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No
por numerosa y vociferante resulta esperanzadora
la proliferación de diseñadores y de muestras
"representativas" en nuestro país. La
anarquía y la falta de objetivos destacan como
insana peculiaridad que predomina sobre los
escasos logros perceptibles en el medio.

Recientemente
mi odontó1ogo, logró salvarme una muela
fracturada. Talló, dio forma esculpiendo una
prótesis, muy estética, que además cumple su
función a cabalidad. A1 terminar, celebró con
una íntima y cotidiana satisfacción. Esa muela
salvada es parte de su oficio, y comparativamente
luce tan hermosa como el ala de avión del film Blow
Up, símbolo durante los años 60 de lo
estético-funcional.
Tal
introducción odontológica es para preguntarme
si ese logro u otros, por lo general anónimos e
individuales, requieren de un reconocimiento
público pomposo y versallesco.
Que de
especial tiene la profesión de diseñador
gráfico para que ella misma se autoconsidere, se
exhiba en galerías o museos, y para colmo se
hable de un auge del diseño venezolano, cuando
personalmente considero todo lo contrario. Unos
cuantos premios y menciones otorgados en tres o
cuatro países del exterior barnizan algo de
nuestra producción editorial y ratifican la
calidad de nuestras casas impresoras. Pero el
diseño gráfico y su incidencia social sobre un
vasto y conflictivo país denominado Venezuela es
inocua, refleja una falta de intención
transformadora evidente. Acaso el diseño
editorial, exquisito, de museos y galerías,
traspasa las fronteras de E1 Junquito, Chachopo o
Jají, vinculándose a cualquier problemática
lugareña. Nuestro diseño está absolutamente
centralizado en la ciudad capital, con algunos
destellos en Mérida, Maracaibo, entre otros
escasos lugares. De lejos el diseño gráfico
venezolano en su conjunto luce, arbitrario y sin
objetivo preciso, mas que el de satisfacer las
necesidades de selectos clientes, quienes por
supuesto exigen y merecen tal beneficio. A1
acercarnos con una lupa alemana veremos unos
cuantos individuos conscientes alcanzando a
menudo resultados ciertamente notorios, sobre
todo en el campo editorial; libros, catálogos y
uno que otro cartel. También algunos logros en
el área de los medios audiovisuales y la
publicidad.
Un modo de
aproximarse a la confusión que pretendo expresar
es recordando la exposición llevada a cabo en el
Centro de Arte La Estancia, donde se pretendió
compartir por primera vez los alcances más
significativos del diseño gráfico nacional
durante los años setenta, ochenta y noventa, por
medio de la muestra titulada "dgv
70.80.90", con el deseo de exhibir el auge
del diseño vernáculo durante esas tres
décadas, logrando justamente un resultado
inverso. Se evidenció una solapada egolatría en
la selección de las presuntas piezas claves de
la historia de nuestro diseño.
Había
emblemas, carteles, prensa periódica,
tipografía y publicidad electoral intentando
abarcar todas las áreas del diseño gráfico. Un
equipo severo e interdisciplinario trabajó e
investigó durante un respetable período,
apoyado económicamente por sobrados recursos. Mi
curiosidad para conocer el resultado fue tanta
que amanecí en el jardín del hermoso lugar, y
como testimonio de esto poseo el primer catálogo
vendido en la tienda. Adquirido en oferta por Bs.
20.000,oo, puesto que al día siguiente costaría
Bs. 25.000,oo. Pese al barullo natural en tales
festejos inaugurales trate de concentrarme,
entrar en estado alfa con la intención de
descubrir la brillantez y auge del diseño
nacional. Tan sólo me tope con enemigos,
expositores y curiosos que esperaban una
revelación que allí no se hizo presente. Salí
como entré, traspasando el amplio portón, eso
sí con tremendo catálogo bajo el brazo,
dispuesto a disfrutar un ocioso domingo revisando
sobre el papel impreso lo que debido al zaperoco
inaugural no logré captar cabalmente. Recorrí
las 192 páginas del lujoso catálogo y me
asombró que investigadores y gente del medio
encargada de la selección considerara, por
ejemplo, las cajas de zapatos, las agendas y los
papeles de envolver de una tienda fashion como
expresión del más importante diseño
venezolano. Tras una rigurosa escogencia de 123
piezas, presuntamente claves, la revista
humorística El Sádico Ilustrado también
aparecía como modelo de excelso diseño. La
cibernética página Con Todo considerada
como un baluarte experimental de los años 90.
¿Qué mosca les picó? . Hasta un rediseño soso
y bobalicón del emblema que identifica al Banco
Central pasó a ser más notorio que trabajos de
Nedo, John Lange o los emblemas de Gerd Leufert.
E1 muñequito de Montana coqueteaba con el
empaque de la Harina Pan. Nevex y la Maizina
Americana adornaban el selecto grupo. También la
política ocupó su justo lugar gracias al puno
característico del MAS, diseñado por Andrés
Salazar, aunque adjudicado erróneamente al
pintor Jacobo Borges.

E1 diseño gráfico y su
incidenciasocial sobre un vasto y conflictivo
país denominadoVenezuela es inocua, refleja una
falta de intención transformadora evidente.
Regrese
tres veces y cada vez entendía menos. Leí la
introducción del curador de la muestra, un
conocido semiólogo; en cierto modo sus hábiles
juegos de palabras parecían más congruentes que
la carnavalesca muestra. Resaltando de paso el
oportunismo promocional obvio en la selección de
los diseños
representativos. _
ENTREGAS ESCOLARES EN SALAS
DE EXPOSICION
Otro
fenómeno particular, consecuencia de la nueva
fiebre del diseño gráfico es el hecho de que
una escuela de Comunicación Visual, en vez de
exhibir sus trabajos en la casa que tienen por
sede, decidieron revivir con ingenua pretensión
experiencias de alto tenor realizadas años
atrás por Miguel Arroyo, Nedo M.F. y Gerd
Leufert, llevando el diseno a los museos por
medio de notables muestras como
"Letromaquia" o las "Nenias",
revitalizando sin querer la ya caduca
interrogante ¿Diseño o Arte? En el presente
caso se utilizó la Sala Mendoza para decretar
algunos slogans tan fatuos como "Todo
es Diseño". Trabajos mal acabados y un
ambiente estudiantil me hicieron pensar en cómo
una sala tan responsable brindó sus espacios
para mostrar tal guachafita gráfica. Monitores,
fotografías muy ampliadas e impresionantes,
computadoras in situ resaltando una
ingenuidad escolar algo pedante. Los alumnos
expositores recorrían la sala alterados y
orondos como si hubieran enviado un satélite a
Saturno. Es la nueva promoción de diseñadores,
relacionados a la vida por medio de una pantalla
y máquinas omnipotentes. Disociados de cualquier
contacto con la realidad cotidiana. ¿Dónde
quedó la autocrítica? Pues simplemente en
"Ramplug" reinó un neodadá criollo
que rozaba el autismo y un intimismo bobalicón
(chistes entre profesores y alumnos).
Promocionada con bombos y platillos pulidos,
debió quedarse con más pudor en su casita
escuela de La Florida, Caracas. Si alguna vez Pro
Diseño fue un proyecto docente lleno de
vitalidad, hoy me sorprende ver la fatuidad
atmosférica que lo caracteriza. E1 hecho de que
en vez de haber evolucionado conceptualmente se
haya enquistado tras teclados y computadoras,
convirtiéndose en una secta regida por
semiólogos, violinistas, arquitectos, letrados,
artistas postmodernos y enfants terribles del
diseño. Continuando con la misma ténica
rencorosa; aún no entiendo quién tuvo la feliz
idea de decretar el año 1996 para conmemorar el
diseño gráfico venezolano.
En la Feria
Internacional del Libro, llevada a cabo en la
Zona Rental de la Plaza Venezuela pusieron una
asombrosa tortilla gráfica. Se organizó una
exposición (modesta por falta de recursos) para
rendir tributo a Brasil, nación homenajeada en
el evento, país donde justamente el diseño esta
bien desarrollado. Vaya cómica pusieron con la
muestra de diseño gráfico
"Disueñarte". Pesadilla conceptual
ubicada en un enorme espacio. Una curiosa
"lnstalación", especies de bunkers de
papel recortado conformando un laberinto, y a
todo lo largo de la vasta pared reproducciones en
blanco y negro de trabajos realizados por siete u
ocho superheroes del diseño nacional. Ojalá el
vino haya embotado los sentidos de escritores,
poetas y diseñadores invitados a la citada feria
y confundieran aquello con un depósito
industrial de papel reciclable.
En fin, ya
creo haber destilado suficiente rencor en tan
pocas cuartillas narrando algunos acontecimientos
lamentables, ocurridos durante lo que más bien
consideraría como uno de los peores años del
diseño gráfico nacional.
.
Es la nueva promoción de
diseñadores, relacionado a la vida por medio de
una pantalla y máquinas omnipotentes. Disociados
de cualquier contacto con la realidad cotidiana

ESTETICA Y COMUNICACION
E1 diseño
en Venezuela es un tema que debiera preocuparnos
profundamente. Se trata de una disciplina
malentendida y disociada del país que habitamos.
En el marco
de una Convención de Diseño Industrial
organizada hacia 1992 por FINTEC, redacté ideas
tan elementales y desesperadas como: "Un
diseñador gráfico independientemente de su
formación o tendencia, es esencialmente un
comunicador social y por lo tanto debe estar
intimamente ligado a la dinámica de su país y
del mundo; asunto que en el presente no resulta
nada sencillo. E1 diseñador gráfico podría
ampliar su espectro de trabajo pues subsisten una
cantidad de áreas inaccesibles o indeseables,
como son, por ejemplo, optimizar la legibilidad
de la señalización vial de Venezuela, mejorar
las señalizaciones internas en hospitales,
áreas de servicios públicos o participar en
campañs institucionales mediante la utilización
de vallas o carteles; asunto difícil pues existe
una ley gubernamental que prohibe la ubicación
de carteles en la mayor parte de la ciudad. La
relación proporcional luce evidente, y es que
ante una mayor confusión se hace más imperiosa
la participación activa del diseñador gráfico
que maneja códigos muy específicos,
convirtiéndolo en intermediario entre los
infinitos problemas por resolver y poderosos
clientes como el Estado o gigantescas industrias.
De nada vale que el diseñador tenga conciencia
de las infinitas deficiencias gráficas que
aquejan al país si inmediatamente va a toparse
con obstáculos y trabas, con argumentos pueriles
generados por el conformismo o por intereses
creados. Debe restablecerse un diálogo abierto
entre el buen diseño y los problemas que aquejan
a nuestra sociedad. E1 diseño gráfico tiene que
comunicar, organizar y a la vez poseer valores
estéticos: todo ello redundará en una mayor
calidad del universo visual que rodea y nutre al
venezolano en su cotidianidad". Palabras
utópicas cuando contralto mi sermón luterano
con las boutades y payasadas de la muestra
"Ramplug" donde se blandieron premisas
como: "La Muerte del Libro",
"Hegemonia del Inglés", "Todo es
Diseño", "Más es Más",
"Atiende a tu Mujer" o "Física y
Química en la Cocina". Esta última
proponía: "Una receta de cocina es para
cualquier persona con un mínimo de racionalidad
y disposición científica, algo menos que un
exabrupto. Tratar de determinar, a partir de la
receta, el porqué un quesillo es como es, es
algo menos que imposible. Tan sólo luego de
haber ejecutado un aproximado de 358 recetas de
quesillos, puede uno comenzar a elaborar
teorías. E1 huevo es un aglutinante, los
huequitos reflejan una solución tipo gas dentro
de emulsión, etc. E1 caso de la mayonesa es aún
más claro. Hacer mayonesa es más que batir
huevos...". Cuán lejos estamos de que por
estos lares predomine un diseño de altísima
calidad.
La
educacidn es generalmente catastrófica,
burocracia, o puro negocio, y de esto no se
salvan las escasas escuelas de diseño que aun
subsisten en el país.
Un aparente
auge puede manipularse (yo mismo lo he hecho) al
reunir en un tiempo y espacio las mejores piezas
y trabajos gráficos de períodos específicos. A
la distancia todo parece muy coherente cuando
más bien el camino está repleto de baches.
Subsisten profesionales que diseñan muy bien,
pero que a duras penas inciden con sus productos
editoriales elitescos sobre un país urgido de
soluciones.
Para
finalizar esta rabieta gráfica, pienso que
primero es necesario someter las espadas, los
escudos y armaduras a una violenta y sincera
batalla, triunfar, abrirle un verdadero espacio
al diseño gráfico en la cultura venezolana y
luego festejar con salmón ahumado o huevas de
lisa.

Felipe Márquez.
Historiador del libro
Extraido de la Revista
Imagen de marzo de 1997
Qué vigente, no ?
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