Revista Electrónica Bilingüe       Nº 8     Octubre 1996

Margot Römer: Balance de Ser
Roberto Guevara
Cuando caemos en nuestro vacío, y el piso falta bajo los pies, recuperamos la pregunta esencial, ¿qué somos, después de todo? Al irrumpir Margot Römer en la decisiva década de los setenta, tras ella están vigentes esos tumultuosos años sesenta, que habían planteado la necesidad de estar comprometidos en lo colectivo y abierto. Se acumularon signos y hechos mercantes que conmovieron al mundo. La huella del paso del hombre sobre la luna es la primicia de una autentica ventana al cosmos, compartida al unísono por millones de planetarios. Con las "fresas de la amargura" que pedían amor, no la guerra, se anticipa la protesta. Del mayo parisino, que exiga a su vez el imperativo de "pedir lo imposible". La misma misión est detrás de los movimientos beligerantes que brotaron con violencia en Estados Unidos y en Venezuela, y en la radicalidad sin precedentes del movimiento Techo de la Ballena, al abrir en Caracas una exposición de esculturas de Carlos Contramaestre, hechas con carne tan palpitante de una res recién sacrificada, todo lo cual ocurría mientras en New York, Claes Oldenburg causaba asombro con sus happenings y performances. Alternativas todas para asumir el acto creador como medio de decir no.

Con Margot Römer un puñado de jóvenes valores venezolanos emprende un intenso, incontenible proceso complementario: se niegan a estar fuera de la obra. Desdeñan el orden estético que en el fondo soporta los grandes movimientos de la década precedente, amparados por lenguajes aprobados, que servían de paraguas protector. En 1972, algunos de estos nuevos artistas, reunidos en una colectiva, plantean (muchas veces con medios alternativos, como instalaciones y proposiciones conceptuales) lo que era para cada uno de ellos "Las Sensaciones Perdidas de Hombre", lo que la existencia ha perdido en el medio urbano contemporáneo. Römer enfoca "el ruido citadino como ausencia de silencio". Para ella el ser del artista entra irremediablemente en la obra. Ha utilizado una ventana real, vaca, para representar "el aparato respiratorio"; y un ensamblaje de piezas industriales para constituir "El Aparato Reproductor de la Mujer". Se involucro en una obra colectiva, "Piel a Piel" (Dorrego, Mazzei, Zabala, Stone, Socorro y Römer), presentada en la Bienal de Sao Paulo (1973), donde una monumental y transitable versión de la epidermis favorece y provoca el contacto físico directo entre los espectadores-transentes.

Todo está dado. Margot Römer entrega su ser al involucrarlo como sustancia de la obra. Desde allá cuestiona, indaga, descubre nexos asombrosos. Como el riesgo de mostramos al desnudo, física y espiritualmente, y de cubrimos de preguntas o de hallazgos. Trabaja en telas o directamente en las piezas, toma sanitarios (pocetas y urinarios) como la otra faz de la intimidad. Encuentro a lo insólito y desafiante de lo público, casi anónimo, junto con lo más privado y personal de la vida de cada da.

Estos inquietantes testigos están cubiertos por franjas de pintura de tonos intensos y brillantes, casi licuescentes en su incitante realismo.

Para Marta Traba son "orinales como paisajes" (Bogotá, 1974), y más tarde, en función de su magrna cromtico explosivo, una autentica "Epifana"; es decir, apoteosis, manifestacin de lo trascendente. Sublimación. Una de estas obras cubra los sanitarios con los colores patrios. Otra experiencia se desata y nos conduce desde allí por varias etapas, otros desdoblamientos de una misma búsqueda, la bandera.

Cosmogona y ética
La vida como la totalidad irrestricta del individuo conduce por paradoja, complementaria, a la vida como identidad plural. A partir de este momento, Römer el planteamiento creador es también una necesidad ética y existencias. banderas lucientes, de brillantes colores, surgen como credos, colectivos y personales. Vienen en cajas, en "Paquetes Heroicos". Son maneras de situar la ironía crítica en lo que es un cono vinculado para todos. Un conjunto de símbolos abstractos, "debidamente" apropiados por millones de seres, cada día, automáticamente, sin reservas, pero con un estremecimiento que encierra además de elecciones, evidentes valores. La bandera es una realidad libre, flotante, viva con toda esperanza desesperada, que nos busca adentro como instrumento de lucidez destinado a comunicamos con una totalidad hasta ahora no concretada, pero siente, triunfante, con el dominio de los emblemas poderosos.

La bandera sigue en las fases siguientes, que son en verdad desarrollos de hecho esencial. Una gorda almohada, atada con cintillo tricolor, es la obra para la etapa siguiente, un proyecto en el cual los símbolos se convierten en deidades orgánicas, sensuales, encarnadas en los substratos primordiales. Si pertenecemos a un territorio, a una herencia biológica, a una memoria geológica, las banderas y sus símbolos, derramados en estos ámbitos, son también ahora un legado de valores y de sueños. Se funden Geología y Signos, Vida y Reconocimiento en la naturaleza y aceptación del reto de responder por esa manera de ser con la vastedad de un nexo.

Estrellas y magmas ecológicos
Las estrellas se desprenden, crecen desmesuradamente desde aquel a hadón. Conquistan la consistencia de las moles geológicas, abrazan territorio los tepuyes que también somos. Inseparables de su origen, cubren la dimensión de las tierras más antiguas del planeta, el más grande santuario de vida que todavía guardamos. Todavía.

Las estrellas están aquí para hacer nos vivir ese "todavía". Magnifican los de miles de especies, hablan por las aguas y las tierras. Asumen esperanzas y mas que se suscitan cada vez que desaparecen bosques y las tierras son habitadas por los nuevos piratas para desentrañar oro de las vísceras. La visión distante del firmamento, la estrella metáfora, es ahora estrella tierra firme, herida, actual vez, en alto grado, signo de lo que queremos ser y preservar.

"La Estrella es la Estrella" (Museo de Bellas Artes, Caracas, 1988) y 'Del Cid la Tierra" (Sala Mendoza, Caracas, 1991), trasladan las estrellas, símbolos que dentro de una bandera, a una situación enteramente diferente. Adquiere primer término corporeidad, luego organicidad, y finalmente la fuerza recrear nuestro Paraíso por Perder. La misma función demiurgo que el hoy comparte con Dios.

El gran despliegue nos ha llevado a un nuevo imperativo de plantear mogonías, que además de rescatar y preservar patrimonios naturales, terminan por enfrentamos a los valores éticos que son igualmente constitutivos de nuestro universo cotidiano, sus alternativas, crisis, contiendas y valores.

La última década del siglo nos deja inmersos en la crisis, como parte de sin posibilidad de elusión, sin opción de salida. Está en duda la estructura Planos Despojados, Trilogía. 19 hizo posible los héroes forjadores de nuestros pases como realidades repúblicas y sociedades basadas en los derechos del Hombre y los principios ticos que el siglo pasado habían abierto una nueva era para la historia de la humanidad

Aquel ideal se superpone ahora, sobre las convulsionadas sociedades actuales, abrumadas por una concepción de los pueblos que antepone el fin económico per se, a cualquier noción del bien humano, social o tico. Es como dejar en suspenso todo aquello en que fuimos sustentados.

He aquí que la bandera responde de nuevo. Por Margot Römer. Por nosotros. Por todos. Vuelve como Bandera Total. Testigo implacable. Otra faz de lo que somos.

bandera total para un balance
Ahora son banderas planas, resistentes. justo lo necesario para el desarrollo de cinco series, series imprescindibles para un Balance General que nos somete en esta sala Margot Römer, a manera de interpelación. A cada cual responder.

A la bandera pasión, que antes vimos movida por impulsos complejos, izamos ahora otra, sobria en extremo. Renuente a toda sugerencia de volumen, virtualidades de cualquier especie. Centrada sólo en lo esencial. En el plano. Con colores mate, apagados, secos podrá decirse. Cuando las estrellas aparecen vienen resumidas en escueto diseño. Y no aparecen todas, solo una, algunas.

Una primera serie es Caracas 1994. Blande la bandera como un cargo de conciencia irrefutable. Es un discurso parco, que permanece tenso, inamovible. Es como un muro que sirve de blanco para rigurosos disparos de una violencia sin rostro, pero oscura, precisa, como los orificios exactos.

Todas las obras de las series se formulan en rectángulos. A veces en dipticos. Hasta en un tríptico, que es como coda final. La segunda señal inicia el movimiento dialéctico que se compone y descompone en los lienzos. Es la serie Venezuela Positivo-Negativo, con seis obras. Venezuela bandera se desdobla, admite los opuestos que la conforman y la bandera los introduce como un diálogo tan posible, a condición de aceptar el requisito dialéctico, de asumir horrores y esperanzas por igual. La va que propone la artista es simple, pero sumamente clara y convincente. El diseño de las obras adopta la oposición de los positivos y negativos que utiliza la fotografía. As la tela alterna, contrapone, se vuelve campo activo, otra forma de energía.

La conmoción económica acosa y hasta llega a invadir la bandera. El billete de cien bolívares se hace espectro transparente dentro de la bandera. Son los Emblemas Vacíos de la tercera serie. Leos y tintas litográficas. Sobre las barras y las estrellas, los conflictos internos. El sistema económico rige, al parecer, por encima de todo. Diálogo doble, símbolos y economía, negativo y positivo. El emblema vacío, el valor perdido.

Recordemos los forjadores que estos billetes de cien y todos los demás consagran. Son parte de esta nueva fusión, como un panteón para nuevos dioses, que representan no poderes divinos, sino valores que constituyen el marco donde el hombre acomoda su dignidad y su vocación creadora. En la cuarta serie, Activo Circulante, otros personajes que hoy enfrentan nuevas causas abren el sentido personal de las luchas. Son interpelados que responden. La artista los escucha.

La evolución ha sido constante a través de las obras, consideradas consecutivamente en las series. En la quinta, Planos Despojados, se abren claros representados por el lienzo desnudo y por anuncios de simplificación. Los elementos proponen. Un orden es posible. Construir prevalece. Es un acto de fe. Tiene la belleza de la acción, y es va para liberar nuevos días.

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