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Los primeros Tangos que aparecieron en Buenos Aires alrededor de 1880, fueron obra de precursores anónimos que los improvisaron y bailaron durante las agitadas noches de la orilla porteña. Circularon de baile en baile perpetuándose a través de la memoria popular, transformándose a cada paso. Sólo durante este período el tango puede ser considerado una manifestación folklórica. Con la aparición de las primeras composiciones firmadas, el tango entra en el período de su historia conocido como la Guardia Vieja, cuyo testimonio ha quedado registrado en la obra de los pioneros, perpetuados por las ediciones musicales y los discos.

La separación de las guardias, tiene un elemento fácilmente perceptible y sutil, que se el carácter de la música, su humor.

Al tono melódico de nuestros días, el de la Guardia Vieja opone un espíritu alegre, un ritmo afirmativo y vivaz, cercano a la agilidad de la milonga.

El tono del tango de la Guardia Nueva, casi siempre pausado, conviene más al cantor de la orquesta y exige menos habilidades al bailarín. El cobro de los derechos del autor, el surgimiento de las grandes compañías grabadoras y editoriales, la aceptación de un público cada vez más numeroso que lo sintió como suyo, hicieron de la música porteña un filón inexplotado, una prometedora fuente de ingresos para músicos de conservatorio. El tango ganó para sí estos hombres, ganando al mismo tiempo belleza y profundidad, pero perdió definitivamente su primitiva personalidad.

 

LOS LUGARES

Pocas noticias quedan en Buenos Aires de las célebres “academias” de la primera época. Existieron desde mediados de siglo en la zona del Bajo; sus regentes eran con frecuencia morenos y dieron más de una vez, tema a la crónica policila. “La academia era simplemente un café en que servían mujeres y se tocaba música, generalmente el organillo, allí se bebía acompañado de estos dulces estimulantes, y se bailaba entre copa y copa con la misma camarera” Francisco de Veiga (en Los auxiliadores de la delincuencia, 1910, cit. Por José Gobello).

Más tarde la vida nocturna se desarrollaba en cafés o casas de diversión, en estos lugares no se bailaba; se hacía en cambio, en los burdeles vecinos, donde rústicos conjuntos-guitarra, flauta, violín- entretenían la espera de la concurrencia, que avivava sus instintos en el baile.

 

LOS INSTRUMENTOS

Si bien el tango se tocó en los primeros tiempos mediante cualquier instrumento, pronto se hizo tradicional el uso de la flauta, guitarra, violín y más tarde el de bandoneón y piano.

La primera organización instrumental con que contó el tango fue el primitivo trío integrado por los tres primeros instrumentos antes mencionados, que amenizaban las veladas en los prostíbulos, perigudines y en los mentados bailes de Palermo. Mientras el tango avanzaba sobre la ciudad, el bandoneón generoso de posibilidades interpretativas, se introdujo definitivamente en los conjuntos, relegando la flauta a una arrinconada presencia o desplazada por completo. Así la orquesta típica, inició un lento pero incesante proceso de evolución, durante el cuál el bandoneón conservó su primicia, a pesar de la llegada de otros instrumentos. Al piano, introducido en los conjuntos por Roberto Firpo, habría de seguirlo otros, como el violonchelo.

LUNFARDO Y HABLA POPULAR

El lunfardo es el argot profesional de los delincuentes porteños. Lunfardos se llamban así mismos, a fines del siglo pasado, los ladrones de Buenos Aires, y el nombre sirvió por extensión, para designar su jerga. Como todo argot, el lunfardo es una lengua de élite, cuyo único fin es el disimulo o el secreto. La jerga criminal reemplaza a las palabras o las transforma hasta hacerlas irreconocibles, por necesidad. Este mecanismo de mistificación es guiado por asociaciones de ideas, más o menos sutiles. Así el reloj es bobo, por la facilidad con que es robado; bufoso, el revolver, por el ruido que hace, la cabeza, piojosa por lo que a veces lo habitan. Otro de plos disimulos de lunfardo es el vesre, que consiste en hablar al revés, gotán es tango, namí, por mina, potién por tiempo. Muchas de sus voces proviene del extranjero; parola, del italiano; brema (naipe), del argot francés bréme.

El tango primitivo, el que se bailó en los cuarteles, en las carpas de la recoleta, en los prostibulos, sobrellevó coplas lufardas, rimas espontáneas – muchas veces obcenas- que el ingenio popular agregaba a la música. El uso de la jerga marginal correspondía, en tales casos, al ambiente.

El uso sistemático del lunfardo para la confección de las letras de tango sólo se generalizó tras la llegada de los letristas, en muchos casos escritores cultos ajenos al lufardo, para quienes la música ciudadana era una afición o un medio de vida.

Pero el verdadero idioma del tango no es ese lufardo en un estado puro, dominio de mal vivientes, lunfardólogos y letristas, sino el habla popular merchada de lunfardismos, pero solo de aquellos que le habían llegado a la gente a trvés del conventillo y del sainete, y que se usaban ya hasta en la conversación de la sobremesa familiar.

EMITOLOGIA DE UN VOCABLO CONTROBERTIDO.

A comienzos del siglo XIX, tenemos la palabra tango instalada con el significado “lugar donde bailan los negros” y confundida con el quechuísmo, voz indiana, dice el Diccionario de Autoridades; Tambo, pero: ¿de dónde salió esa voz tango?

Cabe suponer que los negros sacaron ese término onomatopéyico, que imita al son de los tampores que se tañian en los tangos.

La palabra tango sería de raíz portuguesa, afincada en la lengua de San Thome y entrda en América en boca de los esclavos que hablan esa lengua.

El tango procedente de América, baile de expresión sensual y provocadora, con esperezos libidinosos, movimientos acompasados de caderas y lascivas contorciones convulsivas; un juego especial de brazos con aletear los brazos en el aire, quebrando el cuerpo, con acompñamiento de palmas, redoblones y taconeos marcados fuertemente con los pies, giros rápidos y vertiginosos de cuando en cuando.

Tango es el nombre de ese baile andaluz, de orígen afrocubano, el que tomó el baile porteño. En sintesis: la guajira flamenca aportó su melodía para la formación de la milonga, la habanera, ( que hubiese arraigado en Buenos Aires en la década de 1850, heredera según muchos autores de la vieja contradanza española) su rítmo : el tango negro, la danza.

Luego esa milonga ya transformada por la triple influencia que apuntarnos, pasa a denominarse Tango por la influencia del tango negro y el tango andaluz. Para entonces el tango andaluz aporta al nuevo tango formado en Buenos Aires melodía y música.

Si bien nació en la década de 1860 como una manera distinta de bailar la polca, la mazurca, la cuadrilla y en algunos lugares la milonga.

TANGO DANZADO

La milonga cantada adquiere coreografía y pasa a denominarse tango en el año 1870

Fue el negor criollo el creador de su técnica: quebradas, cortes, cortadas bailando corrido y vuelta para lucir habilidades.

Se trata de una demostración de habilidad de lucimiento: objetivo de la danza en sí, la OSTENTACION DE SABER BAILAR.

Bailar tango es un rito un acto casi religioso.

Técnicamente se le designa DANZA A CONTRATIEMPO.

Su mecanismo es inesperado, accidental, imprevisto, sorpresivo, hombre y mujer realiazan juegos distintos de desencuentros contrarios que le permiten deslizarse juntos.

El tango es un sentimiento, por lo tanto su expresión denota seriedad, dado que sus movimientos son seremoniosos. Su secreto consiste en la envoltura del silencio que lo hace taciturno.

El tango es entregarse en cuerpo y alma, acto de amor, danza tradicional argentina y reconocida universalmente admirada y triunfadora por su riqueza coreográfica dado que permite al bailarín deslizarse, elevarse espiritualmente y ser creador de sus movimientos en un acto de entraga total a su música tan bella y candenciosa que permite la marcación adecuada y mpás aún cuando 2x4 está enriquecido por variaciones y adornos.

En Venezuela tenemos le suerte de contar con un joven argentino, nacido en la ciudad de Cordoba, que a la temprana edad de 6 años comienza a bailar danza folklorica, hasta los 18 años, donde pasa a la danza latinoamericana y al tango.

Realiza una gira intarnacional con el grupo Iberoamericano de Cordoba Capital por España, Portugal, Baleares y Canarias.

En esta oportunidad tienen un encuentro con el grupo de la fundación Bigott, Los Vasallos del Sol y dicha fundación le extiende una invitación para ser representados en Caracas.

Para ese entonces corría el año 1992 y este joven llamado Sergio Eduardo Vazquez se apercata que en nuestra capital existe un potencial de tango instrumental digno de hacerlo crecer a través de su profecionalismo.

Es invitado nuevamente por la fundación en 1995 a dictar unos talleres de tango, regresa a Buenos Aires y decide instalarse definitivamente en Venezuela.

Desde entonces Sergio se dedica a presentar su espectáculo en varios escenarios de nuestra capital y en el interior del país, combinando sus talleres de tango que nos tiene facinados a más de uno.

El tango es un acto confecional de existencia, tiene estructura de acto religioso, llega a cada uno distinto, diferente, y cada uno lo siente singular e instranferible.

El tango es algo mágico, místico… es encuentro, desengaño… rechazo, pasión… es triztesa, alegría… es dolor es amor.

Compaginación: Jeannette Donzella/ Prof. Sergio Eduardo Vazquez

Bibliografía consultada:

La historia del tango, Eduardo Stilman 1965.

Tango danza tradicional, Método María del Carmen Silingo 1991.

La historia del tango Jorge Rivers, Blas Matamoro, José Gobello 1976.

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