En Venezuela, los jóvenes llamados "niños
de la calle" por los medios de comunicación, por el
estado y por las organizaciones privadas y públicas, son principalmente
aquellos que duermen en las calles, aquellos que huelen pega,
de vestimenta miserable, causando problemas, pidiendo limosnas,
jugando en las tiendas de máquinas de juegos de video. Sin
embargo, en la ciudad de Caracas, capital del país, con
cuatro millones de habitantes, el número de jóvenes creciendo
en las calles, dentro de un contexto de violencia diaria, es mucho
mayor que aquellos pocos miles clasificados como "niños
de la calle". El proceso de socialización de los jóvenes
de los barrios, se realiza cada vez más en las calles antes
que dentro de una familia o la escuela. Es en el barrio, o en
otras calles de la ciudad donde un gran número de muchachos de
estos sectores desarrollan sus relaciones y amistades. Es en las
calles donde encuentran estrategias para obtener una forma de
vida, estos es, encontrado trabajo (chambas) en la economía
informal --más del 50%-- no solamente como limpiabotas sino
como vendedores de perro calientes, ladrones de stereos, vendedores
de libros, artesanos, sicarios y traficantes de droga.
Estos jóvenes categorizados como monos de barrio,
malandros y ahora Jordans (Joldans) pueden ser acusados
de ser causa del alto índice de violencia que ocurre en
la ciudad. El enfoque con el que se percibe a estas personas es
como a bárbaros, capaces de robar carros, librar batallas
callejeras o matar por un par de zapatos. No se presta tanta
atención sin embargo, a la violencia a la que son sometidos
estos jóvenes de escasos recursos económicos, diariamente.
Los malandros, o como se les llama ahora, Jordans,
crecen en las calles no sólo por razones de miseria. No
vienen al barrio solamente debido a su situación familiar.
La pobreza por sí sola no explica el complejo proceso de
traslado desde los barrios marginales hacia las calles. Pobreza
como causa ---niños en las calles debido a la pobreza---
deja poco espacio para la vida imaginaria de estas personas. Pobreza
como categoría reificada no explica las relaciones entre
gente joven en las calles y la comunidad, el sistema social de
rehabilitación, los medios de comunicación y las políticas
sociales. No explica como las clases dirigentes justifican o perpetúan
esta situación , ni se explica el sentimiento de ambivalencia
hacia estos muchachos. La pobreza no recoge la complejidad de
cuestiones como son por ejemplo ø porqué el huelepega
prefiere jugar en las maquinas de video del boulevard antes de
alimentarse una buena comida. øPorqué es que estos
jóvenes sin recursos están asesinando para obtener
una par de zapatos costosos Nike antes de otro tipo de mercancía?
.
Muchos de estos jóvenes son desertores de la escuela y
comienzan una vida de malandreo en las calles donde pueden obtener
ganancias fáciles. Probablemente, sus vidas son terriblemente
cortas, pero ellos prefieren eso a una larga vida de trabajo duro
a $100 mensuales. Vienen a las calles en busca de los que creen
será una mejor forma de vida --viven a través de la
imaginación. Al obtener un arma, zapatos Nike, un walkman,
y chaquetas de los Chicago Bulls, los malandros o Jordans sueñan
que controlan sus propias vidas.
Mi vida como malandro comenzó aproximadamente hace dos
años cuando le decía a mi padre que quería
un par de zapatos Nike que cuestan ocho mil bolívares,
y él no me los quiso comprar. Mi padre gastaba todo su
dinero en caballos y alcohol. Yo estaba molesto y entonces un
amigo me preguntó si quería tener dinero. Le dije
que si, "quiero compara un par de zapatos y mi padre no
me quiere dar el dinero". El tipo comenzó a darme
drogas para esconder y me pagaba dos mil bolívares a la
semana. Pronto me di cuenta que todo marchaba bien y compré
los zapatos que siempre quise y siempre tenía dinero para
salir con las chicas.
En esta narrativa, Felix, un joven de diez y siete años
que conocí en el centro de detención juvenil Carolina,
escribe su experiencia de como inició su vida de malandro.
Su recuento apunta hacia los recursos que los jóvenes encuentran
para obtener riqueza material, además de lograr un significado
a sus vidas y a aceptar los riesgos que ello conlleva. Ilustra
como las identidades de esos jóvenes desplazados de Caracas
son negociadas en un contexto de escasez y violencia.
La representaciones de su propio yo se forman y se negocian a
través de un capital simbólico y de los bienes de
consumo asequibles a los individuos jóvenes, o aquellos
que son capaces de obtener. Los Jordans, o nuevos malandros, desarrollan
un estilo asociado con zapatos Nike, cortes de pelo a lo NBA.
Como un "bricoleur", los jordans reunen elementos
de cultura material que son masificados, comerciales y personalista.
Las conexiones pueden parecer extrañas cuando se observa
que cultura del basketbol norteamericano, de propiedad japonesa,
domina la cultura de los venezolanos de clase baja.
Estos jóvenes creciendo en las calles de la ciudad poseen
estilos particulares de ser que han sido creados en un contexto
de diversos realismos, como los que el antropólogo Arjun
Appadurai denomina un orden cultural global, un mundo con muchas
clases de realismo, algunos mágicos, algunos socialistas,
otroas capitalistas y algunos todavía sin nombre. Muchos
realismos que han sido masificados por los medios de comunicación
y procesados mediante la imaginación. Más personas
en todo el mundo observan su propio mundo a través del
prisma de las vidas posibles que ofrecen los medios de comunicación
y las mercancías.
En los últimos treinta años de la historia democrática
de Venezuela han estado presentes períodos de gran riqueza
económica por causa de los incrementos de precios del petróleo
en los años setenta; y tiempos de crisis que emergieron
de la caída de estos precios así como la mala administración
de los recursos en los años ochenta y noventa. En la "Venezuela
Saudita " de los años setenta diferentes grupos de
personas surgieron de manera indiscriminada y de modo súbito hacia
posiciones de poder político y económico. En la crisis
socio-económica que está afectando a Venezuela desde
la última década, las estructuras de clases se están
movilizando y hoy no están claros los estándares que
definen a su clase media, de la que incluso se está suponiendo
su rápida desaparición .
Esta fluidez de las relaciones de clase es un todo un nuevo juego
en Caracas. Grupos jóvenes de esta ciudad son ejemplo de
diferentes clases de conciencia socialincrustada en la estructura
del país.
En Venezuela es muy difícil separar los diferentes estilos
de juventud como sub conjunto de la categoría "cultura"
ordenadamente delimitada como clase, edad y diferencias raciales.
Personas de origen similar, económico, color de piel, viviendo
en la misma vecindad pueden percibirse entre ellos como personas
totalmente diferentes. Se identifican con grupos de distintos
estilos. La cultura hegemónica en este punto no se circunscribe
necesariamente dentro de una caja de clase media, pero sí
como a una cultura global e internacionalmente cuestionada.
El desarrollo del estilo crea un espacio para la oposición
y la resistencia solo cuando reconoce la elaboración simbólica
de contradicciones, de transacciones entre fuerzas que no pueden
ser conciliadas en la realidad. Los estilos de juventud en Caracas
no son expresiones de una "subcultura" o simplemente
rituales de resistencia sino como un lenguaje de las contradicciones
de la sociedad. Ellos son acerca de la trascendencia imaginaria
dentro de un mayor contexto de la ciudad violenta. Un joven de
un barrio observa como la corrupción de los funcionarios
(white collar) es aceptada y a veces, hasta aplaudida,un funcionario
preso puede salir de la carcel como candidato presidencial, o
retorna a su anterior y poderoso cargo. Estos jóvenes creen
que las mujeres desean a un hombre que tenga un vehículo,
al menos una motocicleta. El muchacho se observa a si mismo como
un cosmopolita, se siente bien usando sus jeans Pepe. Busca la
forma de obtener lo que se ha convertido en importante parael
sin que necesariamente piense que debe luchar en contra del orden
estructural de las cosas.
El estilo de la juventud de Caracas existe, en parte en el mundo
de la fantasía. Se vive a través de la imaginación
y es menos reductiva en términos de clase. Para los jóvenes
de Caracas el estilo crea un poderoso habito ya que hay
diferentes sueños sobre lo que es la cultura dominante
(existen muchos realismos para participar en la cultura dominante).
La superioridad es cuestionada porque existen diferentes sueños
sobre lo que es superior. Para los Jordans que conocí,
la superioridad se relaciona con los ritmos de la música de salsa,
los zapatos Nike y su admiración por las estrellas del basquetbol.
La posibilidad de fama y riqueza lograda a través de un
deporte, basquet o hasta beisbol, o cantando salsa no parece serles
tan lejana. Ellos tomaron prestado ese éxito.
A la temprana edad de diez y nueve, Jerry Rivera, un cantante
de salsa de Puerto Rico, goza hoy de fama internacional. Tiene
dinero, fama y hasta una esposa y un bebé. Sus canciones
de salsa son acerca del amor y sobre una imaginaria vida de éxito
rápido. Las canciones son percibidas por estos jóvenes
en lo que ellos creen que es reflejo de sus propias situaciones
y experiencias y provee una manera de interpretarlas.
Los estilos de la juventud en Caracas están definidos en
relacion a rituales particulares de consumo y hacia mercancías
mediante su propia lógica única. El consumo para los jordans
es una acción de orden físico que involucra transacciones
en parte violentas en sí mismas. Los jordans corren muchos
riesgos para obtener el dinero o las cosas que desean. Los riesgos
van muchas veces mucho más allá de lo imaginable. Muchos
están dispuestos a morir or un par de zapatos. La aceptación
de eventos trágicos que giran alrededor de mercancías
y bienes de consumo es cada vez más común en Caracas. Las
muertes causadas por robar un par de zapatos gradualmente se ha
convertido en noticia matutina, es ojeto de conversaciones en
el metro y en fiestas. Lo que es horroroso es el sentimiento general
de desesperación, que ya se hace rutinario, al contemplar
que cualquiera pueda ser asesinado en cualquier momento por un
par de zapatos. Un paso más dentro del surrealismo, y aún
más sorprendente , es el hecho de que muchos de estos jóvenes
rehusan entregar sus zapatos y mueren por ello. Acaso esto es
heroismo?, o acto necio?, o acaso es producto de que el valor
de la vida sea tan insignificante?.
Y las tragedias continúan amenazando a las familias, como a la
madre que con inmenso sacrificio obtiene el dinero para los zapatos
de su hijo y es asesinado por estos. Por ejemplo, Wilkinson Guevara,
diez y seis años fue asesinado en enero de 1994,luego de
haber sido asantado dos semanas antes. Dice el diario:
El 24 de Diciembre, el joven que luego sería asesinado
habria recibido una advertencia de un grupo que había tratado
de robarle otros zapatos. En esa ocasión, sólo lo
golpearon con la culata del revolver. Este miércoles, sin
embargo, cuando el joven corrió , el grupo disparó
la bala que causó su muerte horas después ( El Naiconal,
Enero 7, 1994-D1).
La madre, quién le había dado parte de los quince
mil bolívares ( salario mínimo en aquel tiempo)
de modo que se pudiera comprar otro par para año nuevo,
estaba furiosa por el hecho de que el niño pudiera haber
sido salvado si no hubiese perdido tanta sangre porque en los
hospitales rehusaban atenderlo.
Estas tragedias por causa de zapatos sin embargo, revelan profundos
problemas dentro de la comunidad. Disputas por territorio, problemas
sobre mujeres, enemistad personal...son mediadas a través
de mercancías. Cosas como zapatos Nike o una chaqueta de
los Chicago Bulls se han convertido en una manera de diálogo,
en una forma de intercambio violento donde nuevas definiciones
de honor y valor de la vida están emergiendo. Personas que
crecieron como vecinos están ahora luchando a muerte entre
ellos por un par de zapatos.
Elvis en el Centro Carolina describió en su diario cómo
la violencia de las relaciones son mediatizadas a través
de los zapatos:
El 16 de abril de este año, debido a una discusión
con muchachos de mi barrio, tuve que cometer el mayor error de
mi vida. Ese error fue matar a uno de los muchachos que pertenecían
a la banda que me molestaba y a mi compadre John .
Bueno, todo comenzó cuando cada vez que ellos me veían
se acercaban y trataban de robarme y humillarme frente a cuanquier
persona que estuviese por allí. Allí fue cuando
decidí que quería vengarme y comencé a ahorrar
para comprarme un arma para defenderme. No pasaron muchos días
cuando me encontraron con mi compa Jhon y su hermano, y dijeron:
Quítate la chaqueta y los zapatos.
Y mi compadre preguntó, øporqué vas a robar
a mi compadre?..
Ellos respondieron: - No te metas Jhon porque esto no tiene nada
que ver contigo
Yo dije: í Miren, no les voy a dar nada porque no me gusta
cuando alguien trata de robarme í y entonces uno de los
tipos me puso una 38 en el estómago y dijo:
- Quítate la chaqueta y los zapatos porque te voy a disparar.
Me molesté realmente y les dije: Bueno, si lo vas a hacer
hazlo de una vez porque no te daré mis cosas.
El tipo acercó la 38 aún más y dijo:quieres ver como
te disparo?
-Sólo hazlo.
Reflexionó por un momento y luego me disparó y comncé
a caer igual que él mientras decía: Vamos muchachos
éste tiene suerte.
- Yo aún no he muerto.
De los jóvenes que conocí en las calles y en los
centros de detención, muy pocos estaban dispuestos a hacer
entrega de su estilo, a pesar del peligro que eso significa.
En Venezuela, un país donde la cultura de consumo transnacional
surgió junto con la riqueza petrolera, la movilidad social
frecuentemente se construye en términos de capital simbólico.
El Poder y el status se encarnan en estilos particulares. Hoy,
para aquellos con habitus de riqueza, ello incluye mercancías
como teléfonos celulares y carros costosos. Para los jóvenes
de los barrios, el tener poder, o "ser alguien",
significa tener un arma, una motocicleta, y ropa de marca. Un
malandro o Jordan, puede vivir en un rancho pero no se siente
proletariado, o clase trabajadora, o pobre, o marginal cuando
desarrolla un estilo particular con esas mercancías. El
estilo es una forma de vida que trasciende la mera moda o una
declaración. Provee a la juventud de identidad y de sentido
de pertenencia mientras que simultáneamente los marca como
delincuentes o delincuentes potenciales.
A pesar de todos esto, existe un rechazo general en cuanto a
percibir a estos jóvenes en las calles como parte de una
fábrica social compleja cuyas vidas ocurren más allá
de los límites geográficos de un boulevard, Caracas,
Venezuela. La vida de estos muchachos con sus sueños de
Nintendo y zapatos Nike tienen experiencia en el contexto de procesos
globales más amplios. Su imaginación y tácticas
son formadas dentro de fuerzas locales y globales ---golpes de
la policía, tiendas de video, productos de los Chicago
Bulls, canciones de salsa o pega-- que generan nuevas formas de
pensar acerca de la juventud en relación con el consumo.
El cuerpo, disciplina y el castigo. Estas personas existen dentro
de marcos más amplios de poder que están a la vez incrustados
y son internacionales, y que responden a presiones y condiciones
que van más allá del mundo de instituciones formales
y estructuras económicas.
Tenemos que abrir espacios para escuchar a los niños y
adolescentes sin trivializar y bajar sus voces. Hay necesidad
urgente de adoptar nuevos modelos para mejor comprensión
de los que significa crecer bajo estas condiciones
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