El Instituto Interamericano de Derechos Humanos (IIDH), con sede
en San José de Costa Rica, acaba de publicar, a principios
de 1996 una recopilación de ensayos en honor del ilustre
profesor y juez norteamericano Thomas Buergenthal. Se trata de
una obra de 616 páginas cuyo editor es Antônio A.
Cançado Trinidade, Director Ejecutivo del IIDH, y cuya
presentación quedó a cargo de Pedro Nikken, Presidente
del IIDH. En este número de Venezuela Analítica
comentamos los primeros de esos trabajos, esperando publicar los
correspondientes a los demás en números futuros.
Sonia Picado Sotela, Vicepresidenta del Consejo Directivo
del IIDH, ex Juez de la Corte Interamericana y ex Directora del
IIDH, nos ofrece una reseña de la extraordinaria vida de
Thomas Buergenthal que va desde sus angustiados y sufridos años
de infancia en la Europa sometida al yugo del nazismo, pasa por
sus años de formación como hombre libre en los Estados
Unidos, a través de su brillante carrera universitaria,
desde el Bethany College en West Virginia, en New York University,
donde obtiene el título de doctor en Derecho, en Harvard
que le otorga títulos de magister en Derecho y de Doctor
en Ciencias Jurídicas en Derecho Internacional. La Dra.
Picado nos da cuenta de la fructuosa actividad profesional y docente
de Thomas Buergenthal, como profesor y experto en derecho internacional
y derechos humanos, ardiente defensor de éstos. Evoca
su reconocida labor como Juez de la Corte Interamericana de Derechos
Humanos, en la cual fungió como presidente y fue considerado
como el miembro más influyente. Se menciona, de manera
destacada, la actuación de Buergenthal, reconocida mundialmente,
como miembro de la Comisión de la Verdad de las Naciones
Unidas para El Salvador, en la cual lo acompañaron el ex
presidente de Colombia, Belisario Betancourt y el ex canciller
venezolano, Reinaldo Figueredo Planchart. Hay otras notas abundantes
sobre la vida del Juez, como su desempeño en la Delegación
Norteamericana a la reunión sobre Dimensión Humana
de Copenhague en la Conferencia sobre Seguridad y Cooperación
en Europa; su papel en el avance de la causa de los derechos humanos
en la Organización de las Naciones Unidas para la Educación
y la Cultura (UNESCO) que incluye la participación como
representante en jefe de los Estados Unidos en el Comité
encargado de la redacción del proyecto de procedimientos
del citado organismo para la formulación de denuncias sobre
violaciones de derechos humanos; su actuación como "Senior
Rapporteur" de la Asamblea de Montreal para los Derechos
Humanos que constituyó impulso primordial de la proclama
de Teherán que fue adoptada en 1968 por la Conferencia
Internacional de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. No
deja de citar Sonia Picado algunas de las publicaciones más
importantes de Thomas Buergenthal como The International Protection
of Human Rights , escrito en 1967 junto con el Profesor Louis
Sohn de la Escuela de Derecho de Harvard (1967); "International
Human Rights and International Education, escrito con la
Profesora Judith Torney-Purta, de la Universidad de Maryland,
en 1977; Human Rights in a Nutshell (1988) manual esencial
para los estudios de los derechos humanos en las escuelas de derecho
de las universidades de los Estados Unidos; Manual Internacional
de Derechos Humanos (1990) obra escrita con Claudio Grossman
y Pedro Nikken; y "Protecting Human Rights in the Americas"
en conjunción con Robert Norris y Dinah Shelton, merecedor
del Premio al Mejor Libro de la Inter-American Bar Association.
Cierra la reseña biográfica que nos brinda Sonia
Picado con la cita de unas palabras de Thomas Buergenthal, pronunciadas
con motivo de la conmemoración de los cincuenta años
transcurridos desde la famosa Marcha de la Muerte de Auschwitz
en la cual se vio obligado a participar como sobreviviente del
Holocausto. Reproducimos a continuación esas palabras:
El objetivo de nuestra vida, nuestra raison
d'être, debe ser el prevenir una repetición
del pasado, no solamente para los judíos sino para toda
la humanidad. Debemos hacer nuestro trabajo, grande o pequeño,
para asegurarnos de que quienes vienen detrás de nosotros,
sean ellos judíos, haitianos, ruandeses, seres humanos
de cualquier parte del mundo, sin importar su raza, religión,
nacionalidad, no sean víctimas de lo que nosotros vivimos.
Mientras no nos identifiquemos con las víctimas
de lo que sucede a nuestro alrededor y encontremos maneras de
expresar nuestra solidaridad para ayudar según nuestras
posibilidades, nuestra supervivencia será nada más
un insignificante acto de buena suerte. Solamente universalizando
su inhumanidad adquiere el sufrimiento de nuestra gente un verdadero
significado para el futuro.
II
Louis Sohn, Profesor Distinguido de Investigación
del Derecho del International Rule of Law Institute del George
Washington University Law Center, aporta al libro homenaje su
trabajo titulado The Contribution of Latin American Lawyers
to the Development of the United Nations Concept of Human Rights
and Economic and Social Justice [La Contribución de
los Abogados Latinoamericanos al Desarrollo del Concepto de la
Naciones Unidas sobre Derechos Humanos y Justicia Económica
y Social]. Se narra la evolución de proyectos sobre derechos
humanos a través de más de cien años de la
Conferencia Internacional de los Estados Americanos bajo el impulso
de los juristas de América Latina, ejercido en primer lugar
sobre el problema de la infancia con motivo del Primer Congreso
Americano del Niño en Buenos Aires, en 1916, cuya culminación
fue la creación de un Instituto Americano para la protección
de la Infancia en 1927. Hay un recuento de los logros del sistema
de las naciones americanas, a través de sus conferencias,
en el campo de los derechos de la mujer, de las condiciones de
los trabajadores. Mención especial se hace de la Declaración
de Lima a Favor de los Derechos de las Mujeres; allí, la
Octava Conferencia de los Estados Americanos convino en declarar
que las mujeres tienen el derecho: a) a tratamiento político
sobre base de igualdad con los hombres, c) al goce de igualdad
en cuanto a los derechos civiles, c) a plena protección
y oportunidad en el trabajo y d) a la más amplia protección
como madres. El trabajo del profesor Sohn destaca de manera muy
especial el papel jugado en pro de los derechos humanos por un
ilustre estadista panameño, Ricardo J. Alfaro, quien fue
Presidente de Panamá (1931-1932), Secretario General del
Instituto Americano de Derecho Internacional; en el Instituto,
Alfaro fue el principal motor para la adopción de una Carta
de Derechos Humanos, cuyo proyecto fue presentado al mundo como
una Declaración de Derechos Humanos Esenciales. Esos derechos
y garantías señalados en la Declaración son:
La Libertad de Religión, la Libertad de Opinión,
la Libertad de Expresión, la Libertad de Reunión,
la Libertad de Asociación, la Libertad frente a Interferencias
Dañinas, el Derecho a un Juicio Justo, el Derecho a no
ser detenido Arbitrariamente,, la Irretroactividad de las Leyes,
el Derecho de Propiedad, el Derecho a la Educación, el
Derecho al Trabajo, el Derecho a Buenas Condiciones de Trabajo,
el Derecho a la Alimentación y la Vivienda, el Derecho
a la Seguridad Social, a Participar en el Gobierno, a Igual Protección
y el principio según el cual, en el ejercicio de sus
derechos todos están limitados por los derechos de los
demás. Sin duda, el profesor Sohn logró destacar,
en un breve artículo, la contribución latinoamericana
al concepto adoptado por las Naciones Unidas sobre los derechos
humanos, reflejado claramente en el Pacto Internacional sobre
Derechos Civiles y Políticos que hoy tiene fuerza de ley
en casi todas las naciones civilizadas, así como en la
Convención Americana sobre Derechos Humanos, ley en todo
nuestro Continente.
III
El tercer trabajo de esta recopilación fue realizado por
Antônio Augusto Cançado Trinidade, bajo el
título de A Proteção Internacional dos
Direitos Humanos no Limiar do Novo Século [La Protección
Internacional de los Derechos Humanos en el Umbral del Nuevo Siglo].
Cançado es en la actualidad el Director Ejecutivo del
Instituto Interamericano de derechos Humanos y ha sido Juez de
la Corte Interamericana de Derechos Humanos y Profesor Titular
de la Universidad de Brasilia. Se nos ofrece una perspectiva
autorizada de la situación de los derechos humanos en el
umbral del siglo XXI. El análisis parte con la expansión
del sistema de protección de los derechos humanos a partir
de la adopción, en 1948 de las Declaraciones Americana
y Universal de los Derechos del Hombre. Se distinguen tres etapas
muy claras en la evolución del sistema de protección
de los derechos humanos: 1. De París a Teherán:
De la Internacionalización a la Globalización de
los derechos Humanos; 2. De Teherán a Viena: De la Globalización
a la Indivisibilidad de los Derechos Humanos; y 3. De Viena al
Nuevo Siglo: De la Indivisibilidad a la Omnipresencia de los derechos
Humanos. Vamos a resumir de seguidas lo que dice Cançado
sobre esas tres fases:
1. De París a Teherán.- Este período,
que Cançado denomina de la Internacionalización
a la Globalización de los Derechos Humanos se caracteriza,
en las dos décadas siguientes a 1948, por la desaparición
de la objeción de competencia nacional frente a la capacidad
de actuar de órganos supranacionales de supervisión
y por la afirmación de la capacidad procesal internacional
de los individuos. En ese lapso se aprobaron, en 1966, los dos
Pactos de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y "se reconoció
la naturaleza complementaria de los múltiples instrumentos
de protección (tratados generales, convenciones "sectoriales",
procedimientos basados en resoluciones, tanto a niveles global
como regional) mediante un proceso de interpretación reforzado
posteriormente a través de la construcción jurisprudencial
de los órganos de supervisión". Culmina la
etapa con la Primera Conferencia Mundial de Derechos Humanos,
que tuvo lugar en Teherán, en 1968. Esa Conferencia fortaleció
la universalidad de los derechos humanos y el concepto de que
éstos son indivisibles. Se nos habla de globalización
porque los problemas contemplados eran globales y requerían
soluciones globales; entre esos problemas globales figuraban las
violaciones más graves de los derechos humanos tales como
el genocidio, la práctica de la tortura y el apartheid.
2. De Teherán a Viena.- Entramos en el proceso que
va desde la globalización de los derechos humanos a su
indivisibilidad. La resolución 32/130 de 1977 de la Asamblea
General de las Naciones Unidas reafirmó la Proclama de
Teherán, la indivisibilidad de los derechos humanos globales
y le dio prioridad a la "búsqueda de soluciones para
las violaciones masivas y flagrantes de los derechos humanos".
Bajo este impulso, la Asamblea General convocó, en diciembre
de 1990, la Segunda Conferencia Mundial de Derechos Humanos que
se celebró en Viena, en junio de 1993. Refiriéndose
a los logros de la Conferencia de Viena, Cançado nos dice
que de "la lectura atenta de su principal documento final,
la Declaración y el Programa de Acción de Viena,
deja una primera impresión de que, a diferencia de la Proclamación
de Teherán que surgió de la Primera Conferencia
Mundial, le falta un eje central, una idea maestra.." y continúa:
"En efecto, no fue poca la significación de que la
Conferencia de Teherán hubiera logrado la consagración,
en un mundo dividido entonces por la bipolaridad de la guerra
fría, de la tesis de la indivisibilidad de los derechos
humanos, hoy de aceptación virtualmente universal, dando
lugar a una transformación considerable en el tratamiento
de las cuestiones sobre derechos humanos en el plano internacional
a partir de ese momento". Se nos citan las dificultades surgidas
en Viena, con la participación de delegaciones de 165 Estados
óen Teherán sólo participaron 68ó
y tomando en cuenta el foro de 800 organizaciones o gubernamentales
ONGs). A las complejidades de la Conferencia, se añadió
el hecho de que había delegaciones de nuevos Estados, que
aparecieron después de 1968, y que no habían tenido
la experiencia de haber participado en la redacción de
la Declaración Universal ni de los dos Pactos de Derechos
Humanos. Para el cierre de este período, Cançado
considera que "tanto la Conferencia de Teherán como
la de Viena forman parte de un proceso prolongado de construcción
de una cultura universal de observancia de los derechos humanos
."
Se nos presenta un resumen muy ilustrativo de la Declaración
y el Programa de Acción de Viena. En ese resumen se destaca
el reconocimiento, en la Declaración "de los derechos
humanos como inherentes a todos los seres humanos, y de la legitimidad
de la preocupación de toda la comunidad internacional por
la promoción y la protección de los derechos humanos
en todas partes, considerándolas como una responsabilidad
primaria de los gobiernos". Se relata, entre los momentos
más satisfactorios en los trabajos del Comité de
Redacción, la aprobación de toda una sección
que tiene que ver con el reconocimiento del derecho al desarrollo
como un derecho humano universal e inalienable. Nos refiere que
la Declaración y el Programa de Acción de Viena
se refieren también "a la necesidad de incorporar
prontamente los instrumentos internacionales de derechos humanos
y de derecho internacional humanitario al derecho interno de los
Estados, de modo de asegurarles la debida y plena implementación".
A manera de crítica sobre los logros de Viena, Cançado
dice:
Quienes desde hace muchos años actuamos en el movimiento
universal de los derechos humanos hubiéramos preferido
un documento que consagrase compromisos más precisos por
parte de los Estados y organismos internacionales, por ejemplo,
en lo tocante a la movilización de recursos humanos y materiales
indispensables para la causa de la protección de los derechos
humanos, y con un examen más profundizado de los problemas
de la coordinación y de los medios de fortalecimiento de
los mecanismos de protección.
3.- De Viena al Nuevo Siglo. En estos años cercanos
al año 2000, Cançado opina que, en primer lugar,
deben reforzarse las "estructuras internacionales adecuadas"
que actúen directamente sobre el respeto de los derechos
humanos y el mantenimiento del Estado de Derecho. En segundo
lugar, a partir de Viena se hace necesaria la movilización
de todos los sectores de las Naciones Unidas hacia la promoción
de los derechos humanos así como de una mayor complementación
entre los mecanismos de protección globales y regionales.
Sobre este segundo punto, debe surgir una mayor aproximación
entre las agencias y los órganos dedicados a los tres objetivos
básicos del sistema de las Naciones Unidas óel mantenimiento
de la paz y la seguridad internacionales, la promoción
del desarrollo económico y social y el respeto de los derechos
humanosó, para lograr la realización conjunta de
esos objetivos e "incorporar la dimensión de los derechos
humanos en todos sus programas y actividades".
A título de última reflexión en su trabajo,
Cançado aboga, en estos últimos años del
siglo XX, por la necesidad de protección y seguimiento
continuo de la situación de los derechos humanos en el
mundo. Dice textualmente: "Más transcendental que
cualquiera de los textos adoptados oficialmente en Viena se presenta
la movilización y el proceso de diálogo verdaderamente
universales generados por la Conferencia: tanto la Conferencia
propiamente dicha como sus tres Reuniones Regionales Preparatorias,
a la par que las cuatro sesiones del Comité Preparatorio
y las numerosas 'reuniones satélites' de la Conferencia,
congregaron un contingente cada vez mayor de Delegaciones gubernamentales
sensibilizadas por la noble causa. Así, más importante
que cualquier documento fue este ejercicio de reflexión
colectiva universal generado por la Conferencia Mundial, que
ciertamente fortalecerá al movimiento de los derechos humanos
en el sentido de generar y consolidar un seguimiento continuo
de su observancia por todos y en todas partes.
ISBN 9977-962-71-5
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