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Cada gobierno pretende crear un clima de optimismo haciéndonos
creer que los inversionistas extranjeros están haciendo
cola por tener el privilegio de invertir en Venezuela Luego de
la paralización de las inversiones privadas y la masiva
fuga de capitales y talento que experimenta nuestro país,
pareciera que nuestros gobernantes no se sienten profetas en su
propia tierra y desean que se les reconozcan sus grandes dotes
de dirigentes coqueteando y buscando en los inversionistas extranjeros
los aplausos que no les otorgan los ciudadanos del país.
Un país destruido por soberbia
Detrás de todo este coqueteo gubernamental con las
inversiones extranjeras existe implícito un mensaje de
soberbia política muy arraigado en nuestra población:
Venezuela no cuenta con suficientes empresarios de primer orden
en el sector privado que inviertan y generen riqueza y empleo
sin sustentarse en los típicos del estado... Es por lo
pusilánimes que son nuestros empresarios, la razón
por la cual el estado - a través de sus dirigentes políticos
- tuvo que tomar un papel estelar en la economía y hacer
las veces de empresarios, tanto como gerentes y fuente de última
instancia para generar empleos. Igualmente, ahora los políticos
de esta democracia estamos todos unidos en la importante tarea
de atraer inversionistas extranjeros y junto con las empresas
del estado proveeremos el empleo y la riqueza que todos anhelamos.
Este pensamiento considero que es la base filosófica que
impone la dirigencia política del país y ha que
ha encontrado un gran apoyo en la ciudadanía del país,
en el FMI y hasta dentro de las élites; económicas
e intelectuales tradicionales del país Pero ese
razonamiento que sustenta el capitalismo de estado y que ya el
venezolano lleva dentro de la piel es el que nos ha empobrecido
al trasegar como si fueran una sola cosa las funciones
de estado con aquellas pertinentes para los ciudadanos.
Un repaso a la historia de la soberbia económica en
Venezuela
Desde la independencia de Venezuela las élites económicas
los llamados conservadores aunque eran buenos administradores
no habían avanzada ni como inversionistas ni como innovadores
y menos su labor empresarial permitió crear una economía
donde el talento ciudadano fuese incorporado a un proceso autosostenido
de creación de riqueza Nuestras élites empresariales
cercanas al poder realmente poco cambiaron, luego de la independencia,
las costumbres e instituciones económicas feudales que
impusieron nuestros colonizadores. Esta falta histórica
de una élite ciudadana creadora de riquezas y que permitiera
igualdad de oportunidades a todos los ciudadanos -permitió
que la oposición política populista - los liberales
- fuesen tomando el estado venezolano (en proceso de creación).
Los funcionarios públicos liberales fueron alimentando
el odio a las clases mantuanas y poco a poco fueron creando un
ambiente de irrespeto a la propiedad privada -con el fin teórico
de resarcir a las clases sociales oprimidas. La realidad de las
políticas de expropiación, endeudamiento extremo,
altos impuestos, empréstitos forzosos y medidas populistas
de liberales es que los funcionarios públicos se fueron
convirtiendo en los grandes empresarios y comenzaron a monopolizar-poyados
por el control de las instituciones del estado- todos los recursos
del país. Al pueblo, acostumbrado a no recibir oportunidades
de las élites mantuanas, veían el proceso de apoderamiento
de los recursos del país en manos del estado como una nueva
esperanza que les garantizaría un mayor bienestar ciudadano.
Con los años, el estado venezolano fue apartando al históricamente
poco emprendedor sector privado como motor de la economía.
Y los líderes políticos de nuestra democracia
luego de haber derrocado a la dictadura ha mantenido esta
misma dinámica económica que se exacerbó
con la privatización del petróleo en 1976, manipulando
la esperanza en un pueblo espoleado por sus élites
que en toda su historia no han ido mucho más allá
que la de ser feudoempresarios reproduciendo los patrones de conducta
económica de las colonias.
La soberbia de banda a banda:
Sin embargo, luego de 37 años de democracia bajo el
modelo de estado y funcionarios públicos empresarios que
suplen las deficiencias del sector privado para crear empleos
y desarrollo a través de las empresas del estado, Venezuela
ahora despierta de otra gran catástrofe histórica:
el estado empresario también demostró ser un estrepitoso
fracaso. Luego de haber administrado US$ 300.000 millones de ingresos
petroleros, varios de los funcionarios públicos empresarios
quedaron multimillonarios y dejaron una marginalidad que llega
al 80% de la población, una inflación y una devaluación
que se dispara alrededor de 1 2.000%, unas deudas externa e interna
que alcanzan U$$ 52.000 millones, una corrupción y
lo que es más preocupante una falta de motivación
empresarial que ha permitido que las cuantiosas inversiones del
estado se han convertido en chatarra o en el mejor de los
casos empresas castradas como las petroleras que apenas extraen
petróleo del subsuelo igual que lo hacían hace 75
años.
Adicionalmente a la catástrofe descrita tenemos otra más
dura realidad; el poder político incubado en la esperanza
de la democracia política y económica, se desvirtuó
en un nuevo feudo y ahora controla con toda la soberbia
que podría crititicársele a los mantuanos del siglo
pasado tanto el poder económico, como el legislativo,
el judicial y las instituciones electorales de Venezuela de manera
de impedir que el país y sus instituciones sea dirigido
por los más talentosos, honrados y creadores ciudadanos.
E estamento político a través del estado
se convirtió en un opresor constante a las iniciativas
ciudadanas (aumentar impuestos mientras mantiene el monopolio
de los recursos naturales en manos del estado a través
de empresas que en su mayoría generan pérdidas)
y en muchos casos para lograr mantenerse en muchos casos para
lograr mantenerse en el poder han tenido que llegar a acuerdos
con la vieja dirigencia empresarial, de manera de cartelizar la
economía.
Es por esta cartelización de la economía entre políticos
y dirigentes del sector privado que en Venezuela no funciona el
libre mercado para generar empleo y bajar el precio de los bienes.
Es por esto que la población venezolana paga las tarifas
de teléfono y electricidad más altas del mundo,
los ahorristas venezolanos ni siquiera son compensados por el
efecto inflación, mientras que los empresarios comunes
tienen que pagar las más elevadas tasas de interés,
es por esta cartelización de la economía entre políticos
y dirigentes del sector privado que el ciudadano común
esta sometido a pagar altísimos impuestos y a la vez financiar
enormes pérdidas que acometen los funcionarios públicos
en las empresas del estado que mantienen un control monopólico
de los recursos naturales del país.
Es por esto que se firman acuerdos con el FMI (como el Gran Viraje
y la Agenda Venezuela) que descalabran la pequeña y mediana
industria . Es por esto que las privatizaciones en Venezuela empobrecen
a los ciudadanos venezolanos al dejarlos sin empleo (como en México
y Argentina). Es por estos que la apertura petrolera sea sólo
negociaciones entre transnacionales y funcionarios públicos.
Es por esto que los altos funcionarios públicos
tratan los bienes del estado como si fuesen propio En realidad
en Venezuela las petroleras no son del estado sino que ya está
privatizada, pero en manos de los ciudadanos sino del poder político
de turno (recordar caso del uso de aviones de PDVSA).
Sin soberbia económica para el año 2.000
Los venezolanos hoy pagamos mayores tasas de interés,
mayores precios de vehículos electricidad, teléfonos,
y contamos con peores servicios y menos accesos a los recursos
del país que cualquier ciudadano de países desarrollados.
Hay otras dos verdades verdades que contradicen el modelo de desarrollo
adoptado por nuestros gobernantes: 1. los propios venezolanos
hacen cola por colocar sus ahorros en bancos extranjeros y estos
superan en 8 veces a los depósitos locales (los depósitos
de ahorros de los venezolanos en el extranjero se estirnan en
US$ 60.000 millones mientras en Venezuela apenas llegan a US$
7.800 millones), y 2. la fuga de talento.
El exagerado interés por las inversiones extranjeras y
la exagerada desidia por atraer inversionistas venezolanos que
muestran nuestros políticos podría interpretarse
como lo siguiente: ìCon el cuento de que en Venezuela no
hay empresarios ya los políticos tradicionales lograron
desprestigiar al máximo al sector privado y la iniciativa
general y desplazaron al sector privado creando empresas del estado
que controlan monopólicamente los principales recursos
económicos del país. Ahora con 80% de pobreza y
empresas del estado quebradas que además no generaron
empleos bien remunerados
y crearles normas especiales para ver como ponen a andar esta
ya destruida máquina que se llama Venezuela." Esto
es ya vaciados los bolsillos de los venezolanos para el manejo
de esos recursos (vía Recadi, Otac, auxilios bancarios,
impuestos, deuda pública externa e interna) ahora una parte
del estamento político requieren sangre nueva ( o venaditos)
en la forma de inversionistas extranjeros para seguir explotándolos
como ya hicieron con el ciudadano de Venezuela a
través de su injusto sistema de leyes e instituciones que
están diseñadas para ir picando a los que trabajan.
Ellos saben que la gran pobreza existente producto de acaparar
el poder político legal y económico en las mismas
manos amenza la estabilidad de las instituciones creadas
a partir de la democracia.
Líderes políticos sin ninguna ciencia
Físicos como Alquímedes 2000 años A.C,
Aristóteles, Ptolomé, Keplen, Newton y Einsten han
evolucionado con el tiempo, desde creer que las fuerzas primarias
de la naturaleza eran tierra, agua, aire y fuego, hasta ahora
entender que otros parámetros más relevantes y menos
obvios son los elementos que componen la naturaleza; la
fuerza eléctrica, la atómica, la cuántica
y la gravitacional. Esta evolución del pensamiento físico
ha posibilitado el surgimiento de las computadoras, los viajes
espaciales, la robótica, la bioenergética, la química
y otros conocimientos que han colaborado drásticamente
a mejorar nuestra calidad material de vida. Estos avances científicos
han ido lográndose a través de comunidades científicas
que debaten abiertamente (en foros, artículos, investigaciones,
etc. ) las distintas promesas sobre las cuales se deben erigir
los principios de esta ciencia de manera de poder entender la
naturaleza y dominarla con mayor precisión.
Igualmente, las ciencias políticas se desarrollaron con
el fin de permitir el avance del hombre en sociedad. Desde Aristóteles,
Platon, San Apustín. Rosseau, Smith, Hume, Locke, Montesquie,
Marx, Hegel, Hamilton, Madison, Freud, etc., han discutido debates
tras debates a lo largo de la historia los principios humanos
y sociales que permiten que los individuos y sus sociedades avancen.
Entre todos estos pensadores han logrado discernir cuales principios
individuales o ciudadanos que se deben preservar y garantizar
de manera de lograr un mayor progreso económico y social
en cualquier sociedad. Este avance en el pensamiento político
no ha permeado en las mentes de nuestros dirigentes En este sentido
muchos políticos todavía creen en que aire, fuego,
agua y tierra son los elementos que impulsan y componen la naturaleza
de las sociedades la mentalidad Marxista colectivista penetra
cada institución política y económica de
nuestro país a través de nuestros líderes
Todavía demasiados líderes venezolanos sostienen
que es a través del estado que se genera riqueza y van
a la contraria de lo que los grandes pensadores políticos
del pasado y presente descubrieron: que la iniciativa privada,
la libertad individual y la propiedad privada eran los motores
del progreso social.
Cuando esta mentalidad colectivista de algunos de nuestros líderes
se ve confrontada por crisis económicas que ellos mismos
producen, entonces actúan como siempre: destacando el rol
mesiánico del estado. Así por ejemplo cuando quiebran
las empresas del estado que algunos líderes tradicionales
crearon, entonces estos mismos líderes ponen de moda las
privatizaciones. Pero estas privatizaciones sólo las conciben
a través de funcionarios públicos y para exprimir
nuevos ingresos para el fisco, sin importar el desempleo que causen.
Cuando otros políticos descentralizan no transfieren la
propiedad de las escuelas y hospitales a los profesionales que
administran esas instituciones, sino que más bien las transfieren
del funcionario público central al local. Cuando hay que
cerrar el déficit fiscal, éste se hace sólo
a través de mis impuestos sin importar que ya el estado
sea el principal dueño de todas las empresas del país.
Cuando el FMI presta dinero a Venezuela, éste lo hace para
apuntalar las reservas internacionales del país. Sin embargo,
estos préstamos o inversiones con garantías
a su vez subsidian al tipo de cambio y como consecuencia
abaratan las importaciones haciéndolas competir deslealmente
con el empresario local hasta acabarlo y generar crisis bancarias
creando un estado general de morosidad.
Peor aún, cuando nuestros líderes tradicionales
se ven obligados ante las crisis por ellos creadas a cambiar de
principios políticos de conducción social (i.e.
de estatizadores a privatizadores), ellos lo hacen diciendo que
son las realidades las que cambian y que no han sido ellos los
equivocados (pero resulta que China y Japón se estancaron
durante el renacimiento europeo debido a la aplicación
de políticas estáticas). Incluso, estos dirigentes
impulsan las reformas sin cambiar los personajes. Vemos personajes
comunistas impulsando privatizaciones y empresarios pidiendo subsidios
a los organismos multilaterales con garantías del estado.
E1 presidente Caldera hoy quiere atraer inversiones extranjeras
sin siquiera contradecir al Procurador de la República
cuando dijo que la propiedad privada en Venezuela no era un derecho
fundamental.
De esta forma, constitucionalmente Venezuela es un país
pasmado. No se consagran los derechos que promueven mayor progreso
social como la propiedad privada de todos los recursos del país.
Se consagra el derecho del estado sobre todas las riquezas
mineras e hidrocarburos del país, se desestimula al
ciudadano a ganarse su propio pan, a pagarse su educación,
salud y vivienda con su trabajo y se le incentiva a un pensamiento
difuso de cómo se genera el bienestar colectivo.
Para que vengan las inversiones extranjeras....
¿Serán los misrnos líderes que consagraron
1os atropellos del estado y falsearon la fuerza del individuo
los que atraerán inversiones extranjeras y nacionales?
¿Será el presidente Caldera con ministros postcomunistas
que no han hecho una oposición profunda a estos falsos
principios Constitucionales de 1960 los que atraerán
inversiones de venezolanos?
¿O es que pensamos multiplicar por 10 nuestra producción
nacional propulsados en la energía rnarxista que promulga
nuestra Constitución de 1960?. Esto sería igual
a pretender lanzar una nave espacial a la Luna, impulsada por
combustión a carbón y no por la energía cuántica
que representan la libertad individual y la propiedad privada
como fundamento del estado.
Nuevas inversiones vendrán sólo....
Cuando hayan nuevos partidos y nuevos líderes desarrollen
una nueva visión y consagren el trabajo individual y la
propiedad privada como base del progreso social. Pero hoy por
hoy en Venezuela nisiquiera hay oposición política.
La falta de oposición en el país es tan profunda
que todavía hay quienes creen que ìadeco es adeco
hasta que se mueraî o quienes explican cualquier barbaridad
anticiudadana resignadamente corno diciendo ... ìestamos
en Venezuelaî como si el talento individual poco puede hacer
por cambiar el nefasto sistema político que nos empobrece.
En este sentido, reconstruir los principios fundamentales sobre
los que estamos tan atrasados como cociedad - la falta de fuerza
del individuo y el irrespeto a la propiedad privada tomará
muchos años ya que hoy por hoy nisiquiera hay una verdadera
crisis del modelo constitucional colectivista que nos ha hundido.
Es por esto que hago tan malos pronósticos y con tanta
seguridad cuando se presentan nuestros líderes tradicionales
con nuevas reformas modernizadoras del estado y endosada por el
FMI. Pienso que bajo sus principios sociales nada saldrá
bien. Mientras en Venezuela no haya una rectificación profunda
de los principios constitucionales que la empobrecen, nuestro
país se verá sometido a estar en la cola de las
inversiones extranjeras, esto es a aquellas inversiones que germinan
de la miseria como el narcolavado, los casinos y las inversiones
delictuosas. Nunca debemos pretender que otros extranjeros hagan
lo que no somos capaces de hacer nosotros mismos.
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