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Revista Electrónica Bilingüe       Nº 8     Octubre 1996
Esta Semana
Alemán en Nicaracgua
Carlos Blanco


Cuando escribo estas líneas el triunfo de Arnoldo Alemán, de la Alianza Liberal, es un hecho. A pesar de que existen reclamos de los partidos en relación a los resultados, que pudieran modificar los porcentajes, no cabe duda de que los escrutinios favorecen ampliamente al candidato liberal.

Sin duda que Alemán evoca ventajas para los electores nicaraguenses que, en forma masiva, acudieron a las elecciones. Seguramente transmite más confianza que su adversario Daniel Ortega y representa una opción que se aprecia como más confiable para el retorno de inversiones y la cooperación internacional. Pero, cabe preguntarse, ¿por qué el Frente Sandinista volvió a perder después de ingentes esfuerzos por cambiar/recuperar su imagen? ¿Por qué quienes condujeron la lucha revolucionaria que terminó con la era de los Somoza no gozan del apoyo de los ciudadanos a los cuales contribuyeron a liberar, aun después de superada la guerra con la "contra"? ¿Por qué la solución aparentemente más comprometida con los pobres y su destino no logra el apoyo entusiasta de la población del país más pobre de América Latina después de Haití?

Las respuestas a las preguntas anteriormente formuladas tienen que esperar a datos más precisos e investigaciones más demoradas; sin embargo algunas hipótesis se pueden avanzar. El sandinismo, ciertamente, representa la revolución que terminó con los Somoza y logró la democracia, pero, a pesar de los esfuerzos de cambiar de tono, probablemente siga representando una revolución que hoy no le dice nada a un pueblo necesitado de crecimiento y desarrollo.

Tengo la presunción de que los esfuerzos de los movimientos políticos por cambiar y ponerse a la altura con la época son saludables, pero cuando ese cambio se intenta en épocas electorales puede sonar a oportunismo y a maquillaje circunstancial. Porque pertinente es decir que en el seno del sandinismo la defensa de los antiguos estilo y concepción alrededor del socialismo sigue viva. No es improbable que ahora al Comandante Ortega se le reclame haber abjurado de las banderas revolucionarias y haber abrazado el estilo de los "jingles" y pompones, guayaberas y sonrisas, típicos de las elecciones "massmediáticas" al uso.

No sería extraña la paradoja de que se le reclame a Ortega por cambiar de imagen cuando pudiera verificarse que, precisamente, perdió por no haber podido hacerlo a cabalidad. Se quedaron a medio camino: dejaron el fusil y cuando estaban agachándose para recoger la rosa dentro del nuevo "look", les tomaron la foto en una posición sumamente inconfortable. No sin recordar que en Nicaragua se reclama con acrimonia que muchos de los jefes sandinistas representan existencialmente una mayor desigualdad en la distribución del ingreso con respecto a la mayoría de la población que la burguesía tradicional, antigua y actual.

Hay otro aspecto que considero especialmente relevante: la relación entre la pobreza y las propuestas electorales. La teoría revolucionaria indicaba que las fuerzas de la transformación crecerían como resultado del natural explotador del capitalismo que, de esa manera, produciría su propio sepulturero social. Ya sabemos lo que ha pasado en este terreno. Pero no estaba descartado que las situaciones de miseria social tratarían de encontrar en las fuerzas más radicales una opción terminante, si bien democrática, para su situación. La respuesta no parece ir en esa dirección. El fortalecimiento de opciones de centro o centro-derecha sugiere que los electores no andan en ninguna operación socialmente vindicativa sino en una modesta búsqueda de alguna salida personal, tranquila, confiable y más o menos a la mano. No digo que esto sea deseable o bueno; semeja ser lo que ocurre.

La derrota del sandinismo por segunda vez es más importante, si se me permite, que la victoria de Alemán. Significa -al menos por ahora- el fracaso en el viraje de la revolución hacia las rutinas menos espectaculares de la democracia. Si hubiera elecciones en Cuba, ¿le pasaría esto o, más bien, algo distinto al partido del Comandante Fidel Castro?

Las otras elecciones
Las de Estados Unidos. Interesan como fenómeno comunicacional espectacular. Si Dole no ataca a Clinton, éste avanza en las encuestas. Si Dole ataca sañudamente a Clinton, éste avanza más todavía en las encuestas. Dicen que la gente se dio cuenta de que la economía norteamericana está creciendo, que la cosa está bien y que no hay motivos de queja. Una buena razón para votar por alguien. Pero sin duda la imagen de un personaje que parece de esta generación frente a un personaje que describe sus méritos sobre la base de lo que hizo hace cincuenta años también cuenta. Clinton "adoptó" el programa republicano para dejar a su rival sin argumentos; es casi seguro que vuelva al programa demócrata después de su victoria. Cosas de las elecciones.

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