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Arturo Uslar Pietri es uno de los hombres más universales de Venezuela, quien ha logrado trascender en el tiempo, legando una excelente obra que desdibuja las fronteras de lo escrito y se extiende a diferentes escenarios y acciones comprometidas con su patria, con las historia, con la política, con la comunicación. El entrar en su casa, observar su impresionante biblioteca, contemplar su mundo cotidiano y conversar con él es un privilegio que enriquece, por el sólo hecho de escuchar a un sabio que tiene, a sus noventidos años, la experiencia vivida de tantas décadas y la riquísima expresión de quien también es conocido como "el Goethe Tropical".

La extensa labor intelectual del maestro Uslar Pietri lo ha convertido en uno de los más prolíficos y brillantes escritores de hispanoamérica en este siglo, abarcando magistralmente tanto la narrativa como la poesía y el teatro. Convirtiéndose probablemente en el hombre más leído de Venezuela y quien para el escritor Mario Vargas Llosa: "abrió las puertas a lo que sería el reconocimiento de la novela latinoamericana en el mundo".

Su vida política comenzó muy joven, a los 33 años ya era ministro de Educación, y su intenso sentir por la patria, según el mismo lo cuenta, comenzó desde muy pequeño, cuando vivía en aquella pequeña "aldea" llamada Maracay donde vivenció de cerca el Gobierno del hombre más poderoso de aquel entonces, Juan Vicente Gómez. El mismo relata en su conversación con Emilio Figueredo, editor de la revista Venezuela Analítica y José Luis Revenga productor del programa de televisión Ciberespacio, su visión de como empezó su pasión por Venezuela, su esperanza en los jóvenes venezolanos, su temprana visión de la importancia de los medios de comunicación en la sociedad actual y sus apreciaciones sobre estos tiempos contemporáneos.

Con la conversación de este eminente hombre, Venezuela Analítica quiso enmarcar la celebración de su segundo aniversario. Esta constituye una perfecta ocasión para que Arturo Uslar Pietri ilustrara a través de sus diálogos y dejara plasmado un poco más el pensamiento de quien siempre ha tenido como norte la excelencia en la vida y quien constituye el epicentro fundamental dentro de la opinión pública venezolana, en este siglo XX.

 

Una infancia con vivos recuerdos del General Juan Vicente Gómez

- José Rafael Revenga: Arturo ¿De dónde nace tu pasión por el país? Porque tú con tu talento te hubieras podido dedicar a ser un hombre de letras a ser un representante de eso que llaman la inteligencia de un país, pero además de toda tu valiosísima obra, tu básicamente has exhibido un amor, una preocupación, una dedicación activa al país.

- Es muy difícil determinar de dónde nace, nace de muchas fuentes, nace de muchos hechos, de muchas circunstancias. Probablemente nace también de mi infancia yo tuve una infancia muy peculiar porque yo nací en Caracas. Viví los primeros 10 años de mi vida aquí, luego mis padres se fueron a Maracay y entré a vivir en una "aldeíta" mínima, donde estaba el hombre más poderoso de Venezuela y donde desfilaba Venezuela entera para ir a saludar a ese señor, de modo pues, que era Gómez. Esa fue mi primera visión, entender aquel país que desfilaba por aquella aldea y que giraba en torno a aquel hombre - que me parecía muy viejo y que era infinitamente más joven que yo ahora - que pasaba todas las mañanas y todas las tardes en un automóvil por las callecitas de Maracay y saludaba a la gente con la mano, con unos guantes marrones que nunca se quitó y con una rutina de vida que no tenía alteración de ninguna clase. Era el Gobierno, era una cosa muy curiosa que aquí no se ha estudiado y se debería estudiar.

Nadie lo llamaba Presidente, menos en las ceremonias oficiales, por supuesto. Pero el trato que le daba todo el mundo era el de General y cuando se decía El General, ya se sabía que era el General Gómez y más nadie. Eso yo creo que tiene una raíz vieja. Eso debe venir de Páez a quien la gente no llamaba Presidente, la gente lo llamaba El General.

- José Rafael Revenga: ¿Y a Bolívar Arturo?

- Bolívar era distinto, es posible que lo llamaran Presidente, porque Bolívar vivió poco en Venezuela, relativamente. Al día siguiente de la batalla de Carabobo se fue por cinco años de este país. De modo pues, que la relación de Venezuela con Bolívar es otra cosa.

Pero volviendo a Gómez, ese hombre era esa figura totémica, curiosa. El salía de un automovil Lincoln de lo que llamaban turismo en aquella época, que era con techo de lona y abierto por los lados e iba con un Edecán sentado al lado del chofer. Generalmente con Don Antonio Pimentel que era quien lo acompañaba en esos paseo y con un automovil de Edecanes. Eso era todo lo que sacaba el hombre. No tenía motocicleta, muy tardíamente inventó un puertorriqueño de servirle de motociclista y con un carro de edecanes con dos Capitanes a un lado. Cuando él iba a alguna parte no entraba gente armada. Eso fueron parafernalias de la democracia.

- Emilio Figueredo: Arturo ¿Cuando tu decides entrar por primera vez en política es con el General López Contreras cuando eres llamado a ser ministro? o ¿Ya tu habías tenido alguna participación?

-Yo tuve preocupaciones políticas en la universidad, como las teníamos en aquella época. Preocupación por el país, preocupación por lo que podía pasar después de Gómez, que era una cosa que todos veían con gran preocupación ¿ Qué va a pasar aquí cuando se acabe, como decía Laureano Vallenilla Lanz 'cuando se me muera el loquero'?

- De modo pues que yo estuve muy cerca del centro de poder en Maracay y por lo tanto tenía una lección diaria de política venezolana. Además, papá y mamá que vivían en Maracay y con ellos yo, eran gente muy ligada con la gente de Caracas. Cada persona importante que llegaba a Maracay iba invariablemente a casa, Laureano Vallenilla Lanz, por ejemplo, yo recuerdo mucho a Don Laureano. Mi primera bicicleta me la regaló él.

Yo tenía pues una visión de ese país misterioso y raro, que lo manejaba aquel hombre viejo que estaba allí, que era un hombre bonachón, tranquilo. Yo jugaba con los hijos de él y él llegaba muchas veces y se paraba con nosotros y conversaba dos o tres palabras y seguía la marcha.

- Emilio Figueredo: Pero ¿Cuándo empiezas tú a generar una angustia por Venezuela? Porque cuando uno te lee o uno te conoce...

- Pero es que la angustia por Venezuela existía muy extendida en esa época a finales de Gómez, en los años finales de Gómez. Porque la gente pensaba qué va a pasar después. En Venezuela a diferencia de los demás países latinoamericanos, la larga dictadura de Gómez y el tipo de dictadura de Gómez extinguió toda vida política. Los partidos políticos que hoy existen en toda la América Latina sin excepción nacieron a raíz de la independencia. En Venezuela no. En Venezuela Gómez extinguió hasta la raíz los partidos políticos. No quedó ni rastro y lo que apareció después fueron partidos nuevos que fundaron jóvenes con influencia Marxista, pero que no tenían nada que ver con los partidos históricos. En cambio, el partido Liberal de Colombia o el partido Conservador. Esos vienen de la independencia.

- Emilio Figueredo: Tú crees Arturo que esa angustia por el futuro que percibe un hombre intelectualmente formado, como lo eres tú en ese momento, que ve que está al final de un régimen, de una época y que frente a eso, tiene que venir algo a reemplazarlo ¿Es una angustia que pueda ser similar a la que sientes tú hoy frente al final de otro - como lo queramos llamar a lo que surgió después de estos años de democracia - y lo que viene hacia adelante? ¿Es parecida la angustia?

- No es parecida porque las situaciones no son semejantes. Son muy distintas. En primer lugar, en Venezuela en ese momento no existían partidos políticos. Los partidos históricos se habían acabado y se habían extinguido. De modo que no había propuesta política, lo que a la gente le preocupaba es qué va a pasar después de Gómez. Había existido una tentativa como la de Delgado Chalbaud, pero la mayoría de la gente veía más de lo mismo, que aquella era una propuesta caudillista y no entusiasmaba mucho.

- Habían entre los jóvenes unos vagos deseos de un régimen liberal o semisocialista que pudiera reemplazar sin base ninguna; porque no existía base ninguna, sólo lo que hizo Gómez. La única fuerza que había en Venezuela, el único poder que había en Venezuela era el Ejército. Ese es un punto importante y que aquí no se ha estudiado. La gente piensa que López Contreras calló en paracaídas y un día aquí y empezó a gobernar. No, Gómez designó a su sucesor. Cuando nombró al General de más prestigio que tenía el Ejército de Venezuela, que era López Contreras, quien tenía un gran prestigió político en el país como hombre progresista y como hombre de ideas liberales, lo designó ministro de Guerra. Gómez tenía que saber que en aquella circunstancias el día que él muriera el ministro de Guerra, tenía la fuerza y tenía el poder.

- Emilio Figueredo: ¿Gómez estaba consciente que López Contreras era un estilo diferente al de él?

- Como no iba a estar consciente Gómez era uno de los hombres más astutos que ha habido en este país. Tenía una conciencia muy clara de lo que era el poder. La prueba está en que, por ejemplo, en los 27 años que mandó al país, en 20 años de ellos no tuvo nunca a un militar de ministro de Defensa, nunca.

- Emilio Figueredo: ¿ Y nunca escogió a ningún miembro del clan, ni de la familia?

- No de la familia tampoco, pero ningún militar. El tuvo todo el tiempo a civiles a abogados, nunca tuvo un militar, ni un militar de prestigio. La primera vez que lo hace en el año 30, cinco años antes de morir, pone a López Contreras. Contra quien se hizo toda una combinación del viejo gomecismo, que lo veía muy mal, porque sospechaban que era un hombre de ideas liberales.

- Emilio Figueredo: En un cierto sentido Gómez se comporta como se comporta Franco cuando saca a Juan Carlos y prepara un sucesión.

- A bueno si, él prepara una sucesión. Desde luego de una manera muy distinta a la de España, porque eso se fundaba en otras cosas. Gómez le deja los únicos instrumentos de poder que habían en el país a López Contreras, que era el Ejército, más nada, aquí no había más nada. No había un partido político. No había nada. Después de la muerte de Gómez reaparecieron los sobrevivientes del viejo liberalismo y conservatismo. Pero la gente los veía como unos pájaros raros. Trataron de revivir aquello y no pudieron. Porque Gómez borró hasta las raíces la vida política venezolana. Esa es un de las cosas importantes que se deben tener cuenta, cuando se estudie este país.

- Emilio Figueredo: Ustedes trataron con el General Medina de crear unas nuevas bases progresivas para llevar escalonadamente la democracia de un período relativamente oscurantista...

- Aquí al primero que tienen que acreditársele todo eso, es a López Contreras. López Contreras una mañana amaneció, amaneció no, ya tenía cinco años puesto allí. A la espera y a la vista de todo el mundo, como ministro de la Defensa y por lo tanto del Ejército de Venezuela; que era el único poder que había en el país. De modo que era evidente que ese señor, el día que muriera Gómez, se quedaba con el poder.

 

De una a otra Venezuela

- José Rafael Revenga: Ahora Arturo tú has acompañado al país, afortunadamente, durante todo el siglo XX prácticamente y ojalá buena parte del próximo siglo. Durante el siglo XX, tú eres el faro, el vigía, el vigilante, como se te ha calificado, de la sociedad venezolana. Eres la referencia absoluta, por excelencia, pero acompañado durante la generación del 28, la generación del 45 de toda una serie de valores que se dieron a actuar en la plaza pública. Después con la generación del 58, y es mi visión personal, los partidos políticos monopolizan la plaza pública. Entonces se partidiza, se monopoliza la plaza pública.

- Bueno es que vuelvo a insistir en que ese es un dato muy importante que distingue a Venezuela. Es decir, que en Venezuela la herencia de la independencia y del siglo XIX se borró literalmente, Gómez la extinguió, la desapareció. De modo que hizo tabla raza política en Venezuela. Eso explica porque el viejo conservatismo y el viejo liberalismo venezolano no pudieron levantarse. Estaban desechos, eran unos viejos que aparecieron por allí, hablando tonterías y que nadie les hacía caso. En cambio vino pues, ese brote de jóvenes que generalmente se habían radicalizado en el exilio o en la cárcel, tipo Betancourt, tipo Jóvito.

- José Rafael Revenga: En este momento ¿De dónde van a surgir los nuevos Uslar Pietri?

- Ah, yo no se de dónde van a surgir los nuevos Uslar Pietri, el único que podría suscitarlos aquí no lleva visos de casarse (refiriendose a su hijo Federico Uslar).

- José Rafael Revenga: Yo me refería analógicamente a los nuevos valores ocupados por el hacer y el deshacer del país.

- Tiene que haberlos chico, tiene que haberlos. Te voy a decir porqué. En primer lugar Venezuela era un país del más grande atraso, de la más grande pobreza. Tú sabes cual fue el primer presupuestos que tuvo López Contreras en la presidencia de la República. 164 millones de bolívares. ¿Es increíble, no? La pobreza del país. Era un país de campesinos, pero era un país más sano que este y más estable que este, porque era una país que vivía de su trabajo.

La renta petrolera empezó a tener cierta importancia en los años finales de Gómez. Pero ni con mucho era la renta de la que vivía el país. No era un país rentista. Era un país que vivía de campesinos y que estaban en el suelo y que tenían familias normales. La transformación es de un país pobre, un Ecuador, que vivía de dos tres producciones agrícolas y en el que aparecía o empezaban a aparecer la renta petrolera con alguna importancia. Yo me recuerdo la primera vez que la renta petrolera fue la renta más importante del Estado, debió ser unos pocos años antes de la muerte de Gómez.

- José Rafael Revenga: Regresando al punto anterior Arturo. Han desaparecido por razones obvias la generación del 28, la generación del 45 y ya de hecho la generación del 58 ¿Cómo evalúas tú la nueva generación? Vamos a llamarla la generación del 99.

- Yo no tengo parámetros, ni instrumentos, ni maneras de evaluar eso.

- José Rafael Revenga: Tú sigues muy en contacto con los jóvenes.

- Leo y hablo con ellos, pero no tengo maneras de medir eso. Porque eso requeriría unas investigaciones que yo no he hecho y no tengo a mano. Pero yo pienso que Venezuela en estos momentos tiene más recursos humanos que en ninguna otra época de su vida. Como vida nacional. En primer lugar porque para bien o para mal con equivocaciones o con errores se ha hecho un gran esfuerzo, una masificación del esfuerzo educativo en el país. Mal orientado, con mal contenido pero se ha hecho. Yo no soy un hombre del siglo XVIII que cree que el leer y el escribir es muy importante. Yo creo que es importante cuando lo hace una gente de talento. Pero cuando se hizo el milagro griego el 90 % de la población era analfabeta y cuando se hizo el milagro florentino el 90% era analfabeta. De modo que esa es una ilusión de los revolucionarios franceses. 'Que la educación después del pan es la primera necesidad del pueblo' como decía Danton, como que no tiene sentido. Justamente, la historia la han hecho minorías, minorías ilustradas, minorías visionarias, minorías fanáticas, de toda clase, esas son las que han hecho la historia.

- José Rafael Revenga: Una pregunta Arturo ¿Cómo enrumbar de nuevo la democracia después de 40 años de lo que tu has calificado como un fracaso?

- Sincerarla, lo primero es hay democracia en Venezuela. No hay. La democracia es un mecanismo por el cual el pueblo elige a sus gobernantes. Eso existe en Venezuela, no existe. Aquí el único funcionario que se elige realmente, fuera de los concejales, es el Presidente de la República. Pero esos señores que están en el Congreso a quién representan, a nadie. Lo más importante que tiene un diputado americano es su electorado. Es su comunicación con la gente que voto por él y tiene que verles la cara y reunirse con ellos y tomarlos en cuenta. Aquí nadie sabe quién lo eligió y aquí se da el caso verdaderamente insólito de que una persona puede ser diputado por el estado Zulia en un período y en el siguiente en el estado Monagas. Eso no es concebible en ninguna parte del mundo.

- Emilio Figueredo: Ahora fíjate una cosa que es importante lo que decía José Rafael, es decir, los partidos políticos modernos - que surgen efectivamente después de la desaparición de las bases que tiene todavía Colombia de partidos conservadores y liberales - llegan a ser tan dominantes en nuestra vida de nosotros los adultos ya con algunos años de vida por delante, en el que prácticamente no habían espacios para florecer fuera de ellos, porque ellos dominaban todas las palancas, los mecanismos de un Estado, todavía en esa época rico, que controlaba la cultura, que controlaba los medios de comunicación...

- Pero, tu estás hablando del final de una etapa.

- Emilio Figueredo: Estoy hablando de un período que no es el de ahora y eso en un momento llega a ser tan dominante, que si tú no estás en una u otra manera ligados a ellos la posibilidad de realizarte en cualquiera de tus campos era muy poco probables porque todos los medios de financiamiento, de soporte, de recursos, de subsidios estaban en manos de la maquinaria política. Estos jóvenes que me acompañan en esta revista, ninguno de ellos cree en eso, porque ya ninguno de ellos necesita el Estado. Ya el Estado se ha desboronado, el Estado no tiene ninguna palanca para ejercer. En consecuencia eso puede permitir que florezcan nuevas realidades, que fueron las que florecieron alrededor tuyo. En tu época hubo gente increíble Isaac Pardo, Miguel Otero Silva; pueden estar de acuerdo o no con ellos, pero florecieron gente.

- Augusto Mijares

- Emilio Figueredo: Augusto Mijares, florecieron de todas las tendencias de todos los signos y tú tuviste la fortuna de ser un venezolano que ha podido conocer a lo largo de este siglo a todos los protagonistas del pensamiento vivo venezolano.

- No sólamente todos los protagonistas, chico. Yo tuve una suerte loca, un azar muy afortunado. Cuando yo tenía 33 años de edad el General López Contreras me llamó para nombrarme ministro de Educación. Yo todavía me admiro de como se atrevió a eso.

- Emilio Figueredo ¿Tú eras el hombre más jovén del Gabinete en esa época?

- Desde luego allí habían hombres que podían ser mi padre, sentados conmigo allí. Pero el General López, yo no se todavía porque mecanismos, resolvió llamarme a mi y ofrecerme el Ministerio de Educación, decirme que el quería que yo fuera ministro. Yo le dije, yo tuve la audacia de decirle, mire General, yo estoy muy honrado de que usted haya pensado en mi, pero es muy importante General saber, con quiénes se va a estar, qué posibilidades hay de desarrollar algo. Allí han desfilado cinco ministros de Educación en tres años. Me dijo, Arturo, yo no soy amigo de cambiar ministros. Yo los he cambiado porque se les han caído los pantalones me dijo, así mismo. Pero yo no soy amigo de eso, yo deseo que se desarrolle una labor y yo creo que usted la puede desarrollar. Entonces, me nombró ministro de Educación. Yo estaba sentado con hombres que podían ser mi padre.

- Emilio Figueredo: ¿Qué te encontraste tú en ese ministerio de Educación?

- Yo me encontré en ese ministerio de Educación con cosas muy sorprendentes. El gran problema lo dijo claramente Luis Beltrán Prieto que era el último sobreviviente de la revolución francesa. El decía, por ejemplo, que lo importante no era darle una buena educación a una gente que no pudiera mejorar al país, sino darle educación a todo el mundo mediocre, una educación mediocre, porque tiene que ser, no habían maestros. Nosotros estábamos haciendo todo lo contrario tratando de elevar el nivel educativo de Venezuela e irlo extendiendo en la medida que se podía, que era otra cosa y otro propósito. El lo decía con frase muy reveladora, decía 'nosotros vamos a pasar de una educación de castas a una educación de masas'.

 

Internet la tierra prometida

- José Rafael Revenga: Arturo ¿Qué piensas tu de este nuevo fenómeno de Internet que parece que va a tener un impacto global mucho más grande del que tuvo la Revolución Industrial?

- Yo puedo opinar muy poco porque lo conozco mal, José Rafael, me están fallando los sentidos. Estoy oyendo mal, estoy viendo mal, estoy recordando mal. Entonces claro, el Internet es una tierra incógnita, es una tierra prometida que yo se que no voy a entrar en ella nunca.

- José Rafael Revenga: Pero vas a estar presente, porque Emilio en Venezuela Analítica está digitalizando toda la obra.

- Emilio Figueredo: Vamos a trabajar y vamos a traer a las nuevas generaciones que no tuvieron la oportunidad de escucharte, de seguirte, vamos a digitalizar y vamos a desarrollar tanto Raíces, como Cuéntame a Venezuela y Valores Humanos, porque creo que hay una sed de conocimientos importante y creo que eso tiene una validez atemporal.

- La mayor parte de eso se perdió desgraciadamente. Primero porque cuando yo empece a hacer programas de televisión, que fue en el año 52, cuando empezó la televisión comercial. Yo me di cuenta que aquello era importante y de que aquello era un instrumento maravilloso. Entonces, le propuse a Radio Caracas hacer un programa de divulgación cultural, que fueron Valores Humanos y que lo hice, chico, 30 años. Yo hice más de1000 programas de televisión de las cuales se perdieron la inmensa mayoría y quedan más o menos unos 240 o 250, sobretodo en grabación magnetofónica no, no en video, en video hay menos. Entonces emprendí esa labor educativa que yo creo que es la labor educativa más grande que ha hecho una persona sola en Venezuela.

- Emilio Figueredo: Fíjate que, por ejemplo, con las impresiones magnetofónicas, nosotros con los medios modernos nuevos, podemos darle el soporte de la imagen y llevar de nuevo la forma de integración entre imagen y sonido con la ventaja que la gente lo puede utilizar cuando les convenga. Y Oswaldo Yépez tiene guardadas unas primeras cosas que tu hiciste de ese tipo en la radio. En el fondo Arturo, tu fuiste el primer Comunicador Social de Venezuela. Estuviste en todos los medios, estuviste en la radio, en la televisión, en la prensa.

- Es que yo me di cuenta de eso, que nosotros éramos los herederos de Gutenberg y que ya había cambiado el medio de comunicación en el mundo. Y nosotros seguíamos pegados a la letra escrita.

- José Rafael Revenga: Fuiste un comunicador multimedia. El primero en el país.

- Me di cuenta que los hombres de pensamiento tenían que meterse en eso o se quedaban afuera.

- Emilio Figueredo: Es que si tu hubieras tenido el medio, por eso te digo, tu fuiste el antecesor de lo que es Internet. Porque qué es Internet hoy, todo lo que tú hiciste al acceso de una combinación de teléfono y una máquina y proyectado al mundo. Tu anticipaste algo pero no tuviste el instrumento a la mano, como no lo tuvo Cortázar cuando escribe Rayuela, él escribe verdaderamente el primer ensayo de lo que se puede llamar una novela virtual. Este nuevo medio es la gran biblioteca virtual que es lo que decía Borges en su biblioteca de Babel. Hoy en día en la biblioteca de la revista, tenemos ya 600 textos digitalizados para el acceso de los amantes del castellano. Pero no sólamente nuestros sino que hemos integrado miles de pequeñas librerías y bibliotecas individuales y hemos constituidos como una especie de araña en la cual tú puedes llegar. Tú vas hoy en día a la revista nuestra y tienes el Romancero Gitano completo, tienes la poesía completa de Fray Luis de León, tienes tantas cosas, que si una persona no tenía los recursos, los medios y quiere llegar a esa poesía, lo que basta es que tenga un amigo y a ese amigo le diga, bájamelo e imprímemelo. Eso tiene que producir tarde o temprano un efecto.

- Claro que tiene que producirlo, debe estarlo produciendo

- José Luis Revenga: Mira Arturo, Saltando sobre el 98 y llegando al 99 ¿Qué tiene que hacer el país para enrumbarse de nuevo? o ¿Es que estamos condenados a ser un país sin destino?

- Estamos condenados a ser un país sin destino, porque los hombres dirigentes de Venezuela no entienden el problema venezolano. El problema venezolano es muy sencillo y se puede decir en pocas palabras, en todos los países del mundo o casi todos el Estado vive de la Nación. En Venezuela desde hace unos años, bastantes años, la Nación vive del Estado. Eso es un cambio inmenso, porque eso ha hecho que en gran parte el Gobierno sea un cuerpo extraño con respecto a la nación y eso explica porque una país, que en una veintena de años largos, entre 1973 que subieron los precios del petróleo y ayer ha recibido, por concepto de la explotación petrolera la suma de 250 mil millones de dólares o un poco más. En una población de 15 millones de habitantes, 250 mil millones de dólares, el Plan Marshall con el que se reconstruyó Europa fueron 13 mil millones de dólares en cinco años y Venezuela se tiró 250 mil millones de dólares en el lomo para desembocar con las dos terceras partes de la población con pobreza crítica y sin ningún problema resuelto y con la mayor dependencia del petróleo que tenemos hoy.

- José Rafael Revenga: Una interrogante acoplada con esto ¿En que se puede sembrar el petróleo en agricultura, en industria o en el propio petróleo?

- En todo, porque no se puede abandonar el petróleo como una cosa extraña. Hay que darse cuenta de que somos un país petrolero y que lo vamos a hacer por un tiempo más. Pero al mismo tiempo tenemos que pensar en ésto, cómo podemos desarrollar a Venezuela como no sea con subsidios petroleros. Ahí es que está la cosa. Porque todo el mundo dice yo siembro batata, pero si me dan una protección aduanera y me dan un subsidio. Entonces, eso es artificial.

- José Rafael Revenga: ¿Alguna esperanza para el futuro inmediato?

- La realidad, esto es insostenible. Ya tú estás viendo que probablemente va a ver que reducir una tercera parte del presupuesto o más y esa es la realidad.

- Emilio Figueredo: Arturo tú que fuiste ministro de Educación ¿Por qué en este país de todo el presupuesto educativo la mayor parte se va para las universidades y no se destina mucho más a las escuelas primarias y de otras bases que son verdaderamente la formación del país?

- Bueno por torpeza de la política educativa de Venezuela. Este es el único país que da educación superior gratuita a todo el que quiera y es el único país en el que hay repitientes. En ningún país del mundo, en una Universidad Americana no hay repitientes, ni en una universidad francesa y en una universidad inglesa menos. Fíjate el Estado le está dando un almuerzo en la Universidad Central de Venezuela por dos bolívares que vale 40 bolívares más. Tu comprendes que eso es enseñar y fomentar la corrupción.

- Emilio Figueredo: ¿Cómo crees tú que todos que los jóvenes deberían enfrentar su reto personal en una Venezuela, para utilizar una frase prestada de Ortega y Gasset, en una Venezuela invertebrada?

- Bueno, yo creo que deben felicitarse, imagínense que ustedes fueran jóvenes Suizos, qué posibilidades tendrían ustedes de acción, aquí lo que tienen ustedes como dicen los franceses el embarras du choix, es por dónde meterse. Este país está por hacerse, si lo maravilloso que tiene este país y lo trágico es que este país a doscientos años de la independencia a casi 100 años del descubrimiento del petróleo está por hacerse. Esa es una gran invitación.


Julia Márquez