En un lapso de tres días, Pepsi Cola en Venezuela fue transmutada
en Coca Cola. Embotelladora Hit, propiedad de Oswaldo Cisneros,
le dio la espalda a Pepsi Cola, la marca que detenta por amplio
margen la mayor participación del mercado nacional de gaseosas
(42%) en favor de Coca Cola, la cual tiene apenas 12%. No sólo
eso, sino que cuando una relación de 47 años llega
a su final repentinamente y el archienemigo pasa a ser socio,
algo debe haber andado muy mal. Venezuela ha sido una de un puñado
de países en todo el planeta en los que Pepsi ha mantenido
una participación de mercado mayor que la de Coca Cola.
Buena parte de ello se debe al agresivo mercadeo de la marca cuando
Antonio y Diego Cisneros se encargaron de la franquicia a finales
de los años 40.
Según los términos de la empresa conjunta 50:50
entre Embotelladoras Coca Cola y Hit de Venezuela, Cisneros combina
sus 18 plantas y su red de distribución, anteriormente
contratada a Pepsi al igual que sus propias marcas (Hit, Chinotto,
etc.) con las marcas de Coca Cola (Coke, Fanta y Sprite) y promete
una inversión de $ 500 millones en el mejoramiento de las
plantas y del mercadeo, etc. Las seis plantas y la infraestructura
de distribución de Coca Cola han sido colocadas en fideicomiso
con Merinvest para ser vendidas en subasta tan pronto como sea
posible. Pepsi ha respondido consignando una demanda contra Cisneros
por incumplimiento de contrato y prácticas monopólicas.
Y Pepsi, por su parte, ha comprometido $ 400 millones durante
los próximos cuatro años para recuperar la participación
de mercado que inevitablemente perderá.
Parece que Pepsi y Cisneros habían venido experimentando
problemas matrimoniales durante algún tiempo. Al igual
que en muchos matrimonios que se agrian, Pepsi aparentemente había
comenzado a tomar a su socio por descontado. Añádase
a ello que a Pepsi nunca le agradó del todo tener que competir
contra las marcas de Cisneros, y que Cisneros puede haberse disgustado
cuando fue dejado fuera cuando Pepsi compró la franquicia
de Burger King en Venezuela y lanzó su marca de bocadillos
Frito-Lay en el país.
Pero lo que inevitablemente llevó la situación a
su desenlace fue el anuncio el año pasado por parte de
Coca Cola de que planeaba invertir una enorme cantidad de dinero
en el mercado venezolano en un esfuerzo por mejorar la calidad
y acrecentar su participación del mercado, Parece que los
llamados de ayuda de Cisneros ante Pepsi en Estados Unidos para
financiar una contraofensiva cayeron en oídos sordos, De
hecho, el presidente regional de Pepsi con sede en Caracas, Alberto
Uribe incluso admitió que Cisneros había advertido
el año pasado sobre su intención de salirse del
contrato con Pepsi (supuestamente por razones de salud). Las conversaciones
entre Coca Cola y Cisneros comenzaron hace más de un año,
pero se hicieron claramente serias a medida que las relaciones
entre Cisneros y Pepsi se volvían cada vez más tirantes.
Si bien darle la espalda al líder del mercado nacional
puede parecer un riesgo enorme, Cisneros viene de una posición
de poder. El era el propietario de la red de distribución
y de las plantas embotelladoras. Sine ellas, Pepsi queda efectivamente
fuera del mercado hasta que pueda encontrar un nuevo socio lo
cual Pepsi ha dicho que puede tomar de seis a 12 meses. Naturalmente,
la compañía está vociferando acusaciones
de incumplimiento de contrato, colusión y afines. Sí,
Embotelladoras Hit tenía un contrato con Pepsi hasta el
año 2003, pero todo contrato tiene una cláusula
de salida. Al parecer, todo lo que Cisneros tenía que hacer
era comprar su salida.
Resulta sorprendente que Pepsi no lograra percibir las señales
de advertencia y que no preparara un plan de contingencia. Después
de todo, Venezuela no es un lugar donde se pueda mantener un secreto
fácilmente. Cisneros y Coca Cola claramente habían
planeado el cambio con precisión militar. Una empresa asociada
a Cisneros ha estado produciendo botellas de Coke durante algún
tiempo, y hubo a mano suficiente pintura para repintar toda la
flota de camiones de distribución de Pepsi con el emblema
de Coca Cola. Sin embargo, Pepsi parece haber sido sorprendida
con la guardia totalmente baja cuando el viernes se produjo el
anuncio del cambio.
Lo que resulta interesante es que Pepsi afirma que la negociación
de Coca Cola crea un monopolio de refrescos, Si las viejas plantas
de Coca Cola están siendo vendidas y por supuesto
que Pepsi estaría en libertad de hacer ofertas por ellas
¿cómo podría la negociación con Coca
Cola crear una situación más monopólica que
la que había disfrutado Pepsi?
El cambio debería traer algunos beneficios a Venezuela
y sus consumidores. En primer lugar, le eliminación efectiva
de la principal marca del mercado de bebidas gaseosas ha destruido
el cómodo oligopolio que había existido durante
tantos años. Coca Cola ahora tiene la red para sencillamente
aprovechar la sustitución y adueñarse de la participación
del mercado que le corresponde, pero el mercado ahora está
abierto a nueva competencia. Por ejemplo, las marcas Golden Cup
de Polar podrían luchar por captar una mayor parte del
mercado y la venta de las plantas embotelladoras de Coca Cola
significa que un nuevo participante podría acceder a parte
de la infraestructura necesaria para lanzar nuevas líneas.
En segundo lugar, la economía venezolana gana $ 900 millones
en nuevas inversiones: la clase de cifras que a menudo se escuchan
sólo en los círculos petroleros.
De manera que los consumidores venezolanos bien podrían
disponer de una gama más amplia de gaseosas, el país
recibe una bonita suma de inversión extranjera y Cisneros
probablemente conservará el liderazgo del mercado y la
posibilidad de ampliar su distribución hacia otros puntos
de la región. Sólo Pepsi parece haberse quedado
sin gas, aunque promete no rendirse sin una buena pelea.
Artículo de VenEconomía, Vol. 14 - No. 35,
21-8-96