Revista Electrónica Bilingue       Nº 7     Septiembre 1996

Ernesto Leon: el dibujo como destino
Entre los pintores venezolanos de las últimas décadas Ernesto León sobresale por su calidad y por su versatilidad.También por su inmensa capacidad de trabajo y por su dedicación. Una breve visita a su taller de Los Chorros, en Caracas, basta para ilustrar al visitante sobre su personalidad: una organización que impresiona y un orden que se impone a primera vista. Tras ese orden, está el pintor y tras el pintor un artista de inverosímiles recursos. Tras ese orden pude estar el desorden de la imaginación. El artista o el creador que pugna por no dejarse avasallar por las ideas y que traduce, día tras día, en óleo o en el dibujo, sus poderes imaginarios. No trataremos ahora de dar una visión completa de su arte, por que es demasiado extenso, y conviene concentrarnos en uno de sus aspectos: el dibujo. Ernesto León es un dibujante de gran sensibilidad y de linea espontánea, como lo demuestra esta selección del Museo Virtual.

Entre las características personales de Ernesto León debe anotarse, en primer lugar, su cultura, su gran dominio de la historia y de la teoría del arte y su vasta experiencia. Sus estudios llevados a cabo tanto en España y Francia, como en lo Estados Unidos, le han dado la mejor instrumentación y el mejor conocimiento a que puede aspirar un hombre de su sensibilidad. Debemos anotar que Ernesto León es el creador del "círculo del dibujo" que congrega a los mejores dibujantes venezolanos y que todos los lunes, en el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas Sofía Imber, se reúnen con sus papeles y sus lápices para explorar de manera sistemática una de las grandes disciplinas plásticas de todos los tiempos, punto de partida y secreto de todo arte.

El joven escritor, Rafael Arráiz Lucca escribió un texto sobre el pintor que hemos escogido para acompañar esta breve muestra de sus innumerables dibujos.

La Crisopeya de Ernesto León
En un galpón en Los Chorros Ernesto León trabaja afanosamente. Conocí al pintor cuando regresó de Nueva York, a principios de los años ochenta y, desde entonces, cuantas veces me acerco a su obra se apodera de mí el convencimiento de que lo domina una fuerza de grandes proporciones. Esta energía que lo posee lo tiene en el camino de construir una obra plástica vastísima, no sólo por la inusitada cantidad de piezas concluidas sino por los registros que abarca. No tengo como probarlo pero intuyo que la fuerza a la que aludo tiene su fuente en la impronta espiritual que lleva consigo el dibujante. Pero no me refiero a que la inspiración de su trabajo sea de orden religioso, aunque es posible que lo sea, aludo a que al espacio en blanco León deja que lleguen los fermentos más profundos, menos controlables de su psiquis, de su espíritu, de su alma. Seguramente, muchas de la imágenes que sus dedos modelan, responden a procesiones internas de las que el pintor no tiene conciencia. Deja que afloren como si estuviese decidido a trabajar con las materias más hondas, menos superficiales, menos tamizadas por la cárcel de la conciencia.

En el conjunto de retratos más recientes que ha terminado el dibujante uno de los rasgos fundamentales es la mirada. Los ojos de los personajes son poderosamente elocuentes porque llevan en sí mismos la noticia de la soledad, del vacío. Son miradas plenas de sentido porque se pierden al lo lejos sin objeto. Otra característica de los rostros de León es que no es fácil precisar el sexo, son ambiguos. Pertenecen a seres a los que no se les ha precisado la genitalidad, y esto ocurre en el caso de que no ostenten cabellera y, también, en los dibujos que si levan algo que les cubre la pelada cabeza. Calvos o no, el género permanece, más que oculto, imprecisable.

A las líneas que fijan el contorno unas veces las puebla el rojo y otras el negro o el gris. Algunos de sus personajes parecieran haber perdido la vida y otros, por el contrario, da la impresión de que la sangre los habita. Muchos tienen rasgos fisonómicos negroides y otros asiáticos, aunque no faltan las narices alargadas y duras de un europeo. En verdad, la multitud de fantasmas que acompañan a León no podría decirse que pertenecen exclusivamente a una raza. Lo que si es común a todos los retratos es la búsqueda de la esencialidad del ser, y no pretendo con esta frase hacer alarde de alguna construcción de orden metafísica. Trato, más bien, acercarme a lo que el creador persigue: que los dibujos sean la expresión más sintética de al imagen que se formó en su interior y que no queda otra alternativa que exteriorizar, que expresar.

No son personajes anecdóticos los que trae del subconsciente la mano de León, son figuras esenciales que vienen como marcadas por la huella de una o varias experiencias centrales, definitorias de un carácter, de un arquetipo. Quizás esta multitud urgida por regresar sea la que le da tanto nervio, tanto poder al dibujo de León. De no haber un rayo creador como insuflado por imanes desconocidos, muy probablemente el incansable trabajo del artista había cesado, pero la tarea no puede interrumpirse cuando la urgencia de esta multitud secreta clama por decir lo suyo en el papel.

Es un lugar común afirmar que en el interior del hombre pugna por expresarse un caudal que no logra superar las costras de la superficie. Una de las tareas a las que parece estar llamado el hombre contemporáneo es a la de encontrarle camino a esta interioridad a la que tan poco se conoce, al menos en el mundo occidental. En este sentido León está haciendo su trabajo: deja de las aguas desconocidas de su interioridad afloren todo lo libremente que sea posible. No siempre se puede, a veces un gendarme autoritario anda cerrando puertas con un mazo de llaves en la mano, oculto tras un traje amistoso y hasta con los mejores modales. A este hombre de las superficies León no le hace ningún caso. Los rostros que el dibujante retrata vienen de adentro. Sus máscaras vienen subiendo desde un fondo oscuro hasta la zona de claridad de papel. Antes de esta alquimia, no existen.

ERNESTO LEON
1956 Nace en Caracas
EXPOSICIONES INDIVIDUALES IMPORTANTES
1985Sala Mendoza,Caracas-Venezuela
1987Sala Mendoza,Caracas, Venezuela.
Museo Francisco Narvaez,Margarita-Venezuela
1989"Idearios del Silencio", Sala Mendoza. "Dibujos" Galeria de Arte Nacional, Caracas-Venezuela
1991Galeria Garces Velazquez, Bogota- Colombia
1992Museo de Arte Moderno, Mérida-Venezuela.
1993Centro Italo Latinoamericano deRoma,Roma-Italia.
1995"ExVotos" Galeria Via, Caracas-Venezuela.
1996"Obras Recientes" Galeria Acquavella,Caracas-Venezuela
REPRESENTADO EN:
Museo Metropolitano de N.Y., New York-U.S.A.
Galeria de Arte Nacional Caracas -Venezuela.
Museo de Arte Moderno de Bogotá-Colombia.
Museo de Arte Contemporáneo Sofia Imber, Caracas-Venezuela.
Petróleos de Venezuela, Caracas-Venezuela

Personaje 1
Pastel sobre papel

Personaje 2
Pastel sobre papel

Personaje 3
Pastel sobre papel

Personaje 4
Pastel sobre papel

Personaje 5
Pastel sobre papel

Personaje 6
Pastel sobre papel

Personaje 7
Pastel sobre papel

Retrato del Artista
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