Revista Electrónica Bilingüe       Nº 8     Octubre 1996
Corina Briceño
Ättä de Piedra:
La casa como territorio de asentamiento y recinto de la naturaleza

Corina Briceño hace a la selva "habitar" la casa y su obra comunica una búsqueda transcendente de comunicación entre un entorno donde la naturaleza y cultura se funden con el propio Yo. Tal proceso de comunicación/comunión convierte a la casa de la selva en un espacio de simbólica dimensión interior, donde selva y origen se transmutan en una vía de piedras ancestrales e intervenciones de hombre que hace de ellas pez, flor, comunicación y planta. "ättä" de piedra, es una instalación que, a la búsqueda de conexiones simbólicas, une interesantes soluciones en pintura y técnicas gráficas.

María Luz Cárdenas
Directora de Departamento de Investigación y Curaduría de Museo de Arte Contemporáneo Sofía lmber.MACSI.


Casa de piedra
Casa de piedra está basada en la ättä, vivienda principal, utilizada por los Yekuana desde tiempos remotos.

La observación de estas casas por los diferntes sitios por donde he estado, me ha llevado a reflexionar sobre ella, de su historia, de sus mitos, de la magia de sus habitantes y de sus costumbres, del entorno, de la selva que se ve a través de la montaña y sus misterios, de los ríos que la rodean.

Esa vivienda , que por milenios ha pertenecido a comunidades originarias, ha resguardado sus tradiciones y mitos, se ve hoy amenazada por una transculturización que ocurre de una civilización técnicamente "superior" y por el hombre mismo en su afán de abarcar e invadir más.

La casa que presento es de la selva original, intervenida por su gente, y para llegar a ella se recorre una vía de piedras llenas de itos, de magia y de historia.

En un paisaje sugerido, entre extrañas caligrafias y signos, Corina Briceño nos deja ver y al tiempo nos oculta sus apuntes de una naturaleza desmesurada como es la Orinoquia y Amazonia venezolanas. Sus hombres, nacidos d la tierra como los árboles , en medio de profundas transformaciones culturales, parecieran avanzar hacia un destino incierto por entre la encrucijada final del siglo. Sin embargo, ellos saben secretamente que la historia es como una rueda, como el camino que marca el sol sobre la tierra y que el tiempo va y vuelve sin resolver la paradoja del mundo que al moverse no se mueve.

Corina Briceño ha aprendido de estas gentes a ver en cada semilla, planta o piedra signos que son invisibles a los ojos profanos. En sus cuadros están marcadas las claves para entender la continuidad y el cambio que entretejen las vueltas del tiempo, ues los indios se mueven como el viento en la dirección correcta; para ellos, mañana no es otro día, es el mismo que ha crecido y regresado.

Lilia Delgado


Huachamakari y Signos
Acrílico sobre lino
155 x 238 cms
1996


Ättä de Piedra
Acrílico sobre lino
Pintado en sitio
intervenido por su gente 1996


Hombre Ancestral
Colografía
223 x 139 cms 1996


Retrato del Artista por Ana María Yánez

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