto real en el presente año. El supuesto de un precio petrolero de 20 dólares tampoco parece irrealista. El problema es que, a pesar de que se proyecta una reactivación de la economía, se persiste en programar un déficit fiscal de 3 por ciento, alto para un período de expansión.

Sospechamos que la estrategia implícita se aparta de la explícita. Si bien algunos economistas recomiendan un supuesto petrolero más bajo, según su patrón de largo plazo alrededor de 16 dólares —lo que generaría un déficit desastroso— no es imposible que el Gobierno realmente espere un precio petrolero por encima del monto prespuestado y, por consiguiente, un déficit menor que el calculado. Igualmente, el Ejecutivo parece reconocer que la reforma del Fondo de Estabilización Macroeconómica llevada a cabo en 1999 le impuso una regla insensata al impedir un flujo regular y predecible de recursos a los programas sociales del Fondo Único Social. Sin embargo, antes que mostrar señales de querer corregir el diseño del Fondo de Estabilización, lo evade. Tampoco se vislumbra una intención clara de fortalecer los ingresos no petroleros. La impresión es que el Gobierno, una vez más, prefiere un presupuesto sobre el cual podrá ejercer un alto grado de flexibilidad sobre la marcha, de acuerdo con la evolución petrolera del año que viene y el flujo de caja correspondiente.

Si lo que busca el Ejecutivo es maximizar su margen de maniobra según el flujo de caja, repitiendo el comportamiento de estos dos años de gestión, la metáfora de la cobija describe bien su manera de obrar. Como la cobija se encoge y se estira de acuerdo con los vaivenes petroleros, sin embargo, nos condenaríamos a seguir viviendo la montaña rusa de la volatilidad. ¿Qué dirá la Asamblea Nacional? ¿Cómo reaccionarán los mercados financieros internacionales? Lo que es fastidioso para algunos, es fascinante para otros. Esperemos el próximo capítulo de la novela presupuestaria.


Janet Kelly en La BitBlioteca



Copyright © 2000 - 2005 por Analítica Consulting 1996. Reservados todos los derechos.
Analítica Consulting 1996 no se hace responsable por el contenido publicado de fuentes externas.