Para poder echarle mano a la ciudad
(y echarle el guante a los que la ostigan), hay que ser como los cirujanos:
artistas que no le tienen miedo a la sangre. En el corazón
de Caracas el Parque José María Vargas (bautizado en 1984,
además, con el nombre de un médico) tuvo que convertirse
en el más sofisticado caso de Cirugía Urbana Reconstructiva
que haya conocido la historia venezolana para poder devolverle su rostro
grandioso a la capital. La faz del centro de la ciudad cambió ante
los ojos de todos: donde había una vertiginosa autopista, ahora
hay una avenida urbana monumental; donde la trama estaba dolorosamente
partida en dos, ahora fluye normalmente; donde campeaban túneles
y lodazales, ahora florecen espacios públicos; donde no se podía
pasar, ahora podemos pasear.
El Parque Vargas, defendido por su Ordenanza Pública, es un logro
efectivo que los caraqueños ya han hecho consciente. La ciudad está
claramente más saludable, la vida del centro mejoró sustancialmente.
Pero, sobre todo, el parque es un escudo blindado contra los detractores
de la ciudad. Aún sin terminar, es un dique erigido contra la tentación,
siempre presente, de la especulación inmobiliaria, esa mortal enfermedad
de la que mueren los centros urbanos. Nada más irritante para el
fariseísmo urbano que el espacio público: esos metros cuadrados
que no se pueden vender, que no hacen millonarios a nadie, que no rentan,
porque son simplemente el lugar para el disfrute apacible de la ciudad.
Hoy, desgraciadamente, una nueva amenaza ronda los recién saneados
territorios urbanos. Encarnada en el propuesto PDUL (Plan de Desarrollo
Urbano Local) una miope "planificación" intenta cosechar
metros cuadrados en el principal eje de espacios públicos de Caracas
para devolverlos a manos de la especulación. El corazón monumental
de la ciudad, apenas reconquistado para la vida urbana, les luce a estos
señores, auto-denominados servidores públicos, intolerablemente
poco denso: ellos piensan que habría que quitar tanta plaza, que
habría que disminuir aceras tan anchas, que habría que desarborizar
y dar campo para poderlo vender al mejor postor. Una plaga urbana que acecha
a la ciudad disfrazada de legalidad y que no podemos permitir que se apruebe.
La reconstrucción que vivió Caracas en la epopeya urbana
del Parque Vargas fue mucho más ardua y compleja que la de sus previas
construcción colonial y destrucción moderna. Fue dura y difícil,
mas aún así se logróInexplicablemente, no es lo suficientemente
conocida. Por ello, quizás, les luce a estos nefastos personajes
tan fácil de revertir. Es necesario darles a los caraqueños
un arma para que defiendan sus conquistas urbanas. Y la mejor es conocer
la historia: estar conscientes de cuánto le costó a la ciudad
lograr que el parque fuera una realidad. En el año 1993 hicimos
este recuento de Crónicas quirúrgicas en El Nacional que
hoy hemos reactualizado para los lectores de Venezuela Analítica.
Hay que luchar fieramente por el espacio públicoporque de nuevo
está en peligro.
Julio, 1984 : Caracas cumplió 30 años sufriendo
de una grave dolencia en su corazón. Ninguna capital del mundo tenía
un centro urbano más absurdamente suburbano: el tejido de las calles
y avenidas de su casco central estaba seccionado implacablemente a lo largo
de 1.600 metros por una autopista que atravesaba terrenos baldíos,
sin aceras, llenos de basura. Una desubicada autopista con todos sus elementos:
viaductos, incorporaciones tangenciales, protecciones antiembestida, túneles
y puentes, isla central, camellón, rampas, cunetas, vallas y canales
de circulación. Ninguna capital tenía un centro hecho de
desolada tierrra de nadie ni con tan expedita circulación como Caracas,
a 80 kilómetros por hora.
Octubre, 1984 : Por decreto presidencial, los terrenos y la autopista
no fueron la reencarnación bucólica de Parque Central, sino
que volvieron a manos de los caraqueños para convertirse en parque
público. Se llamó Parque José María Vargas.
La ciudad tuvo inesperadamente la insólita oportunidad, única
en el mundo, de reconstruir su centro urbano, de dar marcha atrás
en sus errores, de corregir su mayor y más avergonzante lapsus urbanístico,
de operar a corazón abierto. La decisión fue histórica:
la re-urbanización cualitativa del corazón de la urbe.
Enero, 1985 : Tras una histórica batalla conceptual, emergió
triunfante la idea de hacer el nuevo parque como Parque Urbano. La Caracas
caótica, la Caracas bloqueada, la Caracas infartada, la Caracas
anárquica, la Caracas antipeatonal, reconstruiría 34 hectáreas
de absoluto acto de contricción y renovación de fe en sus
valores como la Caracas urbana.
Abril, 1985 :
Una Comisión Presidencial Asesora formada por notables arquitectos
y urbanistas (Antonio Cruz Fernández, Tomás José Sanabria,
Juan Andrés Vegas y Fruto Vivas) y miembros de todos los organismos
públicos, políticos y vecinales de la ciudad, se reunió
para determinar las características del Parque Urbano. Se definió
que sería "un paseo uniendo un sistema de plazas." Hasta
el mes de junio de ese año la Comisión diagnosticó,
discutió y fue modelando el Plan Maestro del proyecto que desarrollaban
los arquitectos del Centro Simón Bolívar (el dueño
de los terrenos), y tomó decisiones que garantizaron la buena ejecución
de la operación.
Junio, 1985 : La Comisión aprobó que la Autopista
se volviera Avenida y que debería ser el lugar principal para desfiles,
actos y otras festividades públicas de la ciudad; que el espacio
en La Hoyada extirparía todos sus usos enfermos y sería una
Gran Plaza Cívica; el nuevo gran centro urbano de Caracas; que el
nuevo paseo evocaría el de La Reforma en México, o los Campos
Elíseos en París, con amplias aceras y jardines y un ancho
de 90 metros planos; y que dicho paseo sería el factor de sutura,
de integración peatonal y vehicular definitivo de los sectores norte
y sur del casco central de Caracas, para lo cual se cruzarían a
nivel todas las calles laterales existentes, colocando semáforos,
reconstruyendo la trama colonial preexistente de la ciudad, entonces casi
borrada por la autopista.
Setiembre, 1985 : De acuerdo al Plan Maestro del Parque Vargas,
se iniciaron las obras en la Avenida Bolívar. Por el elevado valor
de los terrenos afectados, había que protegerlos inmediatamente
contra el fantasma omnipresente del cáncer de la especulación
y la anarquía. Así, la Comisión decidió diseñar
una Ordenanza que rije sobre las 34 hectáreas y que congeló
el uso y las características del parque urbano. Esta ejemplar Ordenanza,
similar a las que produjeron El Silencio y el Centro Simón Bolívar
en los años 30 y 40, se basó en el propio Plan Maestro del
Parque y en su proyecto de diseño urbano. Esta Ordenanza sigue vigente
hoy en día.
Octubre, 1985 : La decisión de reconstruir la ciudad empezó
a hechar mano de recursos semejantes a los que se usan en Cirugía.
Es Cirugía Reconstructiva, pero no mayor, sino menor. Zurcido invisible.
Se cauterizaron quebradas, se recortaron puentes, se abrieron calles, se
cerraron otras, se transplantaron árboles, se nivelaron fosas, se
extirparon edificios, se contuvieron terraplenes, se implantaron semáforos.
Mientras todo se construía, la avenida seguía siendo usada
como autopista. Se cosió la zona de manera tan meticulosa que el
resultado hoy engaña: parece que nunca fue de otra manera
Mayo, 1986 : Escalpelo en mano, se rectificó la rasante
topográfica de la autopista para perfilarla recta como debe ser
en toda avenida urbana. Se cortaron sus bultos, lomos y deformaciones.
Al final, se desalojaron los edificios de Camejo y Cruz Verde para empezar
a volverlos Palacio de Justicia.
Octubre, 1986 : Se inició la nueva sede para la Escuela
Cristóbal Rojas, reciclando una cavidad oscura en un costado de
la avenida.
Mayo, 1987 : Se terminaron las aceras a lo largo del Parque.
Octubre, 1987 : Se injertó el mobiliario urbano.


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Julio, 1988 : Con la Plaza Aérea, se cerró la herida
por el Este. Empieza a aminorarse la velocidad en las obras del Parque
Vargas el parque empezaba a desangrarse.
Octubre, 1988 : Se comenzó a observar necrosis por falta
de mantenimiento en chaguaramos y áreas verdes, postes y señalamiento,
bancos, rejas, aceras.
Enero, 1989 : Se acometió la construcción de la
Plaza de Próceres Civiles, de la nueva sede de la Galería
de Arte Nacional y del Museo del Grabado. Se construyó el pórtico
petonal sobre la nueva calle Norte-Sur 21.
Mayo, 1990 : Quedaron listas las nuevas aceras de la Avenida
México, y de las nuevas calles 21 y 17. Se ataron unos pocos ligamentos
más.
Mayo, 1991: Todas las obras del Parque Vargas evolucionaban despacio
por falta de presupuesto. Algunas se paraban por largos períodos.
Junio, 1992 : Se le dió de alta al lado Sur del Palacio
de Justicia. Aún quedaba el lado Norte. Se pregonó que no
había dinero para continuar el Parque.
Octubre, 1992 : Se develó la hermosa Escuela Cristóbal
Rojas. Aún con el parque inconcluso, frente a la nueva sede palpita
una avenida donde antes estaban enquistados una maligna autopista y su
basurero.
Noviembre 1992 : Surgió un escándalo en torno a
la inmensa deuda del CSB. Los terrenos del Parque Vargas comienzan de nuevo
a ser contemplados como "reserva de haberes" para saldar cuentas.
No importa qué tipo de haberes, ni sacrificando qué logros
urbanos.
Abril, 1993 : Las columnas de arquitectura de Economia Hoy y
El Nacional dan la alarma del paro de las obras con los artículos
"Los Soportales de Ortega;" "Un vacío lleno de sentido"
y "La Regla y el Modelo."
Agosto, 1993 : La columna de Arquitectura de El Nacional ("Crónicas
quirúrgicas") señaló la importancia para la ciudad
del Parque Vargas y denunció los soterrados peligros que se cernían
sobre éste, alertando a los caraqueños y reclamándoles
su protección. El parque entra en un largo letargo, pero sigue usándose
intensamente.
Octubre 1997 : Arrancan de nuevo las obras de la Galería
de Arte Nacional.
Diciembre 1997: Se inauguró el Museo Cruz Diez y se demolió
el mercado de buhoneros de La Hoyada.
Enero 1998: Se decretó y se firmó el traslado del
terminal de pasajeros del Nuevo Circo hacia la periferia de la ciudad.
Marzo 1998: Se retoman los trabajos para completar el Palacio
de Justicia. El PDUL (Plan de Desarrollo Urbano Local), afortunadamente
aún sin aprobar, pretende inescrupulosamente revertir la Ordenanza
que protege al Parque Vargas, para redensificar el espacio público
en contra de los logros de los ciudadanos. La revista On-Line Venezuela
Analítica celebra sus dos primeros años, reactualizando en
Hábitat el libro de vida del Parque Jose María Vargas, corazón
monumental de la ciudad de Caracas, para apoyar su pronta terminación
y salvaguarda. |
Ilustraciones: Hannia Gómez, Centro, parco, avenida. Lotus
Internacional 56, 1987/4, Milán. (Fotos: Giovanni Chiaramonte).