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Escasez de alimentos desata protestas en la avenida Fuerzas Armadas (Fotos + Videos)

Policías y militares dispersaron este jueves con gases lacrimógenos una protesta de decenas de personas contra el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, a pocas calles del Palacio de Miraflores.

Una de las esquinas de la Avenida Fuerzas Armadas, en el centro de la capital, fue escenario de dimes y diretes entre mujeres y hombres que aguardaban la llegada de camiones con víveres y no encontraban explicación al cierre de los numerosos locales del sector.

«Y va a caer, y va a caer, este gobierno va a caer», gritaban algunos manifestantes, desafiando a cientos de efectivos de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) y de la militarizada Guardia Nacional Bolivariana (GNB), que cercaba la protesta por varios sectores.

Habitantes de barrios cercanos bloquearon una estratégica avenida y calles cercanas, volcando contenedores de basura, e intentaban llegar al Palacio, gritando «Comida», «Tenemos hambre», «Maduro cobarde, el pueblo tiene hambre» y «revocatorio», pero fueron repelidos por los efectivos de seguridad y grupos de simpatizantes del gobierno, que gritaban la consigna: «la calle se respeta».

La queja era la misma: escasez y altos precios que los obligaban a permanecer varias horas a las afueras de los comercios que ofrecen productos de primera necesidad subsidiados por el Gobierno.

También rechazaban la aplicación de un plan gubernamental que instruye la posibilidad de recibir en sus casas, previa inscripción ante grupos chavistas conocidos como los CLAP, paquetes con productos subsidiados y cuya distribución está prevista cada 21 días.

«El pueblo se está muriendo de hambre, literalmente nos estamos muriendo de hambre, de mengua, los sueldos no nos alcanzan, no hay medicina», dijo a EFE Margarita Sánchez.

Jubilada del Ministerio de Educación, profesional, con posgrado, Saánchez asegura que recibe de pensión un sueldo mínimo de 15.051 bolívares al mes (unos 1.505 dólares a la tasa más baja del mercado oficial y 27 dólares a la más alta).

Sánchez rechazó la entrega de víveres en bolsa, que calificó como «un paliativo» y «pan para hoy y hambre para mañana».

«La bolsa te trae un paquete de harina, un kilo de arroz, una bolsita de jabón de lavar, ni siquiera de jabón de bañarse, cada 21 días. ¿Crees que eso alcanza para una familia que tenga cinco, seis muchachos?», se preguntó, tras admitir que cuando abre su alacena siente «ganas de llorar».

También Gabriela Aparicio expresó su frustración por la entrega de las bolsas y la decisión de cerrar los negocios en esa zona, en su mayoría propiedad de inmigrantes chinos.

«No queremos bolsa, queremos comida, queremos comprar lo que nosotros queremos cuando queramos», aseguró esta mujer, quien relató que su hija de cuatro años «anoche estaba llorando por leche» y no pudo dársela.

Consultada si compra carne, cuyo precio estimó en unos 5.000 bolívares el kilo (unos 500 o 9,20 dólares según la tasa), Aparicio respondió que en su casa se «resuelven» con sardinas.

«Estoy protestando porque ya estamos cansados de que no se consigan productos, de las colas», dijo, por su parte, a la AFP Francis Marcano, estudiante de 21 años, quien tenía una piedra en la mano, poco antes de que los antimotines empezaran a lanzar las bombas lacrimógenas.

Hacia mitad de la tarde, los disturbios estaban controlados, el tráfico de vehículos empezaba a restablecerse, pero los comercios permanecían cerrados, ante el temor de nuevos choques.

Controles

En Venezuela, la distribución de alimentos subsidiados se realiza a cuentagotas a través de las cadenas de establecimientos públicos y privados, que en la mayoría de ocasiones ven superada la capacidad de sus instalaciones por la cantidad de compradores.

Ante esa situación se han establecido controles para regular los días de venta por persona según el número final de su cédula de identidad, pero esto no garantiza que quienes permanecen horas en las filas puedan lograr adquirir algún producto de la canasta básica.

Por la manifestación fueron detenidas varias personas por parte de los funcionarios de seguridad, según usuarios de la red social Twitter, quienes añadieron que en la avenida Urdaneta también se presentaron protestas.

El periodista Román Camacho informó que al menos siete comunicadores sociales fueron agredidos y robados «ante los ojos de la GNB y la PNB»: Andrea Cedeño (Vivo Play), Deivis Ramírez, Pablo Pupo, Adolfo Acosta y Luis Morillo (El Universal), Oriana Vielma (El Pitazo), y Francisco Bruzco (2001).

Entretanto, otros tres fueron amenzados: Mabel Sarmiento, Miguel González (Crónica Uno), Amanda Sánchez (Vivo Play), y Nicolle Kolster (NTN24)

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