Ha paseado Ud. en los últimos tiempos por el centro de
Caracas ???? o por el este de la ciudad ????. En caso afirmativo,
sin duda habrá visto grupos o grupitos de mugrientos muchachos:
niños y niñas , sucios , flacos, con cara de
hambre...arrimándose
a la pared , o a la gente, acostados o recostados entre periódicos,
pidiendo ¨algo¨; inspirando miedo, asco, rabia o lástima
en el mejor de los casos. Ha paseado Ud. por Bogotá, o
por Sao Paulo..o México o por tantas otras capitales de
nuestra América Latina y contemplado el mismo escenario
???
Son los que ahora están llamando en distintos ámbitos:
¨Niños de la Calle¨. Representan uno de los
¨productos¨
inesperados , dramáticos y acusadores del fracaso de tantos
sueños políticos y sociales. Son también
el pronóstico más visible de fracasos futuros si
continúan los errores, el egocentrismo, el egoísmo
y la miopía selectiva¨ que éstos generan.
Esos.....¨Niños de la Calle¨...son problema
de otro...de otro ente, de otra institución, de otro individuo,
de otro país ..de otro mundo. ¨Me preocupa mucho ese
problema...pero no puedo hacer nada al respecto...no sé
de eso...no tengo tiempo para eso....¨
Sin embargo, el problema está ahí, a nuestro lado
de nuestras casas y de nuestros hijos , y tenemos que enfrentarlo
y resolverlo. Aunque sólo fuera por coherencia con nuestras
posiciones acerca de la ¨dignidad humana¨, de los derechos
humanos , del derecho a la vida, etc.etc. Las políticas
y los programas que están en marcha para atenderlo son
diversos y es tal la magnitud del problema que, hoy por hoy, toda
alternativa de respuesta merece ser probada y observada.
Para una primera aproximación quiero compartir unas reflexiones
: todo problema tiene que ser ¨denominado¨....antes
no existe. Por favor, no denominemos éste como: ¨LOS
NIÑOS DE LA CALLE¨. Es la etiqueta más
indigna, peyorativa y decalificatoria que puede elegirse. Solamente
pensemos nuestra valoración de la expresión: ¨MUJERES
DE LA CALLE¨!!!
Deberíamos llamarlos algo así como: niños
en peligro, muchachos en riesgo personal y social, niños
de América, muchachos de Venezuela, niños del siglo
XXI, niños de nuestro futuro, niños con todas las
necesidades...u otras. Lo importante es que no se usen denominaciones
que asignen atributos descalificantes, por ejemplo ¨niños
transgresores¨..o ¨niños ignorantes¨ o
¨huelepegas¨o ¨drogadictos¨...Aunque muy triste
y grave es que casi todos ellos son algo de todo eso.
No quiero plantear una sola idea o una sola opción para
el cambio; menos aún cuando importantes agencias internacionales
como UNICEF están usando la que en mi opinión es
la más peyorativa...Pero sí estoy segura de que
la actual denominación es francamente inapropiada y
perjudicial; no es cuestión de que luego en una larga
y sesuda disertación se expliquen las tipificaciones: niños
en la calle, niños por la calle, niños de la calle,
etc. etc. Sugiero que todos los que nos hemos comprometidos a
luchar por los cambios consultemos entre nosotros, y con especialistas
en el lenguaje, sus giros y evoluciones, para ubicar un término
digno, no eufemístico, pero mucho menos deprimente o descalificador.
Esta descalificación implica una predicción externa,
negativa hacia los niños o muchachos en esa circunstancia
y luego se convierte, paradójicamente, en una predicción
interna la cual produce una suerte de motivación o meta
a futuro porque está conllevando una percepción
de un cierto ¨status¨ deseado y valorado por los mismos
niños. ¨Yo no voy para la escuela porque soy un
niño de la Calle¨, ¨Yo no me quedo en
este sitio, yo soy de la calle¨.
Si no tenemos gran prudencia y cuidado, pero más aún
si no emprendemos todos acciones contundentes y efectivas, continuaremos,
como países produciendo NIÑOS PARA LA CALLE.
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