Actualidad Nacional

Plantean necesidad de incrementar capacidad de la sociedad civil en la crisis política

La actual situación del país, más allá de la coyuntura evidente en lo ámbitos que confirman la República, tiene su origen en una estructura política, económica y social erigida en los últimos cincuenta años sobre una propuesta modélica de la democracia, que exacerbó elementos desfavorables como el hiperpresidencialismo, la centralización, la partidocracia y el rentismo. Ese es el dibujo que hacen quienes recientemente plantean la necesidad de un acuerdo nacional para el progreso y la paz en Venezuela, más allá de la dos estructuras políticas que conforman las alternativas de poder en Venezuela (oficialismo y oposición).

Un documento global con el respaldo de instituciones y centros de estudios nacionales, así como por organizaciones gremiales y sectores de la sociedad civil organizada, resume la situación del país en un diagnóstico que precisa la necesidad de un consenso, un acuerdo —más allá de lo coyuntural— que le permita al país enfrentar y superara la crisis.

El economista y miembro del Centro de Estudios de la Economía Venezolana de la Universidad Monteávila (Cedev), Maxim Ross, y el profesor e investigador de historia política y jurídica de Venezuela de la misma casa de estudios superiores, Juan Garrido, son dos de los principales voceros y articuladores del documento en el que están sintetizados los dilemas, los retos y los aportes -producto del dialogo entre las instancias y los actores que suscriben la propuesta- de un acuerdo nacional que, y tal y como precisan, trascienda los esquemas políticos en disputa actualmente.

Maxim Ross
Maxim Ross, economista y miembro del Centro de Estudios de la Economía Venezolana Universidad Monteávila (Cedev)

“No se trata de que el Estado tenga una sociedad, sino de que la sociedad tenga un Estado que respete sus derechos y en lo económico es al revés, vale decir, no se trata de que la sociedad tenga un Estado, sino que el Estado tenga una sociedad que lo mantenga y pueda exigirle el cumplimento de sus deberes”, exponen en el documento.

Precisan que la idea central de la propuesta es el elemento integrador, es decir, cualquier diagnóstico actual y las posteriores medidas no pueden desligar tres elementos esenciales visto el panorama actual y el desempeño de gobiernos anteriores: la estabilidad política democrática, el crecimiento económico sostenido y la nivelación social.

“La defensa del punto de este documento es que quizá lo más novedoso y asertivo de la propuesta es que siempre en Venezuela hemos visto el problema del lado económico, presentamos un plan y mejoramos un asunto como la inflación, el tema cambiario, el BCV; pero la historia detrás de todo esto es que estamos en una crisis y quiere decir que algo está fallando, y eso es que no tenemos un plan integral. Un ejemplo es el hiperpresidencialismo: Mauro hace lo que quiere y nadie interviene; lo elegimos cinco años; a él, a Pérez, a Caldera, o a quien sea y el presidente tiene todas las potestades. Eso es hiperpresidencialismo y así el tema económico pasa a ser no resuelto apropiadamente”, explica Ross.

El economista añade que una situación que ejemplifica de manera clara la incapacidad de la sociedad venezolana para fungir como un contrapeso, como un contralor más de la gestión gubernamental -mas allá de la instancia correspondiente en ese sentido como es el Parlamento- es el actual manejo de Pdvsa, la principal industria del país, y los recientes cambios anunciados para el canje de bonos de la compañía.

“El país es rentista y vive del petróleo porque la sociedad civil no tiene capacidad para intervenir. La bondad de esta documento está en decir que tenemos que enfocar el problema de la crisis actual no como un problema coyuntural, sino con una visión estructural, de ejercicio del poder y de reconocer que hemos sido incapaces de crear una economía productiva, que sea capaz de darle un crecimiento sostenido al país. Venezuela tiene que ser intervenida quirúrgicamente en lo político, en lo económico y en lo social”.

Una evaluación de las medidas ejecutadas por gobiernos anteriores, en la década de los 80 y 90, evidencia, según Garrido y Ross, una segmentación de políticas que devino en esquemas económicos fragmentados con  consecuencias como la situación actual.

Juan Garrido
Juan Garrido, profesor-investigador de la Universidad Monteávila

“Cuando tú separas política, economía y sociedad pasa lo que pasa lo que ha sucedido en gobiernos anteriores: no ahorras o no tienes una norma que te obligue a ahorrar, que te obligue a no monetizar en bolívares una parte de las ganancias”, precisa Garrido.

Ambos voceros no descartan la evaluación histórica y política que implica una visión estructural del presente político y económico.

“La sociedad tiene que comprometerse con los problemas sociales, debe haber un pacto societario, pues arrastramos desigualdades históricas de propiedad, de educación y de poder que no pueden continuar; no solo por razones de justicia y de moral, sino por razones prácticas y eso implica un compromiso social, porque si no queda para el partido político que llega al poder”, explica Garrido.

Aquí puede consultar el documento: Necesidad de Un Acuerdo Nacional by AnaliticaElPerfil on Scribd

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