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Celebraciones que anuncian el fracaso Martes 8 de junio de 2004 El jueves pasado el CNE estableció la realidad de una tendencia que permite suponer con alguna certitud, que la suma de las firmas recogidas durante tres penosos y largos días con sus respectivas operaciones de clonación de cédulas, alcanza la cifra que según la Constitución Nacional de 1999 permite al organismo rector autorizar la realización del referendo revocatorio del mandato del presidente Hugo Chávez. Con solo el anuncio de esta posibilidad la CD decidió emocionada y afanosamente perturbada, por el resultado que era el momento de realizar con el júbilo y la emoción necesaria, un acto de amplias magnitudes para celebrar con todo fervor y devoción lo que ellos califican como un éxito y por supuesto un fracaso para el gobierno. Imagino la discusión que se pudo generar entre los humildes y pacíficos líderes de ese aquelarre por la escogencia del lugar del acto. Aunque, como era de esperarse y por la fuerza de una costumbre ancestral, que luego explicaremos, se decidió por llevarlo a cabo en el Hotel Tamanaco. No cabe duda alguna del valor histórico , arquitectónico, social y referencial que tiene este «no lugar» dentro de la ciudad de Caracas. Este hotel fue inaugurado en 1953 con la presencia del dictador Marcos Pérez Jiménez. La obra fue diseñada por un famoso arquitecto: Gustavo Guinand, cuyos trabajos son de reconocida calidad por los especialistas en historia del diseño en Venezuela. Podríamos decir, dentro de la vasta ignorancia que nos caracteriza en esta como en otras materias, que el diseño del edificio cumplía con las condiciones de distribución de espacios y de respeto mínimo por la vida social que se espera llegue a cumplir un recinto de este naturaleza. Esto vale para el momento de su inauguración, pasados sus primeros 50 años de vida, aceptando los reparos, las infinitas, descompensadas y arrítmicas ampliaciones que ha venido sufriendo en este lapso, que en la actualidad lo podemos comparar con la manera como se presenta una dama de cierta edad que se ha sometido a variadísimas experiencias de la cirugía, de esa que irónicamente llaman estética. O sea, que mantiene su apariencia y la podemos identificar por su cédula con cierto esfuerzo, pero que su boca inflamada de silicona o sus senos empujados militarme hacia arriba, la hacen ver de cartón piedra y con muy poca flexibilidad y espontaneidad en sus gestos. Se les ve casi artificiales y a punto de romperse al tratar de sonreír de la pura tensión que se traduce en sus tramposos y forzados maquillajes. Podemos decir que este hotel subsume lo más representativa de las formas actuales del diseño arquitectónico decadente de la época perezjimenista. Hasta allí el escenario, dejamos por ahora la descripción del espacio que escogieron los líderes de la CD para reunirse y celebrar la derrota (me permito tomar prestado el léxico d El Nacional y decir: «supuesta derrota») del chavismo con Chávez. ¿Cual puede ser la razón por la cual se escoge algo y por ende se desecha otra posibilidad? Si evaluamos a los actores y directivos de la CD es de pensarse que priva en ellos una inercia anímica con ese pasado que de forma tan excelsa representa el Tamanaco. Es más, creo interpretar sus atávicas ensoñaciones de la Cuarta y sus deseos de volver al pasado a través de la escenografía que proporciona el albergue de marras. De allí que celebrar en ese espacio y repetir en esta escenografía social que representa sus más caras remembranzas de clase media inestructurada, es una sola y única cosa. ¿Qué logran con esta decisión? Sencillamente preparar una encerrona que los separe de la masa que los apoya, a pesar de su voluntariosa capacidad para equivocarse. Líderes celebrando whiskitéricamente hablando al margen de la gente, ajenos a ellos, negándose la posibilidad de intercambiar con la masa, porque hay que decirlo, en ese hotel practican de forma activa todas las formas posibles de discriminación racial y social posibles. Con lo cual se restringen los accesos de la gente que los apoya. En contraposición, ¿qué propuso el «régimen» en este mismo momento? Sencillamente una reunión de apoyo a Chávez en la mera Avenida Urdaneta, adonde la gente accedió por medios y voluntad propios y pagó las cervecitas que deseó proveerse. Sin duda que hay diferencias entre uno y otro enfoque de la manera de celebrar y de regocijarse con los resultados del mismo evento. Este sencillo precedente no hace sino marcar claramente las estrategias de los dos grupos que antagonizan. Uno prefiere el aislamiento que le permite una reunión entre momias al margen del control social de quienes están vigilantes y no quieren que les metan gato por golpista. De quienes ven en los invitados al ágape solo a un club de cadáveres políticos de la Cuarta o asociados y redentores del «pobre Pedrito golpista». Ver esta «fiesta» y reconocer en la TV los rostros de los invitados, adecos, copeyanos, ex comunistas y otros adláteres de la generación diluviana nos hace sentir temblores y angustias, que nos produce ansia al reconocer la calamidad de los actos que les provocarán su propia destrucción. Ellos parecen estar condenados a inventar cosas inverosímiles con tal de que sus canales particulares las reseñen para la tranquilidad de su ego y empantanamiento de su imagen. La lógica de su estrategia parece clara: más salen, más exhiben sus imbéciles estrategias, menos respeto y aceptación tendrán de sus seguidores. Viven en un espacio habitado por espectros que llegan de un pasado indeseable, que todos, excepto ellos mismos, desean saludar. Por eso prefieren la soledad de los salones impersonales del hotel o la televisión para que les reconozca sus «hazañas», esa misma que mientras más los reproduce y reseña más los achicharra. Tienen temor a exponer en la calle a estos líderes trasnochados en quienes solo habita el adjetivo y la palabra fuerte que incita la violencia. El punto de no retorno de esta comedia armada en el albergue de la Continental por los líderes de la oposición no se produjo, como era de esperarse, por el ballet que debía producirse por las arcadas y movimientos estomacales que estaba produciéndose por la panzada de alcohol consumida por los asistentes al banquete. Estos, según cuenta un cronista, no hacían política sino que consumían los tragos en forma desaforada. El intermezzo de la jornada y que marcó la inflexión del acto fue el momento en que el orador y principal financista del velada, intervino para disertar sobre los motivos de esta gala. Fue sencillamente triste el mensaje, lo leyó y mal, puesto que con bastante seguridad, no fue él quien escribió, a su lado, tal y como se vería un ventrílocuo o histrión acompañaba a Mendoza en su errática y poca lucida intervención, quien hacía de lazarillo, era un abogado experto en otras lides menos en esa del arte del discurso. Este monitor trataba de acompañar al gobernador en esta extraña escena, con movimientos de cabeza aprobaba algunas de las pocas palabras que el gobernador de la cachucha al revés, llegaba a expresar dentro del sentido de lo que él había escrito. Una verdadera comedia de equivocaciones con dramáticos y empobrecidos resultados. Considero que esta era la sensación de angustia que tenían algunos de los asistentes, que momentos antes se dirigían al orador llamándolo: Presidente. Oyéndolo ahora fluctuar, vacilar, balbucir, el corazón y las pocas partes del cerebro no afectadas por el alcohol, han debido de sufrir ante esa oleada de erráticas oraciones y frases sin sentido que emitía su «presidente», era como para llorar y salir huyendo de aquella sala... errores y más errores... Esta sencilla escogencia del sitio de la reunión y la determinación de quien era el disertante, ya está hablando sobre el futuro de sus acciones y los proyectos políticos de la CD; sencillamente piensan aislarse y auto agasajarse como «líderes» que asumen independientemente de la gente cuáles son sus planes. Escogen, exilian, atraen y marginan según sus gustos independientes y su egoísta voluntad, cero, nada que ver con la gente, al corno con ella... La batalla es entre lechuguinos y petimetres contra los indeseables adecos. Entre los protervos hijos de la extraña derecha contra los adecos que buscan esconder u olvidar a personajes como Octavio Lepage, que siguen viviendo hediondos a formol a su lado. Extraña además, que en esta celebración de invitados tan escogidos se le halla negado la participación al Pollo y a su padre. Ellos restringen el acceso inclusive a la clase media que los apoya, para terminar escuchando un desabrido discurso de Mendoza, en cambio en el otro lado de la ciudad como hacer para cerrarle el paso a la gente en la calle, que buscaba solo darse su rumbita y escuchar a su líder. El estrambótico escenario que se trazó desde el Tamanaco la CD puede ser su catafalco con epitafio acompañado. ¿Por que diría Adolfo Bioy Casares: «Los ojos no sirven para ver... Para ver sirven los anteojos»... parece que los endiablados oponentes de Chávez no saben qué ver, ni tampoco, hacia dónde. Espero que Pedro Carmona, Ortega y algún buen sacerdote los iluminen en este próximo fracaso, porque sus financistas petroleros de USA no creo van a seguir acompañándolos en estos insensatos ensayos y comedias. |
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