Biblioteca electrónica. Caracas, Venezuela
Home
Contáctenos Comentarios a La BitBlioteca Buscador
Roberto Hernández Montoya, Director 
Autores
Con imágenes
Sin imágenes
Categorías
Servicios
Argentina
Buscadores
Caracas
Colombia
Políticos
¿Qué es
La BitBlioteca?
Radios en español
Venezuela





Todos somos Miquilena

Roberto Hernández Montoya

El Nacional, domingo 11 de junio de 2000

Con sus hijos Hannah y Herman en Coro, Venezuela

Miquilena
Luis Miqulena
El problema no es Luis Miquilena sino el miquilenismo. Miquilenismo es ser, como dice Teodoro Petkoff, estructuralmente tramposo. Y por tanto despreciar a la humanidad, MVR incluido, hasta el punto de preguntar que «con qué se come eso» de sociedad civil. Miquilenismo es esa sonrisita.

Pero lo peor del miquilenismo es su ineficacia. Como creer que podía seguir cambiando nombres en las listas electorales hasta la víspera sin tomar en cuenta las condiciones técnicas y por poco esa ignorancia no nos dio una catástrofe histórica. Acción Democrática y Copei no aceptaban la automatización porque la tramposería se complica. En eso eran mejores miquilenistas.

Como Dios, el miquilenismo está en todas partes. Miquilenismo es Nitu Pérez Osuna blandiendo un papel sin membrete ni firma con la pretensión de que es una carta confidencial que no pone en aprietos a nadie. Hugo Chávez termina riéndose de ella. Tu Copei se acabó por eso, Nitu, por creer que la gente tan tonta como los copeyanos. Miquilenista es el Frente Institucional Militar (FIM).

Examinemos este caso porque las tortas hay que estudiarlas para evitarlas. Estos señores del que Chávez llama «Frente Ibáñez-Matos» (FIM) sacan un video como la «carta» de Nitu, que podía ser de cualquier cosa y dicen que son 800 militares cubanos que vienen a entrenar y a lavar el cerebro del ejército venezolano. ¿Cómo es que los gringos no habían armado un alboroto ya? Al Ministro de la Defensa, cuyo apoyo buscaban, no le queda más remedio que atacarlos y lanzarse en brazos de Chávez, pues le dijeron tonto públicamente. Si sabían que era mentira ¿por qué lo dijeron? Y si no sabían, ¿es que son tontos? ¿O qué? ¿No verifican las informaciones? ¿Así manejaban las armas? En cualquiera de las dos hipótesis no puedo sino poner en duda su inteligencia. Sí, es triste. Con enemigos así no hace falta Miquilena. Ese tipo de oposición es de hecho una quinta columna de Chávez, porque llevan más de dos años fortaleciéndolo.

Miquilena gana ante el Supremo con sus artes, pero ¿a qué costo político? ¿Cómo que no importa? El puntofijismo ordinario fue acumulando costos políticos así y ya sabemos cómo le fue.

Examinemos este escenario: el miquilenismo sigue predominando en el seno del «Proceso». Como en el cuento del alacrán y el sapito, el miquilenismo no puede evitar ser estructuralmente tramposo. Alguna trastada va a cometer tarde o temprano que va a enredar a Chávez en persona en algún asunto dudoso. La sociedad civil, que ya cruzó espadas con el miquilenismo, exitosamente, va a convocar un referendo revocatorio. Lo va a ganar Chávez seguramente, pero ¿qué necesidad hay? ¿Otra inestabilidad política? ¿Qué necesidad hay de ganar pleitos así pudiendo ganar otros de trascendencia? ¿Qué ganó el «Proceso» con los negocetes de Micabú y Multinacional de Seguros? ¿Se hundirá como Alfaro Ucero? ¿Está dispuesto Chávez a hundirse junto con él?

Aunque a lo mejor esa inestabilidad no es tan mala: una empresa como AES se apoderó de la Electricidad de Caracas porque no naufragó en esa salmodia melodramática de que no hay condiciones para invertir, que vengo oyendo desde que tengo oídos para oír. Por andar creyendo en su propio discurso aletargado de aristócrata en la mala el capital nacional se dejó tumbar con unos tipos que sí saben moverse en la selva de Wall Street. No es tan mala Venezuela para invertir y la astucia sí puede ser eficaz.


También:
RHM,
Loquitos
Otros artículos de política
Otras
obras y artículos del mismo autor

MadeMac



Copyright © 2000 - 2005 por Analítica Consulting 1996. Reservados todos los derechos.
Analítica Consulting 1996 no se hace responsable por el contenido publicado de fuentes externas.