Ustedes se imaginarán que el semestre de otoño de 1984 prometía ser un desastre. La verdad es que en la primera parte del cuento solo pude avanzar un día, dado que fueron demasiadas cosas las que pasaron en aquellas 24 turbulentas horas. Sin embargo, los hechos relatados hasta el momento solo fueron un detalle comparados con lo que acaeció a partir del día siguiente. Mi frustración por la destrucción parcial de Greely 24 (mi apartamento compartido) a manos diferentes de las mías, crecía en cada momento. Ademas, todavía 15 años después, no entiendo como fue posible que yo no huyera a un apartamento fuera de NHC para librarme de la pesadilla de cualquier estudiante: el compañero de cuarto mas gigantesco (media como 2 metros), asqueroso (nunca lo vi bañarse), borracho (se desayunaba con "shots" de JD, bruto (la mejor nota que le vi fue un 47 sobre 100) y lo peor de todo violento. Así que mi primera movida del semestre fue conseguir una novia que viviera lo mas lejos posible de aquel lugar para no tener que interactuar con el monstruo Scott. Ademas, yo estaba muy bravo con el cholo Robo, porque había sido el quien me había invitado a cohabitar y luego me abandono para que me jodiera con el gringo borracho. Así que la segunda noche, bajo los efectos de unos tequlitas, tome revancha de mis compañeros y corte el único sofá del apartamento en dos mitades haciendo uso de un serrucho gigante que me presto el vecino Willy, a quien, por cierto, nunca entendí muy bien en ningún sentido. Luego de aserrar el sofá, procedí a lanzar infinidad de veces unas estrellas ninja contra las puertas de los cuartos de mis vecinos para que se las cobraran al final de año - ja, ja, ja - reía yo maliciosamente, - jodanse, jodanse jodanse - repetía sin cesar en mi frustración. Sin embargo, a medida que la venganza de montezuma se apoderaba de mi, fui teniendo el presentimiento de que conocería a una persona muy importante para mi futuro. Después de como 12 horas desperté fresquito y sentí que mis problemas desaparecerían. Y tuve razón, ya para Octubre y habiendo dormido solamente unas dos o tres noches en Greely 24, mi odiado Scott desapareció misteriosamente un martes y nunca volvió a aparecer por New Hampshire. El sábado de esa semana recibí una llamada de la madre de Scott que traduzco a continuación - Saber donde esta mi hijo - , me pregunto llorosa, - no señora, no lo veo desde el martes. Pero, de todas formas no lo veía muy frecuentemente.- respondí. - Como poder decir eso - me espeto furiosamente - el contarme que ustedes ser grandes amigos y que estudiar juntos todas las días - continuo. De repente me di cuenta que la señora o estaba totalmente engañada o era cómplice de su hijito, por lo que me vi obligado a responder - señora, desde cuando no sabe Ud. de Scott ?- furiosa me grito - no cambiar el tema, decirme donde esta mi nene- por lo que perdí la paciencia y le devolví con un tono mas bien grave - señora, sospecha Ud. que su hijo pueda tener un pequeño problema con el alcohol?. Finalmente rompió a llorar y me contó que Scott tenia problemas desde chiquito y que en su pueblo lo llamaban "thirsty Jack" debido a las cantidades industriales de Whisky Bourbon que acostumbraba beber a diario. Sollozando, la mujer colgó, haciéndome prometer que le avisaría al enterarme de cualquier noticia. sin embargo, no me sorprendió en lo mas mínimo cuando ella misma me llamo para contarme que a Scotcito lo encontraron con "delirium tremens" en una calle de Montreal.

Su infortunio me invadió de tristeza pero un cuarto para mi solo me consoló muy rápidamente. Por fin pude limpiar aquel vomito seco del primer día y podría invitar amigas a visitarme aunque ya el apartamento tenia una fama que seria difícil de vencer: olor a cerveza de barril podrida. Gracias al cielo el invierno nos invadió y con el los olores se fueron haciendo cada vez mas tenues. Los almuerzos en NHC eran el momento social del día. Como en ese sitio nadie desayunaba y todos cenaban en distintos comedores, el comedor principal solo se llenaba durante los almuerzos animados por las ondas radiales de Eddie y los viajeros. Estos eran un grupo de seguidores de Grateful Dead que aprovechaban la hora de comida para meterse unos "honguitos" y poner toda clase de música edificante y digestiva. A veces no se sentían originales y nos torturaban con cassettes piratas de conciertos de Dead en vivo durante dos horas completas y otras veces podían poner un solo de guitarra de 20 minutos de Robert Fripp. Total que la mayoría de las personas no le paraban a la música sino a la sarta de barbaridades y mentiras que berreaban Eddie y los voladores por las cornetas del lugar. Desde septiembre cada vez que iba a almorzar, siempre con grupos distintos para saber que estaba pasando en todos lados, sentía como una picazón en el cuello, propia de esas que se sienten cuando a uno lo están mirando. Pero lo raro era, que cada vez que me daba la vuelta para identificar a mi agresor, no había nadie. Solo quedaba un vientico caliente con gratisimo olor a perfume de flores silvestres. Ya era Noviembre, mis notas ya estaban en picada y la nieve cubría el horizonte. Por cierto que yo amo la nieve y mi forma favorita de verla era desde la piscina cubierta del complejo deportivo. Una pileta semi olímpica dentro de un gimnasio grande pero con una característica resaltante, una pared gigante de plexiglass que engañaba hasta el ojo mas experto y que permitía a los nadadores compartir con la semitundra localizada solo a unos centímetros de espesor de distancia. Bueno, un día cualquiera de Noviembre y mientras, cosa muy rara, me encontraba almorzando solo, sentí aquel gratisimo olor a flores, esta vez acompañado de una bellisima voz con acento europeo que me dijo - me gusta mucho como vistes, puedo almorzar contigo ? - a lo que sin voltear conteste - por supuesto, pero tráeme una cocacolita si?. la voz desapareció y apareció rápidamente con una Coca Large detrás de la cual se mimetizaba la mínima figura de mi interlocutora. Y no, no era una enana, sino mas bien, una atractivisima mujer en escala. Un conjunto de proporciones faciales y corporales perfectas compactadas en una maqueta que no podía medir mas de 1,5 mts y pesar mas de 40 kilos. - Yo soy Mariel - me dijo sentándose - y vivo en París - recalco. - te he estado viendo desde septiembre, pero no estabas listo para mi- . - y ahora si lo estoy? - le espete riendo dado que en esa época mi ego estaba peor que nunca. Sin inmutarse me siguió hablando - efectivamente, tu romance con la rubia esa insoportable tenia que acabarse de un momento a otro y ademas siento que has madurado durante el ultimo mes ....... Inmediatamente pense que estaba enfrente de una caso patológico y por lo tanto filtre sus palabras en mi cerebro y me dedique a oír las barbaridades de Eddie en el radio. Sin embargo, todas y cada una de sus palabras quedaron grabadas en mi mente y se me hizo imposible ignorarla mas. Esto me preocupo y decidí que lo mejor seria alejarme de esta rara mini mujer, con todo y lo buena que estaba. Solamente me voltee y dije - Adiós-. Inocentemente pense que eso seria el final de aquello hasta una noche dos semanas después cuando llevamos a cabo la gran batalla anual de bolas de Nieve. Este era un evento muy importante cargado de bravío y machismo, en donde los chicos de los edificios de NHC nos entrompábamos a bolas de nieve y coñazos durante toda una noche de batalla campal. Desafortunadamente para mi. Bastante temprano en la guerra me impactaron el pómulo con una gran bola de nieve y hielos que me hizo una herida de consideración. Todos los borrachos y drogados reían de mi infortunio y de repente sentí que me cargaron entre varios. Cuando abrí los ojos estaba en un cuarto no familiar rodeado definitivamente de mi conocido olor a flores combinado con varios desinfectantes del mercado. La cara de Mariel apareció entre unas toallas y me di cuenta que estaba en su cama y que me estaba curando una tremenda hueca de la que debería quedarme una cicatriz, pero sin embargo es un sitio donde tengo la mejor piel de mi cara.

Tranquilamente la mujer me dijo- tengo algo muy importante que decirte. Se que te costara creerlo y necesito que me ayudes en una gran búsqueda. Pero primero ........

En la próxima entrega, el desenlace de esta interesante historia que no es Martin Valiente, pero se parece. Como siempre agradezco sus gentiles y no tan gentiles comentarios a mi dirección de E Mail: agotero@usa.net