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Revista Electrónica Bilingüe       Nº 8     Octubre 1996
Economía
¿Sociedad Empresarial o Estatal?
Dr. Alberto Krygier


Tocqueville opinaba que se quería una nueva ciencia política para un mundo nuevo y estudió las instituciones políticas de los Estados Unidos de América como una base para mejorar las de Europa. Entendía que los cambios económicos y políticos estaban produciendo un ámbito distinto y confiaba encontrar en los Estados Unidos de América una respuesta adecuada para el viejo continente.

Ahora estamos en una encrucijada parecida: nos enfrentamos a un mundo nuevo y a una nueva economía, transformados principalmente por la ciencia y la tecnología, y posiblemente tengamos que volver a buscar en los Estados Unidos de América un paradigma del desarrollo, ya que la nueva economía está creando interrogantes hasta ahora desconocidas en el campo social y sobre todo en el laboral.

Después del colapso del comunismo y ante la evidencia de que el socialismo no ha tenido éxito, se está buscando otro camino. Según Reginald Dale, el presidente de Francia - Jacques Chirac - está probando una versión modificada del ortodoxo capitalismo anglosajón y del paternalista capitalismo continental francoalemán, para manejar la crisis de desempleo. busca una salida fácil que le permita reducir el desempleo sin tomar medidas impopulares, como enfrentar a los sindicatos o reducir el Estado paternalista. Indefectiblemente tendrán que llegar a esto para lograr su objetivo, aunque implique desordenes sociales, como se vivieron recientemente en Francia. También en Asia están experimentando con algunas variantes del capitalismo. Por algo dice Peter Davis, editor de The Economist, que capitalismo es sólo el nombre que se da a los sistemas económicos en los cuales la gente tiene la posibilidad de poseer propiedades y en los cuales las fuerzas del mercado juegan un rol importante.

Pero parece que no es fácil seleccionar lo mejor de los distintos caminos y crear una sola opción que no presente desventajas, porque las virtudes y los defectos de los sistemas están indisolublemente entrelazados. No es sencillo combinar al mismo tiempo altos salarios, jugosos beneficios sociales, elevada calidad de vida, libertad económica y social, y empresas competitivas con bajo desempleo.

Aunque falla en algunos aspectos, la economía de los Estados Unidos de América es al que más se acerca a este ideal. la gran mayoría de los indicadores económicos señalan que la economía de los E. U. A. está progresando en forma positiva en su sexto año de expansión desde los finales de la recesión de 1990-91. Atrás quedaron los temores a la amenaza japonesa y alemana.

Una de las razones principales ha sido la reacción enérgica del empresariado americano; las utilidades de las empresas han sido muy buenas. Una vez más los empresarios americanos reaccionaron con rapidez e inteligencia, encontrando muchas vías para disminuir costos y ser más competitivos en un mundo de moderado crecimiento económico.

Entre otras iniciativas gerenciales, la estrategia de valor, los recursos medulares, el mercado agresivo, las alianzas y fusiones, la calidad total, la reingeniería y el empuje para reducir costos, han ayudado a ganar la batalla de la competitividad y a mantener baja la inflación. Así, para lograr éxito en la nueva economía, muchas empresas han podido obtener, con las ganancias normales de sus operaciones y la emisión de acciones en la bolsa, los fondos necesarios para nuevas inversiones e innovaciones, sin tener que acudir a préstamos onerosos.

En muchos casos la reducción de costos han significado el despido de numerosos empleados, algunos de los cuales no han conseguido trabajo al mismo nivel del que perdieron. Sin embargo, la economía ha creado cerca de 11 millones de empleos más de lo que existían en el momento de la última caída de la economía. La nómina ha aumentado en 200% desde 1960, y para las empresas y sus accionistas el rendimiento ha sido relevante. En los tres primeros meses de 1996, las utilidades llegaron a $642.8 millardos, 8,7% del PTB, y las acciones en la bolsa de valores se mantienen a un alto nivel.

Si queremos tener crecimiento con empleo, tenemos un buen ejemplo en la economía de los E. U. A., que, entre otras cosas, ha sabido eliminar obstáculos al mercado de trabajo, reducir el papel del Estado regulador e intervencionista, promover el mercado de capitales y la actuación de la banca de inversión, apoyar las exportaciones, y fomentar la productividad y la inversión en un ambiente de libertad y seguridad. En pocas palabras, se abrió campo al empresario, se desarrolló y fortaleció una economía empresarial.

En la gran mayoría de los países se nota la tendencia de ir acercándose cada día más hacia el sistema estadounidense, con algunas variantes típicas de la cultura e idiosincrasia de cada uno. En definitiva y a grandes rasgos, son obvios los beneficios de este sistema para los trabajadores que van a tener empleo, para el empresario que va a tener oportunidades, y para los políticos que van a poder lograr su objetivo de una gestión útil, provechosa y popular.

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