Los estudiantes que han llegado a obtener las más altas
calificaciones en pruebas internacionales son de los países
que mayoritariamente tienen un plan de estudio único y
programas con objetivos específicos por grados y por asignaturas.
El currículo único tiene muchas ventajas, entre
las que destacan la de proporcionar una referencia concreta para
la formación de los docentes, facilitar la continuidad
de los estudios en el caso de que el estudiante se cambie para
otro plantel, dar una base común para las reflexiones y
la planificación entre colegas y una clara orientación
básica para los docentes sobre qué hacer y qué
lograr en cada grado con cada asignatura y, fundamentalmente,
en la formación de buenos ciudadanos.
Los argumentos contra el currículo único son muy
variados. Entre ellos se detacan aquellos que afirman que limita
la creatividad y conduce a la rutina y los que defienden que los
docentes en su planificación deben ser como los pintores,
que ante cualquier estudiante actúan igual que frente a
una tela en blanco y pintan en cada caso un cuadro diferente.
Sin embargo, varios países asiáticos, famosos por
un desarrollo socioeconómico impresionante y un sistema
educativo eficiente, tienen un plan de estudio único y
se caracterizan porque los docentes que trabajan en el mismo plantel
elaboran un solo plan de clase y se reúnen periodicamente
para mejorarlo, lo que ha servido para responder a la metáfora
de los pintores con otra que plantea que los educadores "son
artistas como los violinistas que hacen el esfuerzo por tocar
cada vez mejor la misma pieza y no tratan de componer el concierto
mientras lo ejecutan".
Si los "proyectos pedagógicos de plantel" que
se están ensayando en nuesto país, bajo la coordinación
del Ministerio de Educación, van a determinar que los docentes
de cada plantel puedan decidir sobre cambios fundamentales en
el plan de estudio y en los contenidos de los programas, se llegaría
a una gran anarquía curricular con la cual se dificultaría
el traslado de los alumnos de un plantel a otro y se perdería
el principio de unidad del sistema educativo establecido en el
Artículo 15 de la Ley Orgánica de Educación.
El plan de estudio y los programas obligatorios para todo el país,
que podrían enriquecerse con algunos contenidos específicos
que se incorporen en los Estados o en los Municipios y con muchas
estrategias instruccionales que se desarrollen en los planteles,
no son los culpables de todas las fallas del sistema educativo.
En relación con este aspecto es conveniente aclarar que
un currículo nacional no significa un currículo
rígido sin oportunidades para la creatividad. En el camino
hacia la flexibilidad curricular ya se habían dado algunos
pasos interesantes cuando aún no existía la Ley
de Descentalización y Transferencia de Competencias del
Poder Público de 1989, que no se deben dejar de mencionar
como características de los planes de estudio y programas
de Educación Básica, vigentes para todo el país
desde 1985:
-Las especificaciones de los contenidos y de los objetivos básicos
que corresponden al plan de estudio por nivel, etapas y grados
van acompañadas de sugerencias instruccionales y de actividades
que el docente puede enriquecer según sus posibilidades.
-La materia Formación para el Trabajo se puede ofrecer
dentro de un rango de horas semanales por alumno entre seis y
catorce. Con ello se persegue que cada plantel, después
de estudiar sus necesidades y sus posibilidades decida cuántas
horas dedicará a esta asignatura. Además, se dejó
a cada plantel la libertad de decidir cuáles especialidades
puede ofrecer de acuerdo con la dotación y los docentes
de que disponga.
-Se mantiene un aspecto que siempre ha estado en la planificación,
como es el de la posibilidad de realizar adaptaciones regionales
o locales de los contenidos, sin llegar al parroquialismo que
sólo estudia lo local y lo estatal.
-El docente siempre ha sido autónomo en su aula con sus
enfoques, sus metodología y sus estrategias instruccionales.
Esta autonomía, por cierto, disminuye un poco cuando se
practica la planificación cooperativa, pero se mejora la
calidad de la enseñanza como producto del aporte de todos
los docentes del mismo grado o asignatura. Con esta planificación,
se comparte el entusiasmo y los progresos de todos, los triunfos
son de toda la institución y los fracasos se pueden corregir
con el esfuerzo colectivo.
-Una de las pruebas de que el plan de estudios y los programas
vigentes de Educación Básica son bastante flexibles
y estimulan la creatividad de los docentes, ha sido el hecho de
haber permitido la proliferación, en esta última
década, de ensayos y proyectos en algunas instituciones
oficales o privadas y de programas innovativos en los Estados
Bolívar, Mérida, Monagas, Aragua y Apure, por nombrar
los más conocidos.
-Una innovación importante fue la que se logró con
la implantación del Programa de Microplanificación,
auspiciado por la Organización de Estados Americanos y
coordinado por la Oficina Sectorial de Planificación y
Presupuesto (OSPP) del Ministerio de Educación, desde 1986
hasta comienzo de 1989. Con este enfoque se dio un gran impulso
a las Unidades de Planificación Zonal (UPZ) y a los Distritos
Escolares en cuanto a la realización de diagnósticos,
formulación de prioridades y consolidación de datos
estadísticos por planteles, por Distritos Escolares y por
Estado, que sirvieran en este momento de orientación más
cierta en la toma de decisiones y en la solicitud de recursos
presupuestarios en el nivel central del Misterio de Educación.
Es una lástima que este programa haya sido desmantelado
posteriormente, y por ello el proceso de descentralización
no cuenta en este momento con una base de datos confiable y cada
Municipio o Estado debe reiniciar la colección y organización
de toda la información que se requiere como etapa previa
a la transferencia de competencias.
-Otro paso importante en el proceso de flexibilización
del currículo fue el de diseñar un plan de estudio
con algunas asignaturaras específicas para atender a las
poblaciones rurales, indígenas y de fronteras.
El desarrollo de un currículo básico único
debe estar acompañado, entre otros, de un sistema en el
cual desde el nivel ministerial hasta el del docente de aula tomen
en serio los objetivos que allí se proponen; de docentes
bien pagados, bien preparados en lo que enseñan y actualizados
periódicamente; de planteles bien dotados; de bibliotecas
de aula, escolares y públicas como apoyo del currículo;
de programas nutricionales compensatorios; de un sistema de planificación
cooperativa por parte de los docentes, con sesiones periódicas
destinadas al análisis y a la reflexión de todo
lo relacionado con el rendimiento y la conducta de los estudiantes;
del apoyo para desarrollar proyectos para la solución de
problemas del plantel y de la comunidad; de padres y representantes
incorporados, en lo posible, a actividades del plantel y convencidos
de la importancia del apoyo que deben dar a sus representados
para el mayor éxito en sus estudios; y, finalmente, y quizás
lo más importante, de estudiantes dispuestos a hacer el
esfuerzo indispensable para el desarrollo de sus aptitudes potenciales.
Cuando se critica el plan de estudio único se le achacan
todas las culpas del fracaso estudiantil y se olvidan los otros
factores mencionados anteriormente. Países que generalmente
tienen "todo lo demás", como los Estados Unidos
e Inglaterra, están revisando y orientando sus reformas
educativas hacia estándares e indicadores nacionales y
un currículo único respectivamente, como una tendencia
contra la heterogeneidad curricular. ¿Se tiene que desintegrar
el currículo básico único que tenemos en
lugar de mejorarlo junto con "todo lo demás"?
Se debe estar alerta por el interés que pueda haber en
el debilitamiento del poder del Estado en la "suprema inspección
y vigilancia" de la educación que establece el Artículo
79º de la Constitución venezolana.