From: ovalero@vt. edu (Oscar Valero) Comite Editor: Venezuela Analítica Yo soy un profesor titular de la Universidad del Zulia, que continuamente trato de informarme sobre los acontecimientos importantes de nuestro estado y país por diferentes medios tales como Notiven, Notiluz, el Nacional en linea, y ahora, en su nueva revista Venezuela Analítica. Deseo felicitar al comite editor por esta tremenda iniciativa de producir una revista electrónica con tan buen nivel y calidad Analizando uno de los titulares de El Nacional, días atrás, quede muy impresionado con una informacion referida a una Comisión del Congreso Nacional que interpelo funcionarios del ejecutivo para tener conocimiento acerca de como ellos estimaban pagar 200. 000 millones de Bolívares que se le deben al sector educativo superior. En la parte universitaria, los funcionarios pronosticaban EL COLAPSO FINANCIERO DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR.
Por esta y muchas otras noticias que se difunden en sentido negativo es posible predecir el caos del país y justificar el temor que muchos jovenes venezolanos tienen de regresar a nuestra tierras a contribuir con su formación al desarrollo. Analizando fríamente la situación económica, la corrupción política, la falta de un gobierno representativo con autoridad y poder, la anarquía empresarial y laboral, el ambiente educativo, la destrucción social , y la inercia mental de muchos dirigentes y lideres institucionales, sin duda alguna, hay que tener mucha fortaleza para tratar de evitar el presagio de que a muy corto plazo se producirá una debacle colectiva. Yo estimo que la consecuencia o salida de un tal movimiento diferente a la situación democrática va a ser muy dolorosa para todos, porque ese movimiento tendrá que darse por la fuerza, y se va a perder más de lo que se puede ganar.
Yo percibo y entiendo que la mayoría de los problemas aun no se solucionan, por el contrario, se complican y profundizan. Muchos dicen que tengan paciencia, que se esta trabajando por el bien común, pero, la verdadera realidad es que muy pocos están preocupados por el futuro generacional. Pareciera que las ideas y decisiones fluyen para suavizar el presente con brochazos de ilusión monetaria, y así calmar realidades temporales, con dosis de medicinas que no alivian dolores a largo plazo y que tampoco mejoraran la salud personal, ni menos reforzara el estimulo del colectivo. Yo considero, que su revista ha nacido en un buen momento para participar y difundir con orientaciones escritas, sobre tópicos relevantes en la búsqueda de alternativas que permitan ver la LUZ, y que podrían, al menos en parte, iluminar a los actuales lideres institucionales y gobernantes para actuar en la búsqueda de soluciones alternativas para salvar, al menos, nuestro futuro generacional.
Deseo aprovechar la oportunidad para suministrarles un artículo o escrito donde se plasman algunas ideas sobre posibles soluciones a nuestro acontecer financiero universitario.
Resulta sorprendente, analizar lo poco que ha sido hecho en el campo de políticas financieras a largo plazo para tratar de producir concretas soluciones al problema del financiamiento de la educación superior, especialmente, cuando uno compara lo mucho que se dice, discute, y propone en informes producidos por ilustres intelectuales, personeros gubernamentales (incluyendo el presidente, ministros y lideres institucionales), contra las verdaderas acciones encaminadas a resolver la eficiencia, calidad, y producción de profesionales universitarios, principal actividad de las universidades, en nuestro país. Desde 1982, cuando las exportaciones petroleras cayeron 21% y los pagos por servicio de la deuda publica externa incrementaron 27%, el proceso de prioridad de la educación empezó a cambiar en relación a otras áreas de gasto. Así por ejemplo, entre 1981 y 1986, los gastos del gobierno central incrementaron 71%, y los gastos para defensa incrementaron 15%. (Reimers, 1991). Entre 1985 y 1986 los presupuestos de defensa incrementaron en cinco veces los montos en que educación fue disminuida en términos reales. Desde 1989, sucesiva deterioración de importantes variables como los precios del petróleo, devaluación del Bolívar, fuga de capitales, corrupción administrativa (populismo con subsidios, complacencia política, RECADI, Jeeps, bancos, otros), y presiones de organismos multilaterales han impulsado la inflación afectando los fondos asignados para la educación de los venezolanos. En este sentido, aunque los presupuestos anuales para la educación superior han incrementado anualmente hasta 1995, las criticas asignaciones que las instituciones reciben, en un 90%, son consumidas en sueldos y beneficios del personal. Se minimizan los gastos para operaciones normales de instrucción como materiales de apoyo, laboratorios, libros, revistas en bibliotecas, desarrollo de personal, servicios logísticos, y otros elementos básicos para mejorar el desempeño, calidad y eficiencia del sistema, con resultados que ya todos conocemos (huelgas y problemas). Sin considerar otras variables importantes (crecimiento de colegios universitarios privados buscando ganancia, mandatos o contratos económicos como homologación) que también están amenazando el colapso para el 75% de los jovenes del futuro en las universidades publicas, voy a tratar de sugerir algunas alternativas viables, que requieren formulación e implementacion a nivel legal, pero que permiten integrar fondos para las universidades desde dos fuentes innatas existentes, y una nueva a organizar, que deberían tomarse como base influyente para el desarrollo del país. 1. Gobierno Nacional. Desde un punto de vista equitativo, y con fines de cumplir con el artículo 70 de la Constitución Nacional, el Congreso de la República debería aprobar un proyecto de ley donde se autorice obligatoriamente que el 6 % de los recursos financieros que ingresen anualmente al país, a través de las operadoras u otros medios, por concepto de exportación petrolera, se deben destinar verdaderamente a presupuesto de educación.
Si tomamos una cifra de referencia de 12 mil millones de dólares, que aproximadamente, en promedio, cada año el país recibe por este concepto, estamos hablando de 720 millones de dólares para educación (aproximadamente 360 mil millones de bolívares a una tasa de cambio de Bs 500). Cantidad suficiente y exagerada para educar con la mejor calidad e infraestructura a una población de 18 millones de venezolanos y 2 millones de extranjeros. Cuando se produzcan devaluaciones las asignaciones en bolívares aumentarían beneficiando al sistema educativo. Cuando los precios o volúmenes de producción petrolera disminuyan, el volumen referencial caería, por lo que la segunda fuente innata de financiamiento entraría a compensar la baja presupuestaria. Este gran total asignado, debería distribuirse entre los tres niveles educativos (primaria, secundaria y universidades) de acuerdos a formulas especificas que relacionen costos por estudiantes, infraestructura requerida, y número de participantes por estado e institución, para cada nivel. Si este volumen de ingresos resulta corto, como explicaba, la segunda fuente de financiamiento ayudaría a soportar las cargas. 2. Gobierno Estadal. Los estados o regiones que tengan o aspiren desarrollar colegios y universidades publicas operando bajo su jurisdicción, deberían proveer sus propias soluciones al complejo problema de financiar la educación superior.
En este sentido, las Asambleas Legislativas deberían imponer un impuesto educativo, que podría ser variable en función de las necesidades y circunstancias, estableciendo hasta un máximo del 10 % anual, sobre las ganancias percibidas por todas las organizaciones con fines de lucro que operen en el estado. El sector de lucro, actualmente, no financia la educación directamente, aunque es el más directo beneficiado y el que obtiene más apalancamiento (leverage) en términos de ganancias y productividad, por el uso de capital humano graduado y preparado que emplea. Resulta justo, que la empresa rentable pague algo para la contribución y desarrollo del capital humano, que ellos tarde o temprano estarán empleando y usaran para su lucro. En todo caso, para no cargar a las empresas e incentivar este mecanismo, el gobierno nacional y estatal pueden legislar que los volúmenes de fondos pagados por el concepto de ãimpuesto educativoä sean deducibles como gasto para los efectos de la declaración de ganancias sobre la renta neta anual. 3. Financiamiento de Padres y Estudiantes. Los padres tienen que entender que la deterioración del sistema educativo esta acompañado por la deterioración de la calidad de los futuros profesionales (sus hijos). Antes de que el gobierno político, continué promoviendo la privatización de la educación superior, la cual en el fondo terminara siendo más corrupta y costosa (por los fines, y la alta inversión que esta requiere), los padres y representantes deberían organizarse, coordinados por la propias instituciones universitarias, para integrar junto con algunas organizaciones para universitarias (Cajas de Ahorro, Fondos de Jubilaciones, Fundaciones, Areas Rentales), nuevas organizaciones que consoliden y conformen la tercera fuente financiera. Por ejemplo, constituir y desarrollar un Banco Universitario.
Esta iniciativa, obligaría a los padres y representantes a invertir algunos fondos, en planes de ahorro y préstamo a mediano y largo, en acciones y bonos educativos para la estructura de la futura organización que debería constituirse. El Banco Universitario sería la fuente, que a su vez, proporcionaría recursos en calidad de prestamos a los estudiantes para que puedan cubrir algunos costos por matricula y servicios que las instituciones universitarias cobrarían. Esta institución también debería servir como elemento canalizador de ahorro para la educación de los jovenes venezolanos, y podría estar dirigida por muchos individuos capaces (padres) que velarían por el pulcro manejo de sus fondos y de la educación del país. Cada potencial título podría tener un valor de 100 mil bolívares y cada padre debería estar obligado a comprar cinco títulos pagando a la nueva institución un título anual para facilidades de soporte. Después del quinto año, cuando se supone el hijo se debe graduar, el padre si no tiene futuros familiares a incorporar en el sistema, podría negociar, si así lo desea, los títulos en el mercado. Padres de familias de nivel económico muy bajo, podrían ser exceptuados, según informe social, de la inversión obligatoria anual. Sin embargo, el banco universitario canalizaría la obtención de fondos para prestar a los jovenes de este tipo de familia, a través de la búsqueda de donaciones personales, institucionales, monetarias o físicas a nivel regional, estadal, nacional, e internacional. Estas donaciones, también estarían incentivadas indirectamente por la excepción impositiva nacional. Estudiantes que requieran prestamos tendrían el doble del tiempo para pagar, después del grado, referido al plazo que ellos tuvieron como tiempo de financiamiento, con tasas sociales módicas. Si analizamos una institución como LUZ, donde de los 50 mil padres, estimamos, 40 mil de ellos pueden invertir durante cada año 100 mil bolívares, estamos hablando de una institución que capitalizaría fondos anuales para el crecimiento en el orden de 4 mil millones de bolívares. Si la Universidad llegare a cobrar una matricula modesta de bolívares 60 mil anual por estudiante, esta estaría absorbiendo fondos adicionales para su funcionamiento y servicios estudiantiles por el orden de 2 mil cuatrocientos millones cada año.
Las Asambleas Legislativas, tendrían una gran oportunidad para canalizar, regular, acreditar, evaluar, y responder a la sociedad sobre el desarrollo educativo regional creando o constituyendo definitivamente una ãComisión Estadal Coordinadora de Educación Superior,ä en el respectivo estado. Esta Comisión debería estar integrada por individuos vinculados a la academia con credenciales, probidad, ética, y capacidad, como el actual Rector de LUZ. Entre sus atribuciones, estarían entre otras, la de velar por el fiel funcionamiento y cumplimiento legal y administrativo del sistema sin afectar la autonomía académica universitaria. Las autoridades universitarias, en cada institución, deberían promover el cambio y la reorganización interna para mantenerse en linea con los costos y la calidad. Igualmente, la componenda política debería ser eliminada para seleccionar a través de otros mecanismos y condiciones a las potenciales autoridades que deberían promover los cambios y defender el sistema con honor, ética, y efectividad y moralidad. El futuro de los jovenes de Venezuela debe ser una prioridad básica para mantener el país que ellos merecen y reclaman en las continuas manifestaciones publicas.
Hay que actuar y rápido para sacar a nuestra educación superior del abismo en que se encuentra. Todavía hay soluciones.
Carlos A. Valero
Profesor de LUZ.
Actualmente Candidato Doctoral en Administración y Educación Superior en el Instituto Politécnico y Universidad Estadal de Virginia. Estados Unidos.