Premium  
 

analitica.com


 Caracas, Jueves, 09 de febrero de 2012
 

Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Suscríbete al RSS

  Sección: Bitblioteca

ENVIAR A UN AMIGO  |  ENVIAR AL DIRECTOR  |  ENVIAR AL EDITOR

Regreso a casa

El Nacional, 11/06/2000

Durante los dos primeros años, Silvia y Miguel se amaron sin desgano. Casi no salían de la habitación. Ahí también, cuando el amor les daba tregua, comían, leían, interneteaban y veían televisión. Se les veía poco en la calle, y en los trabajos cumplían horarios estrictos e impacientes.

Luego vino lo que Miguel llamaba «la nube», una niebla oscura que se adhirió al techo del cuarto, con su lluvia de desvelos y sollozos. Discutían por cosas nimias y en ocasiones llegaron a gritarse. Ella decidió reintegrarse a su trabajo de modelo de pintores en la Cristóbal Rojas y como traductora simultánea en convenciones de ejecutivos. Él comenzó a llegar tarde y a beber con los amigos.

Una noche, cuando Silvia llegó a la casa notó que la vieja maleta Delsey ya no estaba sobre el armario. En el closet sólo quedaban ganchos vacíos, un par de camisas viejas y unas botas vaqueras con piel de culebra. Durante tres años no supimos nada de él, mientras que a ella se le veía con frecuencia en las tabernas con compañeros distintos. Al final se desaparecieron.

Reencuentro trágico

Fue apenas hace dos semanas cuando le vimos a él de nuevo en un concierto de Cachao, Carlos «Patato» Valdez y Chico O’Farrill en Central Park. Disfrutaba con la multitud el verano salsoso de Nueva York, en franelilla, sentado en una silla plegable y acolchada, abrazado a una chica de ojos claros, falda cortica y enormes plataformas: Karen.

Brevemente relató su aventura de inmigrante, estudios varios, trabajo ilegal y proyecto de regreso. «Nos vamos el lunes en el vuelo de American. Esto no da para más. No tengo visa, ni green card. Me hace falta Caracas». El destino nos juntaría frente a este memorable concierto y luego en la cabina económica del vuelo 935 donde vimos una pésima película sobre el pleito de Orson Welles con William Randolph Hearst. Él venía con Karen.

¿Y quién era la aeromoza? ¿Quién era esa hermosa muchacha que derramó el café sobre la tosca humanidad del gordo de la primera fila, que se quejaba de su puesto al lado de la salida de emergencia, frente a una pantalla de video que no era más grande que una tarjeta de crédito? ¿Quién era esa muchacha turbada que rodó por el pasillo cuando las turbulencias estremecieron el avión justo sobre Puerto Rico? ¿De quién eran los sollozos ahogados en la cocina de atrás donde se aglomeraban pasajeros en busca otro escocés? Sí. Era Silvia. La modelo de pintores. Nada más y nada menos.

Quienes conocíamos la historia no pudimos dormir. Presenciábamos el cuerpo sólido de la tensión que flotaba en la cabina. Nos preguntábamos si se hablarían. Si al menos se mirarían. El trayecto se hizo agónico, recargado de silencios, miradas elusivas y una atmósfera de chicle. Sin desenlace.

En el salón de equipajes, Miguel y su gringa litigaron fuertemente aunque en voz baja. Ella lo empujó dos o tres veces hasta que le hizo caer sentado en la correa móvil de las maletas. Ella tomó su maleta y desapareció tras la puerta automática. Él se quedó absorto un rato y regresó hacia la puerta del avión, penetró por el gusano y sólo encontró inspectores de camisas azules revisando los asientos vacíos.

El joven recorrió el aeropuerto de extremo a extremo. Permaneció varias horas caminando las instalaciones y tomó un taxi al amanecer hacia Caracas. Se dirigió a la Castellana en busca de la oficina principal de American Airlines. Tal vez llevaba en la mente una de las melodías del viejo Chico O’Farrill : «Traigo el corazón deshecho, no puedo vivir sin tu amor».

Fue allí, caminando por la Francisco de Miranda, haciendo tiempo hasta que abrieran las oficinas, cuando un par de zagaletones le quitaron la maleta, el reloj y la vida. Dos días más tarde su nombre apareció en la oscura lista de la morgue que publicó Rafael Luna Noguera al final de uno de sus magníficos relatos policiales en El Nacional.

De regreso a Nueva York, el avión transportaba una aeromoza triste y una viuda prematura. En el ambiente musical, las notas inquietantes del legendario Guasasi de Chico: «Quiero volver a La Habana».

 


Pablo Antillano en La BitBlioteca


Foros

¿Qué piensa usted de las imágenes difundidas de niños armados en el 23 de enero?

¿Qué opina del último debate de los candidatos de la oposición a las primarias?

¿Cuáles son sus deseos para Venezuela este año 2012 que comienza?

¿Cuál es su percepción del primer debate entre los precandidatos a las Primarias 2012?

Trailers

Trailer: Alvin y las ardillas 3 (Alvin & the Chipmunks 3: Chipwrecked)

Trailer: Misión imposible 4: Protocolo fantasma (Mission Impossible 4: Ghost Protocol)

Trailer: La chica del dragón tatuado (The Girl With the Dragon Tattoo)

Trailer: La piel que habito


 
Publicidad

Buscador Bitblioteca



Publicidad



Juegos Gratis


DragonBall Kart
  Fórmula Racer
 
       
Ben 10 Corredor
  Copa Toon
 
       
Mario Bros
  Sudoku 3D
 






Publicidad

  Mapa del Sitio

Home
Política
Economía
Internacionales
Global y Social
Medicina y Salud
Medio Ambiente
Arte
Entretenimiento
Tecnología
Noti-Tips
Curiosidades
Horoscopia
Deportes
Viajes y Turismo

Opinión
Editorial
Nuestros Columnistas

Síntesis de Noticias
Nacionales
Mundo

Servicios
Clima
Tiempo Libre
Efemérides
Guía Gastronómica

Multimedia
Videos
Audios
Galerías

Bitblioteca
Bitblioteca

Suscríbete a:
Analítica Premium
Boletín de Novedades

Síguenos por:
Twitter
Facebook
RSS
Móvil
Canal YouTube

Participa
Juegos
Foros
Analitica.com
Quiénes Somos
Contáctanos
Análitica como página de inicio
Agregar a favoritos
Ayuda

Cómo anunciar
Paute con nosotros
 
 Copyright © 1996 - 2011 por
Analítica Consulting 1996.
 Reservados todos los derechos. Analítica Consulting 1996 no se hace responsable por el contenido publicado
de fuentes externas.