Biblioteca electrónica. Caracas, Venezuela
Home
Contáctenos Comentarios a La BitBlioteca Buscador
Roberto Hernández Montoya, Director 
Autores
Con imágenes
Sin imágenes
Categorías
Servicios
Argentina
Buscadores
Caracas
Colombia
Políticos
¿Qué es
La BitBlioteca?
Radios en español
Venezuela





Fenomenología de la intolerancia

Rafael Rattia
rrattia@cantv.net

22 de abril de 2000

Parafraseando, palabras más palabras menos, al viejo y olvidado barbudo de Tréveris: Un fantasma recorre a Venezuela, es el fantasma de la intolerancia. El asunto es este: Por doquier que usted deslice su mirada, hacia cualquier punto cardinal del país, a poco que hurgue en la irascible hipersensibilidad colectiva, se va a encontrar con una reacción sarampionosa caracterizada por el más craso y bochornoso trogloditismo sectario que abomina de todo aquello que no coincida con la decimonónica forma de pensar de sus huestes.

Es harto difícil intentar sostener una conversación (usted puede llamarla discusión) más o menos civilizada con un homínido incapaz de observar las más elementales reglas del arte de la conversación. Tengo para mí que el espíritu sectario es el resultado inexorable y lamentablemente lógico de esas mentalidades que se aferran a unos dos, tres, o cuatro libros-manuales-catecismos, usualmente «revolucionarios» que dicen —urbi et orbi— ostentar en sí mismos la verdad definitiva de la redención.

En estos tiempos de nauseabunda fermentación seudo-revolucionarista, es cuando más prolifera, por las tristes e inseguras calles de Venezuela, esa peste cuasi-bubónica que cretiniza y envilece al ciudadano común y corriente que presta atención desmedida a las hordas emancipacionistas (en verdad liberticidas) de novísimos «libertadores» milenaristas.

La intolerancia excluyente normalmente se manifiesta así: «Si usted no está conmigo y no me apoya decididamente vociferándolo a los cuatro vientos, entonces usted está contra mí y, en consecuencia, no nos queda otra opción que declararlo «traidor» a la causa revolucionaria». ¿Es muy difícil entender esto? Desde las antiguas herejías cátaras y bogomilas que pululaban por todo el mediodía francés pregonando sus irreverentes tesis de comunión directa con Dios, hasta las recientes manifestaciones de heterodoxia política en el seno de la mal llamada corriente histórico-social hemos visto cómo se persigue y anatematiza a todo aquel que no grita sus aplausos delirantes para legitimar la embriaguez dominante de la snob ideología y del estruendo vocinglero oficialista. A juzgar por lo que observamos (esto no nos lo dice nadie) el leninismo betancourista está de moda. El viejo patriarca adeco sostenía su terrible máxima: «Disparen primero y averigüen después». Hoy, cuarenta y pico de años más tarde, el parangón no es muy descabellado: «Excluyan primero y averigüen después». Cómo no reconocer la oprobiosa huella del sectarismo adeco en las rubicundas vanguardias postleninistas y neo-estalinistas reprobadas por la intelligentzia de la última centuria, el tristemente célebre siglo veinte, tan pródigo en caza de brujas y en inventar conejillos de indias para justificar cualquier hegemonía política e ideológica. En este país el disenso está proscrito. ¿No? Mírate en el espejo, cóncavo y convexo, de William Ojeda, paradigma insobornable de una resistencia ética y ciudadana que por no aprobar la aplanadora de la nomenclatura del CTN fue aventado hasta el torbellino de Scila y Caribdis de la orfandad partidista. Y así, como el caso del valiente periodista y luchador social, hay cientos de casos patéticos, y para nada (po)éticos) que hablan de la reproducción a escala ampliada de una casta privilegiada e intocable que constituye el mandarinaje del proyecto revolucionario-emancipatorio. Así pasó también con el entrañable y querido amigo y compañero de estudios y barricadas Pausides Reyes; excluido por las nuevas cúpulas monolíticas, no tan podridas pero igual de eficaces a la hora de aplicar el torniquete asfixiante de la lógica burocrática. A medida que transcurren los días el llamado proceso va dejando un estela de desencantados y desobnubilados que para qué te cuento. No vale la pena citar más ejemplos gráficos, quien haya sido excluido que se vea ahí; no son pocos por cierto.

Ahorita, Terek Williams Saab es el poeta consentido y mimado del régimen, el Maiakosky del «proceso», el bardo oficial autorizado y con la anuencia del Partido de la Revolución; empero, que no ose disentir de alguna línea fundamental del Progama de «Gotha» que nos ha de conducir al tan comentado «mar de la felicidad» de la sociedad regimentada, porque ineluctablemente será tildado de «traidor al proceso revolucionario». Y yo que pensaba que la verdadera libertad estaba asociada a la dialéctica negativa de la llamada Escuela de Franfurk, a la teoría del disenso como prerequisito para la construcción de un auténtico clima de coexistencia democrática en medio de la hermosa fragua de lo diverso, plural, alternativo. Parece que los atractivos seductores del Sí cada vez se desdibujan más y dan paso vertiginosamente a un turbulento No que quiere abrir las esclusas de miles de Sí decepcionados de tanta univocidad dogmática, sectaria e intolerante.


Rafael Rattia en La BitBlioteca

Rafael Rattia es historiador egresado de la Universidad de Los Andes con una tesis sobre Émile Michel Cioran. Su trabajo académico fue asesorado por el filósofo José Manuel Briceño Guerrero. Actualmente se dedica a escribir poesía y ensayos críticos de imaginación. Escribe para la Revista española CASI NADA.

http://usuarios.iponet.es/casinada/xrattia.htm



Copyright © 2000 - 2005 por Analítica Consulting 1996. Reservados todos los derechos.
Analítica Consulting 1996 no se hace responsable por el contenido publicado de fuentes externas.