Siglo
XXI
Alberto Krygier



El reto del empresario

n el fútbol, cuando sólo faltan dos minutos para terminar el partido, el árbitro hace una señal de alerta, interrumpe el juego y da a los jugadores una última oportunidad para que evalúen su situación, reflexionen y se preparen a echar el resto y ganar. A nosotros también nos están avisando que sólo nos queda el equivalente a dos minutos.

Los últimos rayos del atardecer del siglo XX son vagamente visibles y los de la aurora del siglo XXI ya se vislumbran. No sólo nace un nuevo siglo, sino que va a comenzar un nuevo milenio. Estamos ansiosos por recibirlo y lo esperamos con gran optimismo, pues tenemos todavía la oportunidad de convertirlo en el más avanzado de la historia y estamos seguros de que lo lograremos.

El siglo XX, según muchos, es el más trágico de la historia: Dos guerras mundiales terribles. El comienzo y aparente final de las dictaduras comunistas soviética y nazifascista alemana. La muerte de millones de personas en campos de concentración. Y ahora, al finalizar el siglo, los efectos nefastos de las drogas, el etnonacionalismo, el terrorismo, el racismo y el fundamentalismo.

Hace solamente 10 años, en un día como hoy, el 26 de abril del año 1986, uno de los reactores nucleares soviéticos funcionó mal, explotó, y se incendió en uno de los más espantosos desastres de la historia humana. Este aviso nos enfrenta cara a cara con la trascendencia de la ciencia y la tecnología y la responsabilidad de su uso.

Al mismo tiempo, el siglo XX ha sido un período de notables adelantos en el campo económico, científico, tecnológico y cultural. Confiamos en que en el futuro el progreso será aún más acelerado y redunde en mayor bienestar para toda la humanidad.

Al abandonar el siglo XX, oímos decir que estamos en una crisis, pero no definimos exactamente qué significa ese término. Empresas que estaban bien, comienzan a sentir presión y se estancan o fracasan. Países que enfrentan convulsiones internas, cambios de valores y una creciente competencia externa sienten que se desmorona su entorno

La explicación más frecuente de esta situación es que el mundo está en una espiral de descontrol; explicación que tomó auge con la famosa teoría del caos. Sin embargo, muchos de los científicos piensan que, aunque hay caos en todo orden, también hay orden en el caos. Claude Shannon descubrió, a finales de los 40, que el caos produce mucha información, la cual ayuda a crear vías que nos llevan al orden. Albert Einstein dijo_: "En este mundo el paso del tiempo trae el incremento del orden . El orden es la ley de la naturaleza. Si el tiempo es una flecha, esa flecha apunta hacia el orden. El futuro es un modelo, patrón, organización, unión, intensificación; el pasado es azar, confusión, desintegración, disipación".

Creo que vamos hacia una época de mayor orden. Del caos sale el orden, pero en un nivel superior, mucho más complejo, que no comprendemos todavía, pero en el cual tenemos que operar. La ley de los requisitos variables dice que si queremos entender a un mundo complejo, debemos tener un sistema interno que sea tan complejo como aquél. Mientras tanto, estamos atravesando un fenómeno de reordenamiento significativo y radical, una revolución con cambios discontinuos y rápidos, que requieren un pensamiento sistémico, flexible y efectivo. Sólo sobrevivirán y prosperarán aquéllos con el coraje y el compromiso de "pensar lo impensable" y que se asocien con personas que posean mentes creativas.

Estamos en el vórtice de un cambio revolucionario del paradigma, del patrón universalmente reconocido ,que en el pasado nos proporcionó percepciones y soluciones .

Todos los empresarios tenemos nuestras ideas y conceptos de los negocios, pero ya éstos no concuerdan con la nueva realidad, y las anomalías son tan importantes que se requiere un nuevo arquetipo, un nuevo paradigma, un reordenamiento radical.

Lograr el éxito requiere aprovechar parcialmente el pasado como experiencia, aunque sabemos que mucho de él no es utilizable .Al mismo tiempo, debemos mirar hacia el futuro en busca de información, inspiración y oportunidades, para tomar decisiones sobre el porvenir que queremos y sobre la manera de construirlo. El presente está cambiando en función del futuro. El futuro está condicionando el presente.

Mucho de lo que la generación posterior a la Segunda Guerra Mundial daba por sentado ya no es válido. Algunas de las premisas que teníamos como ciertas, según discutimos en el World Economic Forum, ya no son valederas:

1.- Que el mundo estaba separado en dos grandes bloques en conflicto.
El mundo ya no está separado en dos grandes bloques.

2.- Que el fascismo, el nacionalismo y el racismo habían sido eliminados en la Segunda Guerra Mundial.
Lamentablemente, las tres posturas siguen siendo una realidad .

3.- Que el crecimiento económico crea automáticamente empleo para todos. Ahora tenemos crecimiento con desempleo. El desempleo es en la actualidad uno de los principales problemas en Europa y en muchas otras partes del mundo. En los 25 países miembros de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico el número de desempleados pasó de 24 millones en 1990 a cerca de 33 millones en sólo cinco años. Los desniveles económicos también se han incrementado.

4.- Que el Estado paternalista es un gran logro social.
El Estado paternalista es criticado por su ineficacia y alto costo.

5.- Que el mundo está organizado en naciones - estados, las cuales tienen el control absoluto de todas las actividades bajo su responsabilidad.
Organizaciones globales, multilaterales y regionales están ocupando su espacio.

6.- Que la producción en masa y la empresa gigante son las respuestas a todos los problemas de negocios.
El tamaño y la cantidad ya no son los únicos factores. El mundo de los negocios está cambiando el énfasis a una nueva lógica de producción, mercadeo y distribución, dirigida al consumidor, más flexible, más ágil y de mejor calidad .

7.- Que el libre comercio puede curar todos los males y lograr la prosperidad de todos los países.
Todavía hay mucha resistencia al libre comercio en varios países, incluyendo los países industrializados .

8.- Que la alta calidad y la tecnología son de la exclusividad del mundo industrializado.
Ya no es verdad. Así lo han demostrado los empresarios de países del mal llamado tercer mundo de Asia y Latinoamérica.

La lista puede ser infinita, pero creo que no es necesario seguir ahondando en el tema. El punto está claro. Estamos en un período de transición en que las viejas creencias ya no son válidas y están surgiendo nuevas creencias. Esto nos obliga a cambiar. No debemos desesperarnos. Lo importante es entender el aviso, aprovechar los "dos minutos" de oportunidad que tenemos para tomar las medidas adecuadas. Tenemos los recursos para enfrentarnos a las nuevas realidades y a los nuevos retos y responder con éxito.
La hipótesis de Albert Einstein sugiere que es más fácil identificar las oportunidades en los patrones del futuro, que en el desorden del pasado. El futuro condiciona nuestro presente .Del pasado aprendemos algo, pero los desafíos y las decisiones se refieren al futuro, que requiere un estudio y conocimiento distintos.

Decía George Orwell: "Quien controla el pasado controla el futuro. Quien controla el presente controla el pasado". Y agregamos nosotros: Quien controla el futuro controla el presente.

Kierkegaard afirmó: "Sólo podemos entender la vida hacia atrás, pero la vida tiene que vivirse hacia adelante". Y agregamos nosotros: El pasado ya no es tan útil para entender el futuro.

Los empresarios de éxito imaginan y construyen el futuro, diseñan los retos, las oportunidades y crean un proceso para lograrlo. Visión, Planificación y Acción. Así dominamos el espacio extraterrestre y fuimos a la luna, apuntando la flecha hacia el blanco que queríamos lograr, con un buen arco y con una mente inteligente.

Tanto Peter Drucker como Edward Deming nos enseñaron que toda conceptualización comienza con una teoría. La teoría que estudie el futuro debe tomar en cuenta los siguientes nuevos desafíos, _que piden a gritos un nuevo paradigma_:

Empresas de todo tamaño están compitiendo directa o indirectamente en el mercado global y deben operar a la par de las mejores del mundo, si quieren tener éxito. A su vez, el nivel de las mejores empresas se está elevando como resultado de las innovaciones en las comunicaciones , los adelantos de la ciencia y tecnología, y en el aprendizaje. La competencia se complica por el incremento de la población y del consumo, que presionan sobre los recursos finitos.

Vamos a referirnos en particular a estas tres categorías de desafíos: el demográfico, el de la globalización y el tecnológico, principalmente en el área de la información.

Desafío Demográfico

El crecimiento de las minorías en EE. UU, el envejecimiento de la población en los países desarrollados, el surgimiento de una clase media de 200 millones de personas en la India, el futuro poder de compra del mercado chino, el desempleo en Europa, el incremento de la población trabajadora femenina en el mundo, el cambio de requerimientos de trabajo manual a mental, el cambio del consumidor en sus actitudes y aspiraciones, son tendencias relevantes que nos están llevando a nuevas realidades.

Las innovaciones tecnológicas y gerenciales, al integrarse al proceso de producción, están cambiando las características del empleo tanto por acción como por omisión. La producción manufacturera en los EE.UU. se duplicó entre 1970 y 1993, mientras que el empleo se redujo en 10%. En los países industrializados , el desarrollo de la economía se está enfocando cada día más hacia el área de servicios .El empleo será, en los próximos años , uno de los temas más importantes en la política económica de los países.

Según el reporte de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas, desde 1950 hasta 1992, el ingreso mundial se multiplicó casi seis veces y el ingreso per capita se multiplicó más de tres veces. Pero este ingreso no está distribuido en forma equitativa. Más del 75% de la población vive en países en vías de desarrollo, pero tiene sólo el 16% del ingreso mundial. La distribución es regresiva. Las mujeres todavía constituyen el 70% de los pobres del mundo. Entre 1970 y 1994 ,el número de refugiados se multiplicó por nueve, de 3 a 27 millones. Las cifras hablan por sí solas.

Desafío de la Globalización

En los últimos años del siglo XX, estamos experimentando en forma explosiva la paradoja de la globalización y la fragmentación en todos los campos.

Ya los negocios, productos y servicios no tienen nacionalidad. No toman en cuenta las fronteras geográficas y políticas. Los bienes y servicios se producen y distribuyen con la participación de muchos. Se hacen en todas partes y en ninguna en particular. Las economías nacionales se están transformando en transnacionales. El comercio internacional alcanzó en 1995 la cifra de seis trillones de U.S. dólares.

El mundo político, que está más circunscrito a un territorio y a una población determinados, debe operar dentro de las nuevas realidades ,que incluyen fuerzas económicas mundiales, más flotantes y movibles, que están más allá del control de los gobiernos o de las empresas. Vamos a señalar algunas de estas nuevas realidades.

Primero - El surgimiento de una economía tripolar, cuyos centros de poder son : América, Europa y Asia. Estos se reparten, casi a partes iguales, cerca del 80% de la producción mundial.

Segundo - El cambio de ubicación de la producción industrial.
Los empresarios de países que hace 10 años estaban caracterizados como de poca tecnología y de trabajo intensivo, ahora pueden producir a costos competitivos y con buena calidad, bienes y servicios que antes eran monopolio de empresarios de unos cuantos países privilegiados. Esto ha motivado la mudanza de muchas inversiones y empleos, lo cual obliga a los empresarios de países industrializados a hacer grandes esfuerzos por racionalizar la producción, reducir los costos y buscar nuevas bases de producción con mayores ventajas.

Tercero - La mega competencia de todos contra todos. Los gobiernos se dieron cuenta de los cambios en la economía y entendieron que debían dar la oportunidad y el apoyo a las empresas en sus países , para ser más competitivas, haciendo sus políticas más constructivas e inclinándose hacia soluciones de libre mercado, incluyendo masivas privatizaciones.

Las empresas, a su vez, han podido reinventarse no sólo gracias a los cambios y a la liberalización en las políticas de los gobiernos, sino también a los adelantos en ciencia y tecnología y en la calidad gerencial. Esto ha traído como resultado el crecimiento exponencial y la extensión de las empresas multinacionales que, reforzadas por inteligentes alianzas, compiten en poder y riqueza con los estados - naciones.
Cuarto - Importancia y concentración de las regiones en la economía. Seis años atrás, Japón exportaba 33% más a los EE.UU. que al resto de los países del Este de Asia. Hoy la situación ha cambiado por completo: 43% del comercio es interregional y 70% de las inversiones vienen de su región. Algo parecido sucede en Europa, donde la mayoría del comercio -70%- es regional; y lo mismo va a ocurrir en el continente americano. Las regiones serán más autónomas e independientes.

Quinto - Nuevas bases de consumo . Se está creando una nueva gran base de consumo de productos y servicios en Asia, por el crecimiento de una población con alto poder adquisitivo y por las necesidades de su desarrollo.

El ambiente económico mundial promete grandes oportunidades para el futuro, pero se requieren mejores políticas para capitalizarlas. Las economías de los países industrializados deben lograr un mayor crecimiento, sostenido en el tiempo, y abrir más sus economías al libre comercio internacional; y los países en vías de desarrollo deben tomar las ventajas que ofrece el mejor ambiente internacional, para profundizar las reformas económicas, sociales y políticas y así fortalecer su capacidad competitiva, principalmente en el sector empresarial, que es el que crea riquezas más eficientemente. Aprovechar este ambiente es un gran desafío para los gobiernos y los empresarios que tengan coraje y visión. El camino está lleno de riesgos y dificultades y no tenemos mucho tiempo disponible, pero el beneficio y la satisfacción lo ameritan.

Desafío Tecnológico

Las nuevas tecnologías y las estrategias gerenciales están transformando los negocios y los mercados, así como los productos y servicios que son creados y vendidos, la estructura y objetivos de la empresa, la dinámica de la competencia y las reglas del éxito. ¿Qué significa esto para el empresario? ¿Qué significa para nosotros?

Dentro del aparente caos del cambio, están comenzando a aparecer ritmos y patrones. Estamos viendo el amanecer, los primeros rayos de la aurora de la inteligencia interconectada en red.

Se está generando una nueva economía, una nueva política y una nueva sociedad, que está transformando a los gobiernos, a los individuos, a los empresarios y a sus empresas. Estamos entrando en la tan anunciada economía de la información, la economía digital, la economía de la post - modernidad. Este es el principal reto de los empresarios y si lo enfrentamos debidamente y con inteligencia, ésta puede ser una época de progreso positivo sin precedentes.

Es un paso más allá de la calidad total y de la reingeniería, que, en definitiva, sólo son medidas importantes para ser más eficientes y productivos. Pero no son suficientes para construir un futuro mejor.

En esta nueva economía, pierden relevancia el espacio y el tiempo, en la medida en que nos comunicamos con cualquier parte del mundo por el aire, en forma digitalizada, en tiempo real y virtual, a la velocidad de la luz, y que los objetos físicos como las propiedades, plantas y equipos, se reducen en volumen y espacio usados. Todo se minimiza, se hace más flexible, ligero y transportable, y la productividad y calidad mejoran. Estamos sustituyendo los bienes físicos por ideas y creando un nuevo valor.

En la nueva economía, los activos y recursos más importantes no serán los de cemento y hierro, sino los de la mente: el conocimiento y la información a la disposición del empresario, para generar nuevas ideas, distintas y atrevidas, e implementar acciones que lo ayuden a crear e innovar, más rápidamente, productos y servicios mejores, más económicos y con un mayor rendimiento. La vieja organización jerárquica está cambiando a una estructura global sin fronteras internas o externas, basada en personas con poder, inteligentes, con conocimientos, motivadas, autodidactas, emprendedoras, que interactúan en redes en la creación de valor e integran toda la cadena económica del proveedor, el productor y el consumidor, eliminando agentes, almacenes, distribuidores, detallistas, corredores, etc. Con ello no sólo se reducen costos, se aligera la producción y distribución, sino que también se crean productos y servicios que satisfacen mejor los requerimientos y gustos de cada consumidor. Estamos pasando de una economía basada en empresas a una economía basada en poderosas redes interconectadas y globales. En tiempos pasados bastaba con la habilidad gerencial, pero en los tiempos actuales se requiere de empresarios - líderes para responder con éxito al reto del siglo XXI.

Hemos tratado de identificar algunas de las nuevas creencias que están reemplazando a las viejas que ya no son válidas e introducir algunos retos que debemos enfrentar al acercarse el nuevo siglo, principalmente en el campo de la demografía, la tecnología de la información y la globalización.

Sin embargo, no quiero terminar estas palabras sin señalar que no podemos comprender este panorama aislándolo de los retos sociales, de la diferencia entre los que tienen y los que no tienen riqueza ni capacidad para generarla en la nueva economía.

Cuando estos retos se combinan y relacionan con los anteriores, se crea un gran cambio en las realidades y expectativas, y una transformación en las responsabilidades del empresariado. Debemos comprometernos a contribuir con nuestra capacidad y experiencia a:

Competir con inteligencia para lograr el éxito y alcanzar el liderazgo tecnológico en una economía globalizada Gerenciar y elevar el orden económico mundial Lograr un desarrollo sostenible Crear una sociedad centrada en el hombre, en la que todos los ciudadanos tengan la posibilidad de desarrollar su potencial y sean tratados con igualdad y dignidad, y donde los valores morales reinen en forma suprema Incrementar la gobernabilidad de las empresas hasta lograr los estándares requeridos por la nueva economía, altamente tecnificada y globalizada Elevar el nivel de vida de los países y poblaciones pobres, y equipararlo al de los ricos Mantener la paz y eliminar el crimen en todas sus manifestaciones.

Si el tiempo es una flecha, como decía Albert Einstein, y el empresario es el arquero principal de la empresa, la probabilidad de que demos en el blanco depende más de la calidad del arco y de la inteligencia y capacidad del arquero que de la flecha. He aquí el principal reto del empresario: su capacitación y superación para estar al nivel de la complejidad del siglo XXI.

Hay que recordar que sólo nos queda el equivalente a dos minutos para llegar al siglo XXI. Debemos estrechar filas y avanzar juntos para que el nuevo siglo sea un siglo de esperanzas cumplidas, en el que podamos ver la creación y el desarrollo de una nueva civilización planetaria sana y próspera.



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