Revista Electrónica Bilingue       Nº 6     Agosto 1996

Adrián Pujol, el paisaje y la imaginación
No basta con decir que Adrián Pujol es uno de los grandes paisajistas venezolanos. Es preciso ir un poco más allá, como quien hace una excursión por ese paisaje y lo penetra y lo disfruta, lo ve desde lejos, de cerca, lo toca, y en algunas ocasiones puede sentir, incluso, ciertas fragancias de la selva. Cada pintor tiene una manera de ver el paisaje, puede ser una manera de suma objetividad, el paisaje como es, el Avila como es, o puede ser la recreación de ese paisaje, el paisaje como punto de partida de un paisaje imaginario que se transforma: la metamorfosis de los elementos, el juego de la creación, el paisaje no sólo como espejo del paisaje.

Adrián Pujol vive el paisaje, convive con él. Sus grandes lienzos no aceptan caballetes, porque no hay caballetes de tales dimensiones, ni tampoco es su estilo: el pintor extiende sus grandes telas sobre la tierra y sus telas se alimentan o se contagian de las arenas y de las materias del suelo. El pintor trabaja a campo abierto, bajo el sol que fuere, el sol de la isla de Margarita o el de los Llanos venezolanos. Soles que queman. Verlo puede ser un espectáculo. Quienes tienen el privilegio de acompañarlo disfrutan de la magia de la creación, pero también del modo de su trabajo, poco común, personalísimo, de Pujol.

No es el pintor de un solo paisaje, como el Cabré del Avila, o el Reverón fantástico de los paisaje marinos. Pujol es versátil y su obra se enriquece de manera permanente con las geografías más imprevistas. Las series más recientes de su pintura muestran su visión de la isla de Margarita, los tepuyes fantasmagóricos de Guayana, la vastedad de los Llanos occidentales, la tierra muerta de sed, y más allá de Venezuela, la serie del Central Park, en Nueva York, la luz velada del otoño. Entre las obra más admirables de Pujol pueden mencionarse dos que dedica a pintores de su predilección: al venezolano Armando Reverón y al alemán Ferdinand Bellermann. Como ama a esos pintores y a sus obras, Pujol las recreó y las incorporó a dos de sus lienzos.

En los orígenes de la pintura paisajistica en Venezuela está, justamente, Bellermann, quien llegó al país en 1842, visitó diversos lugares, especialmente de las regiones centrales y también por las tierras del estado Sucre y la Guayana. Bellermann dejó una colección significativa de su paso por el paisaje venezolano. Son las huellas de Bellermann las que sigue Adrián Pujol, cuando va de un lugar a otro y deja su testimonio del paisaje trasformado. Hay otros nombres famosos en la historia de la pintura paisajística venezolana: en 1852 llegaron a Caracas el danés Fritz George Melbye y el francés Camille Pissarro. Ambos pintaron intensamente y dejaron colecciones muy ricas de dibujos y pinturas. A pesar de la significación de estos visitantes, y de la probable influencia que pidieron ejercer, la pintura más notable del siglo XIX, la realizada por Martín Tovar y Tovar, Arturo Michelena y Cristóbal Rojas, prefiere la figura humana o la escena heroica al paisaje.

En 1912 un grupo de disidentes funda el Círculo de Bellas Artes, y entre ellos están Manuel Cabré, el más connotado paisajista del Avila y de Caracas, Rafael Monasterios (también paisajista) y Armando Reverón, el más singular de todos. Dos nombres enriquecen este momento del arte en Venezuela: el rumano Samys Mützner y el ruso Nicolás Ferdinandov, quienes les descubren a los venezolanos maneras diferentes de ver el paisaje y de ver la luz. Reverón se singularizó esencialmente por su tratamiento de la luz. Dentro de esos antecedentes se inscribe el arte de Adrián Pujol. Si a veces se tiene la sensación de que el paisajismo es una de las tendencias predominantes en la pintura venezolana de los últimos veinte o treinta años, quizás no sea más que eso, una percepción no bien fundada. Abstraccionismo y expresionismo, y también el cinetismo de los 60, parecieron predominar. Entre quienes asumieron el paisaje y le confirieron nuevas dimensiones, nueva manera de verlo y de tratarlo, enriquecidas sin duda por las otras tendencias y estilos, está Adrián Pujol.
1948Nace en Palma de Mallorca, España

1967
Estudios de Dibujo y Modelado en la Escuela de Artes Aplicadas de Palma.
Pintura y Dibujo en Arte-Estudio con J. Torrens Lladó
1970-73Escuela Superior de Bellas Artes de San Jorge, Barcelona.
1974Viaja a Venezuela donde reside hasta el día de hoy
1977-80 Centro de Enseñanza Gráfica de Caracas.
1977Pinturas al Temple, Sala Anexa de la Galería Mendoza Caracas.
1979Pinturas en Garcés y Velázquez Bogota, Colombia.
1980"Carpología y Lonografía" pinturas en la Sala Mendoza, Caracas,
1981Obra Gráfica, Sala Ipostel Extensión Oeste Museo de Arte Cotemporáneo, Caracas.
1983"Extraterritorialidades" Pinturas en la Sala Mendoza, CCS.
1985-86Pinta en Choroní-El Avila-Litoral Central
"Anacoretas y Misántropos II Bienal de la Habana,Cuba
1985-95Pinta por distíntos lugares de Venezuela y Estados Unidos
1994"Central Park Revisited" Galeria Cecilia Torres NewYork.


Fotografías por Daniela Chappard y Ana Luisa Figueredo

Limones de Turgua en playa Vallecito
1993-90x100 cm. óleo sobre tela

La Sabana de Uruyén
1992-100x292 cm. acrílico sobre tela

Vista nocturna
1992-85x126 cm. acrílico sobre tela

Memorial trees Central Park
1993-131x194 cm. acrílico sobre tela

Puente a la planta-Choroní
1990-90x142 cm. acrílico sobre tela

Casa Bonita-La Romana
1993-139x212 cm. acrílico sobre tela

Belvedere Castle Central Park
1993-131x219 cm. acrílico sobre tela

Puente de Guarenal
1990-150x140 cm. acrílico sobre tela

Retrato del Artista

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