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Revista Electrónica Bilingue       Nº 6     Agosto 1996
Torres Plaz y Arraujo

Arroba Digital Marketing

Descentralización y Democracia
Carlos Blanco
En los primeros días de agosto tuvo lugar en Caracas la "Conferencia Regional sobre Cooperación Política en materia de Descentralización en América Latina". De este evento surgió con claridad el hecho de que la descentralización es una corriente muy potente y está cambiando el rostro del Estado y de la sociedad civil en todos los países de la región. A pesar de que los encuentros con predominio de funcionarios gubernamentales tienden a carecer de fuerza crítica, por aquello de defender lo que hago yo, hace mi partido y mi presidente, lo cierto es que la descentralización se ha comeltido en la fuerza que está modelando las nuevas relaciones entre las instituciones públicas y los ciudadanos, aun en contra de los deseos de los propios gobiernos.
Se pudo apreciar con nitidez que este proceso no tiene ni un único origen ni un único destino. Hay dinámicas que enfatizan con
mucha fuerza la dimensión municipal y otras que lo hacen con la dimensión estatal, provincial o departamental. las hay promovidas fundamentalmente desde el Estado y también existen las que son impulsadas desde abajo, desde las organizaciones civiles. Tienen presencia las que poseen un énfasis administrativo y concurren las que ostentan un perfil político. Hay unas que están marchando con sentido progresivo y hay las que están retrocediendo.
Cierto que no puede pretender encorsetar todas estas experiencias en un solo patrón. Tampoco es conveniente hacerlo o siquiera intentarlo. Pero hay características generates que están impulsando esta dinámica regional:
1. El Estado nacional ya no puede seguir siendo, como en el antiguo modelo populista, el alfa y el omega del desenvolvimiento de la vida pública de una sociedad; no puede hacerlo, no hay recursos para soportarlo.
2. los ciudadanos no se conforman con migajas de participación: quieren ser protagonistas y hay dirigentes que así lo comprenden y lo procuran.
3. las instituciones nacionales para la participación, como es el caso de los partidos políticos, ya no pueden guarecer en su seno las necesidades de intervención ciudadana, ni los mecanismos clientelares satisfacen las demandas colectivas.
4. La "frontera política" se está expandiendo con la descentralización: surgen nuevos actores y liderazgos políticos.
5. La "frontera económica interna" se está abriendo como nunca. Gobernadores, alcaldes, dirigentes provincianos y locales, andan a la caza de inversiones para los territorios que gobiernan.
6. Se abre la oportunidad para que regiones deshabitadas, dejadas hace mucho tiempo de la mano de Dios por la incuria de gobiernos centralistas, puedan ser ocupadas y el sentido de nación tenga otra dimensión para los ciudadanos.
Las anteriores son algunas de las características de este proceso que le está torciendo el pescuezo al viejo liderazgo latinoamericano pero, sobre todo, a las viejas concepciones que lo han sostenido. Sin embargo, las resistencias son feroces. El centralismo resurge por entre los pliegues del sistema político y se acusa a la descentralización de promover la desintegración de las naciones (como si no estuvieran suficientemente contrahechas), que la descentralización agrava el déficit fiscal (como si la crisis no hubiese sido un conspicuo producto del centralismo), que la descentralización anula la autoridad central (como si ésta no estuviera diluida en su oceánica incompetencia tradicional). Desde luego que la descentralización no supone la eliminación del centro, del Estado nacional, lo que ocurre es que no puede seguir siendo un centro despótico y autoritario.
El evento fue promovido por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el gobierno y el gobierno venezolano. Allí participaron destacadas personalidades de la región, básicamente gobernadores y alcaldes. Fue una ocasión para constatar que América Latina ha entrado en otra ruta que marcará su rostro y su historia, aunque muchos dirigentes tradicionales ni siquiera se hayan enterado.
445 votos mexicanos
El lo. de agosto la Cámara de Diputados de México aprobó, en forma unánime, la reforma electoral. Este evento difílcilmente puede ser desconocido en sus implicaciones para el futuro de la democracia mexicana. El PRI, el PRD, el PAN y el PT se comprometieron a una agenda de cambios trascendentales: elección libre, universal, directa y secreta del gobernador de la capital, territorio que tiene más habitantes que varios países en el mundo; predominio de los recursos públicos sobre los privados en el financiamiento de las campañas y partidos (70% proporcional y 30% igualitario); eliminación de la representación del Ejecutivo en el Consejo General del IFE, Instituto Federal Electoral; nombramiento del Presidente del IFE por el Congreso; cambios en la justicia electoral; en la integración de las cámaras legislativas, entre otras reformas fundamentales. México ha iniciado una nueva historia institucional. Falta ver si los conflictos que lo rodean permiten el éxito de Zedillo en esta tarea.
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