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El juicio oral El Nacional, viernes 31 de julio de 1998, p. A-5 En el escenario se ve la típica situación de un juicio: el juez está detrás de su escritorio. El acusado está sentado al lado derecho del juez. El abogado que juzga al acusado está caminando por la sala mientras habla. Al lado hay una mujer que escribe en una máquina, y detrás de unas barandas de madera, hay gente que presencia el juicio. La gente se ríe. Aprueba o desaprueba las palabras del abogado. Del otro lado está el abogado defensor, quien de vez en cuando dice: Objeción. Objeción. Mientras todo esto pasa, la señora que escribe a máquina está desaforada haciendo su trabajo porque hay momentos en que el abogado se apresura en su lenguaje. El juez está muy pendiente de un punto en especial. La cámara lo toma como pensativo y profundo, con la vista perdida en un punto. La cámara sigue el punto de vista del juez y descubrimos que le está viendo las piernas a una mujer que está entre el público. Así la cámara va descubriendo cosas en el juicio: que en el público hay una mujer que le roba la cartera a un señor y que el abogado defensor le está vendiendo un reloj al acusado. Abogado 1: Este hombre se robó lo puedo comprobar fehacientemente la tinta de las impresoras del Ministerio de Asistencia a la Juventud. Y después, cuando comprobó que ya no había ni un solo cartucho de tinta, pretendió venderle al Ministerio todos los cartuchos que él se había robado en el mismo Ministerio. Coro del público: ¡No puede ser! Abogado 2: Objeción. Objeción. Juez: No hay objeción. Abogado 1: Y lo peor es, señor juez, que para robarse todos los cartuchos de tinta del Ministerio, este señor contó con la ayuda del Ministro, quien tiene una venta de computadoras e impresoras. Un negocio que se llama Computadoras en su Tinta. Coro en el público: ¡No puede ser¡ Abogado2: Objeción .Objeción. Juez: A lugar. Abogado 2: El abogado acusador pretende ganarse al público echándole cuentos que no son ciertos. Juez: Siga usted (y señala al otro abogado) Abogado 1: Y hay más. Y sabe usted señor juez, ¿quién es el abogado de la empresa Computadoras en su Tinta?. El señor que está defendiendo al acusado. ¿Qué le parece? Coro del público: ¡No puede ser¡ Abogado: Y saben ustedes (dirigiéndose al público) ¿porqué estoy yo aquí? Coro del público: ¡Noooooo. No lo sabemos! Abogado 1: Porque quiero meterme en este negocio. Vine a venderme. Coro del público: ¡No puede ser! Abogado: Claro que sí puede ser. Ya me cansé de ser honesto y estar pelando bolas. Yo quiero entrar en este negocio de las Computadoras en su Tinta. Entra narrador al medio del escenario y dice: Desde aquel día, el abogado acusador montó una sucursal de la empresa Computadoras en su Tinta. Sigue diciendo el narrador: Y el juez, ahora forma parte de la Junta Directiva. Coro del público: ¡No puede ser!
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