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| Revista Electrónica Bilingue Nº 6 Agosto 1996 | |
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La Banda Guillermo Ortega
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La banda cambiaria tiene pocos amigos dentro y fuera del gobierno. Asesores muy allegados al Ministro de Cordiplan, quizas con el mismo tino con que hablan de reforma financiera, señalan que no puede aplicarse en un pais cuyo principal oferente de divisas es el Banco Central. Fuera del gobierno, algunos han expresado dudas de que en el entorno institucional que tenemos, con un Banco Central débil en todos los terrenos, ese esquema pueda ser utilizado con éxito. Lo peor de todo, a juzgar por los anuncios y la conducta del Banco Central, es que tampoco podría decirse que el sistema de bandas tiene buenos amigos en esa institución. El anuncio parece haber sido hecho por algún enemigo del esquema. Como quiera que desde hace algun tiempo, algunos economistas hemos venido destacando las virtudes de un sistema de bandas, creo mi responsabilidad hacer algunas acotaciones al respecto. Teoricamente la implantación de un sistema de bandas requiere de la defincición de tres aspectos fundamentales. 1) la amplitud de la banda. 2) la regla de desplazamiento de la paridad central y 3) la modalidad de intervención de la autoridad monetaria. Bajo la óptica del simple uso del sentido común, un sistema de bandas puede ser utulizado para una amplia variedad de propósitos. De hecho cualquier sistema cambiario, haciendo las modificaciones del caso, puede encajar dentro de esa definición. Por ejemplo un sistema de cambio flotante puede ser interpretado como una banda con limites que tienden hacia infinito. Igual cosa podría decrirse de un esquema de tipo de cambios fijos. La regla general es que la flotación del tipo de cambio siempre está acotada dentre de ciertos límites. El asunto fundamemntal no es tanto introducir un sistema de bandas, sino tener claro el propósito para el cual se vá a utilizar. Un sistema de bandas puede ser uitlizado de forma muy conveniente para producir un anclaje del tipo de cambio, sobre todo en condiciones en las cuales es necesario mantener cierta flexiblidad en el tipo de cambio como variable de ajuste. En este caso se trata de una especie de tipo de cambio fijo con un margen de flexibildiad para amortigurar perturbaciones exógenas. Ese esquema tiene la virtud de que la autoridad monetaria se compromete a defender el tipo de cambio, pero sin dar un seguro cambiario ante choques exógenos. Para que un sistema de tal naturaleza funcione, los tres aspectos antes señalados, a saber, la amplitud, el desplazamiento de la paridad central y la regla de itnervención deben estar en función de ese propósito. Es decir si usted quiere utilizar la política cambiaira como herramienta de anclaje, probablemente debe definir una banda de flotación no muy ancha, la regla de desplazamiento debe estar totalmente divorciada de la inflación pasada y la modalidad de intervención dese ser muy precisa y conocida por los agentes económicos. Este último aspecto es esencial. La definción de una banda deja por sentado que la autoridad monetaria solo va a intervenir en los límites. Eso es precisamente lo que constituye el atractivo del sistema. En la medida que los agentes económicos internalizan que cuando se toca uno de los extremos lo mas probable que ocurra es que el tipo de cambio se mueva hacia el interior de la banda, los agentes deben introducir esa información en sus expectativas. Explicado de manera un tanto mas técnica, las expectativas de los agentes económicos acerca del desenvolvimiento del tipo de cambio, están condicionadas por la impsición de límites a la distribuición de probabilidades que sirve de base para la formación de esas expectativas. Usted esperará que el tipo de cambio retorne al interior de la banda condicionado a que el Banco Central va a defender los límites. Si esa regla de intervención no es explícita, poco sentido tiene el haber definido la banda de flotación. El reciente anuncio del Banco Central, creo que demuestra que se asume un sistema sin creer mucho que pueda funcionar eficazmente. En primer lugar la definición de la amplitud de la banda parece excesiva. Si uno por ejemplo toma la variación del tipo de cambio en un periodo tan heterogeneo como 1983-1996, una banda de 15 puntos, de haber estado en operación en ese periodo, hubiese contenido estado las variaciones observadas en el tipo de cambio el 90% de los casos. Esto implicaría que una banda tan amplia en realidad no estaría haciendo mucho para definir una senda del tipo de cambio compatible con el objetivo de reducir drásticamente la tasa de inflación. Una banda de 15% lo que haria es reproducir la historia de inflación crónica de los últimos 13 años. La definición de la regla de desplazamiento de la paridad central si bien de forma correcta está definida en relación a una meta de inflación objetivo, resulta contradictoria con el anuncio que dicha regla solo operará hasta diciembre, cuando se corregira por el diferencial de inflación efectivamente observado. Si se va a anclar al tipo de cambio entonces hay que hacer el compromiso necesario. La pérdida de competitividad es algo que no se puede resolver en el ambito cambiario. Finalmente el no contar con una regla de intervención explícita es quizas lo mas negativo del anuncio del Banco Central. Anunciar una banda tan amplia y tener una regla de intervención que actua de manera nerviosa para defender la paridad central, es el tipo de cosas que hace dudar sobre la capacidad operativa del Banco central. Es el tipo de cosas que hace pensar que se trata de una banda extremadadmente especial, una banda del mismo signo de la susbasta de 1994 y de tantas otras extravagancias de política económica cometidas por la presente administración. | |