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Revista Electrónica Bilingue       Nº 6     Agosto 1996



La Apertura Petrolera
Miguel Bocco
Lo que se ha llamado la APERTURA PETROLERA no es más que una consecuencia de la "Ley que reserva al Estado la Industria y el Comercio de los Hidrocarburos", la cual desde su promulgación, ha adolecido de los defectos provenientes de una euforia estatista común en la década de los setenta, pero iniciada desde muchos antes en muchos lugares del mundo, donde se presumía la bondad de la propiedad de los entes productores por parte de los gobiernos. Los primeros favorecedores de esta teoría, fueron los regímenes Comunistas, en especial el de la Unión Soviética, que constituyó el primer régimen de economía totalmente controlada por el Estado. Posteriormente, los regímenes Nacional Socialista y Fascista, buscaron conjugar economías mixtas dominadas y controladas por el Estado, pero que permitían la propiedad privada. Según esa ley, se otorga al Estado el monopolio de todas las actividades con fines de lucro en lo relativo al petróleo y sus derivados. La interpretación de los discursos pronunciados por el Congreso Nacional, no deja lugar a dudas. Cualquier actividad con fines lucrativos que pudiera emprenderse en Venezuela a partir de aquel momento, debía ser emprendida por el Estado, no por la Nación en cualquiera de sus formas, sino el Estado. Este monopolio, sin paralelo en Venezuela, no permite que ningún privado lleve a cabo actividad petrolera alguna dentro del territorio venezolano. Por supuesto, al traspasar cualquier frontera nacional, lo que no está permitido en el país, depende de otras leyes, que en general permiten la actividad industrial petrolera. Se crea entonces la discusión de la interpretación de la Ley, puesto que su espíritu inicial, constituye una muy seria discriminación para los venezolanos y residentes del país que no pueden beneficiarse de la ventaja comparativa de la abundancia del recurso petrolero, en tanto que los extranjeros en sus respectivos países no tienen restricciones de este tipo.

Desde muy temprano, se constituye la Cámara de Suplidores de Bienes y Servicios para La Industria Petrolera (Cámara Petrolera), para propiciar el máximo aprovechamiento posible de nuestra industria petrolera estatizada. La Cámara comenzó entonces a plantear la injusticia y lo absurdo de la interpretación de la Ley. Propusimos desarrollar áreas fuera de la explotación, como fue el caso del Lago de Guanoco, donde se nos contestó en forma oficiosa que este lago no podía ser explotado sino por el Estado ya que se trataba de un lago de hidrocarburos no tipificados como asfaltos por sus propiedades físico químicas. Igual tratamiento recibió el planteamiento de operar los campos que por menos eficientes se comenzaron a cerrar, ante lo cual propusimos su contratación con el sector privado para su manejo como un servicio prestado a una de las filiales de PDVSA, y al planteamiento de la Industrialización de los Hidrocarburos, aunque en este último caso, se nos expresó simpatía con la idea, que sin embargo no podía aplicarse por las restricciones de la Ley. Más adelante la Cámara comenzó a enumerar muchas actividades relacionadas con la industria petrolera, que no constituyen la esencia misma de la actividad petrolera, como son los servicios de electricidad, comunicaciones, vivienda, educación, transporte, servicios médicos, etc., que podrían ser prestados por el sector privado, como una forma de participación en el negocio petrolero por parte de los venezolanos. Tampoco tuvo mayor acogida este planteamiento, probablemente por la desconfianza de la capacidad de prestar servicios eficientes por parte de los contratistas nacionales, pero sobre todo, por la posibilidad de auto prestarse estos servicios como consecuencia de la disponibilidad de recursos financieros. El paradigma de la autosuficiencia estaba presente en Venezuela al "outsourcing" para optimizar sus recursos financieros. Todos estos ejemplos, más los contratos previstos en la cláusula quinta de la Ley que permite asociaciones estratégicas, a los cuales se les agrega la empresa Sucregas, los contratos de Riesgo Compartido para 8 nuevas áreas prospectivas y la participación privada en nuevos módulos de Orimulsión, constituyen lo que hoy en día se conoce como el proceso de Apertura Petrolera.
A estos procesos de privatización del sector petrolero, hay que agregar la privatización del sector petroquímico, también propuesto por la Cámara Petrolera de Venezuela desde 1989, que también se encuentra en proceso de análisis por parte del Congreso Nacional, pero que sin la menor duda permitirá a los venezolanos disfrutar de materia prima que abrirá nuevas fuentes de trabajo al sector privado nacional e internacional.

LA VERDADERA SIEMBRA DEL PETROLEO:

Para Venezuela una frase de la importancia de "Sembrar el Petróleo", ha sido mal interpretada, como la necesidad de invertir en actividades diferentes de la de los hidrocarburos o asociadas, los recursos provenientes del petróleo. De allí que se hayan invertido importantes sumas de dinero por parte del Estado, en múltiples negocios, propios del sector privado, justificando esas inversiones como la siembra del petróleo. Lo que el Estado debió haber hecho, era propiciar que el sector privado invirtiera sus ahorros en esos negocios, dándole de esta manera a los venezolanos la oportunidad de colocar su dinero en actividades productivas y rentables, y propiciar igualmente el desarrollo de otras actividades relacionadas con la petrolera por parte de inversionistas privados nacionales, extranjeros o mixtos, de forma de darle mayor valor agregado a nuestro abundante recurso natural. A título de ejemplo, en las zonas petroleras del estado de Texas, se desarrollaron innumerables negocios productores de bienes y servicios para la industria petrolera mundial, que hoy en día tienen una producción que cuantificada a los precios de los crudos vigentes para 1996, equivale a más de 2,5 millones de barriles por día, cifra mayor a la máxima producción histórica del estado de Texas, en cualquier momento de su historia. Igualmente, a lo largo de las áreas industriales refineras de los Estados Unidos, se encuentran centenares de plantas químicas que procesan corrientes de refinación en cantidades que constituyen el 24% del crudo procesado, y que elabora productos con valor agregado superior al 500% del valor de la materia prima. En Venezuela sólo se procesa de esta manera el 2% de los crudos producidos. Si igualáramos a los Estados Unidos en la proporción de crudo procesado, duplicaríamos el valor de nuestra industria petrolera, sin aumentar la producción. Estos son los ejemplos que queremos destacar de la verdadera siembra del petróleo. Pueden llevarse a cabo en un ambiente de apertura petrolera, cambiando los esquemas y modelos que han regido la explotación petrolera venezolana. Debemos obtener el máximo provecho de nuestro petróleo. Esto sólo lo podemos conseguir manteniendo siempre presentes los roles que el petróleo debe cumplir para obtener su mejor aprovechamiento. Estos roles, aunque no requieren mayor explicación, no han sido logrados en su totalidad hasta el presente y se expresan a continuación":





ROLES QUE EL PETROLEO DEBE CUMPLIR EN VENEZUELA:

1.- Fuente de divisas e ingresos principales de la Nación. Este rol ha sido el más reconocido, y de allí viene la expresión "renta petrolera", que no se ajusta a la realidad, ni siquiera en la época de las concesionarias, ya que los ingresos mal denominados renta petrolera, provenían de entregar riqueza no renovable a los compradores del exterior. Nunca constituyeron realmente una renta para el país, sino la liquidación de un activo, a pesar de haber sido por muchos años el origen de los ingresos de Venezuela. Nuestros gobiernos han sido realmente eficientes en obtener el máximo provecho de la explotación petrolera, pero no en su utilización para el provecho del país.

2.- Fuente de trabajo para los venezolanos. Hasta la nacionalización, poco de esto se había logrado. El más importante logro lo constituyó la venezolanización de la ingeniería en las empresas operadoras, que permitió formar el personal que posteriormente participó en la nacionalización. Posteriormente, el desarrollo de empresas productoras de bienes y servicios especializados, ha venido incrementando el número de venezolanos que obtienen sus ingresos de la industria petrolera venezolana. A este sector hay que agregar los que producen servicios indirectamente aprovechados por la industria petrolera.

3.- Materia prima que puede ser transformada para agregarle valor e incrementar la riqueza del país. Ya anteriormente hablamos del papel que le toca jugar a nuestro petróleo, y que puede dar trabajo adicionalmente a un extensísimo sector de la población nacional, en la transformación de materias primas en productos que pueden sufrir transformaciones posteriores con valores agregados importantes provenientes de mano de obra local produciendo bienes transables exportables que contribuirán a mejorar la economía del país.

4.- Destino de las inversiones de los venezolanos. Hasta el presente, los venezolanos no hemos utilizado nuestro recurso más importante como destino de la inversión de nuestros ahorros. Entre las razones más importantes para esto, además de la falta de cultura de inversión en empresas en manos del público, se encuentra la misma prohibición por parte de la ley que reserva al estado el manejo de los hidrocarburos. Al producirse la nacionalización, fueron estatizadas empresas que pertenecían a nacionales de Venezuela, es decir, que ya eran nacionales. La interpretación de la Ley, obligaba a que el Estado Venezolano fuese el único inversionista que pudiera colocar sus recursos financieros en el negocio petrolero. Esto unido a la negativa persistente de abrir la industria a la participación privada nacional, ha hecho que los venezolanos, para evitar la pérdida del valor adquisitivo de sus ahorros, dirijan sus inversiones a comprar divisas estables como el dólar. Esta tendencia ha creado serios problemas a nuestro signo monetario que visto disminuido su valor en más del 99%, ya que hoy representa menos de un centésimo de su antiguo valor. Para revertir esta tendencia es necesario propiciar la inversión de los ahorros de los venezolanos en los proyectos de desarrollo que la Industria Petrolera emprenda.

La industria ha reconocido este punto, y por ello ha creado un Fondo de Inversiones Petroleras, que constituye un primer paso hacia la participación de los capitales privados venezolanos en la industria petrolera. Creemos que esta iniciativa aunque en la dirección correcta, requerirá de mayores estímulos en un futuro cercano.

Los resultados de la política estatista que se inicia en Venezuela desde 1945, ha traído como consecuencia que a pesar de la importante influencia que el recurso petrolero produjo al país, hoy Venezuela ha regresado a niveles de ingreso per capita similares a los de 1960. Esto es indicativo de que la "renta" petrolera, no es suficiente para cubrir la dispendiosa vida a la que hemos estado acostumbrados, por ser estas condiciones de vida, excesivamente onerosas y anticompetitivas, en aspectos como la reserva de las riquezas naturales al Estado, sistema laboral paternalista del estado y del patrono para con el trabajador, situaciones legales laborales que propician la ineficiencia e impiden el estímulo a la productividad, como ocurre con los bonos y aumentos de sueldo decretados por estado, que contribuyen a igualar a los trabajadores que no rinden con los más eficientes, el premio al trabajador despedido, con el pago doble de sus prestaciones acumuladas, y numeros aspectos que el país parecería soportar cuando los precios del petróleo venían en un proceso de crecimiento continuo, pero que es incapaz de hacerlo en condiciones normales. Numerosas experiencias de otros países mas desarrollados que Venezuela como es el caso de Gran Bretaña, o como ocurrió también en otros países Latino Americanos como Chile, Argentina, Perú, Bolivia, etc., donde se liberó al Estado de las pesadas cargas de empresas estatales improductivas mediante un proceso de privatizaciones, que adicionalmente ingresa al Estado dinero que puede utilizarse para el pago de la deuda, con lo que el efecto beneficioso de las privatizaciones se duplica, por aliviar igualmente el peso de la deuda, al tiempo que se reducen los gastos y pérdidas del Estado.

La apertura al sector privado de la actividad petrolera, es beneficiosa, no sólo por la mayor actividad y producción que conllevará, con el movimiento económico, más dinero para los trabajadores, etc., sino también por proveer al país de un punto de comparación para estimular la competencia y la productividad, ya que hasta el presente no tenemos indices nacionales con los cuales comparar la eficiencia de nuestra industria petrolera.

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