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Revista Electrónica Bilingue       Nº 6     Agosto 1996



Nuevos precios de los Combustibles en Venezuela
Alberto Méndez Arocha
Nos ha llamado extremadamente la atención la fijación por parte del Gobierno Nacional, a través del MEM y PDVSA, de nuevos precios de los derivados del petróleo o refinados, y los del gas natural se anuncian para un futuro cercano.
Como el Gobierno no ha divulgado, ni este ni los anteriores, política energética alguna, uno se inclinaría a pensar que hay que ser bien atrevido, en nuestro modesto juicio, para ponerse a fijar precios de los combustibles en Venezuela en estos tiempos.
Porque, como se conoce, fijar precios implica establecer las preferencias de los consumidores, esto es, la estructura del consumo, o sea, cuáles de las energías primarias (fuel oil, gas natural, hidroelectricidad, gasoil, etc.) son las que deben y van a consumirse mayormente en el mercado interno.
Para establecer tales precios se deberán observar algunos criterios, siguiendo lo que se llama una POLITICA ENERGETICA, la cual, justamente, no se conoce en el país, por lo cual la novedad (o el "atrevimiento") de los precios mencionados. Seguramente se han aceptado fielmente las recetas importadas, que es seguir la conseja de "vender internamente al costo de oportunidad los recursos transables (exportables), o sea los líquidos, y al costo marginal de largo plazo los no transables, o sea el gas natural". Estos criterios son cuestionables, por algunos de los aspectos que aquí esbozaremos, y lo que viene a ser el tema de esta nota.
Varios casos ejemplificarán la problemática.

el problema del diesel-oil

Empecemos con el gasoil, mayormente usado en transporte de carga terrestre y marítima, y generación eléctrica. Los precios relativos de los combustibles determinarán su desplazamiento (sustitución) entre los diversos sectores, llegando al extremo de la eliminación de su uso. Normalmente el alza de precios puede modular la sustitución gradual o ajuste del modo de consumo (de acuerdo con la introducción de motores adecuados) -- pero una modificación violenta de precios puede conducir a la quiebra de empresas y a la eliminación de tecnologías previamente seleccionadas para funcionar con precios distintos. Es la teoría del schock, suponemos.
Pero el asunto no es tan sencillo. No se trata solo de precios de combustibles, para modificar los patrones de irracionalidad existentes (alto consumo de combustible por vehículo al año). Ello depende también de la organización del sector de transportistas (cooperativas que obligan al "regreso vacío" en el caso de la carga, o de los taxistas del aeropuerto ) y de las normas de gestión de las empresas (choferes con pago de porcentaje del ingreso sin entrar en nómina, en el caso de los autobuses), todo lo cual afecta el sistema de consumo de combustible, aparte de las condiciones de seguridad. Es el vínculo con la política de transporte terrestre.
Está también conectado al diseño o política de las vias de comunicación, tipología de los vehículos y el problema del "exceso de carga" -- cuando el usuario sobrecarga los camiones en desmedro de la duración de las carreteras.
Es el vínculo con la política vial. Tampoco se trata solo de precios sin conexión con la política de diseño de motores de combustión, diseño de carrocerías, lo que tiene relación con los patrones de refinación de las gasolinas. El vínculo con la política automotor, y con la política de protección ambiental, porque las cifras de contaminación por plomo y Nox en algunas ciudades son preocupantes.

el caso del gas natural

Este ha sido el caso del gasoil y la gasolina, aparentemente sustituídos por metano comprimido (gas natural para vehículos). Esta solución no está clara ni técnica ni económicamente para nosotros, pues no hemos visto los estudios ni los estudiosos, pero confiamos en San Alberto Magno que todo esté bien analizado.
La competencia entre gas natural vs. Fuel Oil vs. Hidroelectricidad es otra disyuntiva no menos conflictiva que nuestros planificadores decidirán de un solo plumazo, al fijar los nuevos precios. Especialmente al determinar los precios del gas natural, que podría hacer competir la autogeneración eléctrica de las grandes industrias con la generación hidráulica en el Bajo y Alto Caroní.
Se plantea, en términos técnicos, el uso de criterios como el del "costo marginal de largo plazo" como base para fijar los precios de los distintos combustibles, y para seleccionar los esquemas y proyectos que implican la menor utilización de los recursos energéticos del país. La idea es vender al costo del futuro hoy, para que la gente consuma de una vez lo que será más barato de producir, y se modifique la estructura del consumo. La idea no es mala, pero debe aplicarse con coherencias en todos los sectores, pues de otra manera es un desorden inservible.
Esto respecto de todas las energías, pues ya andan algunos por allí mencionando la eventualidad de otras energías primarias, como el carbón o la orimulsión para la generación eléctrica, siempre con la idea de sustituir los livianos o el mismo gas natural, pero, repetimos, todo estudio de factibilidad será una consecuencia del los precios, que es lo que ahora se está implantando nos sabemos sobre qué bases...
Al nivel de los pequeños consumos, en las energías domésticas y rurales, se habrá de decidir la suerte entre el GLP (gas líquido de bombona), el kerosén, el KWH social, el carbón de leña...

Otrosí

Nos causa cierta sorna que se haya mantenido, en un mundo solidario con la economía de mercado y el neoliberalismo, la unificación en los precios de las gasolinas, desde la salida de la refinería hasta el Alto Orinoco, o hasta el borde de la frontera más lejana, o inaccesible como las montañas andinas, la Isla de Margarita. Como se sabe, este subsidio al transporte de la energía causa gastos innecesarios a la economía, al localizar consumos de un modo totalmente ineficiente, e incluso al facilitar tecnologías en localidades absolutamente absurdas.
Mientras tanto, la situación de precios de la energía en razón de la geografía se admite en el sector eléctrico en algunos casos (las empresas de sirven las grandes ciudades tiene cada una su tarifa local: Caracas, Maracaibo, Barquisimeto, Valencia, Pto. Cabello, Ciudad Bolívar, excepto las restantes, que pertenecen a una sola empresa y por ello tienen un mismo precio nacional, y así las más urbanizadas subsidian las mas campesinas...
La política de precios admite otra anomalía cuando se insiste en el uso de una metodología relativamente discutible, la del costo marginal, en oposición a la práctica comercial normal o tradicional de la rentabilidad sobre la inversión acumulada en el negocio, en cuanto la teoría marginalista podría conducir a tarifas excesivamente bajas o altas para auspiciar o reprimir determinados consumos que serán muy abundantes o muy escasos en el porvenir.

El schock de la Agenda

Es decir que el "choque" en los precios puede conducir a dos cosas: i) a modular el consumo por intermedio en los cambios en la gestión administrativa, por medio de cambios en los modos o conductas de las operaciones, del personal contratado, etc., o bien ii), por un cierre total de las operaciones, cuando éstas se planificaron para una estructuras de costos totalmente distintas y simplemente en las actuales condiciones no son mas viables.
Probablemente esto último ha ocasionado un "frenazo" ("será por aquí será por allá", como el cuento de la hormiguita de Aquiles Nazoa) en los precios del gasoil en las pesquerías y en la agricultura...

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