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Una de las especialidades de la política venezolana es
la sorpresa, lo cual no tiene nada que ver con la innovación.
En vez de innovar, preferimos sorprender. Así vamos ganándole
la guerra a los días. El último episodio que dominó
la atención del país, y trascendió nuestras
fronteras, tuvo que ver con la detención por parte de la
policía política del astrólogo José
Bernardo Gómez, hasta ese momento conocido por sus predicciones
y por sus columnas periodísticas en el diario Economía
HOY, pero cuyo rostro de profeta medieval no había adquirido
el rango de la popularidad absoluta que la prisión le deparó
porque todo el país tuvo que ver con él y con sus
predicciones. En concreto, Gómez, quien además de
astrólogo es profesor de filosofía de la Universidad
Central de Venezuela e hijo de un cirujano famoso, predijo que
el Presidente Rafael Caldera desaparecería de la escena
política alrededor de marzo de 1997 por una serie de coincidencias
astrales interpretadas por Gómez. No dijo exactamente que
el presidente moriría físicamente, sino que desaparecería
de la escena y no por medios violentos, sino a través de
una transición inevitable.
La detención del astrólogo fue un boomerang para
el gobierno porque la predicción tomó características
no previstas. Los medios asumieron la defensa del prof. Gómez
y las entrevistas de radio y televisión proliferaron a
los minutos de su liberación. Napoleón Bravo, desde
el Canal 4, con un agudo sentido periodístico, reunió
un congresillo de astrólogos y quiromantes que, mutatis
mutandis, confirmaron las predicciones de Gómez. Uno llevó
el péndulo y al acercarse a marzo el péndulo comenzó
a danzar nerviosamente. Otro leyó las cartas del Tarot
y la cartas confirmaban que marzo será turbulento, pero
pacífico. La ambigüedad del lenguaje no debe extrañar:
son maneras de decir que la normalidad estará lejos. José
Bernardo Gómez había sido invitado por el Grupo
Santa Lucía, un grupo de empresarios que anualmente se
reúnen para diagnosticar el futuro y "mirar lo más
lejos posible", unas semanas antes del episodio de su detención.
El diagnóstico pasó un poco desapercibido. La detención
lo magnificó. El Grupo Santa Lucía no pareció
inquietarse en exceso porque los astros indicaban también
que venían doce años de progreso y de gran estabilidad
económica. Las turbulencias de los idus de marzo dejarán huella
en la política: en los inicios del próximo año
habrá elección de presidente del Senado de la República
y el elegido podrá ser sustituto del Presidente Rafael
Caldera. Una atracción más para el ya de por sí
ambicionado cargo.
Para darle fuerza a sus predicciones el astrólogo José
Bernardo Gómez prometió solemnemente que si en junio
de 1997 no había ocurrido nada de lo por él visto
en la carta astral del Presidente y en la carta astral de Venezuela,
se retiraría del ejercicio de su profesión. O sea,
que rompería relaciones con los astros. Dado que la política
y los partidos están en crisis, otros han tomado su lugar
en Venezuela.
En conclusión ¿Idus o Idos de marzo?
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