La reunión interministerial de comercio de Cartagena
Miguel Rodríguez Mendoza
Discurso pronunciado ante the Heritage Foundation Washington D.C.
el 11 de abril de 1996
oncentraré mis comentarios sobre el resultado y las
principales decisiones de la reciente reunión Interministerial de Comercio, que tuvo
lugar en hace tres semanas, el 21 de marzo, en Cartagena de Indias, Colombia. Antes
de hacerlo, quiero expresar mi agradecimiento a los organizadores de esta conferencia,
y en particular a mi muy buen amigo, John Sweeny, por haberme invitado a
acompañarlos a ustedes hoy con el fin de compartir mis opiniones acerca de un tópico
tan importante.
La reunión Interministerial de Comercio de Cartagena marcó el tercer jalón
en el camino hacia un Area de Libre Comercio de las Américas o A.L.C.A.A. La
primera, por supuesto, fue la Cumbre de Miami de diciembre de 1994, cuando los
Jefes de Estado y de Gobierno de 34 países del Hemisferio Occidental
convinieron en el objetivo final de construir el A.L.C.A.A.
Se le dio seguimiento a esa reunión tan sólo seis meses después cuando
los Ministros de Comercio se reunieron por primera vez, en Denver, Colorado,
con la finalidad declarada de dotar de forma y dirección adicionales al objetivo
convenido entre los líderes.
En medio de ese segundo jalón, la Interministerial de Comercio de Denver,
y la conferencia de Cartagena, hubo mucha actividad a nivel técnico y de altos
funcionarios. La reunión de Denver logró lanzar lo que se ha llamado el proceso
preparatorio de las negociaciones del A.L.C.A.A. En esa reunión, los Ministros
establecieron siete grupos de trabajo para ocuparse de las áreas de interés
particular de todos los países participantes: acceso al mercado; procedimientos
aduanales y reglas de origen; normas y barreras técnicas del comercio; políticas
de inversión; antidumping y derechos compensatorios; medidas sanitarias y
fitosanitarias; y economías más débiles.
Esos grupos de trabajo organizaron sus actividades de una manera que
pudiera cumplir con las siguientes tareas inter-relacionadas: i) recopilar y
diseminar información sobre comercio y asuntos relacionados con el comercio;
ii) encontrar áreas de convergencia y divergencia en los diversos regímenes
comerciales; y iii) identificar los elementos que pudieran ser objeto de convenio
a nivel hemisférico. El trabajo realizado por los diversos grupos ha resultado de
importancia crítica para el proceso del A.L.C.A.A. Están ayudando en el proceso
de mayor conocimiento y transparencia en el funcionamiento de las reglas
comerciales en todos los países participantes, con lo cual se sientan las bases
para negociaciones futuras respecto del A.L.C.A.A.
Hasta la fecha, los grupos de trabajo han obtenido mucho. Tan sólo para
citar algunos ejemplos podemos decir que el Grupo de Trabajo sobre Inversiones
logró avanzar hacia el establecimiento de una marco común para las inversiones
al decidir concentrarse, en un futuro próximo, en los elementos clave que
pudieran ser incluidos dentro de dicho marco. Los asuntos que están siendo
examinados por ese Grupo de Trabajo incluyen la concesión de tratamiento
nacional para las inversiones extranjeras, la eliminación de restricciones sobre
remesas de capital y ganancias, y el establecimiento de mecanismos efectivos de
solución de controversias, incluyendo al arbitraje internacional.
Los grupos de trabajo que se ocupan del acceso al mercado y de las
reglas sobre origen han emprendido igualmente un elevado volumen de trabajo.
Con la ayuda del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), están ensamblando
una base de datos ambiciosa y comprensiva que incluirá información sobre flujos
comerciales dentro del hemisferio, así como sobre barreras aduanales y no
aduanales. La Organización de Estados Americanos (OEA) está realizando un
esfuerzo similar con respecto a las leyes de antidumping y sobre derechos
compensatorios, barreras técnicas al comercio y otras disciplinas relacionadas
con el comercio. Toda esa información será requerida antes de que pueda
comenzar el proceso efectivo de negociaciones.
Si bien han sido múltiples los logros, queda mucho más por hacer.
Estamos en el principio de un proceso que, sin duda, es ambicioso y complejo
en su implementación. La negociación de un convenio de libre comercio entre
todos los países es una empresa muy considerable. Se requerirá mucha
imaginación para poder manejar una diversidad de situaciones y las diferencias
en el grado y nivel de desarrollo de los diversos países participantes. Habrá que
desplegar mucha energía y voluntad política.
En ese sentido, la Interministerial de Comercio de Cartagena logró impulsar
el proceso del A.L.C.A.A. Sin lugar a dudas, y a pesar de las débiles expectativas
que había durante las semanas y los días que precedieron a la reunión, la
Interministerial de Cartagena sirvió de instrumento para darle al proceso del
A.L.C.A.A. una forma más estructurada y para mantener en su curso al trabajo
preparatorio de las negociaciones. Además, la reunión sirvió para resaltar el
compromiso político de todos los países participantes con respecto a la creación
del A.L.C.A.A. para el año 2005, y la realización de progreso efectivo hacia esos
fines al final de la década.
Es posible resumir en cinco puntos los resultados de la Interministerial de
Comercio de Cartagena. En primer lugar, los Ministros decidieron considerar
desde temprano el curso y la programación en el tiempo de las negociaciones
del A.L.C.A.A. De manera específica, ordenaron a sus Viceministros que
discutieran posibles "vías de aproximación" para la construcción del A.L.C.A.A.,
así como "la programación en el tiempo y los medios" del lanzamiento de las
negociaciones, así como dar recomendaciones concretas al respecto antes de la
próxima Interministerial de Comercio, que tendrá lugar en Belo Horizonte, Brasil,
durante el segundo trimestre de 1997. Hasta ahora ésta sigue siendo una
cuestión abierta, y una que es crítica para todo el proceso del A.L.C.A.A..
Si bien los países se han comprometido a negociar el A.L.C.A.A., nada han
decidido en cuanto al camino que hay que seguir para llegar a tal fin. De hecho,
aún prevalece una divergencia de puntos de vista entre los países participantes,
con algunos de ellos que consideran que la única forma de avanzar sería a través
de la adhesión, y consiguiente expansión, a uno de los convenios existentes,
como el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica o Mercosur, y con otros que
promueven la convergencia progresiva de los diversos convenios subregionales,
presumiblemente a través de negociaciones entre grupos.
Otra opción sería la de darle al A.L.C.A.A. la forma de un convenio distinto,
de amplitud hemisférica, que dispondría la liberalización del comercio de bienes
y servicios y de la inversión, con reglas específicas para el tratamiento de otros
asuntos relacionados con el comercio, incluyendo procedimientos de solución de
controversias. Ese convenio se negociaría multilateralmente entre los 34 países
participantes, y podría beneficiarse del hecho de que casi todos ellos ya han
aceptado las disciplinas de la Ronda de Uruguay y se han hecho miembros de
la Organización Mundial de Comercio (OMC).
Hemos visto sólo algunas de las opciones que serán consideradas por los
Ministros en la Interministerial de Comercio de Belo Horizonte. Es claro que cada
decisión sobre este particular tendrá alta significación política, ya que marcará el
comienzo de efectivas negociaciones sobre el A.L.C.A.A. En este contexto,
mucho dependerá, en primer lugar, de la capacidad de los Estados Unidos de
despejar su camino hacia las negociaciones asegurando con el Congreso una
vía rápida post-electoral, y, luego, de la capacidad de todos los países de
convenir en una propuesta constructiva que mueva hacia adelante el proceso del
A.L.C.A.A.
En segundo lugar, los Ministros aclararon algunas de las cuestiones
relativas a la participación de las economías de menor escala en el proceso del
A.L.C.A.A. Convinieron en que los grupos de trabajo tomaran en cuenta la
situación particular de esos países, y buscaran "vías para brindar oportunidades
que facilitaren [su] integración. . . y aumentaren su nivel de desarrollo". Los
Ministros destacaron igualmente la necesidad de suministrar asistencia técnica
a las economías de menor escala para asegurar su participación plena en todo
el proceso del A.L.C.A.A. Para todos los fines prácticos, esa decisión implica que
los problemas de las economías de menor escala deberían reflejarse de alguna
manera en todas la áreas de las negociaciones.
Esto debería permitirles a los países pequeños de la región adquirir mayor
confianza en todo el proceso del A.L.C.A.A. Esos países ubicados
principalmente en Centroamérica y el Caribe han subrayado repetidas veces que
la magnitud y el nivel de su desarrollo pueden constituir un impedimento para
que puedan beneficiarse equitativamente con la realización de los objetivos del
A.L.C.A.A. De hecho, la consideración de esa cuestión es uno de los principales
retos enfrentados por todos los países, ya que hay grandes disimilitudes en el
Hemisferio Occidental. Para dar un ejemplo únicamente, Canadá que no es el
país más grande de la región es 125 veces más grande que Jamaica que no
es el país más pequeño de todos; y el proceso del A.L.C.A.A. incluye a países
como los Estados Unidos, que es uno de los países más ricos del mundo, y a
Haití, que es uno de los más pobres.
En tercer lugar, la Interministerial de Cartagena amplio el mandato de los
Viceministros. Además de identificar y examinar las medidas relacionadas con
el comercio para prepararse frente a las negociaciones, se les pidió a los
Viceministros que consideraran, y aprobaran, medidas comerciales y de inversión
que pudieran ser implementadas de inmediato. De hecho, los Viceministros
salieron de la reunión de Cartagena convertidos en actores principales en todo
el proceso del A.L.C.A.A., ya que se les dotó de un papel de creadores de
políticas que antes no desempeñaban. Esto podría considerarse como un paso
hacia adelante en la "institucionalización" del proceso del A.L.C.A.A.
En cuarto lugar, el proceso preparatorio fue reforzado. Además de los
siete grupos de trabajo existentes, se establecieron otros nueve para atender a
áreas con mucha importancia para el futuro del A.L.C.A.A. De éstas, cuatro
(política de competencia, comercialización de servicios, derechos de propiedad
intelectual, y adquisiciones gubernamentales) comenzaran a funcionar de
inmediato. El quinto grupo de trabajo (mecanismos de resolución de
controversias) se hará operativo después de la próxima Interministerial, pero se
le pidió a la O.E.A., a través de los Ministros, que comenzara a analizar los
mecanismos que se están utilizando en convenios comerciales bilaterales y
subregionales en el Hemisferio. Se decidió también crear un grupo de estudio
sobre el comercio y el ambiente (una vez que la cuestión sea considerada por la
Reunión Interministerial de la OMC en Singapur), y seguir considerando los
asuntos laborales.
La ampliación del proceso del A.L.C.A.A. lo hará ciertamente más
complejo. Cada una de los nuevos objetivos de área es un reto de por si solo.
Se trata, la mayoría de las veces, de nuevas áreas. En el caso de la
comercialización de servicios, la carencia de datos confiables sobre la mayoría
de las transacciones sobre servicios es bien conocida; y las negociaciones en
esa área serán difíciles ya que están relacionadas con políticas y
reglamentaciones gubernamentales. Por otro lado, no existen convenios
internacionales ni regionales en el campo de política de competencia; y los
derechos de propiedad intelectual y las compras gubernamentales son dos áreas
donde las sensibilidades políticas de varios países son extremas.
Finalmente, hay que subrayar que la reunión de Cartagena también marcó
el comienzo de una participación más activa de la comunidad empresarial en la
construcción del A.L.C.A.A. El Foro Empresarial y Comercial que se celebró con
inmediata anterioridad a la reunión Interministerial contó con una presencia
amplia de representantes de compañías y funcionarios de asociaciones
empresariales de la mayoría de los países del hemisferio Occidental. El Foro se
estructuró de modo tal que facilitó la discusión de una variedad de cuestiones de
relevancia particular para el proceso del A.L.C.A.A. Las principales conclusiones
de las deliberaciones del sector privado les fueron presentadas a los Ministros
para su consideración, y ello fijó un precedente que seguramente se seguirá en
el futuro.
Una mayor participación del sector privado influenciará considerablemente
el proceso del A.L.C.A.A. A un nivel de conjunto, el apoyo general del
A.L.C.A.A.
por parte de la comunidad empresarial contribuiría a mantenerla en movimiento,
ya que crearía un ambiente de apoyo para las medidas de liberalización del
comercio y de las inversiones tanto a nivel nacional como hemisférico. De
manera más específica, se anticipa que por lo menos algunas de las propuestas
formuladas por el sector privado en el Foro de Cartagena y posteriormente
contribuirían a la identificación de esas "medidas concretas" que todos los países
han convenido en implementar antes del final de la década.
Quiero concluir enfatizando que nosotros, en la O.E.A. hemos venido
desempeñando un importante papel de apoyo en el proceso preparatorio del
A.L.C.A.A., y seguiremos desempeñándolo en el futuro. Junto con el Banco
Interamericano de Desarrollo y la Comisión de las Naciones Unidas para América
Latina y el Caribe, hemos instituido lo que se conoce como el Comité Tripartita
que está brindando análisis y experticia técnicos a los grupos de trabajo.
Creemos que estamos dando una contribución significativa a la transparencia de
todo el proceso, y pronto se publicará parte del análisis que hemos elaborado
para los grupos de trabajo.
Seguimos convencidos de que el proceso del A.L.C.A.A. está
avanzando. Con nuestra experiencia, hasta ahora, nos hemos dado cuenta de
cuan importante es el grado de consenso entre los países participante en
cuanto al compromiso básico respecto de un comercio liberalizado y al
establecimiento de reglas comerciales estables y transparente. Ese
compromiso permitirá que todos nuestros países se muevan conjuntamente
hacia una mayor liberalización del comercio y la inversión y que se mantenga
el proceso del A.L.C.A.A. en su rumbo definido.
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