Jorge Blanco, diseÒador venezolano egresado del Instituto de DiseÒo Neumann de Caracas, ha desarrollado una amplia e intensa labor en el DiseÒo Gr·fico, el Humorismo Gr·fico, y en diferentes campos de las Artes Pl·sticas, especialmente en la Escultura, obteniendo importantes reconocimientos nacionales e internacionales en sus distintas manifiestaciones artÌsticas.

Es autor del DiseÒo Gr·fico del Museo de los NiÒos en Caracas donde trabaja desde su fundaciÛn.

Actualmente se desempeÒa como Gerente Ejecutivo de Arte y DiseÒo de tan prestigiosa instituciÛn.

Hace aÒos trabaja con notable Èxito en la ilustraciÛn de libros para niÒos, siendo considerado como uno de los mejores ilustradores de literatura infantil.

En 1980, se publica por primera vez su personaje "El N·ufrago" en el Diario de Caracas y desde entonces ha mantenido su populatridad y creciente Èxito.

 

EXPOSICIONES INDIVIDUALES

1974: 30 Dibujos de Jorge Blanco, GalerÌa Banap, Caracas.

1975: Dibujos y Esculturas de Jorge Blanco, GalerÌa G, Caracas.

1976: Dibujos de Jorge Blanco, GalerÌa Paesi Nuovi, Roma.

1978: Esculturas y Dibujos de Jorge Blanco, Instituto Italo-Americano, Roma.

1979: Esculturas y Dibujos de Jorge Blanco, Sala Anexa, Museo de Arte Contempor·neo de Caracas.

1987: "Viaje en el Metro con El N·ufrago", Metro de Caracas, Caracas.

1992: "Rostros y una patilla", esculturas, GalerÌa Oscar Ascanio, Caracas.

EXPOSICIONES COLECTIVAS

1971: Gr·fica Joven, GalerÌa de Arte y Grabado, Caracas.

1973: III SalÛn Nacional de JÛvenes Artistas, INCIBA, Caracas.

1974: XXII SalÛn Arturo Michelena, Ateneo de Valencia.

1975: Primer Encuentro Nacional de JÛvenes Artistas. Casa de la Cultura, Maracay.

IV SalÛn Nacional de JÛvenes Artistas, INCIBA, Caracas.

Pl·stica Joven, IVP, Caracas.

Primer SalÛn de Dibujo, Grabado y DiseÒo Gr·fico de la Universidad de Los Andes, MÈrida.

II SalÛn Nacional de Escultura de PequeÒo y Mediano Formato, UCAB, Valencia.

XXXIII SalÛn de Arte Arturo Michelena, Valencia.

Varias Visiones, GalerÌa G, Caracas.

 

"HUMOR ACERO"

Lo primero que llama la atenciÛn es la explosiÛn del color. AsÌ como en la consagraciÛn de la primavera. Stravinski nos llena de sonidos, y Miguel Angel Austurias nos ahoga en el torrente de palabras de su relato Los Brujos de la tormenta tropical, Jorge Blanco nos impacta con los colores vivÌsimos de sus esculturas, tanto que el acero de que est·n hechas se convierte en mero soporte de unos volmenes insÛlitos que son, a fin de cuentas, un despliegue crom·tico de recia envergadura. El verde, el rojo, el azul, el amarillo, el negro y, hasta blanco, todos en su estado m·s puro, son banderas de una fina intuiciÛn pl·stica.

 

Pero, hay algo m·s. En sus esculturas, el artista ha mostrado su entera vena creadora, madurada a fuego lento a travÈs de un singular tr·nsito por diferentes espacios, y que le ha conferido una personalidad proteica, iluminada por luces de un variado espectro. A diferencia de quienes abjuran o simplemente se separan de sus otros menesteres en busca de un desdoblamiento impostor, pareciera que Jorge Blanco, de manera consciente o sÛlo llevado por el trazo de su mano -no importa- hiciera confluir en la escultura la totalidad del universo de su imaginaciÛn. ExpliquÈmonos.

 

Es posible que alguien identifique, en estas obras tridimensionales, lÌneas de El N·ufrago, al ver ·ngulos, espigas y curvas como evocaciones de la anatomÌa del solitario insular, y del mundo de mares, palmeras y aves que lo rodea. tiene razÛn.

 

Es posible que tambiÈn alguien seÒale la cercanÌa de los perfles de sus esculturas con los conocidos y ya cÈlebres diseÒos ambientales e ilustrativos con que Èl ha llenado el Museo de los NiÒos, en Caracas. øCÛmo el artista puede dejar de modelar obras escultÛricas sin que en el intento se transmita ese clima ldico y hasta divinamente candoroso del Museo?

 

Por el mismo motivo, no errar·n quienes adviertan las huellas del diseÒador gr·fico e industrial, del ilustrador y dibujante de comics que es Jorge Blanco en estas creaciones de su reciente vivencia pl·stica. En ltimo tÈrmino, y es definitivamente demostrativo de las interesante definiciÛn del escultor, debemos subrayar el toque de humor que flota sobre el conjunto de sus piezas. Se trata del autÈntico y casi espont·neo humor que enriquece, que embellece, que realza y le da peso a la factura del verdadero imaginador. ObsÈrvese que el tono de humor de Jorge Blanco cabalga sobre un oficio riguroso, que ha exigido, para darle plasticidad y moldura de profundo aliento a dichas obras, el trazado de mltiples y complicados c·lculos, propios de la respetable exactitud de la geometrÌa.

Jorge Blanco, vuelve, entonces, al reencuentro con la escultura, a la que tuvo un definitivo acercamiento en 1992 (GalerÌa Oscar Ascanio), luego de un silencio de doce aÒos (Museo de Arte Cotempor·neo, 1979). Es un reencuentro que arroja la conclusiÛn rotunda de mostrar de cuerpo entero al escultor, que es como nombrar el tÈrmino m·s integrador de todas las facetas del artista Jorge Blanco. Nim·s ni menos.

Antonio GarcÌa Ponce. 1995.

EL NAUFRAGIO Y EL DESCUBRIMIENTO DEL MUNDO

Si la cultura es herramienta para el desarrollo, el artista es un creador de futuros.

 

Cada revelaciÛn del arte nos hace de esta manera m·s sensibles, m·s abiertos al descubrimiento de mundos nuevos.

 

JORGE BLANCO

 

Es uno de esos creadores consecuentes cuya obra nos sorprende, nos transforma y despuÈs de comtemplarla ya no somos los mismos. Una condiciÛn nueva nos acompaÒan, tal cual la percepciÛn del naufragio de un mundo yerto, lleva a la vocaciÛn por otros nuevos, frescos, resurgentes de la inmensa esperanza que es la humanidad.

 

Primero fue el dibujo y la escultura.

Jorge Blanco recibe honores y distinciones por un trabajo ciertamente novedoso que perfila para el una presencia destacada en las nuevas generaciones de los sesenta y ochenta.

 

Luego surge un personaje que se devuelve, el naufrago (1980) para convertir al autor en un personaje imprescindible en la cultura. Desde p·ginas del diario, Jorge Blanco y su interprete nico nos convencen cada dÌa de que como seÒalÛ una vez el artista, "todos somos n·ufragos en este planeta".

 

 

 

DIALTICA DEL HUMOR

 

Permite la conciencia crÌtica, y por momentos hasta mordaz, pero es igualmente el mejor soporte para la supervivencia diaria, para el impulso de levantar cada dÌa como si ya el sol fuese, una esperanza colosal.

 

 

Jorge Blanco y el Naufrago, ambos lcidos y luminosos, se acercan a los niÒos an m·s, fueron sus mejores compaÒeros en la aventura de un museo para descubrirnos y para descubrir el planeta donde vivimos.

 

EL MUSEO DE LOS NI-OS

Una instituiciÛn pionera en el continente.

Tiene el orgullo de llevar como imagen un regocijado niÒo que se desliza en el tobog·n del arco iris.

Toda la imagen institucional, toda la seÒalÈtica, todos los elementos comunicacionales del museo han sido orientados por Jorge Blanco con principio de alegrÌa ante el descubrimiento que experimenta el niÒo emblema del museo. AlegrÌa ante el hallazgo que es una forma exaltada de crecer creando el mundo donde cada uno de estos niÒos aportar· futuros.

Ahora celebramos a Jorge Blanco en su labor escultÛrica, afortunada conjunciÛn de rigor y exaltaciÛn, de disciplina y libertad