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Cuando
en 1962 Harry Abend realiza su primera exposición individual en el Museo de Bellas Artes
de Caracas, ya tenía planteada en su obra algunas señales de sus preocupaciones
constantes por el volumen , la organización y la situación en el espacio. Entonces sus
formas volumétricas parten por lo general de definiciones muy simples, en las cuales se
presentan perforaciones, molduras, oquedades y salientes, que comienzan por amaestrar la
luz y convertir la superficie en transcurso, erguido afuera en los planos curvos, hundido
en las oquedades internas, como siguiendo un patrón inexorable, natural, que aceptamos
con la misma espontaneidad de los acontecimientos físicos del universo. Un año después
gana el Premio Nacional de Escultura y en 1965 vuelve a presentar una individual en el MBA
que muestra los indicios de un acercamiento a las resoluciones orgánicas, algunas
influidas por la corriente informalista hasta el punto de mostrar la materia bruta en
gestación, otros como el "Torso" (65) que es a la vez una clara sugerencia del
cuerpo humano y un monolito erguido y sacramental, con una procedencia primaria. Desde
entonces la obra sigue rumbos paralelos y por momentos complementarios. Durante ciertos
períodos y procesos, el lenguaje de Abend parece definido casi exclusivamente por los
conceptos constructivistas más ortodoxos, en otros vuelve a surgir la carga primordial,
instintiva de las formas y su escultura se acerca a contextos vitales y culturales de
honda repercusión en la historia, por una parte, y en la existencia cuando esta es capaz
de aceptar sus procedencias y arraigos secretos. 
El sentido constructivo domina en dos
aspectos de la producción artística del escultor. El primero es el estudio de los
volúmenes, sus relaciones, situación y hasta los equilibrios, como se observe en las
obras remitidas a la Bienal Reverón en 1967 y en otras de años siguientes, cuando la
organización de las partes de cuerpos geométricos se convierte en hallazgos de
correspondencias y contrastes que tiene su propio orden interno y su vertiente hacia
nosotros en busca de un dialogo. Esa extraña "vida" de los cuerpos en
suspensión, equilibrio y atinada posición nos remite inevitablemente a las categorías
de la realidad y al sentido ordenador y constructivista que rige el universo y nuestras
vidas. Posiciones aún más estrictas en la severidad y el ordenamiento estructural
seguirán luego en este dominante impulso constructor, y se manifestarán principalmente
en las obras de colaboración y de integración, tal vez la más extraordinaria de ellas
el monumental trabajo para las fachadas del teatro Teresa Carreño, junto con el Techo
Acústico de "plafonds" hecho por Alexander Calder en el Aula Magna , las obras
de integración más logradas en Venezuela y en cualquier otro país.

Al regreso de Europa, después de una
prolongada permanencia en Londres y actividades en varios países, una nueva condición
anima su trabajo, que siempre se mantendrá atento a una extraordinaria compresión del
cemento como piedra que se reconstituye y adquiere nueva textura y expresión, bases de
sus grandes relieves murales. Pero el instinto aflora de nuevo con una luminosidad
avasallante. Como el trabajo originario de sus primeros años de escultor, ahora se
manifestará en la obra una organización más cercana a los hechos de la naturaleza y a
los actos elementales del hombre. Su obra emerge con la fuerza de los acontecimientos
naturales y con la decisión significante que impone el hombre en su eterna filiación con
la trascendencia. Cuando en 1985 esta tendencia definitivamente es mostrada en una
exposición personal donde las evidencias están conjuradas. Abend se acerca a la talla
primaria, siguiendo el ordenamiento de la materia, dejando que las totalidades orgánicas
evoquen suscintamente al paz, al ave, al personaje, a la forma aislada del falo o del
yelmo, sin perder la continuidad de la resolución escultórica simple, esencial pero
cargada de consistencia y materia abierta.

No obstante el sentido ordenativo está
presente, pero esta vez dentro de condiciones enteramente diferentes, en lugar del rigor
estructural y la concatenación de módulos, el orden es ahora una manera de situar las
piezas en conjuntos que evocan inevitablemente los ordenamientos rituales de Stone Hedge y
de los tótems y menhires de los albores. Ahora Abend asume más de cerca aún su
pertenencia al universo libre y domado del reino. Las obras recientes muestran que es
parte de la condición especial una necesidad dominante de ubicar y relacionar las piezas
y sus partes en el espacio, y ante nosotros, no como hechos estéticos, sino como
consecuencias y evidencias de la afirmación del ser que todos portamos que, si bien nos
pertenece, también nos sobrepasa. Bronce, madera, cementos y otros materiales están
domados a la intención. Y la intención librada al instinto, tanto como la lucidez
conductora el artista, de modo que las esculturas revelan por igual su carga de existencia
primaria, y la nitidez de su definición artística. Son esculturas testimoniales, pero no
de anécdotas o apariencias. Ponen en evidencia creadora una búsqueda varias veces
milenaria en el hombre, su vinculación con formas arcaicas transformadas por el presente
y lanzadas a cualquier futuro posible. Es la labor del hombre creador, cada vez más
parecida a la del demiurgo.
Curriculum
Venezolano, nacido en Polonia, 1937 Desde
1948 reside en Venezuela, donde estudia arquitectura y se gradúa en 1967 (UCV). Tuvo como
profesores a Miguel Arroyo, Carlos Raúl Villanueva y Augusto Tobito Acevedo. En 1958
comienza a trabajar la escultura y en 1963 obtiene el Premio Nacional de Escultura. Junto
con otros escultores jóvenes, trabaja con Kenneth Armitage en un taller realizado en
Caracas en 1964. Se desempeña como profesor de Composición Tridimensional I y 11 en el
Instituto de Diseño Fundación Neuman/lnce (65/70).

Exposiciones y Distinciones
Su obra es ampliamente conocida en
Venezuela, tanto por sus exposiciones en museos y galerías importantes, como por su
participación en grandes eventos, salones y bienales de arte. En particular se destaca
una vasta experiencia de participación e integración de sus proposiciones escultóricas.
Ha realizado relieves murales pare el Caracas Hilton, Edificio sede CANTV Sede de la
Primera Entidad de Ahorro y Préstamo, Banco Provincial y en otras instituciones y
residencias privadas. Trabajó en la ambientación de la Sala Plenaria Parque Central,
escultura sobre espejo de agua del edificio la Pirámica, ordenamiento escultórico de
altar, puertas y techos de la Sinagoga de la Asociación Beth-EI (Caracas), puerta de la
sede principal del Banco La Guaira. Y en una obra de proporciones monumentales: los
relieves escultóricos sobre las fachadas del Teatro Teresa Carreño, de Caracas.
Grandes Museos como el MBA de Caracas y el
Museo de Arte Moderno de Río han expuesto sus obras. Sus proposiciones han sido
divulgadas ampliamente a través de frecuentes individuales y colectivas en Caracas,
París, Londres, Munich, Stuttgart, Budapest, Toronto, Colorado, La Haya, New York y otras
ciudades. Además del Premio Nacional de Escultura (1963), ha recibido Premios y
Distinciones en la Tercera exposición de Arte de la Facultad de Arquitectura (UCV),
Caracas, Salón D'Empaire (Maracaibo), Premio Universidad de Carabobo (Salón Aragua,
Maracay), Premio Exposición Keinplastik (Madurodam, La Haya) y Primer Premio Medalla de
Oro del Estado de Baviera, Alemania. Ha sido invitado a representar a Venezuela en la
Bienal de Sao Paulo Brasil y en varias muestras itinerantes internacionales.

Su obra se encuentra representada en
colecciones publicas y privadas de América, Europa y Medio Oriente.
Las fotografías realizadas para el reportaje son de:
Ana Luisa
Figueredo
Bárbara Brandi |