A
veces, si viene él
Cae la cortina
(tela gastada o nube de tempestad)
y allí está:
ojos que penetran como peces
profundidades bermejas de mar,
piel verde de lagarto
o de corteza del desierto,
largas uñas minerales
que dibujan arcos de preciso sentir,
pies andantes que aquietan
perplejidades,
saya que se mece como ramas
de tratamiento en flor.Él dibujó las venas de las hojas
y la oreja del murciélago,
el copo de nieve y la estrella de mar,
el soberbio caballo
y sus propias facciones altivas.
Él es el arma en el corazón
de la batalla,
su compasión
cobija a quienes se arriesgan por amor
o por un momento de visión.
Él es la visión.
Nadie
Ser nadie es
Al mismo tiempo
Menos y más
que ser alguien.
Yo no tengo idioma
ni papel ni convicciones
y ante ustedes hasta dudo
de existir
pero los perros duermen en mi corazón
y el arroyo en mis orejas
y miro a ustedes
desde el planeta.
Penetraciones
tomé en las distancias
del mar y la memoria
las fuerzas del sentir y del querer
y recogida en la orilla
pedí una sola cosa.
Aprovechó la corriente
de mi súplica un ladrón,
subió a la playa y saqueó
mi cartera.
Parada en la proa del barco
regresé pasando de largo las islas;
grandes pájaros descansaban
sobre el agua color peltre.
Yo volaba por la tarde transparente
como una flecha directa al corazón del tiempo
y antes de llegar a puerto
llovieron gotas como dardos
en mis ojos y mi lengua
y enseguida el diluvio.
Paisajes con cuerpos
Alteramos el silencio
pero este silencio se compone de sonidos
dejados por cuerpos
tan efímeros como nosotros
y tan embebidos en la sustancia del silencio.
Soy tierra, me desplomo
en mis costillas de calcita;
tu aliento
sacude las capas del silencio
soltando voces ¿humanas?
o ¿es cotorreo de pájaros?
¿roca que se desmorona?
Me fulminas en la raíz;
Las olas de sonido me allanan
arrastrando lajas espinas plumas
y uñas de muertos desconocidos. |