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Constitución activa

Numeritos constitucionales

Óscar Mago Bendahán
Profesor pre y post-grado UCV
oscarmago@cantv.net

31 de enero de 2000

La redacción y la forma de expresar los conceptos denota la mentalidad, nivel cultural y formación de una persona. La Constituyente como persona colectiva revela sus características.

En primer lugar observamos que el lenguaje usado en la Constitución es basado fundamentalmente en el «circunloquio», que literalmente significa «darle vueltas en círculo a lo que se dice», lo que trae como consecuencia reiteración y falta de síntesis de las ideas.

Un ejemplo notable lo encontramos en la primera parte del artículo 305: «El Estado promoverá la agricultura sustentable como base estratégica del desarrollo rural integral, y en consecuencia garantizará la seguridad alimentaria de la población; entendida como la disponibilidad suficiente y estable de alimentos en el ámbito nacional y el acceso oportuno y permanente a éstos por parte del público consumidor. La seguridad alimentaria se alcanzará desarrollando y privilegiando la producción agropecuaria interna, entendiéndose como tal la proveniente de las actividades agrícola, pecuaria, pesquera y acuícola».

Evidentemente que un redactor sobrio y con técnica legislativa ortodoxa hubiera dicho lo mismo en términos más tajantes, claros y didácticos, sin tantas explicaciones ni justificaciones, quizá así: «Se garantiza el acceso a los productos alimentarios. El Estado promoverá la producción agropecuaria y pesquera.» Setenta y cuatro palabras quedan reducidas a diez y seis (79% menos) para decir lo mismo pero en forma comprensible, sin relecturas.

Otras veces encontramos un lenguaje muy «técnico» (solo en apariencia), que pretende la «exquisitez jurídica», pero que nunca logra hacerse entender. El ejemplo mejor es el artículo 22, repetición casi literal del 50 de la tan criticada Constitución derogada, que a su vez es una mala traducción de la novena enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, que dice: «La enunciación de los derechos y garantías contenidos en esta Constitución y en los instrumentos internacionales sobre derechos humanos no debe entenderse como negación de otros que, siendo inherentes a la persona, no figuren expresamente en ellos. La falta de ley reglamentaria de estos derechos no menoscaba el ejercicio de los mismos». Confieso que he usado como conejillos de indias (más bien acuritos criollos) a unas cien personas, entre amigos y conocidos, incluyendo a todos mis alumnos de Derecho Constitucional, con la finalidad de observar su reacción. Jamás he encontrado uno que no me diga: ¿¡coooooomo es la cosa!?.

Esta ha podido escribirse así: todos los derechos humanos son protegidos aunque no se mencionen en esta Constitución pues no necesitan de ley que los regule». Cincuenta y dos palabras se han podido reducir a ventiuna (60% menos) y todos los venezolanos sabrían por primera vez que tienen derechos y que pueden ejercerlos sin tener que portar un carnet político o una chapa policial.

La reiteración dificulta la comprensión . Por ejemplo, lo que se puso en 797 palabras y ocupó ocho artículos (56, 75, 76, 77, 78, 79, 80 y 81) para proteger a una serie de personas, se ha podido decir en uno solo y en no más de 53 palabras como éstas: «El Estado protegerá los matrimonios, concubinatos, niños, adoptados, adolescentes, jóvenes, ancianos y discapacitados, quienes ejercerán plenamente sus derechos así como los de vivir en familia, tener nombre e inscribirse gratuitamente en el registro civil, sin mención de filiación, así como a ejercer la maternidad y paternidad y a investigarla. La ley los regulará». ¡93.3% más breve que en la Constitución!.

Una constitución debe ser un texto popular, claro y fácil de entender hasta por la gente menos cultivada. La nuestra, a pesar de todas sus cosas buenas, es una de las más difíciles.

De haberse escuchado con un poquito de humildad otras opiniones, quizá no tendríamos el doble record de haber escrito (¡en tiempo record!) una de las constituciones más largas del mundo (37.143 palabras), con 350 artículos y 18 transitorias.


Óscar Mago Bendahán en La BitBlioteca



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