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Revista Electrónica Bilingue       Nº 6     Agosto 1996



Hacia el uso de Gasolinas sin plomo en Venezuela
Manuel Pulido M.
El ajuste de precios que el pasado mes de abril experimentó el mercado interno de las gasolinas en el país, ha permitido que, aparte de generar nuevos ingresos para el fisco por la vía del impuesto al consumo, también se generen ingresos por impuesto sobre la renta, al considerar que esta actividad ha vuelto a ser rentable para la industria petrolera, generando un beneficio neto de apróximadamente 7,5% sobre ventas (Bs. 4/litro), luego de cubrir costos y pago de impuestos.
La medida tomada, también abre el camino hacia la utilización en el país de la gasolina sin plomo, cuya incorporación en el mercado venezolano ha sido planificada para 1999, a nivel del grupo de trabajo integrado por representantes de los entes involucrados en esta decisión, el Ministerio de Fomento (Industria y Comercio), Ministerio de Transporte y Comunicaciones (MTC), Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables (MARNR), Ministerio de Energía y Minas (MEM), Ministerio de Sanidad y Asistencia Social (MSAS), FONTUR, y Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA).
El plomo ha sido reconocido desde hace mucho tiempo como un elemento tóxico, dañino para la salud. Sin embargo, su toxicidad se ha manifestado generalmente por usos diferentes al de componente de las gasolinas de alto octanaje. Tal es el caso de tuberías de agua potable de plomo, soldaduras de plomo en tuberías de agua, soldadura de plomo en envases metálicos para alimentos, pinturas blancas a base de plomo, decoraciones de vajillas, manejo de plomo en la fabricación de baterías para automóviles, municiones, juguetes, entre otros.
Durante la década de los años 60, las autoridades de Estados Unidos reaccionaron ante los serios problemas de calidad del aire en algunas ciudades de Estados Unidos, que eran causados por las emisiones tóxicas de sistemas automotrices, las cuales consistían mayormente de hidrocarburos no quemados, monóxido de carbono, ozono, compuestos tóxicos derivados de los hidrocarburos y óxidos de nitrógeno. Para resolver este problema, y luego de un arduo proceso de estudio y consulta, las autoridades de ese país optaron por la adaptación de un pequeño equipo denominado convertidor catalítico. Este equipo se insertaría en el tubo de escape del automóvil, con la esperance de que reduciría sustancialmente el nivel de compuestos tóxicos emitidos por los vehículos. Al poner esta solución en marcha, se descubrió que el tetraetilo de plomo usado para aumentar el octanaje de la gasolina, desactiva (envenena) el catalizador, haciendo necesaria la eliminación del plomo en las gasolinas para permitir el funcionamiento del convetidor catalítico. Con el tiempo, surge la confusión popular de que el plomo se eliminó en Estados Unidos porque era dañino para la salud, cuando en realidad se eliminó para permitir que los catalizadores seleccionados trabajaran adecuadamente y minimizaran la emisión de los compuestos, fruto de la combustión que sí resultaban dañina para la salud.
Además de Estados Unidos, otros países de Europa Occidental y de Latinoamérica han adoptado el uso de gasolinas sin plomo. Para 1992, de los 900 millones de m3 de gasolina vendidos a nivel mundial, el 72% no contenía aditivos de plomo. Si bien el modo de introducción presenta variaciones entre estos países, la motivación principal ha estado ligada a la tendencia mundial de programas de control de calidad del aire, preocupación por el impacto de las emisiones de plomo sobre la salud pública y consideraciones de imagen.
Venezuela ha venido reduciendo gradualmente el contenido de plomo en sus gasolinas -sin desmejorar su calidad- lo que le ha permitido, con bastante éxito, controlar el impacto ambiental y las emisiones de plomo. Por ejemplo, Caracas ha visto reducir el contenido de plomo en gasolina, de 0,42 gr/litro en 1988 a 0,32 gr/litro en 1993. En Maracaibo, las gasolinas vendidas han reducido su contenido de plomo de 0,66 gr/lt en 1988 a 0,37 gr/litro en 1993. Por otra parte, el suministro de tetraetilo de plomo, aditivo requerido para satisfacer los requerimientos de octanaje del parque automotor, se encarece cada año, y sus pocos fabricantes a nivel mundial ya están conscientes del carácter declinante de este producto.
La concentración de plomo en el aire está regulada en nuestro país, así como en el resto del mundo, siendo la norma venezolana comparable con las más estrictas utilizadas en otros países, como los de la Unión Europea y Estados Unidos. Esta norma establece que la concentración máxima de plomo en el aire no debe exceder de 1,5 microgramos por metro cúbico de aire en 50% de las mediciones tomadas en un lapso de 24 horas, ni exceder 2,0 microgramos por metro cúbico en 95% de las mediciones.
Las mediciones realizadas por el MARNR en 1994 revelaron que los valores de plomo en el aire no exceden la norma, con excepción de algunas ocasiones en que esto ocurre en Caracas, tal es el caso del sector de El Silencio. Estas evaluaciones de calidad del aire se efectúan permanentemente, así como las mediciones de plomo en la sangre, a cargo del Ministerio de Sanidad. La norma americana de la Environmental Protection Agency (EPA) establece que la concentración de plomo en la sangre no debiera ser superior a los 15 microgramos/decilitro en los adultos y de 10 microgramos/decilitro en los niños.
Habría que señalar que en cuanto a los otros componentes de las gasolinas, que al quemarse podrían ser causa de contaminación del aire, las mezclas comerciales de gasolinas venezolanas se comparan favorablemente con las de otros paises. Sólo las olefinas, en nuestro caso, tienen cifras superiores a las norteamericanas, de acuerdo a la norma reciente del Clean Air Act de 1990, que introdujo las gasolinas reformuladas. A este respecto, las cuantiosas inversiones hechas en Venezuela en adaptación de las refinerías, permiten la exportación del producto modificado.
El uso de la gasolina sin plomo en vehículos, tiene como condición indispensable que éstos deben estar equipados con el convertidor catalítico, que como ya se dijo reduce a niveles tolerables la toxicidad de los gases emitidos, producto de la combustión de la gasolina. Los primeros convertidores catalíticos aparecieron en Estados Unidos en 1975 y, junto con ellos, la gasolina sin plomo, la cual fue definitivamente eliminada en enero de 1996 luego de un proceso que duró 20 años, tiempo durante el cual convivieron los dos tipos de gasolina. En 1981, todos los carros nuevos en Estados Unidos cumplieron por primera vez con la norma de tener convertidor catalítico, esta vez más sofisticado, con catalizadores más activos, añadiéndole sensores para optimizar el ingreso de oxígeno a la combustión.
Puede afirmarse, por lo tanto, que debe ser la política automotriz, dictada por el Ejecutivo Nacional, la encargada de actuar como el punto de partida para la incorporación de la gasolina sin plomo, correspondiéndoles a los refinadores el papel de satisfacer adecuadamente las nuevas exigencias de los usuarios, a quienes sirve.
Se mencionó que será hacia 1999 cuando a todo lo ancho de la geografía venezolana se tenga acceso a la gasolina sin plomo. Si bien el plazo de tres años parece largo, habría que recordar el gran esfuerzo que, a varios niveles, hay que hacer para que una medida de este tipo se establezca en todo el país de manera ordenada.
Entre las tareas que hay que realizar estaría, en primer lugar, el establecimiento de las políticas que permitan que la gasolina sin plomo se introduzca de manera gradual, manteniéndose paralelamente el suministro de gasolina con plomo para automóviles sin convertidor catalítico hasta el fin de su vida útil, en un lapso de tiempo razonable, siguiendo la experiencia de otros países.
Una vez tomada la decisión, se debe proceder al acondicionamiento de tanques, conexiones y surtidores en las 1.600 estaciones de servicio del país, de manera que el día de la introducción de la gasolina sin plomo puedan ofrecer ese producto así como al menos dos grados de las gasolinas tradicionales con plomo. Igual importancia hay que asignarle a las modificaciones que será necesario hacer en los tanqueros que prestan el servicio de cabotaje, los camiones cisterna que efectúan el servicio de transporte terrestre y las adaptaciones en las plantas de distribución de la que éstos se surten. A cargo del MTC y MARNR estará el establecimiento de las normas y disposiciones que regirán la materia, y las sanciones por incumplimiento. Entre ellas cobra importancia, algo que rara vez se ha logrado en nuestro país, como es la revisión periódica del parque automotor, de manera que éste cumpla con las normas establecidas, especialmente en cuanto a la buena combustión de los hidrocarburos utilizados.
No está de más repetir que la introducción de la gasolina sin plomo en Venezuela debe ser parte de un esfuerzo mancomunado, donde participen tanto el gobierno nacional, que dicta la política a seguir, como las industrias automotriz y petrolera, fabricantes de los vehículos y del combustible que emplean; así como el consumidor quien, al fin y al cabo, es el usuario de los servicios y por lo tanto es el que debe recibir un producto de alta calidad.

Julio, 1996

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