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Un reto para Venezuela: superar la brecha digital Óscar Hernández Rodolfo Key Ginebra, 21 de marzo de 2001 Entendemos como la «brecha digital» la diferencia de oportunidades de acceso entre países a las tecnologías de la información y comunicación así como poca capacidad para el uso de Internet en una amplia gama de actividades especialmente de tipo comercial, educacional y de gobierno. Si bien es cierto que estamos enrumbados hacia un proceso de globalización que nos puede brindar más oportunidades que retos, es bien cierto también que la brecha negativa entre naciones y sectores se puede ampliar en vez de reducirse. El sector telecomunicaciones aunque nos permite comprobar las ventajas de este mundo ampliado en donde hemos avanzado extraordinariamente en los últimos años también nos deja el sabor amargo de enfrentar a gran parte del planeta a retos por delante que hacen más visible en estos tiempos las grandes diferencias que existen entre unos con mucho acceso a los nuevos medios y una gran mayoría de poblaciones aún al margen de estas herramientas del mundo de las telecomunicaciones. Mientras hoy se vislumbra para el futuro el empleo de los protocolos IP para usar el Internet come medio de telefonía a precios más reducidos y mejor beneficio para los consumidores todavía existen en el mundo 950 millones de hogares que no tienen acceso a las redes de telefonías básicas. En otras palabras el 65% de la población del planeta aún no cuenta con teléfonos. Algunas cifras alarmantes nos señalan que más del 85% de la población mundial que comparte los 183 países del planeta tienen acceso sólo al 38% de las líneas telefónicas disponibles en el mundo. Según la publicación Understanding The Digital Divide de la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (OECD), el indicador más fundamental de la brecha digital a nivel internacional es el número de líneas de acceso telefónico por cada 100 habitantes. En este sentido, en el año 1998, el número de líneas por cada 100 habitantes en países miembros de la OECD era de 72,1; mientras que este mismo índice en países no miembros fue de 7,8; y en países con el PIB más bajo per cápita fue de 1,6. Asimismo, según esta misma fuente, la brecha es aun más marcada en relación con el acceso a Internet. En efecto, en Octubre de 2000, en países miembros de la OECD, había 82 hosts de Internet por cada 1000 habitantes; en cambio, en países no miembros este índice alcanzó la escuálida cifra de 0,85. Una diferencia abismal como fácilmente se puede desprender. Las razones para diferencias tan amplias en la conectividad las tenemos en las causas mismas que producen las divergencias entre un mundo en desarrollo y otro desarrollado. En el caso por ejemplo de las tecnologías de la información en general y la utilización del Internet es interesante destacar que los obstáculos para los países en desarrollo se basan fundamentalmente en tres elementos : el acceso, el «know how» y la confianza. Veamos el impacto de estos tres elementos. Cuando nos referimos al acceso indicamos los altos costos de hardware para estos países que en su mayoría tienen altos aranceles para la importación de productos relacionados con estas tecnologías [1]. Por otra parte se destaca la baja penetración de la infraestructura de las telecomunicaciones así como los altos costos de acceso a Internet. En cuanto al know how, tenemos que otra de las razones que incide en el mantenimiento de la brecha es la falta de conocimiento de las oportunidades y ventajas de las tecnologías de la información y el comercio electrónico por parte de los gobiernos, lo cual se traduce en la ausencia de políticas públicas por parte de nuestros países que incentiven el uso de estas nuevas tecnologías [2]. Asimismo, el desconocimiento por parte de los empresarios de las ventajas del uso de la red por mantener las maneras tradicionales de hacer negocios- trae como consecuencia que se pierdan por igual importantes oportunidades. Respecto al impacto de la confianza, o mejor dicho, la falta de ella en relación con los nuevos medios, se traduce en un desestímulo para avanzar en la utilización del comercio electrónico, por ejemplo, al considerarse el teléfono y el fax como medios más seguros. Un tema que se convierte en una desventaja para los países en desarrollo es el que se refiere al aún alto costo de los servicios. Por ejemplo, el costo de acceso mensual a Internet en países en vías de desarrollo sigue siendo especialmente alto, incluyendo a Venezuela. Por ejemplo, mientras que en Australia el porcentaje que representa el costo mensual en acceso a Internet en relación con el ingreso per cápita es de apenas el 1,5 %; en México alcanza aproximadamente del 15% [3]. Si comparamos a los Estados Unidos con Venezuela encontramos casi una diferencia de 15 puntos. Se entiende que, entre otras cosas, precisamente el fin del monopolio en el sector de telecomunicaciones en Venezuela, estatal y privado, permitirá reducir una brecha de esa naturaleza [4]. En las proyecciones por delante para la superación de la brecha digital, definitivamente América latina es una de las regiones del mundo con mayores posibilidades. Aunque esta última región incide aún poco en las compras interregionales o dentro de los países propiamente dichos, se entendería que en la medida que se genere mayor confianza las compras internas serán mayores y el uso del comercio electrónico para las compras de consumidor a negocios será más eficiente. Algunos expertos han indicado que entre las razones visibles por las que el comercio electrónico se frena en los actuales momentos en muchos países en desarrollo se encuentra la falta de confianza en las modalidades de pago, la inseguridad jurídica, la preferencia por «ver y tocar» y, la más grave de todas, que es la que se refiere a la falta de acceso a los medios mismos de las tecnologías o incluso falta de acceso a las computadoras. Todas estas realidades deben ser enfrentadas de una manera dinámica con la finalidad de estar preparados para tener capacidad para aceptar los cambios acelerados que en el día a día se producen en la llamada «nueva economía» [5]. Mientras usted lee este artículo, por ejemplo, 50.000 nuevos usuarios de computadoras se suman al mercado. En este instante que usted llega a estas líneas 900 mil correos de voz están circulando en el ciberespacio conjuntamente con 148.000 nuevos usuarios de Internet. Asimismo, el número de hosts de Internet por cada 1000 habitantes en todo el mundo pasó de 80 en octubre de 1997 a 253 en octubre de 2000 [6]. Esto significa que el comercio electrónico crece de una manera bastante acelerada y la demanda por las nuevas tecnologías son una necesidad vital para cualquier nación que no quiera quedar rezagada. Las expectativas por delante nos indican que entre los distintos agentes que se relacionan por los medios electrónicos será particularmente la relación entre consumidores y negocios y/o negocios-negocios (b2b) los que definitivamente generarán riqueza en el desarrollo de las herramientas de negocios que las tecnologías de la información estimulan. Para que los países en vías de desarrollo puedan aprovechar al máximo las oportunidades de crecimiento y generación de riqueza que proporcionan las tecnologías de información y comunicación, los gobiernos deberían desarrollar políticas públicas en cuya formulación participe no solo el gobierno central, sino todos los niveles de gobierno y además el sector privado y grupos sociales interesados en dicho proceso. Dicha política debe estar dirigida a subsanar los obstáculos al uso de las tecnologías de información y comunicación en nuestros países, lo cual a su vez traería como consecuencia la fundación de un ambiente interno que cumpla con los requerimientos necesarios para el desarrollo de actividades en el marco de estas nuevas tecnologías; requerimientos tales como : un sector de telecomunicaciones abierto y competitivo, un marco de normas que estimule el acceso a la infraestructura, sociedad educada en el sector y con capacidad de aprovechar las oportunidades que éste brinda, transparencia en los regímenes legales y sistemas de seguridad apropiados para generar confianza entre otros. Entre las acciones específicas que podrían llevar a cabo los gobiernos para crear el clima propicio para el desarrollo del sector de las tecnologías de información y comunicación se pueden nombrar, a manera de ejemplo, y sin ánimo de ser exhaustivos, las siguientes : estimular la libertad de inversión privada en el sector; regulación del mismo mediante normas que estimulen la competencia; seguimiento de la conducta y desempeño de los agentes participantes en el sector a través de la agencia nacional de competencia; establecimiento de políticas de préstamos y subsidios de apoyo al sector [7]; impulsar la teledensidad; mejorar el acceso a estas tecnologías en instituciones públicas (bibliotecas, oficinas de correo, escuelas, etc.); realzar la cultura informática y el entrenamiento; desarrollo de programas de divulgación educativa y formación a todos los niveles; programas de ayuda para pequeños negocios; programas para aumentar el acceso en zonas remotas y de bajos ingresos; tomar el liderazgo en la prestación de servicios, transferencia de información y compras gubernamentales en línea; aprovechamiento de los programas de cooperación internacional en el área; estímulo a la creación de portales nacionales; promover un marco legal internacional; establecer autoridades de certificación; estímulo a la creación de mecanismos bancarios necesarios para la compra-venta por vía electrónica; etc. [8]. Finalmente, huelga decir que todos los objetivos de política pública, así como las acciones concretas que de ellos se desprendan, deben tomar en cuenta el marco de normas multilaterales de la OMC que inciden en estos nuevos instrumentos para que el cumplimiento de dichos objetivos sirva verdaderamente como un medio para que los países en vías de desarrollo logren reducir la brecha digital. Notas1. En relación con este aspecto, la adhesión de nuestros países al Acuerdo sobre Productos de Tecnología de la Información (siglas en inglés: ITA) sería de mucha utilidad ya que los países signatarios de este acuerdo pueden realizar importaciones de hardware originarios de otros países signatarios con cero arancel. 2. En el caso de Venezuela, el conocimiento por parte del gobierno de la importancia de estas nuevas tecnologías, se evidencia en la promulgación de la Ley de Firma Digital y el Decreto sobre acceso y uso de Internet. 3. Fuente: ITU 1999, Challenges to the Network Internet for Development. Ginebra. 4. El fin del monopolio concedido por el gobierno a la CANTV así como la reciente promulgación de la Ley de Telecomunicaciones, son ejemplos de lo que Venezuela ha hecho en este sentido. 5. Ver Óscar Hernández, La nueva economía y los retos para Venezuela. 6. Fuente : OECD 2001, Understanding The Digital Divide. París. 7. España es un buen ejemplo de la implementación de este tipo de políticas en apoyo a este sector; el gobierno español, a través de diversos organismos descentralizados y ministerios, otorga créditos blandos para proyectos diversos relacionados con tecnologías de comunicación e información. 8. Ver la publicación Understanding The Digital Divide del año 2001 de la OECD para un mayor detalle en relación con la racionalidad fundamental de estas políticas.
El debate sobre la globalización de la economía |
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