Cortejos

Whitman y Neruda
2 cantos
2 visiones del Mundo

 

 

 

 

 

I.- Alguna vez de muchacho tremendista, y seguramente m·s por miedo que por seguridad, dije que el arte no servia para nada. Curiosamente a lo largo de los aÒos me hice m·s y m·s de la bendita frase, repitiendo an hoy dÌa que los que no servimos para nada ni somos tiles ni nos sabemos vender convincentemente, somos eso que los dem·s llaman artistas. En un paÌs que como el nuestro insiste en estar atravesando una etapa de inmadurez o juventud cultural ( opiniÛn que no comparto ) surgen dilemas y confusiones graves y soprende, incÛmoda y entristece el nivel de inexactitud y alteraciÛn de tal definiciÛn. La diferencia entre far·ndula, toreo, artesanos, bailarinas de streep tease y hacedores de esculturas o pinturas, para sÛlo dar algunas alternativas, no puede continuar supliendose con el simple tÈrmino plurivalente y desgastado de "artistas" en y por sus deficiencias conceptuales, øquÈ ser· pues un artista y, en definitiva, para quÈ servir·?

Quiz·s los artistas sÛlo sirvamos para ampliar el camino de los interrogantes, e incidir en los mismos.

Recuerdo que cuando Emerio DarÌo Lunar morÌa de c·ncer cerca de los cincuenta aÒos, m·s sufridos que vividos, y casi ignorado por el paÌs cultural, su deceso coincidÌa con el de algn beisbolista de nuestra localidad nacional.

Emeri o DarÌo morÌa en su indescriptible soledad mientras el deportista en cuestiÛn fallecÌa a las alturas del hall de la fama. La muerte de Emerio DarÌo Lunar, m·s all· de algunas escasas y mezquinas reseÒas periodÌsticas, pasÛ desapercibida, frente a la puesta en escena de una telenovela, sobre la vida, pasiÛn y muerte de Baudilio.Y en consecuencia mencionamos la reciente muerte de Mario Abreu, no sin antes explicar someramente la importancia de la obra de Lunar.

Estos artistas son grandes, m·s all· del periplo inmediato del tiempo que les fue dado entre nosotros, m·s all· de las huellas que dejaron con su obra; sus vidas mismas son la denuncia de la ignorancia, la insensibilidad y el poder que los condenÛ a la marginalidad y la desesperanza. Valga este punto para recordar la resistencia que manifiesta (no sÈ con que derecho ni autoridad) el historiador Alfredo Boulton al conferirle algn valor a la forma de vida de Armando ReverÛn, a sus excentricidades m·s o menos esteriles, segn Èl.

Pues creo que la obra de un artista son gesto y palabra, comportamiento y vida, indispensable para el entendimiento cabal de cualquier creador.

AquÌ podrÌamos acunar nuestra concepciÛn Ètica del oficio del pintor artista.

Lunar con su obra y presencia denuncia el periplo de la falsa mascarada de su Cabimas local. No olvidemos que en cuanto a paÌs depredador y petrolero, hablamos por extensiÛn del paisaje de nuestra misma realidad cÛmplice. Su recurrencia a las arquitecturas laberÌnticas del clasicismo fantasmal son la met·fora incisiva ( de algn modo de nuestro hilo de Ariadna) de la soledad a la que por extensiÛn nos vemos condenados quienes no marchamos o resistimos a seguir marchando a la par de la f·bula del paÌs de Jauja a la que nos condenaba y hacÌa cÛmplices la explotaciÛn minera y petrolera en especial.

El parto perverso y a borbotones del bitumen succionado desde el vientre de la tierra, madre y naturaleza, chupado por bombas mec·nicas, marcan allÌ el ritmo de una innaturalidad insoportable. No es de extraÒar pues, la recurrencia a un universo onÌrico de orden espectral de la cual se vale el artista. Pero Lunar no huye a un mundo irreal traspasando su propia geografÌa que lo tortura; quienes lo conocimos sabÌamos de un insobornable arraigo. Lunar entiende el reto que significa la irrealidad criminal del insoportable entorno que atenaza su angustia existencial. Tal denuncia no le podÌa ser perdonada. De allÌ que su obra produzca una admiraciÛn irrestricta de quienes le aprendimos a amar o el rechazo m·s categÛrico y desconsiderado de quienes lo prefieren seguir ignorando.

Pintaba asÌ, solaz·ndose en ello y explicando que trabajaba a sus fantasmas y muertos en grises, blancos y negros, porque eran los que estaban vivos, y a los que pintaba con sus colores naturales eran los fantasmas y demonios, que le angustiaban y torturaban hasta llevarle al borde del abismo, de la autonegaciÛn y de la locura.

Apenas lo conocÌ despuÈs que nuestros genios de la psiquiatrÌa le hubieran aplicado unos cuantos y repetidos electroshocks en diferentes sesiones. Y a pesar de ello, Lunar era de una lucidez terrible y convincente, y recuerdo mis primeras impresiones de entonces, cuando pensÈ que una de las cosas que aparentemente justificaba la existencia de tales martirios y castigos a la genialidad, seguramente serÌa la de drenar, a travÈs de la existencia personal del artista, las culpas de una sociedad victima del desarraigo. Hay niveles de sinceridad revelada que se castigan con la muerte, el olvido y el desprecio de quien es no se atreven a asumir las culpas que losvisionarios senalan.

A lo largo de los ultimos anos he procurado, no solo a traves de mis trabajos, sino valiendome de la palabra escrita, establecer la necesaria sujecion a un codigo de conocimientos indispensables pare el desarrollo de una vision propia de nuestra condicion. Ciertamente no se trata de un in ten to de afirmaci on de una identidad venezolanafolklorica. Sin dude las trampas chauvinistas nos hen costado demasiado cares. Ensayos comprometidos como los que se dieron durante las decades 60-70, y que iban entre lo que alguien definio como el sindrome del buen salvaje al del buen revolucionario, fueron perfectamente asimilados por el status sin dejarnos mas herencia que el resentimiento de algunos pocos y la nocion de bozal de arepa con la que el Estado y el mercado del arte los neutralizo. Por otro lado no me atreveria a decir que los exotismos de aquella teologia teconol6gica universalista, como el constructivismo y el cinetismo, son muy diferentes en sus consecuencias pare la imagen que el resto del mundo debe tener de nosotros, que es la de lamentables habitantes del subdesarrollojugando o aspirando a pertenecer al primer mundo desarrollado.

Creo que no se trato nunca de que cosa ver, sino en como aprender a ver desde nuestras condiciones de identidad. No busco identidad sino que desde ellaveo. Esto no era posible hacerlo solo, primero debia emender criticamente mi ubicacion en la comunidad que me tolera y alimenta, pare luego comprender quienes somos y que ausencia de datos o factores eran impedimento pare el conocimiento indispensable de nuestra especificidad. De alli el establecimiento de las minimas normas eticas, que troy hacen que me descubra enfrentado a tantos intereses y personas en esta suerte de lucha quimerica por un minimo de verdad.

La diferencias entre esta posicion que sustento y la circunstancia de los artistes que he venido utilizando como ejemplo, son tantas como las que se quieran descubrir, pero en ello mismo radica la importancia: sabernos tan diferentes e individuales es un factor que me cause profunda emocion.

Hace poco con la muerte del brujo Abreu comprendi que hay un consuelo grande en eso de asistir a las exequias de un pintor, y fue el sentir, que de alguna manera, esa muerte a casi nadie le importa. Yes que pareciera que la muerte de un artiste es un hecho ingrato, casi ilegal, cno es acaso el arte uno de los medios de trascendencia que se nos permite acceder a los simples mortales que no pertenecemos al status de los poderes? Ir a expresar duelo era implicitamente reconocer el fracaso de una de las pocas opciones de libertad que nospueden quedar hoy.

Ante la personalidad y obra de Emerio Dario y sus laberintos, luego de aquellas fascinantes discusiones con el, escribi en mi libro de notes que los laberintos no habian sido concebidos pare encontrarles salida, y que el acto de Perseo no habia sido mas que una vulgar traicion. Lunar se nos presenta como uno de eves viajes que terminan en un callejon ciegoyque nosenfrentaineludiblemente aun final. La simbologia uterine contenida en la concepcion del laberinto, nos refiere en el cave de nuestro artiste a una situacion de retorno al vientre maternal del que el probablemente hubiera preferido nunca haber sido expulsado, mucho menos al infierno de vida que le toco llevar. Asi entendido, esperemos que haya retornado a su paraiso ideal.

Pues mucho me gustaria cerrar esta etapa "necrofaga" de mi exposicion, con el sign)ficado de la muerte como gran hito revelador del hecho estetico mismo. Sin embargo, creo que lo dicho quedaria como algo incompleto sin antes tracer una corta reflexion sobre lavida y obra de un personaje que en mi trazara sensiblemente la direccion a seguir en cuanto al transito por estos complejos y fascinantes espacios del arte.

Si bien Abreu sign)fica de algun modo el final, y haste cierto punto, el fracaso de la opcion magica, ysi Lunar nos lleva al borde mismo del abismo surreal, Barbaro Rivas represento la aperture al universo trascendente. Como Jacob, lucho con sus angeles o demonios en demanda de la bendicion que le era indispensable. Tambien con el me veo una madrugada cualquiera en los salones vacios de la Sociedad Maraury de Petare despidiendo al maestro.

Desaparecidos irremediablemente sus restos en el anor nimato de algunafosacomun,laocasion del centenariode su nacimiento me parecio propicia pare recorder la revelacion maravillosa que sign)fico su presencia entre nosotros.

Nunca puce emender del todo la definicion de ingenuo, sabiendo que tras la misma se ocultaba, aunque sutilmente, un dejo de sign)ficacion politica que dificilmente podia compartir. Me refiero a los anos sesenta, cuando la opcion expresionista de lo que entonces se definia como izquierda la copaban los pintores enguerrillados del mor mento. Jacobo Borges y Regulo Perez, por afar solo dos ejemplos relevantes, estaban mucho mas cercanos al cliche comprensible de la angustia existencial de lo que sus acolitos podian emender. Hablo de eves otros maniqueismos, mas alla del brutalismo burgues de siempre, enfrentado a la su puesta i nferiorid ad p ate tica y se nsiblera d e l os pueblos victimados, que condenaban al mas grande de nuestros expresionistas a los espacios del ingenuismo de su mal interpretada inocencia. Delito que troy die exige una clara rectificacion. Nadie supo ampliar el espectro perceptivo y emender la equivalencia de esta lucha social en el piano demon ologico y religioso que proponia la pin tura de este artiste excepcional. No sin cierta ironia veo como troy, derrumbado y derrotado el discurso ideologico, muchos de aquellos artistes que coqueteaban con fanatismos, se acercan con gran torpeza, ingenuamente, me atreveria a referir, a la iconog~fia trascendental que Barbarito viniera a presentarnos tan tempranamente con la enorme fuerza de su autoridad moral.

Descubri en la Santa Regula de San Benito, escrito alrededor del ano 534 de nuestra era, un ejemplo fascinante que podria ilustrar la intencion de lo quevengo exponiendo. Referido al uso y disposicion de los espacios de algun monasterio benedictino de la epoca, sorprenden los alcances de las afirmaciones (eticas), de estas normas en relacion a lo que troy puedan sign)ficar, casi 1500 anos despues de ser implementadas: (..) "si hayartificesen elmonasterio, si el abed se lo permite, ejerzan sus artes con toda humildad. Pero si alguno de ellos se vanagloria de la habilidad de su arte, porque le parece que aporta algo bueno al monasterio, este sea privado de ejercer su arte y no lo ejerza mas, a menos que despues de humillarse mucho, el abed se lo mande nuevo. Si hubiera de ser vendida alguna de las obras de los artifices, vean aquellos mismos, a traves de coyas manos hen de ser hechas las transaccion es, que no se come ta ningun fraude. Acuerdense siempre de Ananias y Safira, pare que ellos y todos los que cometieran fraude en cosas del monasterio no suirieran en el alma las muertes que estos sufrieron en el cuerpo. Y no se infiltre el vicio de la avaricia en los precios, sino que siempre pueda ser dado un poco mas barato de lo que pueden hacerlo los seglares "pare que en todoDiosseaglorificado"(capLVII).

Estas reglas deljuego irian referidas no solo a IQS artiSr tas, abriendo un parentesis de compromiso que desborda la actitud mas o menos honesta del oficiante y su arte. Porque sin una interaccion del creador con el mercado del arte, y a partir de este con el destino final de la obra, llamese coleccionista o museo, todo lo que se haga no sera mas que simple fatuidad.

Nos consta asimismo la enorme dificultad de enfrentar estos dilemas, mas alla de una actitud personal.

Conviene quizas incluir la figura del censor, que se encuentra en la cite anterior del abed del monasterio. Obviando la ironia que nos induce tal demanda y en considerac~on al momento que atraviesa la culture contemporanea, debemos acusar la irresponsable ausencia de tal entidad en el engranaje que nos preocupa. Superando la acepcion peyorativa, el critico de arte entre nosotros, haciendo la logica excepcion de un av~s rara, es una figura especialmente nociva tal como actualmente se presenta, por su falta de criterios etico-esteticos. Supeditados a los in tereses de galerias o de otras in stituci ones, depend iente de alguna poderosa fundacion o trabajador del estado, el nivel de acomodo del critico aumenta cuando se encuentra por anadidura limitados por los medios de comunicacion, a traves de los cuales pudiera canalizar sus opiniones.

Pero volvamos nuevamente a nuestro asunto, nuevas asociaciones y una materialidad sensible o en todo cave distinta, ya mas que simples anuncios definen la escena artistica de las proximal decades. Es aqul precisamente y por consiguiente valido asumir el codigo etico, como por eJemplo el de una secta europea de la temprana Edad Media, que no es mas que uno entre muchos ejemplos posibles pare tracer viable el discurso frente al derrumbe contemporaneo. Prefiero pecar de arbitrario y haste de anacronico o irreal, antes que perder el poder de elocuencia de un discurso posible e indispensable. A tales fines explicare como me he valido en una de mis pinturas del ritual del tsantsa de los indiosjibaros del Amazonas peruano pare exorcizar, aunque sea en parse, los dilemas que me plantea el discurso esbozado anteriormente. En cuanto a la capacidad de crear nuevas metaforas con los medios esteticos, no tengo la mas minima dude, mas aun sabiendonos sobre el fecundo terreno de un mun do con tradi ctorio haste en la propia con d en a , qu e sus inventores, locos, fanaticos, milenaristas, visionarios, monstruos y profetas nos quisieron legar. De alli que se nos plan teen tan facil la tal universalidad de nuestras posibilidades.

Tengo ante mi la reproduccion de una obra deAnselm Kiefer. Lleva por titulo "Escalera celestial", que es una alusion al pasaje biblico del sueno deJacob. Se trata de una gran tela cuya composicion vertical derecha se fundamenta en una piel de piton o boa constrictor que une la parse terrenal con el cielo. E1 vinculo licitante no es tan siquiera la materialidad, mas o menos osada pare un artista del frio nordico europeo, sino mas bien el referente al sue no c omo medio sine stesico en tre la culture que gen ero el sueno, o sea el judaismo arcaico y la culture alemana contemporanea que lo heredo. Esta lecture se complementa asi con la vinculacion de lo alto y lo bajo, lo de arriba y lo de abajo, o lo que los pudiera separar. Valdria la pen a pregun tarn os con qu e derech o este sign)ficativo artiste aborda la mitologia de aquel pueblo semita, apesar de la vinculacion historica de reciente data, que fue el holocausto. Pues es valido. No en balde a Kiefer se le considera uno de los grandes oradores del discurso de la culpaalemana.

Asi nos atreveriamos a pensar que la identidad no puede ser ajena al sentimiento de la culpa o, en todo cave, de un proceso reflexivo y critico, autocritico de sodas las maneras y modos de ver. En consecuencia podemos darnos cuenta que aquel otro discurso -universalista y generalizante-no es mas que una mascara tras la cual se esconde la indolencia, la vaguedad y el temor a asumir los compromisos.

Sin remitirnos necesariamente al concepto del pecado original, la culpa y su conciencia ( que de ella no nos salvamos ni por tercermundistas y supuestas victimas -no olvidemos nuestros crimenes ambientales por ejemplo), se revelan como fundamental instrumento de concientizacion e inteligencia. Y sin ellas -de continuer la apologia de nuestra universalidad, la condicion de creernos y/o sabernos universales- el universo mismo se nos convierte en uno mas de los elementos de nuestro folklorismo y localidad. Ningun cuadro o escultura, ninguna obra o conjunto de ellas puede ser mas universal que su propia especificidad. De este modo pertenecemos a la historia como a su circunstancia inmediata, y el problema radica en saber si un artiste plastico no trace mejor en partir de esa inmediatez que le es inherente hacia el discurso universal invocado, o si por el contrario vale la pena correr el riesgo de convertir lo universal, o lo por ello entendido, en simple circunstancia local y posiblemente en vulgar folklore.

Por esa razon "inculture"< ~ en un cuadro el ritual de la magiajibara al conflicto que me causo emender que con la muerte de Mario Abreu una magia similar encontraba tambi en su con sagracion fin al . La estr uc tura de esta obra que pinte sigue siendo la piel de serpiente que use con frecuencia aun despues de la reflexion que produjo en mi el cuadro de Kiefer. El cuadro mismo representa de manera bastante libre el contorno de una tsantsa o cabeza reducida. De la frente hacia arriba deviene en Pieta, y sobre esta en crucifixion.

Del ritual del tsantsa, no hay noticias que se continue practicando desde trace por lo menos medio siglo. Este ritual de la decapitacion excluye a otras razes, y ciertamente a los "blancos". Se trata de una invocacion a la multiplicacion de fuerzas espirituales que deben incrementar el prestigio del brujo guerrero. Se exduyen finalidades lucrativas como las que se perseguian con la caceria y recompensas de cabelleras durante la conquista del Norte de America. A los seis anos de edad los ninos son iniciados al pie de las cataratas sagradas, cuando le son revelados los sign)ficados de la bruma del ague en el cual cohabitan los poderes magicos. En compania del padre y bajo induccion de fuertes drogas el nino recibe y es expuesto a la vision del arutam wakani o alma adquirida ( M. Harner) .

Esta revelacion frecuentemente sucede en forma de vision de una lucha entre anacondas yjaguares, pero tambien como una bole de fuego o una gigantesca cabeza humane. El iniciado debe tocar la vision con un pequeÒo palo que porta pare tal efecto y otras veces simplemente con las manos, exacerbando la vision o desapareciendo frente a sus ojos.

Estas visiones le pertenecen y no pueden ser comunicadas. Durante el regreso a su comunidad debera dormir a villas de un gran rio, donde en suenos sera visitado por el espiritu Arutam que fuera tocado por el. En forma de ancianojibaro le dire: "Soy tu antepasado y, al igual que lo hice yo, viviras un largo tiempo, como yo mate con frecuencia, ahora lo hares tambien tu". De inmediato la vision desaparece y el espiritu Arutamse infiltra en el cuerpo del que duerme, habitando asi su pecho.

Un deseo incontenible de afar muerte y una extrana fuerza psiquicaylisica despierta en quien de este modo ha sido iniciado.

El brujo guerrero puede tener haste dos Arutam a la vez, multiplicando sus fuerzas. Sin embargo este principio magico puede abandoner el cuerpo y entonces puede ser renovado.

El maximo sentido y la mete de la vida de un jibaro es llegar a convertirse en poderoso. Esto se llama R&karamy solo se alcanza dando muerte. Asi sus fuerzas se multiplican y se garantiza la proteccion de los sayos. Si un jibaro muere o es muerto esto sucede por la perdida o el hurto del Arutam, surgiendo el mnisak wakamio almavengadora, que procedera a vengar su muerte. Para evitar la fuga del espiritu de venganza, la cabeza delvencido debe ser reducida a la brevedad posible.

No es tan grande ni extrana la diferencia de un tsantsa y lo que el objeto artistico de nuestra culture deberia seguir sign)ficando.

Mayo del993 Instituto Internacional de EstudiosAvanzados, IDEA, en el marco del Seminario Permanente de Reflexion sobre las Artes Plasticas.