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Trichechus manatus
(Mammalia,, Sirenia, Trichechidae)
Manatí , vaca marina
West Indian manatee, Caribbean manatee
DlSTRIBUCIÓN:
Su distribución abarca zonas costeras del mar Caribe y el noreste
de Suramérica, extendiendose desde el sureste de Estados Unidos, pasando por el sur de
México y Centroamérica, hasta la boca del río Amazonas en Brasil; además se encuentra
presente en las Antillas Mayores y en cuencas de los ríos Cauca y Magdalena en Colombia y
Orinoco en Venezuela (Eisenberg 1989, Lefebvre et al. 1989, Emmons 1990). En
nuestro país su distribución parece ser disjunta, con un núcleo localizado en la cuenca
del Lago de Maracaibo y otro en la del río Orinoco, abarcando los raudales de Atures al
sur de Puerto Ayacucho y zonas cercanas al delta, incluyendo el sur de la Península de
Paria en el Estado Sucre (Mondolfi 1974, Correa-Viana & O'Shea 1987, O'Shea et al. 1988,
Correa- Viana et al. 1990). Aunque no parece existir una población residente en la
costa caribeña de Venezuela (O'Shea et al. 1988), se han obtenido registros
recientes de su presencia en Puerto Cabello en el Estado Carabobo y en la boca del río
Neverí en el Estado Anzoátegui (Boher & Porras 1991, Boher et al. 1991).
SITUACIÓN ACTUAL:
No existen dudas de que los manatíes eran más comunes en el pasado
y que la cacería es en gran medida la principal causa de su disminución (Lefebvre et
al. 1989). Los relatos de Alexander von Humboldt lo señalan como abundante en los
ríos Orinoco, Meta y Apure, e indican que grandes cantidades eran capturados cada año en
esta región (Mondolfi 1974). En Venezuela buena porción de poblaciones locales se han
extinguido o han sufrido reducciones drásticas en su tamaño. La situación de las
poblaciones en la cuenca del Lago de Maracaibo es particularmente grave, ya que los
registros actuales son sumamente escasos y mucho menos frecuentes de lo que eran en el
pasado (Correa-Viana & O'Shea 1987, Correa-Viana et al. 1 99O). Algunos autores
señalan que hay evidencias para afirmar que es avistado con frecuencia relativamente alta
en el Orinoco medio y sus tributarios y en el extremo este de su distribución (O'Shea et
al. 1988, Project Mermaid 1992). De hecho, esta región, que comprende la cuenca del
río Orinoco y sus adyacencia s atlánticas del Golfo de Paria, constituye el hábitat
más extenso dentro de su distribución mundial (Lefebvre et al. 1989), pero aun en
estas zonas sus poblaciones son mucho más pequeñas de lo que eran hace 20 años (O'Shea et
al. 1988). La Unión Mundial para la Naturaleza la ha declarado como una especie
Vulnerable de extinción a nivel internacional (IUCN 1994).

TAMAÑO POBLACIONAL ESTIMADO:
Un dato concluyente sobre el tamaño de las poblaciones de manatíes
en Venezuela es que son escasas. El único estimado sobre el tamaño poblacional a nivel
nacional llevado a cabo por O'Shea y otros (1988), es señalado por los mismos autores
como impreciso y tal vez , influenciado por la inactividad de los manatíes en épocas de
sequía. Censos aéreos realizados en más de 73 horas de vuelo, en varias zonas de
Venezuela, dieron como resultado sólo ocho avistamientos tentativos (O'Shea et al. 1986,
1988), lo que contrasta con 103 avistamientos realizados en 5.4 horas en Bélice, una de
las pocas regiones del mundo donde las poblaciones de manatíes parecen estables desde
hace al menos diez años (O'Shea & Salisbury 1989). Una expedición al Caño La Brea
en el Estado Sucre dió como resultado 15 avistamientos en tres semanas (de uno a cinco
individuos), por lo que se considera que en esta zona existe una de las mayores
poblaciones de la especie en nuestro país (Project Mermaid 1992).
PRINCIPALES AMENAZAS:
Aunque en Venezuela nunca se ha registrado una cacería comercial de
manatíes, tal como ocurrió en otras áreas de Suramérica, estos han sido
tradicionalmente apreciados como fuente de alimento y se conocen diversos usos para su
grasa, cuero y huesos (Mondolfi & Muller 1979, Lefebvre et al. 1989, O'Shea et
al. 1989); de hecho, una apreciación muy extendida es que la carne del manatí posee
tres sabores diferentes: vaca, cochino y pescado (O'Shea et al. 1988). A mediados
del presente siglo la cacería en Venezuela llegó a ser muy intenso; Mondolfiy Muller
(1979) obtuvieron información de 2.253 manatíes capturados por 44 cazadores (
aproximadamente 50 por cazador ) a lo largo del río Orinoco en los últimos 10 a 50
años. Si los autores entrevistaron sólo a algunos cazadores que habitan en la región, y
en promedio todos capturaron alrededor de 50, se puede concluir que en esa época fueron
miles los manatíes exterminados (O'Shea et al. 1988). No obstante, su cacería
parece estar disminuyendo en la actualidad, aparentemente por la existencia de leyes para
su protección, el desarrollo de campañas educativas y el desinterés de las nuevas
generaciones en su cacería (Mondolfi 1974, Mondolfi & Muller 1979, O'Shea et al. 1988,
Correa-Viana et al. 1990). También se ha señalado la muerte ocasional de individuos al
caer en redes de pesca o en colisiones con lanchas que poseen motores fuera de borda
(O'Shea et al. 1988, Martínez 1990); sin embargo, la captura de ejemplares con
redes se concentra sólo en animales pequeños, ya que un manatí adulto es capaz de
romperlas (Mondolfi 1974). Hay que considerar como otra amenaza la destrucción de su
hábitat, ya que poblaciones en Venezuela han sido afectadas por la construcción de
diques y represas, el drenado de humedales para la agricultura, deforestación de bosques
de mangle, única fuente de alimento en época de sequía, y por contaminación. Es
importante resaltar la situación en la cuenca del Lago de Maracaibo, donde es probable
que la contaminación petrolera y el intenso tráfico fluvial tengan resultados adversos
sobre los manatíes y sus fuentes de alimento (O'Shea et al. 1988).
MEDIDAS DE CONSERVACIÓN TOMADAS:
A nivel internacional la especie está incluida en el Apéndice I
del CITES. En Venezuela, aparte de considerarse una de las 37 especies en veda indefinida
según la Resolución No. 95 MARNR del 28/11/79, está especialmente protegido desde 1978,
cuando se declaró la << veda total para la caza del manatí >> y fue
prohibida <<toda actividad que de alguna manera altere las aguas, la vegetación o
cualquier otro factor del habitat natural>> de la especie (Resolución No. 127 MARNR
del 08/09/78). Algunas subpoblaciones se encuentran en áreas protegidas, pero se
desconoce con certeza si éstas pueden garantizar la permanencia de poblaciones viables a
largo plazo.
MEDIDAS DE CONSERVACIÓN PROPUESTAS:
Una de las zonas criticas para la conservación del manatí en
Venezuela esta localizada en los alrededores del Caño La Brea en el Estado Sucre; de
hecho, los habitantes locales la denominan <<vivero de manatíes>>, pero el
área no se encuentra amparada legalmente y además está incluida dentro de la Reserva
Forestal de Guarapiche. Por tanto, se recomienda analizar la posibilidad de que esta zona
sea protegida bajo la figura de parque nacional o refugio de fauna. Asimismo, realizar
actividades de educación ambiental, desarrollar proyectos de investigación y reforzar
las labores de guardería y control. Por otra parte, es urgente considerar el traslado de
manatíes localizados en zones de alta peligrosidad hacia áreas más seguras, tal como el
Caño La Brea, y aprovechar los ejemplares provenientes de decomisos para la
investigación científica detallada y el ensayo de estratégias de reintroducción de la
especie al medio natural. En este sentido, el uso de técnicas de telemetría parece
ofrecer las mejores posibilidades de éxito (Best et al. 1981). La mayor parte de
las investigaciones sobre esta especie se han desarrollado en Florida , Estados Unidos,
donde su ecología y comportamiento están fuertemente influenciados por actividades
humanas y aguas de baja temperatura. Sin embargo, los manatíes nunca se han estudiado
detalladamente en ninguna porción de su distribución tropical más característica , a
excepción de estudios muy generales sobre su
distribución y situación actual (O'Shea & Salisbury 1989). En virtud de ello, es
importante desarrollar investigaciones básicas sobre la distribución, abundancia y
tendencias poblacionales del manatí en Venezuela, con el fin de disponer de la
información necesaria para el desarrollo de planes de conservación de esta especie en
nuestro país.
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