Texto: José Hernán Aguilar(*)
A partir de la
década de los 60s, nuestra cultura "global" ha insistido en estimular el
impulso que quiere separar las imágenes de las experiencias sociales, e incluso volverlas
su propio sustituto. La constante repetición de tal dinámica ha formado un universo
donde el estilo se ha transformado en la expresión más completa

del significado, fabricando así inquietudes estéticas tanto en las personas como en
la sociedad. Lo que pretende Jorge Stever con su instalación The Dining Suite es,
precisamente, reconciliar el deseo con la práctica, por medio de la intervención directa
de la memoria. O sea, llevar lo ideal (lo deseado), al reino de lo erótico (de lo
tocado). The Dining Suite, se encarga de hacer tangible, y hasta comible, el objeto
experimental del mundo, en este caso una mesa de comedor de tamaño natural, con su
respectiva capa de vidrio, deja ver otra mesa puesta para comer con platos,
cubiertos, servilletas, cigarrillos y ceniceros tridimensionales.


A su alrededor en las paredes del comedor, doce piezas independientes muestran relieves
( en el mismo material aglomerado del que están hechos los objetos en la mesa ), cuyos
temas son por supuesto, platos, cubiertos y copas. En este comedor doble (o triple, o
cuádruple, o real y simulado al mismo tiempo), se materializa el otorgamiento sensorial
del deseo, ya que la satisfacción que se ofrece es ilusoria o mejor, simulada. Por lo
tanto, esta instalación-equipo no libera, sino regula el comportamiento, como diría
Baudrilliard; pues es el simulacro de la sensación de libertad, sin su realidad.
Stever sabe muy bien que comer es una tarea cotidiana de todas las personas, lo que
significa que todas ellas hacen un consumo vital diario. Comer es entonces, un objeto,
tanto del deseo como del instinto. The Dining Suite

transforma el acto de comer en un hecho congelado, en una simulación fría, o sea en
un evento de la memoria . El recuerdo fabrica así su producto de consumo reafirmado
inevitablemente por las necesidades del instinto. Sin embargo al convertir The Dining
Suite en múltiple, Stever intenta despojar esta obra de arte de su probabilidad
mitificadora; la reproducción en serie elimina la idea de una presencia física única,
aquello que Walter Benjamin llamó el "aura". Pero la multiplicación del objeto
artificiado le adjudica a la instalación un valor hiper-real, en el sentido que usa Jean
Baudrilliard cuando anota que lo hiper-real, es "aquello que siempre está
reproducido", aunque Baudrilliard se refiere ante todo a las imágenes mass-mediales,
no es difícil intuir que Stever intenta , con suma inteligencia convertir The Dining
Suite en un hecho siempre listo.

La cena de Stever está lista a cualquier hora aun si la norma es nocturna. De todos
modos lo oscuro del material y su melancólica atmósfera (debida en gran parte a la
simulación de granito fino por medio del material aglomerado), sugiere no sólo la franja
nocturna sino, en especial, una temporalidad oscura y silenciosa. Tal melancolía también
reafirma la noción de un deseo multiplicado, puesto en el mercado de las cosas de
consumo. Podría decirse sin mucha cautela, que The Dining Suite es una especie de
Bolsa de Valores, donde se negocian deseos satisfechos y recuerdos controlados y donde la
experiencia real no ha sido suplantada por la imagen virtual . En The Dinig Suite,
ver es comer.

THE DINING SUITE
Group A
O/a center table piece
100 x 140 cm
table 120 x 160 cm
Wall Pieces 12
Group B
1- 1 Soup plate
2- 1 Food plate
3- 1 Dessert plate
4- 1 Saucer plate

Group C
5- 1 Soup spoon
6- 1 Dessert spoon
7- 1 Coffe spoon
8- 1 Knife + Fork
Group D
9- 2 Wine glass
10- 1 Champagne.
11- 1 Bread + napkin
12- 1 Cup + saucer
Every piece is individually boxed.
Every piece is individually moulded by the artist in claypouder.
Resin, natural, black pigment.Limestone sand and dust.
The table piece is laid down on wood. Each wall piece is laid.
Down on 800gr. Pure cotton handmade paper.
A limited edition of 100 installations + 10 a.p. + 5 c.p. + 10
h.c.
all signed and numbered by the artist Jorge Stever

(*) José Hernán Aguilar Crítico de
Arte y Profesor de Arte en Colombia. Estudió historia de arte y de los medios
audivisuales en el Swarthmore College Pensilvania y University Of Pensilnannia.
Ha sido miembro del Concejo Asesor de
Artes Plásticas del Instituto Colombiano de la Cultura.
Curador de varias exhibiciones
artísticas y colaborador de identidades institucionales como el Museo de Arte Moderno de
Bogotá, Museo de Arte de la Universidad Nacional de Bogotá, Biblioteca Luis Angel Arango
en Bogotá.
Desde 1980 es profesor de historia del
arte y del cine en la Universidad Nacional de Colombia. Desde 1988 es el crítico de arte
de periódico del Tiempo de Bogotá.
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